Oración de corazón vierne de la cuarta semana del tiempo ordinario. Ven espíritu Santo Te, rugo que me enseñes a orar, que me ayudes a destruir las falsas imágenes que tengo de ti. Quiero cambiar las costumbres, todas y estructuras que ya no me sirvan para encontrarme. Contigo que todo mi ser entre en tu presencia, que pueda adorarte con todo lo que soy y te permita entrar en todas las dimensiones de mi ser, en mi mente, en mi imaginación, en mis afectos, en mi cuerpo. Hoy celebra la Iglesia, la presentación del señor y la purificación de la Virgen. Leemos en San Lucas capítulo dos versículos, veintidós en adelante. Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moysois, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentar al Señor, de acuerdo con un escrito para la ley de de el señor todo primogénito varón será todo brivogénito y varón será consagrado al señor y para prote entregar a la volación. Como dicen la ley del señor, un par de tórtulas o dos pichones vivió entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso que aguardaba el consuelo de Israel y el espíritu Santo moraba en él. Había recibido un vacudo del espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al mesías del señor. Impulsado por el espíritu fue el templo cuando entraba en él con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simión lo tomó de los brazos y bendijo adiós. Diciendo ahora, señor según tu promesa, puedes dejar a tu siervos en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos luz para alumbrar a naciones y gloria de tu pobre Israel. Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño si mió los bendijo diciendo a María su madre mira. Este está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten. Será como una bandera discutida. Así quedará clara la actitud de muchos corazones y a ti una espada te trasparará el alma. Había también una profetiza ana, hija de Fanuel de la tribu de ser Era una mujer muy anciana, de jóvencita. Habría debido siete años casada y luego viuda. Hasta los ochenta y cuatro. No se apartaba del templo de anoche sirviendo a Dios con ayunos y oraciones acercándose en aquel momento daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y cuando cumplieron todo lo que perscribía a la ley del señor se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose y se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios lo acompañaba. Señor Gracias por presentarte asimio y a la profetisa. Ambos supieron esperar siendo fieles en la oración. Por eso pudieron reconocerte ilumina y guía mi meditación para ser siempre fiel y perseverante en la oración. Jesús aumenta mi fe y mi esperanza para saber encontrante con los demás. En los demás, el gesto ritual que realizan los paredes de Jesús con el estilo de humilde ocultamiento que caracteriza la encarración del hijo de Dios, encuentra una acogida singular por parte del anciano simial y de la profetisa ana por inspiración divina. Ambos reconocen a aquel niño en aquel niño, al mesías anunciado por los profetas. En el encuentro entre la ancianos y mi animaría joven madre, el antiguo y nuevo testamento se unen de modo admirable en acción de gracias por el lon de la luz que abrigado en las tinieblas y les ha impedido que dominen Cristo Jesús luz para alumbrar las relaciones y gloria de su pueblo Israel. Esa era tradición de Israel que la madre que daba luz debía presentarse en el templo a los cuarenta días después de su parto para purificarse, pues era idea común entre los judíos que la madre al parir quedaba manchada. Según la ley, quería presentarse una ofrenda al señor para furificar su alma. Y era entonces cuando las madres aprovechaban para ofrecer a Dios a sus primogénitos. María no necesitaba purificarse, porque Dios la había adorrado de una pureza inviolada y la había perseverado, preservado perdón de toda la mancha de pecado desde su concepción inmaculada. Y el niño Jesús, por su parte, tampoco necesitaba ser ofrecido a Dios, porque era ya todo él de él, desde el instante mismo de su encarnación y desde la eternidad. No obstante, María se somete libremente a las superscripciones de la de mosaica y acepta purificarse, y Jesús ofrece al padre el acto de su filial obediencia y devoción, presentándose a él en el Templo a los pocos días de su nacimiento. Qué hermoso gesto de humildad y de obediencia amorosa a Dios de estas dos almas santísimas snar al Evangelio que, cuando José María entraron en el Templo para cumplir con esos ritos de la ley, Simeo un hombre justo y piadoso que esperaba la consolación de Israel, o sea, la llegada del Mesías por una inspiración especial del espíritu Santo, reconoció en ese pequeño niño al mesías enviado por Dios a salvador y redentor del mundo, y lo tomó sus brazos y pronunció aquella vidísima oración. Ahora, señor, según tu promesa, puedes dejar a tu sir vous en paz, porque mis ojos han visto tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos como luz para alumbrar a las raciones y gloria de tu pobre Israel. Este hombre bueno había reconocido al mesías en ese niño indefenso y lo proclamaba ante el mundo como luz. En casi todas las religiones de la historia se ha visto la luz como el símbolo de la divinidad y de la vida y ha sido como la representación del mismo Dios. En la mitología agrcolatina aparece la mera luz como el símbolo de la divinidad y de la vida en la roma pagana. Al inicio de los era cristiana, entre el veintitrés y el veinticuatro de diciembre se celebraba una fiesta muy sonada con ocasión del solticio de invierno, el nacimiento de nuevo Sol y se festejaba así al Dios Saturno, padre de todos los dioses. El cristianismo tomó entonces esta fiesta y este simbolismo y lo picó al nacimiento de Jesús, el auténtico sol nuevo, el único Dios verdadero era la Navidad. Con la presentación del niño Jesús en el templo aparece una vez más la imagen de la luz para indicar a Jesús. Ya Isaías y los profetas habían empleado mucho este mismo símbolo y lo seguirán empleando haciendo luego los escritores sagrados de un testamento de los padres de la Iglesia. Jesucristo salud a las agentes lumen genthun como lo llama el primer documento del Vaticano. Segundo, Cristo, mismo so tu proclama la luz del mundo, porque él es el único capaz de disipar todas las tinieblas del mundo y de nuestro corazón. Cristo es de verdad nuestra luz, nuestra vida y resurrección, nuestra paz y fortaleza nuestro triunfo y nuestra esperanza cierta. Con él podemos volver a vivir. Proponto rezar un misterio del rosario para que María y Te ayude hasta cerca de su hijo, que es la luz que ilumina tu vida. Señor es el único capaz de disipar todas las tilleras del mundo y de nuestro corazón, la oscuridad, del odio, del miedo, del pecado y de la muerte, las tiniebras de nuestros complejos desesperanzadas, desesperanzas angustias quebrantos y frustraciones. Señor ayúdame a quitar de mi vida todo lo que suponga la oscuridad, del pecado y de la pérdida de la gracia. Estoy la bendición que la bondad y la misericordia de Dios Padre tiene el corazón, que la mirada y el amor de Dios, hijo, penetre en tu alma y te purifique de cualquier inquietud y falta que te pueda separar de Dios, que el amor de Dios, Espíritu Santo Te, concederá paz, que necesitas la ternura de María, madre de Dios y madre nuestra te, acaricia y proteja, y que la fortaleza y la sencillez de San José, nuestro padre, señor Te, cuzgan al cielo y la bendición de Dios, padre, hijo y espíritu Santo Te, sienda sobre ti y te acompañe siempre amén