Oración del corazón jueves de la cuarta semana del tiempo ordinario. Bien, espíritu, Santo Te, ruego que me enseñes a obrar, que me ayudes a destruir las falsas imágenes que tengo de ti. Quiero cambiar todas las costumbres y estructuras que ya no me sirvan para encontrarme. Contigo que todo mi ser entra en tu presencia, que pueda adorarte con todo lo que soy y te permita entrar en todas las decisiones de mi ser, en mi mente, en mi imaginación, en mis afectos, en mi cuerpo. Hoy celebramos a Santa Brígida de Irlanda, que vivió en el silo xto. El Evangelio es desamargos capítulos, seis versículos, siete al trece. En aquel tiempo, Jesús llamó a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre todos los espíritus inmundos. Les ordenó que tomasen para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero en la faja que llevasen sandarias, pero no una túnica de repuesto. Y les dijo cuando tres en una casa quedaos en ella hasta marchar allí. Según lugar lo reciben y nos escuchan marchas de allí, sacudiendo el polso del polvo de la planta de vuestros pies en testimonio contra ellos y yéndose de allí, predicaron que se convirtieran, expulsaban a muchos demonios y ugían con aceite a muchos enfermos y los curaban. Jesús toma la iniciativa de enviar a los doce apóstoles en misión. En efecto, el término apóstol y significa precisamente enviados mandados. Su vocación se realizará plenamente después de la resurrección de Cristo con el nombre de Espíritu Santo en Pentecostés. Sin embargo, es muy importante que desde el principio, Jesús quiere involucrar a los Doce en su acción. Es una especie de aprendizaje en vista de la gran responsabilidad que que les es pnra. El hecho de que Jesús llame a algunos discípulos a colaborar directamente en su misión manifiesta un aspecto de su amor. Esto es, él no desdeña la ayuda que otros hombres puedan dar a su obra. Conoce sus límites, sus debilidades, pero no lo desprecia. Es más, desconfiee la dignidad de ser sus enviados. Jesús os manda de dos en dos y les da instrucciones que el evangelista resume en pocas frases. La primera se refiere al espíritu y desprendimiento. Los apóstoles no deber estar apegados al denorio dinero y a la Comunidad. Jesús además advierte a los discípulos de que no recibirán siempre una acogida favorable. A veces serán rechazados, Incluso puede ya que hasta sean perseguidos. Pero esto no les tiene que impresionar. Deben hablar en nombre de Jesús y predicar el Reino de Dios sin preocuparse de tener éxito el égito. Se lo dejan a Dios profundizando más. Observamos cómo el evangelista San Marcos escribe llamó Jesús a los doce sí. Jesús llama a sus apóstoles, aquellos a quienes les confoifería más adelante su iglesia y la salvación de las almas escoge y llama, de entre muchos a los que ha de enviar por todo el mundo predicar el evangelio la buena nueva. Así, él mismo Jesús nos llama a nosotros, nos invita a colaborar con él en la salvación de las almas, de muchas almas, empezando por las nuestras, las de nuestra familia y de las personas más cercanas. Nos llama a acompañarlo y a conocerlo más íntimamente. Esa misma llamada que hizo a las Doce hoy nos la hace a nosotros, nos invita a estar cerca de él. Esa es la vocación de todo cristiano buscar parecerse a Jesús en su comportamiento, que es lo que llamamos la santidad llevar el mensaje de salvación a todos los hombres, qué es lo que llamamos apostolado. Esta es la doble vertiente de la vocación de todo cristiano. Ante esa llamada que el señor nos hace personalmente a cada uno de nosotros, hemos de responderle también de forma personal. Él no va a forzar a nadie. Espera que nosotros lo hagamos libremente. Él bendiga nuestra respuesta porque quiere que seamos absolutamente libres y por qué nos llama. Nos podríamos preguntar por qué no a otros más sabios, más fuertes, más inteligentes que nosotros. Por qué no llama mejor a gente más rica, más importante y más principal, por qué nos llama a nosotros. Si le preguntáramos al señor, él seguramente nos ha de responder porque te amo a ti, porque eres una persona que desde siempre yo he amado, porque quiero que vivas eternamente conmigo, porque quiero que ser feliz. Esas serían seguramente las palabras que el señor nos diría y que amorosamente nos dice. Pero siempre hay que hay una llamada, habrá que dar una respuesta. Si un amigo nos invita a comer a casa. Lo menos que podemos hacer es decirle sí o no. Él esperará la respuesta, la invitación de señores por amor con el vivo amor que hemos de responder. El señor además, siempre respetará nuestra respuesta, pues él nos ha creado libres. Nunca nos forzará a decir sí o no. Él siempre pide que le contestemos nosotros por nosotros mismos. No nos amenazará y nos tratará mal. La respuesta a la llamada amorosa de Dios a nosotros ha de ser libre y por amor. Después de haber llamado a sus discípulos, nos envió de dos en dos a predicar anunciar rabú en Nueva Buena el Evangelio, precisamente acerca de la libertad con la que le nombre responde a Dios. Dice el catecismo de la Iglesia en el punto trescientos once. Los ángeles y los hombres criaturas inteligentes y libres han de caminar hacia su destino último por elección libre, incomparablemente más grave que el mal. Perdón libre y amor y amor de preferencia por ello pueden desviarse de hecho, pecarrón. Y fue allí así como el mal moral entró en el mundo, incomparablemente más grave que el mal físico. Dios no es, de ninguna manera, ni directa ni indirectamente, la casa de la causa del mal moral. Sin embargo, lo permite respetando la libertad de la criatura y misteriosamente sabe sacar de él. El vienes Y algunos le preguntan y por qué Dios no interviene, por qué no acaba con el mal, o, mejor, por qué no aniquila a quien hace el mal? Y más aún cuando los dinatarios del mal son inocentes, las preguntas urgen espontáneas, pero no nos olvidemos de que el cambio está en manos del ser humano. Si se deja ayudar por Dios. Dios no quiere eliminar el mal eliminando al hombre. Lo quiere eliminar reconciliando el hombre consigo mismo. Dios sabe conciliar aún después del pecado del hombre, su somnipotencia y con su decisión de crear al hombre libre como es el mismo, de crearlo y darle un co protagonismo en su obra. Y el hombre debe aprender a hacer rectos su uso de libertad para amar y transmitir el amor de Dios a los demás. Esa era su gran visión anunciado a los demás a salvación. Señor Te, pedimos, confiada y humildemente que nos ayudes a aceptar nuestra vocación al apostolado, porque queremos que muchas almas te conozcan, te amen y te alaben fortalecenos para que el egoísmo y la comunidad no nos impidan trabajar generosamente la salvación de las almas. Estoy la bendición que la bondad y la misericordia de Dios, Padre, te llenen el corazón, que la mirada de amor de Dios, hijo, penetre en tu alma y te purifique de cualquier inquietud y falta que te pueda separar de Dios, que el amor de Dios, Espíritu Santo y te conceder la paz que necesitas, que la ternura de María, madre de Dios y madre nuestra te acaricie y proteja, y que la fortaleza y sencillez sencilla de San José, nuestro padre, señor Te, conduzcan al cielo y la bendición de Dios, Padre hijo y Espíritu Santo, decida sobre ti y permanezca siempre amén