Oración del corazón. Miércoles de la segunda semana de Cuaresma del Espíritu Santo sentir una hibida que valga la pena. Por eso, desde mis dudas, temores, cansancios y debilidades, quiero invocarte bien Espíritu Santo a regalo que está seco ven a fortalecer lo que está débil, pensará lo que está enfermo Amén. Hoy celebramos asan Leandro de Sevilla, el Evangelio de San Mateo, capítulo veinte versículos diecisiete al veintiocho. En aquel tiempo, subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte de los doce les dijo por el camino Mira. Estamos subiendo a Jerusalén. El hijo del hombre va a ser entregado a los sumos, sacerdotes y los escribas y lo condenará la muerte y lo entregarán a los gentiles para que se burren de él. Lo acepten y lo crucifiquen y al tercer día resucitará. Entonces le acercó la madre a los hijos de Cebedeo con sus hijos. Se postró a n hacer una petición y le preguntó qué deseas. Ella contestó ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno otro derecha y el otro ach izquierda. Pero Jesús replicó no sabéis lo que pedís. Podéis beber el cáliz querido beber y contestaron poderos. É les dijo mi pares y Cáliz lo volveréis, pero sentarse a mi derecho, a mi izquierda, no me toca a mí. Concederlo Es para aquellos para quienes le tiene el salvado a mi padre. Los otros diez se inclinaron al oír aquello contra los dos hermanos y tomándolos. Jesús les dijo sabéis que los jefes de los pueblos los sirenizan y que los randy lo suprimen. No será así entre vosotros el que quiera ser grande, entre vosotros, que sea vuestro servidor y que quiera ser primero, entre vosotros, que sea vuestro esclavo, igual que el hijo del hombre, no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate. Por muchos, Jesús es el siervo del señor. Su vida y su muerte, bajo la forma total del servicio, son la fuente de nuestra salvación y de la reconciliación de la humanidad con Dios. El corazón del Evangelio anuncia que las profecías del ciego y el señor se han cumplido con su muerte y resurreción. La narración de San Marcos escribe la escena de Jesús con los discípulos en tío Juan, los cuales sostenidos por su madre. Quería sentarse a su derecha y a su izquierda en el Reino de Dios reclamando puestos enn según la visión jerarquita del Reino, el plantamiento con el que se mueven estaba todavía contaminado por sueños de realización terrera. Jesús entonces produce la primera convulsión en estas convicciones de los discípulos, haciendo referencia a su camino es de tierra el cáliz que yo voy a ver lo veréis, pero sentarse a mi derecho a la izquierda no me toca a mí concederlo, sino es para quienes está reservado con la imagen del cáliz les dará posibilidad de asociarse completamente a su destino de sufrimiento, pero sin garantizarles los puestos de honor que aprecionaban. Su respuesta es una invitación a seguirlo por la vía del amor y del servicio, rechazando la tentación mundana de querer sobresalir y mandar sobre los demás, frente a los que luchan por alcanzar el poder y el éxito para hacerse, frente a los que quieren ser reconocidos por sus duros, méritos y trabajos. Los discípulos están llamados a hacer lo contrario. Por eso les advierte, sabéis que los que son reconocidos como Jefe de los pueblos los tiranizan y que los randy los oprimen. No será así entre vosotros el que quiera ser grande, entre vosotros, que sea vuestro servidor. Con estas palabras señala que la Iglesia, el modelo de autoridad, es el servicio por esoltitud del Papa, es el siervo de los siervos de Dios. Se acerca al momento de la pasión. Jesús está en Jerusalén con sus discípulos y pronuncia clarísimamente el tercer anuncio de su muerte. Qué pensaban los dicípulo de este instante. Se les encogió el corazón solo de pensar en Jesús, torturado, escarnecido, insultado, como decían las antiguas brucetas. Contrariamente a todo esto, los apóstoles se enredan en una discusión egoísta sobre aquí ser el primero en el Reino de los Cielos, Si bien la discusión es originada por los palabras de la madre de Santi o Juan, el pensamiento de quien ellos de ellos estaría marcedo de Jesús. Su reino se albergaba el corazón de cada uno de ellos. También ocasion nosotros, en el momento de Cristo quiere deciros algo importante o darlos una edad especial, Nos enredamos en nuestros pensamientos egoístas y no escuchamos todo aquello que Jesús quiere decirnos. El que quiere ser el primero, que es el último. Jesús aman los humildes a los sencillos, los que son comuninos. El que es sencillo nunca desea el primer puesto para sí, sino para los demás. La mansedumbre y la sencillez de vida da luz iluminan con sus vidas del camino de los que están desconcertados. Es la realidad. La sencillez, la mansedumbre y la humildad son rasgos santos dan esperanza. En esos tiempos de desesperanza, nos detenemos a contemplar a María. Ella destaca por su sencillez, su humildad, su discreción. Nos gustaría ser más como ella. Ser esclavos de Dios en nuestras actitudes, en nuestra forma de darnos a los demás su silencio, su actitud callada, su mirada elevada al cielo como una súplica salida de su corazón, lleno de paz en agradecimiento. Así es María en su vida y quiere que nosotros seamos como ella. Nos cuesta mucho mantenernos al nivel de la gente humilde y sencilla. Nos gusta mucho pasar desapercibidos, no ser tomados en cuenta. Nos cuesta mucho no ser valorados por los dos leondones que no aprecien lo que valemos, lo que somos. Nos da miedo al olvido y el arrebato perdernos en la masa y preparecer ocultos. Buscamos esos primeros lugares que desean los Fariseos, el Evangelio. No somos sencillos y pequeños. Queremos ser grandes y colorados por todos, destacar en todo ser importantes para todos. Vivir con esa tensión nos hace daños la herida en los sentidos valorados. Ahí vamos incubando rabia en nuestros corazones, nos indignamos y brota de ir en el alma. No somos mansos en todo lo que hacemos. Nos da penas ser así. Jesús quiere que nos parezcamos a él, a su madre. Quiere que busquemos los lugares más sencillos, que no tengamos pretensiones, que superen nuestras capacidades, que no deseemos lo que otros tienen, que aceptemos nuestras vidas como son en su sencillez. Solo así podremos ser mansos y humildes de corazón. Es una misión que tenemos para nuestras vidas. Soñamos con ser mansos y humildes en todo lo que hacemos pobres y pequeños sencillos y con el corazón alegre. Eso basta para ser feliz. Si no tenemos demasiadas pretensiones, seremos más felices. Ve Vemos estos días de preparación de la Semana Santa. Esa virtud de la sencillez y la humildad para que Cristo vea en nuestros corazones la ternura de un niño. Preparemos de esta manera para vivir la pasión del señor señor Jesús, que fácilmente puedo caer en pensar que, dado que no mato, no robo, no hago conscientemente el mal, tengo derecho a privilegios que que que sensato puedo ser al acercarme la oración con una actitud de superioridad, de exigencia. Gracias por mostrarme que no es el camino cierto del amor. Eres mi Dios, mi hermano, mi amigo, mi mejor amigo, que me ofreces la plenitud. Ayúdame a estar siempre abierto tu gracia y servir a mis hermanos en tu iglesia. Toy la bendición Dios, todopoderoso os bendiga con toda clase de bienes celestiales para que seis Santos ya reprochables en su presencia, derrame sobre vosotros. La riqueza de su gracia. Os instruya con su palabra de verdad y con el evangelio de la salvación. Y os enriquezca con la caridad fraterna y la bendición de Dios todopoderoso padre, hijo y espíritu santo, le sienta sobre vosotros y permanezca siempre amén