Oración del corazón Domingo de la Tegésima, cuarta semana del tiempo ordinario Solemnidad de Jesucristo, rey del Universo, ven espíritu santo a regalarme tu vida siempre nueva y érame de la sombra de un niño para admirar el mundo y la vida que no me acostumbre a la vida que no deje sorprenderme cada mañana, porque, detrás de cada cosa estatuito Amor Dios mío, ayúdame a reconocer que la rutina no existe, aunque todo es nuevo cada día, porque siempre hay algo que está comenzando. Hoy la Iglesia celebra también el San Silvestre Gozzollini. El Evangelio es amateo capítulo veinticinco versículos treinta y uno al cuarenta y seis de aquel tiempo. Jesús dijo a sus discípulos cuando venga en su gloria, el hijo del hombre y todos los ángeles con él se sentarán del trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros como un pastor separados o de las cabras, y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a la izquierda. Entonces irá al rey de su derecha, a los de su derecha. Venid vosotros, benditos de mi padre, heredad, el reino preparado para vos, para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me dices de comer. Tuve sed y me dice de beber. Fui forastero y me hospedasteis sube desnudo y me vestisteis enfermo y me visitasteis en la cárcel y viniste a verme. Entonces los justos le contestará al señor cuándo vimos con hambre y te lo alimentamos o con sed y te digo de beber? Cuándo te vimos horastero y te hospedamos o desnudo y te vestimos? Cuándo te vimos enfermo la cárcel y fuimos a verte y el rey os? Dirá Os aseguro que cada vez que crecístes con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo, lo hicisteis y entonces dirá a los des de izquierda apartaos de mí, malditos y de fuego eterno preparado por el Diablo de los Ángeles, porque tuve or hombre y no me dices de comer, tuve sed y no me dices de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis enfermo y una cárcel y no me visitasteis. Entonces también estos contestarán, Señor Ondo, debimos con hambre o con sed o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel y no te asistimos y él replicarán os. Aseguro que cada vez que no le hiciste el curro de estos solos humildes, tampoco lo histeis conmigo y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna. Con este domingo llegamos al final del cículo de Túrgico. El último día, el domingo de cada año, de cada circo de Túrgico. La Iglesia cierra con broche de oro, el ciclo ordinario, con la fiesta de Cristo Rey y a proximo domingo que seremos ya nuestra preparación para la peña del Señor de la Navidad. Le adviento. Hoy celebramos la solidad de Jesucristo, Rey de Universo. Lo confesamos, supremo, porque, señor de Cielo y de la tierra, la Iglesia y de los des almas. Pero es escandaloso el modo como ejerce su realeza. Todos los reyes de este mundo mantiene su reinado con la fuerza de las armas y ostentan el desplendor de su riqueza y de su poder, como que es algo con natural a su condición y a su nobleza. Pero creo que nunca ha existido ni serán jamás sobre la faz de la tierra reyes pobres o débiles. Serían víctimas fáciles de sus enemigos, lo suparían sus tronos y ningún género de escrúpulos. Esta ha sido la ley de la vida a lo largo de toda la historia de la Maridad. Jesucristo es rey, pero un rey muy distinto. Un rey sin armas, sin palacios, sin tronos, sin honores, un rey sin ejército ni soldados, un rey que ejerce su poder únicamente con la fuerza del amor, el perdón de la humildad de la mansedumbre, un rey que no atropella ni valenta a nadie y que no impone suyo o su grí por capricho que lo acepte como rey de lo coger lo más libremente. Su misma lógica es la del amor y la lógica del perdón. Cristo es se pruebo, es decirlo así, un rey débil, porque él mismo quiso escoger la debilidad para redimirnos dónde está la cruz. No hay lugar para los signos de la fuerza. No recuerdo dónde leyes salgarse. Pero es totalmente cierto Cristo rey, pero no tiene armas. Las armas las tienen los enemigos. Cuando Pilato, antes de condenar la muerte, le preguntó si el Rey Jesús le dio una respuesta desconcertante. Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mis ministros podrían luchar. Habría luchado para que no fuese entregado en manos de los judíos, pero mi reino no es de aquí. Palabras misteriosas, pero profundamente reveladoras. Cristo es rey, pero no según los cánones y cristerio de este mundo. Su soberanía es la del amor, de la justicia y de la paz. Su trono es una cruz, su cetro, una caña con la que le golpeaban la cabeza, su corona, una corona de espinas. Su reino es para los pobres y humildes de corazón y para los mansos, los pacíficos y los misericordiosos, para los perseguidos por de la verdad, verdad y la justicia. Su programa de vida se resuve en el sermón de la montaña, en las bienaventuranzas y en el mandamiento de la caridad. Sus súbditos y sus amigos predilectos son los pobres y pecadores, sus compañeros de destino, los malhechores. Como es un buen ladrón que padece con él en el calvario. Los judíos y los príncipes de los sacerdotes de ultrajan a Cristo, justifican a yurificado, hablan un lenguaje de poder y les hafíó o que demuestre su fuerza bajando de la cruz. Y de verdad es el hijo de Dios que baja de la cruz que se salve a sí mismo Y lo mismo él dice el otro de ros ladrones suscitados con él. Pero Jesús no hace caso. Su fuerza es el amor, le perdón la misericordia y así lo descubre el buen ladrón. En efecto, ese buen hombre que, a pesar de haber sido un malhechor toda su vida, supo demostrar su nobleza del alma el momento supremo de su existencia y pudo reconocer en Jesús a mesías a sálvado del mundo Este no le pide a Jesús que le ponga salvo o que lo libre de los torns corporales, pero con su fe alcanza de Cristo la salvaciones completa de su alma y el premio del paraíso. Otra vez vemos a Cristo como el alcaso de Saqueo rodeándose de amigos poco recomendables. Pero Cristo vino a salvarlos a todos, comenzando por los pecadores. Y solo si lo reconocemos pecreditor de la gracia, como el ladrón, seremos lignos de participar en el Reino eterno de Cristo, que ha afortunado este buen ladrón en el último instante de su vida. Subrrobarle a Cristo también el sordo, pero más que robo. Se trata de un regalo maravilloso e inmerecido de la misericordia de Dios. Así es Jesús. Su corazón es infinito, porque es el corazón de Dios, de un padre con entrañas de ternura y compasión. Para eso vino a este mundo y para eso se encarnó. Por eso está en la Cruz con los brazos abiertos para cogernos siempre sin condiciones. Lo único que espera de nosotros es nuestra confianza, nuestro arrepentimiento y el abandono total de sus manos. Ojalá que este día de que esto rey también nosotros queramos aceptar la soberanía de Jesucristo y le proclamemos, señor, de nuestras vidas, volviendo a él de todo corazón y haciendo que muchos otros, hombres y mujeres, comenzando por los viven a su lado, hacercan amar al amor misericordioso de nuestro redentor. Venga a nosotros tu reino, señor Jesucristo, el señor y Dios, nuestro padre que nos ha amado tanto no s no o dos, el consolo de una gran esperanza, os afiance e internamente y os dé la fuerza para toda clase de palabras y buenas obras, y que el señor esté en tu corazón para que sepas amar con todo él, que estén tus labios para cabése con fuerza y fe de su resurrección. Qué y parecen tus brazos para que trabaje sin descanso por amor a él y pues el de su reino esté en tus pies para que camines por senderos de la vida y de la paz. El señor te mostrará esté en tu mirada limpia para que tus ojos vean a Jesús en los demás, que estén tu alegría para que no abrirdas nunca, aunque motivos tengas y puedas darle a los demás en el nombre del padre y de dijo y del espíritu Santo Amén