Oración del corazón sábado de la vigésima primera semana del tiempo dinario. Ven Espíritu santo, y quiero entregarte en mi futuro. Hasta el último día de mi vida. Quiero caminar iluminado por tu luz divina, para hacer para saber a dónde voy, para no desgastar energías en cosas que no vale la pena. San mis miedos para que pueda confiar en tu auxilio y me deje guiar siempre tú que sabes lo que más me conviene. Oriéntame y condúceme cada día y protégeme de todo mal. Ven Espíritu santo, y tomo mi futuro. Amén Hoy celebramos al Beato Bartolomé Gutiérrez de la Orden de San Agustín, que vivió en México en mil quinientos ochenta. El Evangelio es samateo parrio veinticinco versículos, catorce al veintiocho. En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos está para ahora un hombre releijo de r viaje. Llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes. Auro le dejó cinco talentos de plata, a otros dos, a otro uno, a cada uno según su capacidad. Luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y aún otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo hoy en una tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó al que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco. Y si no, señor cinco talento, me dejaste mira, le ganó a otros cinco Su señor le dijo muy bien, es un cien y cumplidor, como ha sido fuego fiere lo poco te daré un cargo importante, pasa al banquete de tu, señor. Se acercó luego el que había recibido dos talentos y le dijo, señor, dos talentos, me dejaste mira, he ganado otros dos. Su señor le dijo muy bien, eres un empleado fil y cumplidor, como has sido fiel en lo poco te daré un cargo importante, Pasa al banquete de tu, señor. Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo señor sabía que eres ese gente que llegas donde nos siembras y recoge donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder talento bajo tierra. Aquí tienes el tuyo. El señor respondió eres un empleado negrelente y holgazán, porque sabías que es ciego donde los miembro y recojo donde nos parzo, pues debías haber puesto mi dinero en el banco para que a volver yo pudiera recoger lo mío con los intereses quítale el talento y darse al que tiene diez, porque al que tiene se le dará y ir sobrará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene y has empleado inútil. Echadle fuera hasta negras. Ahí será el llanto y rechinar de dientes. Señor gracias por los talentos que me has dado. No permitas que la apatía o el desánimo y llever a enterrarlos o a utilizarlos para mi beneficio personal. Ilumina mi oración. Permite que me acerque a ti con confianza y con un corazón sincero para desprenderme de mi voluntad y unirme más al lo tuyo padre. Ayúdanos a comprender que lo que se nos ha dado se multiplica dándolo. Es un tesoro que hemos recibido para gastarlo, invertirlo y compartirlo con todos En este pasaje. Parece que descubrimos un Dios severo, un dios ambicioso que sólo se preocupa por su dinero y por la eficacia de sus empleados. Pero necesito no quedar menos superficial de tu evangelio, sino poder ir a lo profundo a la enseñanza que me quieres dejar algo de lo que en lo que podría fijar mi mirada es que no dejas a ningún obrero sin talento, a todos rezas, algo con lo que puedan fructificar a uno de las diez, otros, cinco, otro, uno y a mí cuánto me has dado. Dame la gracia de descubrir cuáles son esos talentos y dédame a no compararme con aquellos que puedan tener más o mejores talentos que los míos. Tú has repartido los talentos de acuerdo con la capacidad de cada uno. Los talentos, por otra parte, no son un derecho, son un regalo de tu amor que me hace que generalmente un regalo se recibe para usarlo, poner oración, compartirlo. Luego recibo para guardarnos sin destapar y mantener ajeno a mi vida. Esto fue lo que hizo aquel ciego del Evangelio. No se detuvo a valorar la confianza que le había dado su señor y lo valioso del único talento que poseía, ni lo único que podía ganar ni lo mucho que podía ganar con él. Simplemente recibió el talento, lo escondió, lo desenterró y lo entregó. Dame la gracia, señor para ponerme a trabajar, para po n a trabajar los regalos los talentos que me has dado? Que no tema arriesgar los talentos que me has dado que me ha regalado? Para así hacerlos, justificar y multiplicar. Dame la confianza necesaria para poner toda mi vida a tu servicio y así crecer en mi plentud personal y en la extensión de tu reino. Los talentos no sólo representan las pertenencias materiales. Los talentos son también las cualidades que Dios ha dado a cada uno. Vamos, por tanto, a reflexionar sobre las dos enseñanzas del Evangelio de hoy. La primera alude al que recibió cinco mounedas y a su compañero, que negoció con dos. Cada uno debe producir al máximo según lo que ha recibido su señor. Por eso la parábola se felicita al que ha ganado dos talentos, porque ha obtenido los frutos en proporciona lo que tenía su señor no le exige como el primero, ya que esperaba de él. Otro rendimiento igualmente se aplica a nosotros según las posibilidades reales de cada individuo. Hay personas que tienen gra influencias sobre los demás. Otras son muy serviciales, otras, en cambing son capaces de entregarse con un heroísmo al cuidado de personas enfermas. Los hay con una profesión, con un trabajo, con los estudios, con una responsabilidad con que ten la sociedad. Pero puede darse el caso el tercer siervo del Evangelio no produjo nada con su talento. A Cristo le duele enormemente esta actitud. Se encuentra ante alguien llamado hacer el bien, aunque fuera pequeño, y resulta que no ha hecho nada. Eso es un pecado de omisión que tanto lea el corazón de Cristo, porque es una manifestación de pereza dejadez, falta de interés y desprecio. A quien lo ha regalado aqui le ha regalado. El talento analiza tu jornada, qué has hecho hoy, qué gualidades han dado su fruto, cuántas veces has dejado sin hacer lo que debías. Señor que fácilmente olvida lo fugaz y lo temporal de esta vida. En vez de buscar multiplicar en clave al amor de los demás, los numerosos talentos con los que has enriquecido mi vida, frecuentemente me dejó de atrapar por el camino fácil de r r comodidad o la ley del menor. Esfuerzo concédeme de la gracia de saber, reconocer y multiplicar los dones recibidos. Te doy la bene que la bondad y la misericordia de Dios Padre te llenen al corazón, que la mirada de amor de Dios, hijo, penetre en tu alma y te purifique de cualquier inquietud y falta que te puedan separar de Dios, que el amor de Dios, Espíritu Santo Te conceda la paz que necesitas, que la ternura de María, madre de Dios y madre nuestra y tacanicia y proteja y la fortaleza y san censella de San José no se paree, señor Te, conduzcan al cielo y la bendición de Dios todopoderoso padre, hijo y espíritu santo descienda sobre ti y te acompañe siempre amén