Oración del corazón Martes de la vigésimo quinta semana del tiempo ordinario. Ven espíritu creador visita las almas de tus fieles y llena de la divina gracia y los corazones que tú mismo creaste aleja de nosotros al enemigo. Danos pronto la paz. Sé tú mismo nuestro guía y nos y puestos bajo tu dirección, evitaremos todo lo nocivo. Por ti Conozcamos al padre y también al hijo que en ti espíritu de entre ambos crez creamos en todo tiempo. Crean grua al padre adiós padre y al hijo que resucitó y al espíritu santo consolador por los siglos infinitos. Amén o celebramos a los Santos Cosme y Damián Mártires. El evangelio es de Lucas, capitulo ocho y versículos diecinueve al veintiuno. En aquel tiempo vinieron a ver a Jesús sur ma dre y sus hermanos y pero como con el gentío, no lograban le llegar hasta él. Entonces le avisaron. Tu madre y tus hermanos están aquí fuera y quieren verte y él contestó. Mi madre y mis hermano son estos nos escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica. Jesús está sentado rodeado de la muchedumbre, a la que instruye con su palabra él mismo en la palabra divina. Hecha carne como esa lámpara que no debe ocultarse bajo una vaseja, sino que puesta sobre el candelero, ilumina las conciencias de todos. Queremos ser como Samuel, que dice la sancritura que mientras crecía su cercanía y atención al señor Era tal que ninguna de las espelabra de Dios le dirigió, cayó en vacío o como María de Betania, que sentada a los pies del señor escuchaba su palabra inesperadamente. Algunos de los presentes e interrumpen a Jesús para avisarle de que están fuera sus su madre y su familia andan buscándole quizá porque la conversación se ha prolongado. Más de lo de vida era ya lo habitual. La muchedumbre gozaba al escuchar al Maestro de Nazaret. Todos se quedaban admirados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene potestad y no como los escribas. Jesús aprovecha la interrupción para desvelar algo inesperado. El verdadero parentesco con Jesús procede más que de los lazos de la sangre, de la escucha, de su palabra, del cumplimiento de la voluntad de Dios. Así actuaba María, la madre de Jesús, antes de concebirlo en su seno, escuchaba a Dios, ponderaba en su corazón estas palabras y las ponía por obra y así dio como fruto virginal al mismo hijo de Dios. Ella es modelo de cada cristiano, escuchándole e idificándonos con sus enseñanzas. Nosotros somos sus discípulos, sino que nos convertimos en hermanos de Jesús, hijos de un mismo padre. Sólo así podremos dar fruto que muchos descubran su parentesco con Dios, su filiación divina, como se llama San José María. Ningún hijo de la Iglesia Santa por el vivir tranquilo sin experimentar inquietud ante las masas despersonalizadas, rebaño manada piara. Escribí en alguna ocasión. Cuántas pasiones rebeldes nobles perdón hay en su aparente indiferencia? Cuántas posibilidades. El ejemplo de los primeros cristianos es claro. Nos enseña cómo rezaban eran asiduos a las señales de los apóstoles en la Comunión, en la fracción del pan y en la oración. La fe se ejercita especialmente en la oración, en los momentos particularmente dedicados a la oración. La oración es trato con Dios. Le hablamos con esa seguridad de que siempre nos escucha que está atento a todo lo. Nuestro colaboración se lleva a la mente. Al cielo es un estímulo para pensar en las cosas celestiales. El alma se orienta hacia Dios y es es o enciende de amor. Es en la oración donde no es alma extraída por Dios. Si hay oración, hay renditud de intención. Es la oración el fundamento de toda la labor sobrenatural. Sin oración, no es posible la santidad. Si se descuida la oración. Todo se viene abajo. Fíjate bien que el señor se acerca para hablar cara a cara con la intimidad del amigo, que no quiere separarse de su amigo y que se interesa por sus cosas, que contraste verdad el todopoderoso pendiente del limitado de mi nada. La felicidad suma atenta a la naturaleza caída. El amor infinito permanece junto a mí, a mi pobre ser a mi ser que por algo caduco se olvida. El del señor escribe una persona. Si dejas tu oración unos días, no lo otas. Tú sentirás que no eres tan fuerte por dentro te falta algo. Si las dejas más días, notarás no sé en tu casa mal humor le deja de susceptibilidad y egoísmo. Si le dejas mucho tiempo, lo notarán todos. Y lo