Oración del corazón miércoles de la quinta semana del tiempo ordinario, ven espíritu Santo Te, ruego que me enseñes a orar, que me ayudes a destruir las falsas imágenes que tengo de ti. Quiero cambiar todas las costumbres y estructuras que ya no me sirvan para encontrarme contigo que todo mi ser entre en tu presencia, que pueda adorarte con todo lo que soy y te permita entrar en todas las dimensiones de mi ser, en mi mente, en mi imaginación, en mis afectos, en mi cuerpo. Hoy celebramos al Beato pío no no y a San Ricardo Rey El Evangelio es de San Marcos, capítulo siete versículos catorce al veintitrés. En aquel tiempo llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo es muchaz. Entended todos. Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro lo que sale de dentro. Es lo que hace impural hombre el que tengo oídos por oír que oiga. Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábora y él les dijo tan torpe sois también vosotros lo comprendéis nada que entre de fuera, pues hacer impura al hombre porque no entra en el corazón, sino en el vientre y se echa a la letrina. Con esto declaraba impuros todos los alimentos y siguió lo que sale de dentro. Eso sí mancha al hombre, porque de dentro del corazón del hombre salen los malos pensamientos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, defamación, orgullo, frivolidad, todas esas maldades, salen de dentro y hacen al hombre impuro cristo también por entera de juicio del ojo, que es el símbolo de la intención del corazón y qué se refleja en el cuerpo. Un corazón lleno de amor puede vuelva al cuerpo y brillante. Un corazón malo lo hace oscuro todos los pedazos del corazón que están hechos de piedra de piedradura y a veces indiferente. El señor nos hace humanos y lo hace con aquella ansia buena de ir hacia adelante que él nos pide para buscarle a él y dejándose buscar por él, que señor nos cae el corazón y así nos salvará, nos protegerá de los tesoros que no nos ayuden en el encuentro con él en el servicio a los demás y también nos dará la luz para juzgar y ver de acuerdo con el verdadero tesoro? Su verdad que, señor nos cambie el corazón para buscar el verdadero tesoro y así convertirnos en personas luminosas y no ser personas de las tinieblas. Acojamos la invitación de Cristo para cultivar en nuestra vida un corazón puro. Aprendamos a perdonar, a olvidar a las ofensas, Aprendamos la grande y difícil lección de pedir perdón a Dios y al Prójimo. Es un buen momento para sembrar la semilla de las buenas palabras en nuestras conversaciones, porque esas palabras, como lo dice Cristo, demostrarán lo que se hace en nuestro corazón. Lo que se hace lo que hay hoy en nuestro corazón procura en tus conversaciones hablar de lo bueno que conozcas y callar lo malo. Señor Jesús, tengo que correconocer que a veces me da pena que tú vies mi corazón, pero también sé que tú puedes cambiarlo. Te pido, señor que con tu amor y tu misericordia lo purifiques y lo renueves. Lo cambies por uno como el tuyo para poder, para que yo pueda amar a todo de un modo nuevo, como tú nos amas a nosotros, Señor Dios, clemente y compasivo, rico e inmundacia y misericordia, me pongo de rodillas ante ti y humildemente arrepentido y confiado. Te pido que me des un corazón de carne capaz de convertirse en cada instante, señor Dame, un corazón de carne que sienta cada día la fuerza de tu amor, Un corazón de carne capaz de conmoverse frente al mal y el pecado. Un corazón de carne que sepa dar la vuelta y comenzar de nuevo con ánimo sereno. Señor Dame, un corazón de carne que no se sienta bueno, un corazón de carne que busque conocerte mejor para amarte más, un corazón de carne que mantenga presente a la herida del pecado y el dolor que te causa. Dame, señor, un corazón de carne que siempre se interese por ti por tus cosas, que sea fiel y generoso, que merá justicia, esforzado y valiente. Un corazón de carne que no guarne rencores por nadie ni por nada, Dame, señor, un corazón de carne, un corazón que amesta, que duela, un corazón que busque ser mejor cada día, un corazón que se eleve por encima del mismo, Dame, señor, un corazón de carne, un corazón sensible, un corazón sincero, un corazón sencillo, un corazón decidido y valiente, un corazón de carne que reproduzca fielmente tu santo corazón que ame, por encima de todo limpio, transparente, que viva en la esperanza. Señor Dame, un corazón de carne que se parezca al tuyo, un corazón que viva y que palpite como tu corazón. Amén turi la bendición, que la bondad y la misericordia de Dios, padre, tiene el corazón, que la mirada de amor de Dios, hijo, penetre en tu alma y te purifique de cualquier inquietud y falta que te pueda preparar de Dios, que el amor de Dios, Espíritu Santo Te concede la paz que necesitas, que la ternura de la de María, madre de Dios y madre nuestra te caricia y proteja, y que la fortalezca y se encides a José en nuestro padre, señor Te, conduzcan al cielo y la bendición de Dios. Todo Dios, Padre, hijo y espíritu Santo desciende sobre ti y permanezca siempre amén