Oración del corazón Vienes de la segunda semana del al viento. Ven espíritu Santo entra en mi pequeño corazón para que pueda reconocer la grandeza del Padre Dios y no le dé tanta importancia a mi imagen. Regálame una gran sencillez para que reconozca claramente que yo no soy ni puedo ser el centro del universo. Hoy celebramos a San Urbicio hem Hm El Evangelio es de San Mateo. Capítulo once versículos dieciséis al diecinueve. En aquel tiempo dijo Jesús a la gente a quién compararé. Esta generación asemeja a unos niños sentados en la plaza que gritan diciendo. Hemos tocado la flauta y no habéis bailado. Hemos entonado a lamentaciones y no habéis llorado porque vino Juan, que ni comía ni bebía y dicen tiene un demonio vino lejos del hombre que come y bebe y dicen. Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores, pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras. Jesús, quiero asemejarme a ti unir mi voluntad a tuya. Quiero seguir amándote cada día, Quiero caminar desde tus manos, mirar de tus ojos, ser feliz desde tu corazón. Por eso mi voz, Jesús, pido que vivas en mí para que tu fe sea la mía, tus amores, los míos, tus alegrías, las mías. En fin que sea uno contigo. Podríamos traducir lo que el señor dice el Evangelio de hoy. Con estas palabras no os entiendo sois como aquellos niños, hemos sonado la flauta y no habéis bailado. Hemos cantado un lamento y no habéis llorado. Pero qué queréis queremos salvarlos como nos gusta. De este modo estáis cerrando a vuestro mundo de Dios. No podemos confundir libertad con autonomía elegir la salvación que consideremos esa a la que mejor nos viene. Creo que Jesús es el maestro que nos enseña la salvación o, por el contrario, voy por todas partes para alquilar o a un gurú que me enseña otra, sencillamente porque no me gustan las exigencias de Jesús. También puedo limitarme a cumplir curos preceptos y así me siento seguro y con esa es un poco de decirlo, seguridad con la que compro mi salvación y que Jesús da gratuitamente con la gratitud de Dios. Hoy me hará bien proponer nuestras preguntas y la última me resisto yo a la salvación de Jesús. La vida desde la cé sencilla implica confiar y aceptar, pero sobre todo, hacer la voluntad de Dios. Quien lucha desde la ce sabe que su lucha es victoriosa, porque no lucha solo, sino hombro a hombro con Dios. Además, acepta con gusto la voluntad de Dios, porque sabe que él es su padre y quiere lo mejor para él. Sabe ver la mano amorosa de supervenencia en cada una de las diversas circunstancias de la vida, porque se siente amado y cuidado por Dios. No se queja, sino que vive de momento presente, confiando siempre en quien es todopoderoso. Jesús no nos pide mucho, sólo nos enseña a invitar e invita a tener los pies en la tierra y el corazón en el cielo. Todos los días hacemos cientos de cosas, una cierta cantidad de obligaciones como padres, como hijos, como jefes, como empleados, etcétera. Pensemos cuántas veces las hacemos y en su interior, antes de comenzarlas, las ofrecemos a Dios, como ofrenda diciendo el señor esto es lo que os soy esto es lo que tengo para darte hoy. Seguro que el señor la recibe, pues sabe que las hacemos no como siempre operarios, sino que buscamos hacer su voluntad y, además, lo ofrecemos para nuestra santificación y la de los que nos rodean. No olvidemos que somos discípulos, pero también somos misioneros y portadores de Cristo, ahí donde él nos pide estar. Por tanto, no podremos encerrar el don de su presencia dentro de nosotros. Por el contrario, estamos llamados a ser partícipes a todos de su amor, su ternura ah su bondad y su misericordia. Es la alegría del compartir que no se detiene ante nada, porque conlleva una nuncio de liberación y de salvación. Señor quiero agradecerte por todos los beneficios que tu inefable bondad me hace alcanzar cada día y en cada momento. Te pido fortaleza y constancia para seguir tus inspiraciones, pues sabes que soy muy débel, que muchas veces no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Por ello necesito saber cuándo. Verdaderamente lo que hago es tu voluntad. Quizá pueda servir para ello es los siglos. Cuando tenemos una paz estable y profunda en general, es signo de que estamos haciendo la voluntad de Dios. Pero y qué cuidar no cae en la presunción. Debemos manteneros humides y pequeños sabiendo que no estamos asentos de buscar, comprender y cumplir cada vez mejor esta voluntad de Dios. Hay que estar siempre en búsqueda, no con inquietud y tensión, obviamente, sino con confianza y paz, deseando siempre con fuerza avanzar más todavía si no se diría es capaz. Hay que uff intentar comprender por qué hay veces puede significar que no estoy haciendo la voluntad de Dios. Otras veces quiere decir que no tengo demasiados escrúpulos y dudas o que estoy en una fase de prueba o de ponte espiritual. Y otras veces es el demonio que para inquietarme y desmontivaarme me acusa si no un motivo verdadero. En la escritura, el demonio se llama pase de la mentira. Además, no logremos ver cuando no logremos ver claro que nosotros, por nosotros mismos. Es bueno pedir Consejo a un sacerdote que pueda ayudarnos en nuestro discernimiento. Cuando no os abrimos a una persona que conoce la vida espiritual en general, es bastante fácil descubrir si la falta de paz viene dura, infidelidad, adiós o de otra causa. Pidamos a María, el ejemplo más perfecto de quien busca hacer la voluntad de Dios, que nos aliente y nos ayude para poder decir como ella hágase mí según tu palabra, te doy la bendición. Yo es todo poderoso y lleno de misericordia por la primera venida de su hijo, digénito en la que queremos y por la segunda que esperamos. Os ilumine eh con su luz y os colme de su bendición en el camino de esta vida. Os haga constantese la fe alegres en la esperanza y activos en la caridad para que celebrando la vida en el tiempo de nuestro redentor sería recompensados con el lun de la vida eterna cuando él venga por segunda vez en la gloria y la bendición de Dios todopoderoso padre, hijo y espíritu santo, descienda a sobre vosotros y permanezca siempre amén