que es peor, el ambiente de la calle comenzará a poder sobre ti almas contemplativas y la contemplación es oración esfuerzo continuo para hacer de nuestra vida una vida de ración. Enamorarnos del Señor la oración nos da el endiosamiento bueno diálogo con Dios. En esto han de traducirse nuestros ratos de la acción mental. Una conversación de enamorados en la que no puede haber lugar para la desgana o las distracciones, un coloquio que se aguarda con impaciencia al que sacude con hambres de conocer mejor a Jesús y a tratarle una charla que se desarrolla con delicadezas de alma enamorada y que se concluye con renovados deseos de vivir y trabajar solo para el señor Hay una necesidad en la vida del cristiano de la oración. Hemos de llevar metido en lo íntimo de nuestra alma y llevarlo anos a que hacer diario el convencimiento de que no se puede realizar ninguna cosa bien si no contamos con la gracia del señor en una palabra que no podemos hacer nada si no somos hombres sobrenaturales, hombres y mujeres o naturales, si no somos hombres y mujeres que buscan a Dios con más ardor, si no abandonamos para ver dónde está ese Cristo que quiere configurarse en cada uno de nosotros, si no andamos, quería decir no nos cansemos nunca de rezar, haciéndonos siempre con mucha esperanza, o que tantas veces no tengas ganas, cuidando los ratos previstos, la preparación próxima y remota la oración preparatoria, metiéndonos en la hora escena de la vida del señor como un personaje más, sabiendo que la oración es siempre buena y nunca se pierde. La oración da fuerza para las grandes ideales, para mantener la fe, la caridad, a la pureza, la generosidad. La oración da ánimo para salir de la indiferencia y de la culpa si, por desgracia, se ha cedido a la tentación o a la debilidad. La oración dan luz para ver y juzgar los sucesos de la vida propia y de la misma historia, de la perspectiva sabífica de Dios y de la eternidad. No dejéis cerrar. No pasa un día si que hayas sobrado un poco. La oración es un deber, pero también es un gran alegría, porque es un diálogo con Dios por medio de jesucristo, meditación tiempo fijo y ahora fija. Si no se adaptará a la comodidad nuestra. Esa es la falta de mortificación. Oración sin mortificación es poco eficaz. Escribía un gran santo experto en vida de oración al cura de ars. Apenas nos damos cuenta de que nuestro espíritu se distrae. Es necesario ponerse de nuevo ante la presencia de Dios, humillarnos ante la divina Majestad y no dejar nunca la oración porque no experimentemos gusto al orar. Por el contrario, hemos de pensar que cuanta más pesadez presentamos, más meritoria seráns oración los ojos de Dios si perseveramos en ella siempre con la intención de gr dad. Refiírese en la historia que en esta ocasión, en cierta ocasión, un Santo decía otro Santo a qué será. Debido que mientras oramos, nuestro espíritu se llena de mil pensamientos ajenos, los cuales quizás no nos acudirán. Si no estuviéramos ocupados en la oración y otro le contestó. Ello no es extraño, amigo mío, ante todo, el demonio previaro a los abundantes gracias que por la oración podemos alcanzar y, por consiguiente, desespera de ganar a una persona que ore debidamente. Además, cuanto mayor al fervor con que obramos, más excitamos sus horror decían de Jesús. La oración es trazar de cosas de amistad con aquel que sabemos que nos ama. La nuestra ha de ser la oración de los hijos de Dios. No. Su oración va unida al deseo eficaz de cumplir la voluntad de Dios, oración filial y confiada, sobrenatural y alegre, perseverante, sencilla y sincera. La oración de fuerza para grandes ideales, para mantener la fe, la caridad y la pureza de la generosidad acude a María maestra adoración y a San José, maestro de vida interior. Nadie trató más simplemente a Jesús llamaría tony la bendición que Dios te acompañe entre tu corazón te cuide, te haga fuerte al ledy fiel que Dios, hijo, te haga sentir su terruble misericordia y te quite el corazón. Cualquier inquietud que puedo hacerte sufrir que Dios, Espíritu Santo, de luz de su inteligencia, fuerza en el corazón ánimo renovado y decisión de amar con todo el corazón que varia santísima, te la sentí su calor de madre y su abrazo muros y infierno. Y San José te cuida con su corazón de padre en el nombre del padre y del hijo y del espíritu Santo, amén