Oración del corazón Martes de la vigésima novena semana del tiempo ordinario. Ven espíritu, Santo, ven potencia divina de amor, ven y llena mi pobre corazón. Purifícalo, santifícalo, hallo todo tuyo. Hoy celebramos a Santóno Antonio María de Claret, el Evangelio de San Lucas, Capítulo doce versículos treinta y cinco al treinta y ocho. En aquel tiempo dijo Jesús a su judío, a sus discípulos. Tened ceñida a la cintura y encendidas las lámparas vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda para abrirle apenas venga y llame dichosos los criados a quienes el señor Al llegar los encuentre en vela os aseguro que se ceñirá, los asentarán mesa y los irá sirviendo y si llega a entrar a la noche o de madrugada y los encuentra así dichosos ellos. Señor creo, confío y te amo sobre todas las cosas. Me acerco a ti en esta oración del corazón para reanimar la fe, para recibir la energía espiritual que mueva mi corazón y que me mantenga en vigilante. Espera Dios mío concédeme vivir alerta de cara a la eternidad con mi alma limpia lista para el encuentro definitivo contigo. El evangelio, el evangelista San Lucas, nos muestra a Jesús que está caminando con sus discípulos hacia Jerusalén, hacia su pascua de muerte y de resurrección, y en este camino les educa confiándoles lo que él mismo lleva en el corazón, las actitudes profundas de su alma. Entre estas actitudes están el desapegó de los bienes terrenos, la confianza en la providencia del Padre y también la vigilancia interior. La espera activa del Reino de Dios para Jesús, es la espera de la vuelta a casa del Padre para nosotros y la espera de Cristo mismo, que vendrá a cogerlos para llevarlos a la fiesta sin fin, como ya ha hecho con su madre, María Santísima, que la ha llevado al cielo con él. Este Evangelio quiere decirnos que Cristiano es uno que lleva dentro de sí un deseo grande, un deseo profundo, el de encontrarse con su señor junto a los hermanos, a los compañeros del camino. Y todo esto que Jesús nos dice se resume en un famoso dicho de Jesús, donde está vuestro tesoro. Allí estará también vuestro corazón, el corazón que desea todos tenemos, todos los dos, tenemos un deseo la gente o la pobre gente que no tiene deseos deseo de ir hacia adelante, hacia el horizonte. Es un agente triste Para nosotros cristianos. Este horizonte es el encuentro con Jesús, el encuentro precisamente con él, que es nuestra vida. Nos alegría lo que nos hace felices y me pregunto se salvan todos, no será mejor vivir bien la vida y arrepentirse al final y otros. Estos y otros interrogantes aparecen con frecuencia entre la gente joven. Algunos piensan que Dios, como es padre misericordioso, hará a la vista gorda el día del juicio y nos meterá todos en el cielo. Otros dicen que, como lo importante es el último momento. Basta con una buena confesión justo antes de la muerte. Estos han leído muy bien la historia del buen ladrón cruciítado junto de Cristo, pero los más viejos del lugar ya no saben qué decir. Las cosas van tan de prisa que lo que antes era verdad. Ahora parece que ha cambiado. Eso de la salvación de las almas, dicen muchos. Ya no me dice mucho, ya no me dice nada, Y tú y yo nosotros qué pensamos. La salvación no es cosa de un día. Requiere estar siempre actitud. A alguien vigilante y valiente puede ayudarnos a hacer un examen de conciencia al final del día. De hecho, quienes se examinan con frecuencia sobre el estado del alma difícilmente sucumben al examinarnos. Estamos tomando la temperatura de nuestra alma y descubrimos si está fría o caliente. Sabemos si vamos por un buen camino o hay algo que corregir. Nos damos cuenta de que si tomamos, estamos en un no preparados para abrir la puerta. Ah señor que vuelve de la boda. Por eso no hay que regarlo todo para último momento, porque es posible que nos sorprenda Cuando menos resperemos, es más prudente seguir el Consejo que Jesús nos dio el que persevere hasta el final. Es ese salvará. Señor Jesús. Tú conoces todas las cosas. Tú conoces todas mis acciones, mis pensamientos y guías siempre mi camino. Por eso te doy gracias, pero también conoces mis temores y mi fragilidad. Por eso te pido la fortaleza y la sabiduría que necesito para sentir la urgencia de trabajar por las almas y por tu Iglesia. Te di la Venecia, que Dios, padre, te conceda y te acompañe, esté en tu corazón te cuide, te haga fuerte, alegre y fiel, que Dios, hijo, te haga sentir su ternura y missericordia y te quitan el corazón cualquier inquietud que pueda hacerte sufrir que Dios, Espíritu Santo, te debuces en la inteligencia, fuerza en el corazón a neo renovado y decisión de amar con todo el corazón que varía santísima da a sentir su calor de madre y su abrazo amoroso y tierno es a José te cuide con su corazón de padre en el nombre del padre y del hijo y del espíritu Santo Amén