Buenas días maya esfera, buenos días mal esfera comónica de la Fundación Mira. Bienvenidos un día más a nuestro podcast, Bienvenidos a un nuevo episodio. Ya sabéis que en Madresfera intentamos acercaros, pues, temáticas, personas, cuestiones que siempre que nos ayuden, que os ayuden a abordar esta tarea de la crianza de la mejor manera, de una manera más positiva, y que os haga aprender básicamente y pasar un buen rato si es posible. Escuchando nuestro podcast hoy vamos a hablar sobre educación, vamos a hablar sobre crianza, vamos a hablar sobre adolescencia, esa etapa tan temida, pero que, afortunadamente, cada vez vamos abordando con más optimismo, porque es necesario y porque no es esa etapa oscura o no debería serlo. No no deberíamos plantearlo a silla desde que son pequeñitos, se plantea el tema de la adolescencia como wu que luego viene lo peor. Claro. Así, cualquiera lo asume con positividad, pues no amigos, estamos intentando cambiar ese planteamiento. Pero para eso, pues hay que empezar desde muy prontito, aunque vuestras criaturas sean muy pequeñitas, aunque aunque lo veáis como algo muy lejano y que no os va a tocar así todavía que no es vuestra preocupación. Bueno eso y ya cuando llegue ya me preocuparé, pues no resulta que hay que empezar a ocuparse desde que son muy pequeñitos. Y es es el tema que vamos a abordar hoy y lo vamos a hacer con Leticia, Garcés buenos días, Leticia, cómo estás hola, encantado de estar aquí charlando contigo sobre un tema apasionante. Sí, verdad o se puede hablar horas y horas y horas sobre este tema. Lo sabemos de sobra Y hoy vamos a hablar precisamente a propósito de tu nuevo libro Infancia, bien tratada adolescencia, bien encaminada, que ha publicado descle de bruguer esta editorial y que, bueno, pues, en el que abordas de manera extensa, pues temáticas que o por cuestiones que preocupan seguro, lo sabemos de sobra a nuestra Comunidad, pues desde la infancia. Bueno pues más pues, los primeros años esas teminas rabietas, es sostenidos, momentos en los que no sabemos cómo actuar, los castigos, los límites, la disciplina y hasta llegar a la adolescencia, porque no son cosas tan spandas, verdad leticia, así que tenemos para una buena charla, pero antes le hice a cuéntanos un poco, quién eres a qué te dedicas y cómo llegas a este libro, a esta infancia bien tratada, adolescencia bien encaminada. Bueno, pues este libro es mi segunda publicación. El primero era padres, formados, hijos educados, y lo escribí cuando mis hijos eran pequeños, y este ha llegado cuando mis hijos son adolescentes, con lo cual en estas páginas lo que recojo también son mis experiencias como madre que, afortunadamente, al dedicarme a la orientación a padres y madres, estoy todo el día aprendiendo de lo que les sucede a otras familias, que no s muy diferente de lo que sucede en la mía y que, al final, todos pasamos por cuestiones muy parecidas. Los padres, las madres, necesitamos pararnos a pensar y a reflexionar mirar más nuestra propia infancia, como ha sido y bueno, pues, cuestionar por qué no la creanza que estamos llevando a cabo, pero no cuestionar si lo estamos haciendo bien o mal, sino si es así como lo queremos hacer, porque muchas veces vivimos de forma muy incoherente. Hacemos justo lo contrario que nos gustaría hacer. Nos sentimos culpables por ello. Quisiéramos educado de una forma distinta, pero lo estamos haciendo igual que como fuimos criados Y muchas veces decimos bueno, pues los tiempos de hoy en día, las presas, el estrés, los trabajos, no hay tiempo. Y quizás bueno, pues eso puedan ser unas explicaciones, pero también es que creo que no invertimos tiempo suficiente a parar y pensar en lo que está pasando en nuestro interior. En decir, estoy satisfecha con el tipo de maternidad que estoy llevando a cabo, más allá de si está bien, nos está mal que eso. Al fin y al cabo, ya son calificativos que podamos poner cada una y lo exigente que una sea con una misma, sino realmente me siento satisfecha con el tipo de día a día que estoy llevando a cabo. Hoy he tenido una mala gestión de mis propias emociones. He gestionado mal un conflicto de una rabieta. No he entendido a mi hijo adolescente. Lo dejo ahí, Lo dejo estar que el tiempo bueno ya pasará y pondrá todo en su sitio. O hago algo diferente a lo que he hecho hoy, que tiene que empezar por mi propia reflexión intentando lidiar con mis miedos como inseguridades, con mi culpa. Es bueno sentirme culpable. Sí es muy bueno por qué, Porque es una emoción más como tantas otras. Pero lo que es bueno es que yo hagago con esa culpa, o sea culpa me trae información. Me dice que no estoy contenta con algo de lo que he hecho y, además, me permite parar y poner algo en mi vida en orden. No va a ser buena o buenísima. Otra cosa es que yo quiero dormir con ella todos los días. Eso ya no es una cuestión de la culpa, la culpa que no tiene la culpa de nada. La culpa solo me trae información. Lo que yo haga con esa información es cuestión mía. Entonces más que una buena crianza, una buena maternidad. Se trata de si yo estoy satisfecha con el tipo de crecio esto llevando a cabo, si vivo coherente con mis propios principios, con decisiones que yo he tomado. Yo he decidido educar, sin violentar, sin dañar, sin humillar, sin juzgar negativamente y duralmente a mis hijos. Lo he decidido. Bueno, pues si lo he decidido porque en el día a día no llevo a cabo los buenos tractos que deseo y he decidido llevar a cabo, qué me impide llevar una maternidad como la que yo realmente deseo, con la que soy satisfecha, con la que me siento bien. Qué pasa ahí, pues, este libro trae respuestas, no porque de pautas, porque no soy muy a miedo de las pautas, más que nada, porque las pautas pueden estar muy bien y si tiene un respaldo científico, mucho mejor. Pero a lo mejor yo no estoy en disposición de llevar a cabo esas pautas. Tengo que hacer una pequeña adaptación. Tengo que ver y en qué condición estoy cuál es mi momento y tal la salud que yo con la que yo cuento mis circunstancias de vida de pareja. Entonces, si las pautas están muy bien, pero hay que hacer adaptaciones. No hay buena mala crianza. Hay, pues, buenas o mama olas, estrategias, buenas o malas, decisiones mejores o peores conforme a las circunstancias de cada una Hablabas de respaldo científico, de qué manera estás especializada en parentalidad positiva, de qué manera está respaldado por evidencia científica, en qué sentido, porque parece como ajeno o dos conceptos diferentes, el respaldo científico con la crianza o la educación o la manera en la que tratamos a nuestros hijos, De qué manera está respaldado científicamente. Sí, es verdad que bueno. Desde los años noventa, más o menos que empezamos a escuchar su inteligencia emocional. Parece que se ha puesto de moda hace cuatro días, pero bueno, llevamos ya unos cuantos años y la inteligencia emocional se ha ido metiendo en la empresa, se ha ido metiendo a las escuelas, se yo metiendo la sociedad. Y cada vez pues estamos más familiarizados, quizás o los que tenemos interés, los que nos dedicamos al mundo de la educación, de la social o de la salud, quedas temos más acostumbrados a escuchar conceptos como escucha, activas, actividad, empatía, pero bueno, también se van metiendo en programas de televisión y se van acercando a programas de radiog y la gente que se dedica a otras cuestiones quizás ya utiliza esos términos. No hay que tener