Oración del corazón. Jueves de la segunda semana de adviento, ven espíritu Santo entra en mi pequeño corazón para que pueda reconocer a grandeza del Padre Dios y no dé tanta importancia a mi imagen. Regálame una gran sencillez para que reconozca claramente que yo no soy ni puedo ser el centro del universo. Hoy celebramos a San Juan de la Cruz, el Evangelio de San Mateo capítulos once versículous, once al quince. En aquel tiempo dijo Jesús al gentío. En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista, aunque el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él. Durante los días de Juan Bautista, hasta ahora, el Reino de los Cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan. Los profetas y la ley han profetizado hasta que vino Juan. Él es el días el que tenía que venir con tal que queráis admitirlo, el que tenga oídos que oiga. Juan Bautista aparece el Evangelio como la figura del hombre que precede a Cristo. Y no cabe duda que la misión de Juan Bautista, su misión de preparar el camino del redentor, siendo el precursor, encaja en su corta vida como algo que él tiene que vivir, que tiene que aceptar. Esta es la misión del precursor, ser el hombre que va delante del señor, que ve para sus caminos y que anuncia el gran don que es el predón de los pecados. Lo que hace Grande Juan es que la misión que Dios le propone él la lleva a cabo y el hecho de que sea el precursor de alguna manera se convierte para Juan Bautista, no sólo en un motivo de gloria para él, sino también se convierte en el modo en el que él llega a nuestras vidas. También en cada uno de nosotros se realiza una misión semejante. En cierto sentido. Cada uno de nosotros es un precursor, es un hombre o una mujer que va adelante en el camino de la redención. Todos estamos llamados, al igual que Juan Bautista, a realizar, a llevar a cabo nuestra misión. Hasta qué punto valoramos la misión que se nos encomienda. Sabemos apreciar el don que hemos recibido, un don que, como diría Zacarías, no es otra cosa, sino el sol que nace de lo alto para iluminar a los que viven en tindieblas y en sombra de muerte y para guiarnos sus pasos por el camino de la paz. Ese ese gran don que recibimos, el don que Cristo viera traer? Pero el don que Cristo viene a traer, que viene a traer? Lo hace a través de otras personas, a través de los precursores. Yo al oro el don de Cristo, el don que yo puedo dar a mis hermanos. No doy cuenta de la inmensa riqueza que supone para mí, para mi vida, pero también la inmensa riqueza que supone para los demás. Cuántos hombres, como diría también Zacarías, viven en manos de sus enemigos y en manos de todos los que laborosos aborrecen. Cuándos hombres y mujeres son atacados, deligrados, humillados, hundidos, manipulados. Y, sin embargo, la misericordia de Dios tiene que llegar a sus vidas. Pero cómo va a llegar si no hay nadie que lo proclamé? Si no hay nadie que le vaya delante del señor para preparar sus caminos y anunciar a su puro la salvación. Cuántos corazones no podrán encontrarse con Cristo en esta Navidad, en estos días en que nos estamos preparando para de una forma más intensa, para el nacimiento de nuestro señor, tendríamos que preguntarnos cuántos corazones, por mi emisión, por mi falta de delicadeza, por el falta de preocupación, quedarán si encontrarse con Dios. Cuántos corazones en las familias, cuántos corazones en el ambiente, cuántos corazones en el ámbito laboral y social. No van a saber que Cristo nace para ellos y por ellos. Lo van a saber nadie que se use. No va a ver nadie que se lo enseñe, No va a haber nadie que les predique el camino de la salvación. De qué poco nos serviría decir al que valoramos mucho en don de Cristo que viene en esta Navidad, si no lo transmitiéramos, si no lo diéramos a los demás, De qué poco serviría que dijéramos que queremos ser estos profetas del altísimo que van delante del señor para preparar sus caminos sin nuestra vida en nuestras forma, Si nuestra vida no recibe esa visita de Dios, si nuestra vida no quiere ser recibida por Cristo, nuestro señor, no se puede. Es imposible. Antes que redimir a otros, tengo que redimir mi corazón, Tengo que cambiar mis actitudes. Tengo que ser el primero que acepta Cristo, como él que que me salva de mis pecados, como el que me salva de mis fragilidades. Finalmente, Jesús, en el Evangelio dice el que tenga oídos para huir que oiga que es una forma hebrea de decir que quien está dispuesto que quien quiera que escuche mi palabra. Pero hay una cosa muy clara. Ninguno de nosotros entrará al reino en el camino de la paz que Zacarías profetiza cuando vea a su hijo. Si no somos capaces de oír lo que Dios nos pide en cambio concreto que Dios pide a cada uno. El cambio concreto que Dios pide a cada uno. Tenemos que acostumbrarnos a esto. Oír la palabra de Jesús, escuchar la palabra de Jesús, el Evangelio, leer un pasaje, pensar un poco en qué dice, en qué me dice a mí si no oigo que me habla paso a otro. Pero tener ese contacto diario con el Evangelio, rezar con el Evangelio, porque así Jesús me predica, me dice con el Evangelio que quiere decirme conozco a gente que siempre lo lleva y cuando tiene un poco de tiempo, lo abre y así encuentra siempre la palabra justa para el momento que está viviendo. Esta es la primera cosa que quiero deciros dejad que el señor Os predique escuchar al señor Son palabras de Papa Francisco el que tengo oídos para oír que oiga. El ruido y el trajín de la vida impiden muchas veces que el corazón del hombre esté atento arabo de Dios, que habla en lo profundo. Basta pensar por un momento en el mar podemos nadar ir y venir lanzarnos desde un trampolín entre lo más emocionante. Pero si por un momento nos paramos a contemplar el silencio, el ruido de las olas y escuchamos la armonía que hay en él, podremos darnos cuenta de que eso es otro mundo parecido pasa con sus corazones. Podremos llenar de muchas experiencias pero más variadas. Basta pensar en el gran número de músicas que nos llegan a lo largo del día o también en la gran cantidad de imágenes que vienen a nuestra mente gracias a Internet insta gran guasapp Z. Finalmente, nuestros sentimientos podrán subir o bajar dependiendo de la noticia que vemos en las redes o el periódico que nos llega a casa. Tantas y tantas cosas pasan por nuestra cabeza y llegan al corazón. Y creo que hoy Jesús hace que nos preguntemos por momento qué lugar abarca en mi vida la palabra de Dios, cuánto tiempo dedico a rezar en silencio para escuchar qué es lo que Jesús me dice me quiere decir sin duda que hay que tener oídos para oír. Señor Soy tuyo, qué quieres de mí. Mi vida es tuya y yo no quiero hacer otra cosa fuera de tu voluntad. Quiero vivir totalmente dedicado a buscar lo que tú quieres. Soy tuyo y para ti nací quiero tener un corazón abierto para lo que sea. Jesús, dame la gracia de ser decidido y audaz para saber, transmitir mi fe a los demás. Concédeme ser valiente y es constante buscando caminos para la nueva evangelización. Haz que sea capaz de dejar mis gustos y mis pareceres para que en todo momento sepa armonizar la diversidad con la caridad. Estoy gra bendición Dios, todopoderoso y lleno de misericordia, por la primera venida de su hijo, unigénito en la que queremos y por la segunda que esperamos, os ilumine con su luz y os colme de su bendición en el camino de esta vida. Usaba constantes en la fe alegres en la esperanza y activos en la caridad para que celebrando la avenida del tiempo de su redentor, seais recompensados con el don de la vida eterna. Cuando él venga por segunda vez en la gloria y la bendición de Dios. Todo puede padre, hijo y espíritu santo, descienda sobre vosotros y permanezca siempre amén