Oración del corazón miércoles de la segunda semana del tiempo ordinario. Espíritu Santo, una vez una vez más, te pido la gracia de liberarme, señor de Rama, en mí un profundo deseo de perdonar, de vivir en paz con todos y de comprender profundamente las agresiones y desprecios de algunas personas. Ayúdame a descubrir sus sufrimientos y debilidades más hondas para poder mirarlos con ternura y no juzgarlos por lo que me han hecho. Limpia mi interior, Espíritu Santo de todo resto de resentimiento y de malos recuerdos. Mi seguridad está en tu amor y en tu fuerza, que me abraza lo permitas que me debilite con faltas de perdón. Hoy celebramos a San Antonio. San Antonio abad el Evangelio de San Marcos, capítulo tres vesículos uno al seis en el tiempo entró Jesús otra vez en la Sinagoga y había ahí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho para ver si curaba en sábado y acusarlo. Jesús le dijo al que tenía la parálisis levántate y ponte ahí en medio y a ellos les preguntó qué está permitido el sábado hacer lo bueno o lo malo, salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir. Y se quedaron callados echando en torno una mirada de ira y dolido de su obstinación, le dijo al hombre extiende el brazo, lo extendió y quedó restablecido. Y en cuanto salieron de la Sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los rodianos el modo de acabar con él. Cristo no ha venido para morir la antigua ley, sino darle plenitud. Este pasaje lo deja en evidencia. Los fariseos se molestan porque Cristo hace algo prohibido por la ley y Cristo pone en relieve que lo más importante es hacer el bien, en este caso, salvar una vida. Cuál es esta ley para nosotros, los mandamientos, nuestros deberes como padres, esposos, hijos, ciudadanos. Nada del otro mundo no si nos impone dolorosos sacrificios ni numerosas prohibiciones o rezos. Se nos pide ser coherentes con la fe que profesamos y, sobre todo, vivir con amor. Esta es la prietud de la ley. El amor. El amor vale mucho más que el frío cumplimiento de una norma o regla de vida. Por eso, aunque lo que hagamos sean pequeñas cosas, éstas se ven engrandecidas, agigantadas por el amor. El Evangelio comenta que Cristo estaba entristecido por la dureza de su corazón de los fariseos. Podemos concluir que conocemos la mejor manera de agradar a Dios y de provocarle la más gozosa alegría cumplir la ley con amor. No. No se no se o no o s ns traponen. No. Se trata de elegir una de las dos o cumplo o amo mejor cumplir y amar. Aunque en sábado no se podrían realizar la mayoría de las actividades ordinarias. Jesús aprovecha las visitas a las sinagogas para curar. No hay nada que pueda frenar su corazón misericordioso. Considerado místicamente comienta Asambeda el venerable. Este hombre, que tenía la mano seca, representa al género humano infecundo para el bien, pero curado por la misericordia de Dios. Todos los milagros de Jesús son momentos para manifestar su misericordia y hacernos más capaces de disfrutar de su acción salvadora. No están circunscritos a unos días concretos o unos lugares especiales. Todos los días son buenos para hacer el bien, para aliviar una pena, para dar esperanza. También lo es una sinagoga o un sábado cualquiera. En este pasaje del Evangelio podemos ver una doble esclavitud, la del hombre con la mano paralizada, esclavo de su enfermedad y la de los fariseos, esclavos de su religiosidad formalista. Jesús libera a ambos. Hace ver a las a los rígidos que aquella no es la vida de la libertad, y al hombre, de la mano paralizada y libera de la enfermedad. Dios está impulso por encima de las cosas de Dios quiere que busquemos nuestra seguridad solamente en él, porque así seremos verdaderamente libres. De esta forma de actuar. Con esta forma de actuar, el señor va revelando poco a poco su identidad. Va depurando la imagen de Dios que se habían formado sus contemporáneos y la que hemos forjado también nosotros. Jesús es el mesías que el pueblo llevaba tantos al siglos esperando. Es quien viene definitivamente a cortar la distancia de Dios con los hombres en el nuevo pueblo de la de la deno la Iglesia. El sábado ha dado paso al domingo desde el principio. Los cristianos le dieron un valor muy especial. Al día después del sábado. En él se reunían para recordar la resurrección del señor de la que muchos habían sido testigos durante aquellos primeros años mantuvieron la costumbre judía con la llegada de los primeros gentiles, comenzaron a considerar el primer día de la semana como el día es domini el día del Señor. El domingo es el día de Cristo, porque celebramos su resurrección. Es un día de alegría y de esperanza. Es la pascua de la semana en la que se celebran la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, la realización en él de la primera creación y el icio de la nueva creación. Es un día dedicado a Dios y, al mismo tiempo, es también el día del hombre, en el que aprovechamos para descansar cultivando la vida familiar, cultural, social. Los cristianos santificamos el domino dedicado a los de familias, el tiempo y los cuidados difíciles de prestar los otros días de la semana y el catecismo de la Iglesia. También recuerda que el domingo está tradicionalmente consagrado por rápida cristiana, a obras buenas y a servicios humildes para con los enfermos, los débiles y los ancianos, tal como lo hizo el Maestro en la sinagoga la Perla preciosa que está en el centro de esta jornada es la eucaristía. La participación de la misa p dominical no tiene que ser experimentada por el cristiano como una imposición o un peso, sino como una necesidad y una alegría. Reunirse con los hermanos, escuchar la palabra de Dios, alimentarse de Cristo y molado por nosotros es una experiencia que da sentido a la vida. La Madre de Jesús, como es lógico, está especialmente presente de este día. Domingo en domingo, el pueblo cristiano peregrino sigue las huellas de María, dice San Juan Pablo II en la d esta domini Nosotros no queremos dejar de unirnos a su gozo por la resurrección del Cristo. Señor seré fiel hoy a tu llamada o como los fariseos, rechazaré en la práctica tu mensaje, padre mío, que nunca me calse de hacer el bien hazme comprender que mi misión se resume en vivir en tu amor mediante la práctica auténtica, ira generosa y generosa de la caridad, que mi tarea no es otra que la de predicar y dar a conocer tu amor. Dame la fuerza para enseñarme, para empeñarme perdón en esta tarea sin distraerme con otras cosas. Te doy la bendición que se yo esté en tu corazón para que sepas amar con todo él, que estén tus labios, para que ables con fuerza y fe de su resurrección, que estén tus brazos para que trabaje sin descanso por amor a él y postendrá su reino. Que esté en tus pies para que camines por los senderos de la paz, que el señor te demostrará, que esté en tu mirada limpia, para que tus ojos vean a Jesús en los demás, que esté en tu alegría para que no abierdas nunca, aunque motivos tengas y puedas dar a los demás en el nombre del padre y del hijo y del espíritu Santo Amén