empatía, no hay que habla de m asertiva, pero el tema es que cuando hablamos de a lo práctico en la crianza, cuando un niño llora y tu creencia es que es el niño llora para manipularte y que toda la vida se ha hecho ha sido ignorarle mientras llora cuando tú llevas a cabo. Esto lo puedes hacer convencida de que eso es así y que, efectivamente, ese niño necesita que le ignores para que deje de llorar, porque si no se va a convertir en un niño mal criado y un adolescente problemático, esa es tu idea, tu creencia. Desde esta creencia, que no tiene un respaldo científico, actúas y tomas decisiones, incluso das consejos. Estás en un parque. Hay una madre que un padre que tampoco sabe bien cómo reto responder a la rabita de su hijo, que es una herramita única en un momento único, en las circunstancias únicas con un temperamento único, y los padres están buscando un poco la manera tampoco sea muy bien como actual. Están intentando conocer a su hijo, porque realmente quien te dice lo que necesita es cada niño. Cada niño te va diciendo si quiero no, quiero un abrazo, si me ayuda o no, que te acerques más o menos. Ahora hablarme me está sirviendo. Entonces cuando tú, desde esta creencia, llevas a cabo una acción concreta, convencida de que eso es lo que el niño necesita, que sucede, que está siendo en contra de la ciencia, la ciencia. No te está diciendo que le ignores la ciencia. No te está diciendo que ese niño yo era para manipularte la ciente. Te está diciendo tiene un cerebro inmaduro hasta los veinticuatro años. Lo va a madurar en este momento. Sucededo, no responde por más que le hables, por más que actúes. Ahora mismo solo necesita sentirse seguro. Mientras la rabieta está pasando, es decir, cuando la tormenta pasa, cuando viene un tsunami, no hay quieen lo detenga. Se lleva a rasa con todo, a a rrasa, do con o ciudades con árboles, con coches, arrasado con todo. Entonces, en ese momento qué necesita a mi hijo. Vamos a preguntarse a la ciencia. Bueno pues, para que la ciencia me de respuestas que tampoco me va a decir exactamente lo que hacer, vamos a hacer propuestas. La ciencia me va a decir mira. El estado emocional de tu hijo en este momento es este su cerebro, está en estas condiciones. Él en este momento no te puede escuchar su amitad. La está activadísima, súper frontal. Está digamos bloqueado. En este momento te está percibiendo como una amenaza, se está protegiendo de ti a través de las patadas, los manotazos. En ese momento que le ayuda verte, sentirte presente, sentirse seguro, verte, firme, verte, estable, verte, equilibrado y, sobre todo, saber que no le está pasando nada malo. Cómo se haga un niño que no le está pasando nada malo, Por muy desagradable. Quizá lo que está viviendo observando de mi padre, de mi madre. Si ellos están bueno, vale con cará un poco, pues de concentración no sale muy bien qué hacer Están ahí, bueno, valoran opciones. De acuerdo. No están del todo tranquilos, pero los veo digamos que controlan la situación, con lo cual si mis padres controlan la situación, debe de ser que no es tan malo lo que me está pasando, por muy mal que yo me sienta, me puedo tranquilizar. Entonces el niño va entrenando la regulación emocional por medio de la respuesta de un adulto. Qué entiende la situación. Entonces la ciencia no es que te diga lo que tienes que hacer. Es como, en lugar de castigar, haces todo otro a mina vale pues dejo una cosa y hago la otra. No, la ciencia te explica qué es lo que le está pasando a tu hijo en cada etapa. Más o menos te la información, la neurociencia, la psicología positiva, la inteligencia emocional, la educación emocional. Te va dando información que yo he intentado resumir en el libro de forma muy sencilla y con muchos ejemplos, con muchas frases, de forma muy como muy digo yo tipo tips de Instagram si lo quieres ver. Así, porque es verdad que a veces necesitamos en poco tiempo, entender mucho y cuando, pero tú entiendes ya. No tienes delante un niño berrinchudo, mal criado, problemático, a quien tienes que corregir con mano dura porque si no se va a convertir en un adolescente horrible. No tienes delante un niño que sufre, que sufre porque cuando un niño tiene una rabieta no lo pasa nada bien y estás sufriendo no por la rabita en sí, sino por vivir la rabita en soledad, por no entender lo que le pasa. Entonces, cuando un niño llora te está diciendo. No estoy preparado para aceptar de forma digamos equilibrada el no que me pones. No estoy preparado para aceptar que no me lleves al parque, o que me lleves a casa o que no me dejes jugar? No estoy preparado, pero bueno, me estoy preparando ahora. Contigo, No estoy entrenando la regulación emocional. Gracias por entenderlo y quedarte cerca de mí, aunque no siempre pegado, pero sí que yo te pueda ver para que yo entienda que puedo soportar lo que estoy sufriendo, lo que estoy pasando, Lo puedo soportar y lo voy a soportar gracias a TI. En cuanto a el título del libro, Infancia bien tratada, la primera parte del título crees que tenemos el concepto adecuado, o qué concepto crees que se tiene en general del buen trato y si ha sido el mismo que ha venido históricamente que hemos heredado el buen trato hacia la Infancia, en qué consiste el buen trato. Si hablamos siempre de no maltratar, no dar un maltrato y bueno aunque sigue existiendo lógicamente y no lo vamos a detener, porque generante los malos tratos también se dan en la intimidad de la familia, donde muchos ojos no ven Pero quizás tenemos que empezar a hablar de los buenos tratos. Y un buen trato es darle a ese niño o a es adolescente todo lo que le hace bien y le permite madurar a nivel cerebral, porque la diferencia entre vamos a utilizar terminos coloquiales entre un niño que se porta bien y un niño que se porta mal. La diferencia principal es también la madurez cerebral. Cuando un niño está madurando a nivel cerebral, porque las respuestas que le estamos dando le permiten realmente aprender, descubrir, serenarse, regularse emocionalmente, desarrollar competencias emocionales, como la escucha activa, la resiliencia, las actividad la comunicación. Ese niño tiene más capacidad para afrontar las situaciones conflictivas estresantes difíciles, puede activar su prefrontal y sus funciones ejecutivas con más facilidad para tomar decisiones más rápidas, con lo cual un cerebro maduro tiene más capacidad de enfrentarse a emociones displacenteras más intensas, como pues, a la rabia y la tristeza, el miedo, situaciones de inseguridad, de vergüenza. Entonces, un cerebro maduro le permite a ese niño más adolescente enfrentarse con más recursos ante situaciones estresantes difíciles o buen conflictivas. Entonces todo lo que tú hagas tiene que hacerle bien. No tiene que estar bien como si dijéramos esto está bien, eso está mal y lo calificamos y le ponemos una nota, sino que me tengo que asegurar que lo que yo estoy haciendo le está haciendo bien. A mi hijo. Entonces, para eso tengo que conocer a mi hijo, más o menos. Lo voy a estar conociendo toda la vida, pero más o menos qué carácter tiene, qué temperamento de nacimiento. Por tanto, que carácter está desarrollando, cómo responde a situaciones estresantes. Cuando yo el hevo el tono de voz, se pone a llorar o se pone más a la defensiva. Entonces el buen trato es entendiendo cómo es mi hijo, cómo soy yo, cómo es nuestra relación y cómo nos gestionamos en situaciones difíciles. Qué es lo que nos hace bien a