Oración del corazón sábado de la vigésimas esta semana del tiempo ordinario. Ven Espíritu santo Tómame, para que pueda ver qué hacer en cada momento y capacítame con tu poder, Quiero trabajar firme y seguro con tu gracia. Sé que con tu ayuda todo terminará bien y que si cometo algún error, también les sacarás algo bueno para mi vida. Ven Espíritu santo Amén. Hoy celebramos a nuestra señora del Rosario Evangelio Es de San Lucas, capítulo uno veintiséis al treinta y ocho. Elegido el texto del día de la fiesta a los seis meses. El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galeria llamada Nazaret, una virgen desposada con un hombre llamado José de la Estirpe de David. La virgen se llamaba María el ángel entrando en su presencia dijo alegra te llena de gracia. El señor está contigo. Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué salud era aquél. El ángel le dijo no, no más, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará hijo del Altísimo. El señor Dios le dará el trono de David, su padre reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin. Y María dijo al ángel cómo será esto, pues no conozco Varón. El ángel le contestó el espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, un Santo que van a hacer llamará hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente, Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo. Está de seis meses a que llamaban Estéril, porque para Dios nada hay imposible. María contestó aquí está la esclava del señor Hágase en mí según tu palabra y le de jeo el ángel. Oh, María, qué gran regalo nos has hecho. Nos ha hecho Jesús es es chupó luz en ti. Tenemos una verdadera madre que nos acompaña en este peregrinar por el mundo y guía nuestros pasos hasta el cielo. Pido tu intecisión para que esto racionalmente mi fe y sepa decir siempre sí al señor señor Dame, tu gracia para que haga tu voluntad en mi vida. Con la perfección y delicadeza y amor de María meditaba antes así este evangelio, el Papa Benedicto dieciséis. María dice algo muy parecido al ángel que le revela el plan de Dios sobre ella. He aquí la esclava del señor Hágasemil. Según tu palabra, la voluntad de María coincide con la voluntad del hijo en el único proyecto el amor del padre, y en ella se unen el cirve y la tierra, Dios creador y su criatura. Dios se hace hombre. María se hace casa viviente del señor Templo, donde habita el altísimo. Hace cincuenta años decía aquí en Loreto el beato Juan veintitrés invitaba a contemplar este misterio, a reflexionar sobre aquella conjunción del cielo con la tierra, que fue objetivo de la encarnacina de la redención, y continuaba afirmando que el mismo Concilio tenía como objetivo concreto extender cada vez más el rayo bienhechor de la encarnación y redención de Cristo en todas las formas de vida social. Esta Esta es una invitación que resuena hoy con particular fuerza en la crisis actual, que afecta no sólo a la economía, sino varios sectores de la sociedad. La encarnación del hijo de Dios nos dice a lo importante que es el hombre para Dios y Dios para el hombre. Sin Dios, el hombre termina por hacer prevalecer su propio egoísmo sobre la solidaridad y el amor, las cosas materiales, sobre los valores el tener, sobre el ser. Es necesario volver a Dios para que el hombre vuelva a ser hombre. Con Dios no desaparece el horizonte de la esperanza. Incluso los momentos muy difíciles de crisis. La encarnación nos dice que nunca estamos solos. Dios ha entrado en nuestra humanidad y nos acompaña toda la creación. Estaba a la expectativa de ante aquella entrevista del Ángel, María la Tierra dejaría de girar en el momento, el día Sangriel, San Gabriel transmitía el mensaje de Dios padre. El mismo Dios Padre, desde el cielo, miraría la casita de Nazaret con enorme de atención, esperando la respuesta de su elegida toda la salvación. Pero Marida se encontraba pendiente del sí de una aldeana a quien Dios Padre había elegido para ser madre de su hijo. Hemos pensado alguna vez qué había pasado. Si María hubiese dicho que no a la invitación del Ángel, si, en vez de responder compren tú de aquí la escabe del señor hubiese respondido déjame pensarlo. Nunca he tenido un hijo y, además, quería consagrarme a Dios. Pero realmente es un ángel mirado de por Dios mira que soy muy joven y tantas otras objeciones que tal vez hubiésemos respondido a nosotros. Es una pregunta, Es una pregunta y una respuesta, evidentemente utópica, pero que nos ayuda a valorar y a agradecer él. Sí, de María su acepción humilde y llena de fe al plan de Dios sobre su vida y sobre la vida de todos los que enseñamos sus hijos. Qué afortunados somos los cristianos y contamos con una madre así, una madre que nos enseña prácticamente lo que es amar, lo que es aceptar el plan de Dios sin reticencias. En nuestra vida de cristianos. Deberíamos vivir lo mismo que vivió nuestra madre, pues en la medida que compramos la voluntad de Dios manifestada en muchas formas. En esa medida agradaremos a Dios. Una madre y un padre se sienten orgullosos de sus hijos cuando éstos no sólo les dijen que les quieren, sino cuando lo manifiestan con sus obras, obedeciéndoles y realizando sus deberes. Nosotros también hagamos contenta a nuestra madre imitando sus virtudes. Señor conocer lo que quieres y seguir tu voluntad es la alegría del camino para dar plutor a mi vida. Como María, no debo apegarme ciegamente a l a ora las propias ideas, sino que debo abrir el corazón para saber, escucharte por el amor a tu santísima madre. Le suplico la gracia de serte fiel y perseverar el cumplimiento de tu voluntad hasta el día de mi muerte. Intenta de rezar un rosario. Pedido a María su intercesión para crecer en tu fe y tu esperanza a fin de aceptar conducilidad la voluntad de Dios. Te doy la bendición Dios, padre fuente y principio de todo bien, os conceda su gracia, derrame sobre vosotros, su inundante bendición y os conserve sanos y salvos durante toda la vida. Él os mantenga íntegros en la fe, Os conceda una esperanza generosa y os haga perseverar en la caridad. Él guíe en la paz, vuestras oberaciones, escuche siempre vuestras plegarias, os conduzca a la vida eterna y la bendición de Dios, padre, todo de Dios, todopoderoso padre, hijo y espíritu santo, desciende sobre vosotros y permanezca siempre amén