Nadie había sido tan feliz como las ranitas de Ranilandia. Vivían libres en sus lagunas azules. Cuando en mala hora se les antojó pedir a Júpiter que les enviase un rey, sonrió benévolamente el padre de los dioses, al oír tal pretensión y les lanzó una viga para satisfacer su petición. Oyendo las ranas el estruendo del madero. Al caer sobre las aguas, huyeron asustadas, pero una de ellas, curiosa por conocer al gran rey, sacó la cabeza poco a poco y al ver a la viga, llamó a los demás que se acercaron de inmediato. Subieron todas al madero, lo ensuciaron y, gritando a voz en cuello, pidieron otro rey porque aquel resultaba inútil. Júpiter escuchó sus protestas y les envió una cigüeña, la cual comenzó a devorarlas. Una ora nosotras quejáronse amargamente a Júpiter las angustiadas ranas supervivientes suplicándole las libras. Sé de aquel tirano sufrid las consecuencias de vuestra inoportuna súplica les contestó a Júpiter y ya que con tanto afán pedisteis Reyl. El recién enviado reinará entre vosotras dios a cada pueblo. Ofrece el gobierno que merece. Si te gusta este podcast, no olvides dejarnos tu like. Me gusta oh manita arriba y tu comentario ayudará a que llegue a mucha más gente y a nosotros nos hace muy felices. También puedes visitarnos en nuestra casa en Internet Audio, Cuentos Net