los dos conforme nos vayamos conociendo según como yo sea. Pues a lo mejor tengo que comunicarle que hay momentos en los que yo no me siento bien para darle una buena respuesta, una respuesta que le hace bien una respuesta, bien tratante y entonces valoro que necesito un tiempo para mí y dejo en ese momento de la conversación que no lo estoy ignorando, no lo estoy abandonando, sino que lo estoy comunicando, porque entiendo que mi hijo lo puede entender. Estos son cosas que hemos hablado y entonces hay veces que yo me doy un tiempo para mí para recuperarme. Cuando yo practico esto le estoy diciendo mira, esto que hago conmigo es lo que a mí me sienta bien para volver a un punto de equilibrio y retomar la conversación contigo, porque te mereces el mejor trato que te pueda dar en un momento dado no te lo puedo dar, te lo comunico. Estoy trabajando ahí. La desertividad, el autocontrol, el dominio propio, la regulación emocional y bueno, mejor o peor Eso es un buen trato. Habrá otras veces donde me sobrepase la situación y me da igual todo y ese evento me desborde y acabe tratando a mi hijo como sé que no quiero, no me gusta y no se merece, con lo cual, cuando se me haya pasado mi enfado, tendré que retomar la conversación y empezar diciéndole que lo que le he hecho sentir tiene que ver conmigo que es algo que siento muchísimo, que mi deseo no es ese y ahí estaré reparando el vínculo y que tengo que seguir trabajando tu autorregulación, porque realmente, cuando lo que siento me desborda, pues acabo dándole el trato que no deseo y que no merece. Ahí también trabajo el buen trato. Después me siento culpable. Sí, pero es que la culpabilidad yo he diferencia entre culpa y culpabilidad. Yo siento culpa porque la culpa me está diciendo que he actuado de una forma que realmente no deseo y que me he comprometido a no actuar. Pero sé que no soy culpable. Es decir, siento culpa, que es una emoción y es muy interesante. Si no sintiéramos culpa, no nos arrepentiríamos de las cosas que hacemos. Cuando hacemos un daño a otra persona, no entonces la culpa es interesante. Pero sé que no soy culpable, porque es que ante todos es responsable, responsable de mis actos y yo también estoy aprendiendo y hay veces que me vo y otras veces que no. Me quiero esforzar y es parte también de mi proceso y hay veces que consigo hacer una gestión fantástica y digo mira si me la tendría que calificar me pondría un diez. Me siento estupendamente bien con lo que acabo de hacer. Claro es que tampoco has tenido muchos estímulos negativos. No estamos de vacaciones. Nos tenido que lidiar con madrugar ni con demasiadas límites. Pues, pues oye disfrútalo, pero habrá otras veces que diga uy hoy no me quiero esforzar, es que estoy cansada todos los días. No tengo que hacerlo perfecto. Pero pues estupendo que si tú te vas midiendo lo que cuentas el día a día y que te permitas a veces también no dar la talla. Es justo siempre y cuando midas digamos el daño. Si tú te permites en un momento dado no dar la talla, no darlo todo, pero no dañas a nadie. Es fantástico. De hecho, el día que tú dices cuelgo carne de madre hoy. No quiero ser madre hoy ya vamos a he dado todo vale, pues ese día, si no vas a dar no exijas, entonces tu hijo tampoco tiene que ser un hijo diez, tu hijo también que va a tener excesos porque tú, al no poner límites, él va a querer pasar esos límites. Entonces, el día que no estás para ser madre, tu hijo tampoco va a estar para el ser hijo, entonces acéptalo y vive ese día caótico, pero sabes que es un día y que las excepciones ayudan y que ser flexible es bueno y que todas las semanas tienen un domingo y el domingo muchas veces no hacemos muchas cosas que hacemos un lunes. Entonces, si hoy es domingo para ti, también es para tu hijo, entonces vive un domingo en tu vida y no te exijas, no exijas y disfrutaros en la medida lo posible. Esto hay mujeres, sobre todo madres que no se lo permiten. No se permiten un día dejar la cocina sin recoger, no se permite enterar la ropa desordenada, no se permiten tener la casa de cualquier manera, porque siempre piensan que eso te quita puntos como madre perfecta, estupenda completa. Nadie te quita puntos. Te los quitas, tú tú eres la que te juzgas duramente y te pones en el lugar de buena madre en lugar de mala madre. Pero realmente las buenas y malas madres no existen. Existen las madres madres que hacen bien y favorecen el desarrollo federal de sus hijas, madres que actúan con negligencia y no pueden favorecer el desarrollo madurativo de sus hijos. Pero quizás también son las primeras que necesitan ayudar madres, padres que sufren temporalmente, tienen unas circunstancias difíciles, que les quita toda la energía y no están ni para ellos ni para nadie. Entonces también hay que ver qué le pasa a esta familia, a esta madre, este padre, qué circunstancias tienes. Están pasando por una estación difícil, de enfermedad, de separación, de pérdida, de trabajo, de salud mental. Entonces hay que ir viendo antes de juzgar duramente, generalmente todas seguramente y todos habremos juzgado duramente cuando no teníamos hijos. Yo, cuando sea madre, no le voy a permitir eso. Uy fíjate. Ese padre le está permitiendo comer helado. Yo no lo voy a permitir hoy con el azúcar que tiene y luego, cuando te toca le das el lado, le dejas la tele, le de comprar chuches y dices que mala madre. Soy por qué, Porque antes de ser madre, juzgaste a otros como buenos o malos padres. Entonces, igual, también hay que hacer digamos una reflexión personal y decir bueno cuánto juicio hay en mis ojos. Igual, tengo que dejar de ver a los demás, o tengo que dejar de juzgar duramente a los demás, porque las decisiones que han tomado las han tomado por algún motivo y seguro que la decisión que han tomado es la mejor que han podido tomar en ese momento. Entonces, todo esto el libro de Infancia me han tratado, les deviene encaminado hablando de los buenos tratos, lo explica, pero en situaciones del día a día, en lo cotidiano y además, lo expone muchos ejemplos y muchas frases, porque a lo largo de los años yo que me dedico a la orientación familiar desde el dos mil diez que empecé con mi proyecto de padres formados. Los padres siempre me han pedido o me han agradecido que simplificara las cosas y esto o se me daba bien o de tanto hacerlo. Al final me he vueltos una experta de simplificar las cosas. Pero en mi vida también yo me simplifico mucho las cosas, con lo cual digo es que la vida la complicamos nosotras. Pero todo es mucho más fácil. Cómo decirla un hijo en un momento dado que recoge su habitación. Cómo decirle a un niño que entiendes que ahora bueno, no quiere dejar de jugar y tenemos que prepararnos para la rutina de la noche, porque mañana y que madrugar. Cómo hacerlo de la mejor manera posible, de la mejor manera posible, entendiendo que lo mejor es lo que le ayuda a ese niño has adolescente a madurar. Esa es la idea con tanta información, leticia y tanta que, además, está fenomenal y nosotros nos dedicamos a ello, con lo cual bienvenido a toda la información sobre crianza y sobre educación. Pero parece que hay como muchísimos canales, muchísimos expertos, muchísimos libros, muchísimos vídeos, cursos, webinars, talleres para educar y cada vez hay padre, más familias o más padre, más madres que se sienten perdidos y desorientados. Qué ha pasado, qué pasa ahí, hay demasiada información. No sabemos educar si no nos lo explican, qué ha pasado todo este tiempo hasta ahora. Sí, Yo también me lo pregunto La verdad Yo también me pregunto Estamos en la edad de la información. Yo, cuando empecé a hacerme preguntas en dos mil diez que sólo conocía premio Castigo pons más y no sabía muy bien qué fuentes buscar. Estaba un poco perdida Y han pasado diez años y en diez años ha habido una proliferación científica impresionante y, además, libros. Yo, ahora que estoy con el libro, los periodistas me suelen decir yo recibo cuatro o cinco libros todos los días sobre crianza para hacer entrevistas, decir, en España y en tus países. Seguro que también estamos escribiendo mucho sobre crianza. Antes eran cuatro expertos que escribían, se dedicaban a ello y ahora cualquiera en su casa puede escribir un libro y lo puede autopublicar. Hay mucha información. Qué es lo que sucede que la información está muy bien para que tú tomes decisiones. La información no es para que te diga cómo tienes que hacer las cosas. Por eso yo me encuentro padres muy confundidos, porque a lo mejor te dicen no es que una vez leí que me tenía que agachar, ponerme a la altura del niño, mirarle los ojos y decirle tal cosa, pero a mí no me funciona. Cuando yo hago eso, mi niño se enfada. Claro es que una cosa es que te digan cuál es la mejor manera de comunicarle a un niño pequeño y acompañar un proceso de rabieta, y otra cosa es que lo quieras aplicar para evitar la rabieta o para que el niño no tenga una rabieta. Tú coges información y la aplicas y luego te das cuenta que no te funciona. Por qué? Porque te falta lo más importante y es observar qué necesita tu hijo y qué es lo que él te está pidiendo. Entonces, toda la información que tú lees está muy bien para que amplíes un poco también tu visión de la educación cuando tú vienes de la creencia de que un niño, cuando llora te está manipulando y tienes que ignorarle para que la rabieta cese. Cuando vienes de esa creencia, está muy bien que leas cosas como que un niño, cuando tiene una rabieta, necesita un poquito de tiempo, necesita llorar. Llora eres bueno. Cuando se le va pasando te acercas, te pones a su altura, le miras, le transmites tu tranquilidad. Entonces vas ampliando y dices ahí va. Yo pensaba que ignorando al niño, el problema se terminaba y ahora va y es que no es un problema. Es un proceso de regulación emocional. El niño tiene que tranquilizarse. No hay que tranquilizarlo, sino que se tiene que tranquilizar con lo que tú lo ofreces vale. Entonces aplio la mirada. Bien, pero todo eso también tiene que hacer que tú aumentes tu autoestima, tu seguridad y tu autoridad. Autoridad que no es autoritarismo. La autoridad es que cuando tú actúas tú más decisiones, lo haces con un conocimiento, que te hace ser más consciente, que te hace entender la situación, que te permite observar. Y entonces, no vas deprisa y corriendo aplicando pautas técnicas. He leído la última que he leído la voy a aplicar. Así funciona. No vas con pausa. No necesitamos pautas educativas, sino pausas afectivas. Voy con pausa por qué? Porque mi hijo nos está muriendo, nos está ahogando, lo está pasando mal, pero estoy aquí ya lo voy a atender. Entonces, cuando tú vas con ese conocimiento que se transforma en consciencia que de ahí ganas confianza, ganas autoestima, que es también la autoestima es saber que mereces ser amada, bien, tratada querida, que mereces ser respetada, entonces tú también desde ahí sabes poner límites a otras personas y a tus hijos, por supuesto, pero no limites solamente para educarlos, sino límites para que esa relación sea una relación de respeto y de ahí ganas autoridad. Cuando tú tienes autoridad, tu hijo, cuando lo está pasando mal, sabe que eres una fuente de seguridad, entonces no importa tanto lo que hagas si lo que haces está bien o mal, porque incluso hay padres autoritarios pero porque al final venimos de un estilo educativo, venimos de unas vivencias, unas experiencias que nos hacen actuar de una determinada manera. Luego en ramos regulando. Hay papás autoritarios que, a lo mejor elevan la voz o, en un momento dado, usan la fuerza o imponen, pero transmiten seguridad porque encuentran en algún momento de toda esa gestión, encuentran cierto equilibrio. Entonces el niño dice bueno mi papá me ha gritado, pero bueno me veda una vez, me ha centrado, me ha equilibrado y ahí ha quedado. No hay otros estilos que son, digamos, el extremo opuesto, el permisivo que, a lo mejor, ahí no se interviene. Hay mucho cariño, mucho abrazo, pero no se pone límites. Entonces, a lo mejor, el niño, en ese estilo educativo se ve un poco más perdido. Sí, mi mamá me da muchos abrazos. Mi papá me quiere mucho. Me he comprado lo que le pido, pero en realidad no me está centrando. Entonces ya no es cuál es el mejor estilo educativo. Vamos a rechazar a algunos y aceptar solo un único estilo educativo, sino es cómo eres tú, cuál es tu tendencia. Tú vienes del autoritarismo. Es lo que has conocido. Eso es lo normal para ti. Eso te va a salir lo primero, pero bueno te sale le pones conciencia como estás aprendiendo cosas. Entiendes que tampoco gritar a un hijo. Vale, pues lo has gritado, pero no es lo que tú quieres hacer todo el tiempo. Cuando el frito niño no aprende por qué, porque su cerebro, se bloquea, porque se genera miedo, porque se rompe el vínculo, porque no se generan un apego seguro. Lo vas entendiendo a vale. Entonces, bien, le he gritado porque al final soy muy impulsivo yo también y soy muy autoritario. Bien, pero con todo el conocimiento que me hace ser consciente que me permite darme cuenta, voy regulando, voy reparando. Hay padres que nunca les pidieron perdón a ellos de niños y entonces, cuando tienen que pedir perdón a sus hijos, lo tienen que decidir porque no les salen natural piensan que pierden autoridad. Bueno, no la pierden, la ganan porque ya la habían perdido. Entonces, cuando un padre va haciendo cosas diferentes a las que ha conocido en su infancia que eso es lo normal para ellos, pues va practicando lo que son digamos buenos tratos, entonces eres permisivo y practicar buenos tratos genial no vas a dejar de ser permisivo. Eso va a ser un poco tu tendencia. Pero al aplicar buenos datos, te vas a encontrar un punto de equilibrio donde te sientas. Tú tenga sentido para ti lo que haces, pero te aproximas de alguna manera a lo que le hace bien a tu hijo eres autoritario, no vas a dejar de ser autoritario. Al final es un poco como tu primera respuesta, tu primera reacción. Pero lo equilibra es con buenos tratos, los buenos tratos que un autoritario, una persona con estilo nicotego autoritario puede aplicar que a lo mejor no sabe dar muchos abrazos porque no le sale. Pero, sin embargo, está muy pendiente. Pregunta mucho, se interesa mucho. Entonces no quieras ser alguien diferente como tú. Eres sé tú mismo, pero busca algo que te lo ofrezca la ciencia que para ti tengas sentido, lo puedas practicar lo normalices llega un momento que para TI, como yo digo yo ahora mismo, no sabría relacionarme con mis hijos de otra manera, yo no sabría en un momento dado, sin enfado y a lo mejor, igual que gritar, no me sale tanto. Pero sin momento dado, tengo una actitud que yo me la identifico y no me gusta. Yo no sabría dejarlo estar ya tengo tan integrado que eso así no se puede quedar que en un momento o en otro buscaría el hablar de ello y, además, el reconocer mi parte que la otra parte no reconoce. La suya es que esto es muy personal y a veces hay que darles tiempo y a veces con tu ejemplo, van aprendiendo modelos y llega un momento que lo integran en su carácter. Entonces esto es lo que te podría decir con respecto a por qué dudamos tanto en un momento en el que tanta información, porque a veces queremos transformarnos completamente en un ser diferente a quienes somos y realmente no hay nada malo en ti. Hay mucha belleza en tu forma de ser eres muy completo. Estás digamos, muy desarrollado, muy hecho. Tu cerebro es fantástico, absorbido lo mejor y de tus padres y lo que no te gusta, lo haces consciente y lo vas trabajando, pero no rechazándolo, porque tus padres te dieron lo mejor que sabían, que tenían, que podían. Y eso ya tiene un valor. Ahora lo pasamos por el cierto de la ciencia, y la ciencia nos dice bueno esto, aunque te lo dieron como buena voluntad. Ahora mismo sabemos que al cerebro de tu hijo no lo hace bien. Bueno, pues desde ese filtro, de esa conciencia nueva, me quedo con la buena intención de mis padres en un momento dado y valorando que ahora, sabiendo que no es bueno, intento practicar otra cosa, pero parto de esa reflexión claro, uno de los handicaps más difíciles o que más cuesta superar quizás sea la falta de educación emocional que tiene nuestra generación. Hablo de la mía, pero en general no se ha educado o no se ha prestado la suficiente atención a las emociones. Y, como bien nos decía hasta al principio y se ve en tu libro y siempre que hablamos de crianza respetuosa de educación, al final llegamos al punto en el que el adulto es el que tiene que conocerse y regularse. Al final, cuando buscamos regular al niño, pero parte de la base de conocerse el propio adulto y no tenemos ese conocimiento en general. Sí, no tenemos. Pero si recordamos nuestra infancia, a nuestra adolescencia, seguro que han habido personas que en su momento han actuado con inteligencia emocional. Igual, no muchas, pero tú puedes recordar por parte a lo mejor de la familia, pues una abuela, una tía y recuerdas que en un momento dado te pasó algo y encontraste ahí un refugio y recuerdas un profesor o una profesora que en un momento dado, encontraste en ellos un alivio. Siempre ha habido personas que, de una u otra manera te han dado algo que hoy en día podríamos identificar como inteligencia emocional. O te han mostrado su empatía, solidaridad, su amor es su resto, te han escuchado, te han preguntado entonces a veces decimos a mí de niño. Nunca nadie me pidió perdón. Es posible, pero haz memoria. Una persona en un momento dado a su manera, como sabía, mostró algún tipo de acercamiento, de interés por ti de escucha de seguro que sí, bueno, pues esas personas son los que han sido como una escalera vale, o sea, cada persona que te has encontrado en tu vida que de una u otra manera, que puede ser incluso cuando ibas a comprar, pan todos los días que te atendía y te trataba con respeto, personas que en tu vida de desarrollo han sido como un escalón que te han permitido desarrollar hasta el punto que tú sabes lo que es el buen trato, porque el buen productor te hace sentirte bien y sabes lo que es que alguien te mire con amor, con respeto, con dignidad y te escuche y son valores que están en ti. Sabes perfectamente lo que está bien y lo que está mal? Por lo que te hace sentir bien y lo que te hace sentir mal? Qué sucede que los adultos que igual decimos es que yo no he aprendido inteligencia emocional. Menos se me ha educado emocionalmente. Bueno. Es posible que en tu momento no hubiera un programa educación emocional instaurado en tu escuela y que no hubiera cuentos sobre emociones y que no se habla de emociones. Es posible. Seguro que hubo personas que te trataron con respeto, con amor, lo que hoy en día también vamos a identificar como asertividad, empatía y escucha activa. La cuestión es que tú, ahora, con lo que tienes, con tu historia, con tus vivencias, puedes tomar decisiones. Y esa es la diferencia que no podemos siempre mirar atrás y decir es que me faltó, es que no me dieron sí, es cierto te faltó y no te dieron, pero tú ahora, con todo lo que sabes, puedes tomar ciertas decisiones y eso es lo que vale. Al fin y al cabo, lo que se dice no lo importante, no es lo que me pasa, sino lo que yo hago con lo que me pasa y a lo mejor, arrastras heridas sí es posible, y arrastras experiencias dolorosas si es posible, y te van a doler siempre es como los duelos. Los duelos no se superan, Los duelos se sobrellevan, los suelos van contigo, porque un duelo también es añorar a una persona, a quien has querido y a quien echas en falta. Entonces ese duelo no tienes por qué superarlo, sino que va contigo y aprendes a vivir con esa falta. Entonces, en el día a día te va a tocar tomar decisiones con la mochila que tú tienes y lo de siempre? No habrá días que te veas fuerte y capaz de tomar una decisión que te hace bien con la que haces bien y todo estaréis mejor. Y habrá otros días que la mochila pese tanto y tengas la mente con recuerdos y con pensamientos que te detienen, pues ese día te detienes y ese día te sientas en la roca a descansar. Entonces los tropiezos del día a día. A veces yo suelo decir que tú te encuentras una piedra en el camino y te puedes tropezar con ella o te puedes sentar sobre ella a descansar y a valorar posibles caminos, soluciones, decisiones. Lo de siempre. No hay que ser perfecta, pero sí que tienes que buscar la perfección, no para ser perfecta, sino para llegar a la excelencia, es decir, buscar algo que se aproxime a lo que es completo, está bien, es bueno y valorar si hoy a lo mejor, es el momento de sentarte en la roca y no seguir caminando, pues que que disfrutes del paisaje que a veces ni lo vemos. No cuál es la principal obstáculo con el que te encuentras tú con tus padres y tus familias y en tus talleres, ese obstáculo que viene también con el momento en el que vives, que no es una cuestión de la circunstancia particular de cada uno que, evidentemente, luego cada historia familia y cada circunstancia es un mundo. Pero el reto que nos enfrentamos cómo o desde tu perspectiva, cuál es el reto al que nos enfrentamos como generación a la hora de criar, quizás es dónde pongo el foco, a la hora de asumir una situación, un reto resolver una situación yo suelo diferenciar entre padres y madres que quizás llevan años formándose conmigo en grupos presenciales o algún online que tenemos, y su forma de preguntar quizás algo distinta a una charla puntual que doy en un colegio donde, a lo mejor no vuelvo. El padre que lleva años conmigo suele preguntar cómo puedo hacer para gestionar lo que yo siento, Cuando mi hijo tiene una rabieta y no sé muy bien cómo atenderla, entonces como es foco, es tan mí no cómo puedo hacer para gestionar lo que yo siento, que me pasa a mí porque ya he entendido lo que significa una rabieta que al final es un desequilibrio emocional que está viviendo. El niño necesita ayuda. La ayuda muchas veces es tiempo y le ayuda muchas veces es no intervenir, o sea, no intervenir de inmediato, sino darle su espacio, darle su tiempo e ir viendo qué necesita para encontrar ese punto de equilibrio. El padre o la madre que acude puntualmente a una charla a llevarse algo de información porque está comprometido con la creada de sus hijos y tiene interés, suele preguntar qué tengo que hacer para que mi hijo no tenga tantas rabietas. Entonces el foco está puesto en el niño. La diferencia es muy importante. El foco lo pongo en mí y pregunto qué hago conmigo, cómo trabajo, con lo que a mí me sucede, con lo que yo siento, porque esto me está impidiendo entender a mi hijo, a atender a mi hijo, o puedo poner el foco solamente en el niño. No cómo puedo hacer para que no tenga rabietas esa segunda pregunta. Le falta mucha reflexión. Le falta comprender que la rabieta no es algo malo que haya que eliminar, es un problema de conducta, sino que es una situación muy desagradable que nos hace pasarlo mal a todos, que generante llega en un momento malo porque dices. Ahora estoy con la compra, ahora estoy en el parque, Ahora me quería ir y me viene fatal a tender la rabieta de mi hijo. Pero claro, si la entiendo, la atiendo mejor. Se trata de entender para atender, entiendo lo que pasa, atiendo lo que sucede y, además, lo que se va a llevar mi hijo de aquí no es que yo tengo, digamos la última palabra y que aquí mando yo y punto y se hace lo que yo quiero. No se va a llevar por mi parte, un poquito de paciencia, un poquito de interés, un poquito de atención, un poquito de presencia, y hacer lo que pueda, lo que buenamente pueda, porque, como dice Winnik, padres suficientemente buenos que hacemos el bien que en un momento dado, somos capaces de dar. Por eso hay momentos para sobrevivir y momentos para resolver. En una situación responder ante ella. Como dice Daniel Siegel, momentos de sobrevivir, pues sales de casa con prisa, quieres llegar al trabajo, cierras la puerta y justamente en ese momento un niño quería coger un cochecito que tenía en la habitación. Qué mal me viene en este momento una rabita en el ascensor, porque no puedo responder a lo que me está pidiendo y para él es súper importante llevar ese cochecito, enseñárselo a su compañero. Entonces vivimos en mundos distintos. Yo tengo una necesidad, que es llegar puntual al trabajo y mi hijo tiene una necesidad importantísima, que es enseñar a su amigo el cochecito nuevo de su cumpleaños. Cuando vivimos, digamos en mundos distintos, claro habrá veces que yo pueda entender, atender y responder a esa inquietud y otras veces tendré que aguantar esa rabieta porque no estoy dispuesta a llegar tarde de trabajo. Lo que hagas cada día está bien si las decisiones que tomas, las tomas con un nivel de conciencia alto y te mantienes en una línea donde tus decisiones no dañan el vínculo o si lo dañan, lo dañan un poco hasta el punto que puedes reparar y volver a recuperar la confianza. Entonces es el equilibrio en que tú estés lo mejor posible. El orden. Para mí, el orden principal es primero tú, luego tú y tu pareja, porque eso es un equipo, un equipo educativo que tomes decisiones conjuntamente, que no tenéis ni que pensar igual ni que actuar igual. Pero en lo más importante, si os tenéis que coordinar. O sea, es como un claustro de profesores que cada uno tiene su forma de dar la clase, cada uno de su asignatura, pero luego se tienen que poner de acuerdo, ordinar y hacer reuniones para algunas decisiones, tomarlos conjuntamente, pues eso es el equipo educativo de la pareja, y luego los hijos. Los hijos nunca en el centro. Si los hijos están en el centro de tu vida, si ellos lo primero a lo mejor, muchas decisiones las tomas sin pensar en ti entonces ellos no pueden ser lo primero? Tienen que ser, digamos algo muy importante y una prioridad en un momento de crianza, pero no pueden ser lo primero. No pueden estar por delante de ti. Esto es como el ejemplo que se suele poner de la mascarilla en el avión. Verdad que te suelen decir primero te la pones tú y luego se la pones al niño. La tendencia es ponerse al niño. Esa tendencia la tienes que corregir, porque si se la pones a él, tú no vas a estar para protegerlo de lo siguiente que pueda venir. Entonces hay una tendencia que es a proteger y ponerte, por de o sea, poner a tus hijos por delante para protegerlos. La forma de protegerlos es que tú estés delante de ellos. Eso habla sobre la sobreprotección, de la que bueno que tanto se critica ahora hoy en día y que dice que estamos creando niños sobreprotegidos. Para mí, la sobreprotección en sí no es un problema. Te lo explico, porque en el fondo es proteger un poco en exceso. Para mí lo problemático, lo dramático es lo que te lleva sobre proteger qué es el miedo, la inseguridad, claro el tener muchas heridas sin haberlas hecho conscientes, sin haberlas trabajado todo el mundo. Necesitamos hacer terapia, aunque no todo el mundo. Nexisti Ir al terapeuta, es decir, terapia al final, es sanar, ordenar, buscar el equilibrio, estar bien contigo y con los demás, y eso te permite tomar mejores decisiones. Qué te lleva sobre proteger, Qué te lleva a haber tantos peligros, tantos riesgos? Qué te lleva a creer que tú eres la balsa de salvación de tu hijo, porque eso hace genera un entorno hostil, inseguro, donde el niño ve peligros, donde no hay de riesgo, donde no hay. Limitamos su iniciativa, limitamos esa capacidad de tomar decisiones. Asumen ciertos riesgos, riesgos asumibles según la edad y sus características, con lo cual el que tú sobreprotejas. Para mí no es un problema, porque puedo entender que una mamá primeriza, que le ha cuesta muchísimo tener un hijo en los primeros meses o incluso años, el miedo a la inseguridad le lleve a sobreproteger, porque no quiere perderlo, porque se le activa todo el tiempo. El miedo bueno. Cuando a esa mamá trabaja bueno, esa situación personal suya, probablemente se la tendencia será sobreproteger, pero habiéndole puesto conciencia, empezar a soltar. Entonces vamos a equilibrar. Vale tiendo a solo proteger. Pero, por otro lado, como estoy apremio, no estoy sanando, Estoy equilibrándome de alguna manera, pues aprendo también a soltar, a confiar. Entonces va tomando pequeñas decisiones que equilibran esa balanza. El problema de quien sobreprotege sin ningún tipo de trabajo personal es que está creando un mundo de hostilidad alrededor de su hijo. Entonces, lógicamente, crea niños inseguros, miedosos, con poca iniciativa, con dificultades también para socializar y crear relaciones positivas, porque la tendencia siempre es a sentir que todo es hostil Por lo tanto, el tema de la sobreprotección generalmente me preocupa poco, porque puedo entender que hay una causa y un origen se puede trabajar y se puede aprender a equilibrar. El problema es que lo que te lleva a sobre proteger, no lo trabajes, no lo hagas consciente y permanezca. Ahí y al final, pues tenemos también hombres o mujeres de cuarenta, pues bajo las faldas de sus madres porque no han aprendido a madurar y ya no llegando a lo cuarenta. Pero casi el tema de la adolescencia, que nos hemos centrado mucho en la primera infancia, aunque en realidad aplica mucho también para los siguientes años. Pero de qué manera se correlaciona eso de buen trato en la infancia en un período al menos concebido como históricamente complicado, ya de por sí no como es la adolescencia, Es decir, los padres van a buscar en ese buen trato de la infancia. Una adolescencia pacífica nos lo garantiza a ver todo tipo de experiencias. Yo, que estoy pasando por la adolescencia, suelo decir que la adolescencia empieza cuando tienes un bebé en brazos, porque la adolescencia, al fin y al cabo, es un tipo de desarrollo cerebral. Son las conexiones que he ido creando a lo largo de mi infancia, so las experiencias que he ido acumulando, son los recursos emocionales que he ido adquiriendo. Es adolescente va a tener más o menos capacidad de enfrentarse a los retos de la propia adolescencia, pues dependiendo de la infancia que haya tenido o de lo que nosotros hayamos sido capaces de darles la forma en la que les hayamos preparado para esa etapa. Donde son más autónomos, donde se cerebro está en obras donde sabemos que hay más impulsividad donde no se valoran tanto las consecuencias que se asumen más riesgos. Se toman decisiones donde uno se pone en riesgo sin ver que sin poder pensar en ello, porque se prefrontal está todavía sin madurar, que sabemos quemadura hacia los veinte años. Entonces, teniendo estas pinceladas, sabemos que puede que hasta ahora se portase muy bien y a partir de no sé cuando ya no lo reconozco, puede que se portase muy mal y, de repente sea equilibrado. En todo caso, lo que no puede fallar o faltar en la adolescencia es la comunicación. Y esto es lo que más falla, porque cuando yo le quiero decir algo y se me encara y reacciona de mala manera y una conuta impulsiva y de repente me dice que soy la peor madre del mundo. Mi reacción ya está interfiriendo en la comunicación. Ya no estoy siendo capaz de comunicar, ya estoy reaccionando a su reacción en la adolescencia. Lo más importante es que tú tengas claro que las cosas no tienen que ser ya ni inmediatas. Si yo le quiero decir algo y en ese momento del adolescente no está receptivo, piensa qué tan urgente es lo que le tienes que decir, si puedes esperar a decir si hay algún momento en el que él esté más receptivo y tú estés con mayor capacidad y comunicar de forma equilibrio, porque las cosas no son urgentes. Generante nunca son urgentes. Las cosas importantes no son urgentes. A mí me gusta decir que si tienes claro que lo que tienes que decir a tu hijo realmente es valioso. Si realmente es valioso y lo valoras, busca el mejor momento para que eso tan valioso pueda ser recibido. Es como si tú mandas un paquete porresajería. Tú lo mandas, pero no te abre la puerta. Puede tener dentro un objeto de un valor incalculable, pero si no te abran la puerta, no llega a su destinatario. Tú quieres que realmente ese mensaje con un valor incalculable llega su destinatario. Entonces cuida la comunicación para que te abran la puerta. La adolescencia no es ni terrible ni temible. Es increíble, pero qué pasa que también hay cuestiones que son como naturales. Un bebé te despierta, ternura, un niño te hace muchísima gracia. Un preadolescente, pues dices ahí mira que es al lado hay chica como está. Una gente puede hasta que te caiga mal, que te caiga mal, pero por qué, porque ya no te acepta todo a la primera te cuestiona, te dice que no te dice espera y no cumple te pones normas en la salta. Entonces ya un momento que la relación es complicadísima y la estás sufriendo. La sufres porque no hemos entendido un principio importante, que es tú pones límites para que ellos se la salten. Esto es así tu tendencia o no bueno, tu tendencia más bueno. Tu responsabilidad para proteger a tu hijo es ponerlo horarios, es limitar el consumo de pantallas, es supervisar, es estar pendiente, no es interrogar, pero sí es mostrar interés. Pero en la etapa en la que está la adolescente necesita quitarse todo lo que le impide, hacer lo que desea, lo que le gusta, con lo cual, como ya es mucho más astuto, mucho más inteligente, tiene más experiencia, Lógicamente, que resaltase esos límites. Yo puedo enfadarme con mi hijo, por qué no me hace caso y se salta el límite, o puedo preguntarme por qué se ha saltado el límite? Ah por qué no se ha bien puesto, por qué se le ha saltado a. Porque es muy pequeño. Lo voy a volver a colocar, es decir, en lugar de gastar energía, en enfadarme con mijo adolescente, porque hace lo que la etapa adolescente le invita a hacer. Voy a usar la energía, en colocar mejor mis límites, en comunicarnos mejor y en ajustarlos, porque a veces simplemente tengo que ajustarlos. Entonces la adolescencia es una etapa de altibajos donde es adolescente. Un día se siente el mejor del mundo y otro día tiene la autoestión por los suelos. Nada es definitivo, nada para siempre son días o en etapas. Pero lo más importante es que sepamos escuchar, callar estar y no estar y utilizar frases como veo que así es como tú te sientes cuando adolescente te dices soy lo peor del mundo y la madre enseguida con ese dolor de madre y dice qué dices. No es posible, pero tú cómo vas a santar del mundo. Si eres mi niño, olvídate es cómo él se siente hoy ahora, en este momento, y que te lo esté contando es lo mejor que te puede estar pasando. Hay que estar preparados para escuchar cosas como me quiero morir. Esta vida es una mierda. No quiero vivir porque tenemos unos índices altísimos de suicidio en la etapa de los quince a los veintinueve. Según las tadísticas recientes que he revisado, hay unos niveles de suicidio altísimos también de conectas autolíticas, auto lesiones y de ideación suicida, Es decir, los adolescentes que sufren y que no tienen recursos para enfrentarse al sufrimiento están valorando el suicidio como una forma dejar de sufrir. Esto es dramático. No porque el hecho de optar por el suicidio es dramático, pero lo dramático es todo el tiempo que yo llevo sufriendo sin poder con partir el sufrimiento con nadie, porque cuando voy y lo cuento en mi casa, como no soportan oírlo, le quitan importancia. Me dicen no, chico, no es para tanto hombre qué exagera o eres pero qué cosas dices si yo no estoy dispuesta a escuchar ese tipo de mensajes que mis hijos me envían. Le quito importancia. No lo valido. No le doy valor ese niño es adolescente, va a crecer sabiendo que hay cosas de las que no puede hablar, porque la respuesta que obtiene precisamente lo que le hace es callar aún más cuando ya no soporto el sufrimiento, opto por respuestas, decisiones dramáticas, traumáticas e irreversibles, lo cual la adolescencia, lo que decimos, es una etapa en la que seguimos acompañando de una forma diferente. Hay que saber qué escuchar, Hay que hay que saber estar y también cuando no estar, qué difícil más de unos años tan intensos, en los que estás muy pendiente y muy presente y participas e intervienes, y precisamente es dejar de estar y de intervenir. Cuesta muchísimo. No es un reto tremendo, sí, sobre todo, hay que practicar el respeto y, además, expresar cosas como venía con intención de que habláramos. Veo que en este momento no te apetece. Yo estoy disponible. Voy a estar en casa un rato. Si te apetece hablamos, ya no es hablamos porque yo lo impongo. Deseo hablar contigo. Me gustaría que me contaras. Tengo curiosidad, tengo intención, estoy abierta, soy yo la que deseo que hables conmigo y entonces, desde ese respeto soy niño adolescente. Va a valorarse realmente dependiendo de la relación que haya establecido contigo, la comunicación que tenga si realmente quiere compartir contigo cuestiones muy íntimas y luego también saber que hay veces que no coinciden los momentos cuando yo le pregunto que soy la comida, cuando estoy ahí, pues le pregunto y estoy esperando a que me cuenten. Es cuando no quieren hablar porque vienen de instituto muy cansados. Lo han contado todo, Lo han hablado, todo, lo han vivido todo y ahora ya quieren desconectar Y a la noche, cuando quizá yo estoy cansada, ya no tengo ganas de quizás es cuando están con más ganas de hablar y entonces no coinciden. En los momentos. Hay veces hay que hacer un esfuerzo tremendo por estar disponibles cuando en realidad tus energías han bajado. Pero bueno es como todo, no habrá días que hagas el esfuerzo y estará bien y otros días comunicarás que estás agotada y será muy comprensible. Tenemos tantos años para hacer tantas cosas que no vale lo que haces en un momento, dado luego en la culpa, no ahí tenía que haberle escuchado porque ella quiso hablar conmigo Y ahora fíjate lo que ha pasado bueno, siéntete culpable, si quieres, si te ayuda, si te sirve, pero acuérdate que la culpa simplemente tiene que pasar. Digamos que te tiene que hacer sin el flequillo. No te pasa por el flequillo y luego te trae información y le invitas a marcharse, porque seguramente habrá otra madre, padre que le vendrá muy bien antese culpable del momento dado para recuperar conciencia que vale es lo que hacemos en un conjunto, no lo que haces Puntualmente, quizás tenemos que alejarnos de los ideales, las familias perfectas y las conductas correctas y hacer lo que buenamente podamos siempre con ese conocimiento que vamos adquiriendo, que nos van volviendo más conscientes, que nos ayuda a desarrollar una mejor autoestima, que eso toda la autoestima nos ayuda a respetarnos a nosotras mismas, saber, marcar límites a tiempo y darles un ejemplo también de lo que se le huyen trato hacia una misma y luego responder con autoridad, que la autoridad al final es firmeza, seguridad, confianza, comunicación. Qué fácil lo cuentas leticia, Eso me dicen, eso me suelen decir oye, antes de terminar, una duda que está ahora muy presente y que seguro que te han preguntado mis colegas periodistas, que es el tema de la tecnología, las pantallas, si están acudiendo a ti las familias como una preocupación, o es algo que está, que es una preocupación artificial y que no es para tanto. Cuéntame tu percepción, que me interesa mucho bueno. Quizás yo a veces peco de optimista y tengo una visión muy positiva de la vida y a mí el tema de la tecnología no me preocupa demasiado. Pero que no me preocupe demasiado no quiere decir que no sea preocupante. Es decir, veo las dos partes. Veo la parte que se nos ha escapado, pero no creo que la culpa sea de la tecnología. En todo caso, del uso que le hemos dado es como todo. Si tú tienes vía libre en un bufe que nos pasa en vacaciones, muchas veces dice voy a comer más de lo que necesito, porque claro, tengo que aprovechar y cómo es más de lo que necesitas. Pero el problema es el bufe, o el problema es que te falta tu control, que no te han puesto límites. Claro, todos comemos de forma más moderada cuando vamos a un menú donde te limitan la cantidad de comida. Pero esa visión que tenemos de aprovechar, que es gratis que me lo dan todo y no ponemos límites como son cuatro días. Luego voy a volver a la rutina. Bueno, pues, con la tecnología, cuando ha habido digamos vía libre, cuando no ha habido límites suficientes para un adolescente, para un niño, es muy difícil autocontrolarse. Entonces cuál es el problema de la tecnología, la tecnología, sino cómo sea gestiona una tecnología. Entonces vamos a los ejemplos típicos. No tú tienes un niño que tiene una rabieta, te viene mal atender esa rabieta y le plantas el móvil. Bien está bien, como algo puntual, como una cosa excepcional que tú misma sabes que eso no lo vas a hacer todos los días. Pero qué pasa que inconscientemente la tecnología ha callado al niño y ha vuelto la paz a tu vida y dices wow. Es que esto inconscientemente lo repites. Y lo repites porque porque te das cuenta que la tecnología adormece a la criatura y le pone la televisión que es una buena forma de tener lo callado. Le pones la tecnología tú cuando no puedes con una situación, entonces cuál es el problema que la tecnología. Lógicamente nos lo da todo. No tenemos ni que esforzarnos ni que trabajar. Yo lo entiendo y porque lo entiendo, digo quizás el problema de tecnología es que le hemos dado un mal uso. Y eso es lo que tenemos que cambiar el cómo uso la tecnología. Pero es fantástica. Nos ha ayudado un montón. Ahora mismo fíjate estamos con esta entrevista gracias a la tecnología. Pero si nos pegáramos todo el día conectadas, pues diríamos es que la tecnología es mala. La tecnología es maravillosa dándole buen uso, lo cual para mí lo importante es no tanto si retrasamos el móvil hacia los dieciséis, Sí que retrasar lo más posible y que cuando tú le des un móvil a tu hijo, lo hagas decidiéndolo. Tú sabiendo que cuáles son tus criterios para darle un móvil, No porque se va a quedar el último sin móvil, porque no va a tener grupo de Whatsapp, porque van a pensar de él. Entonces valora cuando tú le das tu primer móvil a tu hijo, valora cuáles son tus criterios y qué condiciones vas a poner, Cómo lo vas a trabajar, cómo vas a preparar a tu hijo para que dé buen us a la tecnología, Cómo lo vas a supervisar, pero sin demonizar la tecnología, sin hablar mal de ello. Igual, un niño no tiene por qué tener un teléfono inteligente. Igual tiene que empezar con algo muy, muy básico. No sé, en lugar de culpar a los móviles o la tecnología, valora desde bien chiquititos, cómo estás poniendo los límites, las normas, cómo estás supervisando, cómo estás acompañando. Esto es lo importante. Al final, se trata de tener una educación también digital, como todo una educación emocional. Una educación digital aprenderá a ser un buen uso de la tecnología y un buen uso de tu libertad. La libertad nos hace lo que quiera, lo que me apetece, sino elegir aquello que es bueno para mí. Y para elegir lo que es bueno para mí necesito un cede de broma duro para que mi cerebro madure Claro, necesito unos años mínimo, los doce primeros años de un buen acompañamiento emocional, un cerebro maduro. Te aseguro que va a ser más difícil que tome decisiones dañinas para uno mismo. La verdad muy sensato leticia. Seguro que os habéis quedado con ganas de más, porque es un gusto de escucharte noticia, pero tenéis a vuestra disposición, esta infancia bien tratada, adolescencia, bien encaminada, que, evidentemente, la realidad es compleja, que no es tan sencillo como escuchar la liticia, pero es parte también de la aventura y al menos tenemos la posibilidad de eso, de leerte y quedarnos y reflexionar con lo que nos vas contando. Tiene un montón de ejemplos ya tablas cuestiones prácticas en las que estoy convencida que todos y todas las que nos escucháis os vais a sentir reflejados de alguna manera o de otra, porque al final aplica a prácticamente todas las situaciones son las que nos podemos enfrentar como padres y madres. Así que os dejaré la información del libro para que podáis haceros con él en las notas del programa y Leticiae muchísimas gracias por habernos acompañado y por contarnos un poquito de qué va este libro estupendo que os recomendamos a todos y a todas muchísimas gracias a un placer. Hablaríamos horas y horas, pero a veces aun quedarnos con cuatro días es suficiente para que seamos esa madre, ese padre que desea ser efectivamente, y podéis seguir a Leticia en su cuenta de Instagram padres formados para que podáis bueno pues si no la conocíais hasta ahora que la sigáis y seguro que podéis seguir aprendiendo con ella. Muchas gracias, Leticia, y bueno que sigas pasando. Felices fiestas, que estamos aquí en plenas plenas Navidades. Así que feliz felices fiestas. Una gracia a esta otra. Amigos. Nosotros nos vamos. Espero que os haya resultado interesante y volveremos en un nuevo episodio de buenos días. Madre espera adiós S. S. S. S