Oración del corazón sábado de la trigésima semana, tercera semana del tiempo ordinario. Ven espíritu Santo a regalarme tu vida siempre nueva. Lléname de asombro de un niño para admirar el mundo de la vida que no me acostumbra a la vida, que no que me deje sorprender cada mañana, porque detrás de cada cosa está tu amor, Dios mío ayúdame a reconocer que la rutina no existe, porque todo es luego para cada día, porque siempre hay algo que está comenzando. Hoy celebramos a Santa Catalina de Alejandría, el Evangelio de San Lucas, capítulo veinte y versículos veintisiete al cuarenta. En aquel tiempo se acercaron a Jesús unos ebuceos que niegan la resurrección y le preguntaron muy Maestro Moisés nos dejó escrito. Si a uno se le muere de su hermano, dejando mujer pero sin hijos, cásese con la ayuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin hijos, El segundo y el tercero se casaron con ella y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último, murió la mujer. Cuando llega la resurrección de cuál de ellos era la mujer, porque los siete han estado casados con ella, Jesús les contestó en esta vida. Hombres y mujeres se casan, pero si son juzgados finos de la vida futura y la resurrección de entre los muertos, no se casarán, pues ya no pueden morir. Son como ángeles, son hijos de Dios, porque participan de la resurrección y que resucita a los muertos. El mismo Moisés lo indica en el episodio de la Zarza cuando llama al señor Dios de Abrahan Dios de Jacob, Dios de Isaac, Dios de Jacob. No es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos están vivos. Intervinieron sus esquivas bien dicho Maestro y no se atrevían a hacerle más preguntas. Señor tú eres un dios te digo no de muertos. Por eso te pido que me muestres en esta oración cómo puedo aprovechar cada minuto de mi vida para crecer espiritual y apostólicamente en el camino seguro para alcanzar la santidad. Dios mío hazme poner todo mi esperanza y mi esfuerzo en alcanzar el cielo. Jesús siempre manso y paciente. Les indica como primera cosa que la vida, después de la muerte no tiene los mismos parámetros que la vida eterna. La vida eterna es otra vida en otra dimensión, en la cual, entre todos otras cosas, no existirá más. El matrimonio está relacionado a nuestra existencia de este mundo. Los resucitados, dice Jesús, serán como ángeles y vivirán en un Estado diverso que ahora no podemos sentir ni imaginar. Y así lo explica Jesús. Pero después, por decir así, pasa al contraataque y lo hace citando la sagrada escritura, una simplicidad y una originalidad que nos dejan llenos del amor hacer nuestro maestro, el único maestro, la prueba de la resurrección. Jesús la encuentra en el episodio de Moisés y de la Zarza ardiente. Allí en donde Dios se revela como el dios de Abraham, el Dios de Jacob, el Dios de Isharc. El nombre de Dios está unido a los nombres de los nombres y las mujeres con los cuales Dios se relaciona, y este nexo es más fuerte de la muerte y nosotros podemos decir esto de la relación de Dios con nosotros. Él es nuestro Dios, Él es el dios de cada uno de nosotros, como si él llevara con su nombre. Le gusta decirlo y es la de alianza en jesús. Dios nos da la vida eterna, nos la da a todos y todos gracias a él. Tiene la esperanza de una vida aún más verdadera que la actual. La vida de que Dios nos prepara no es un simple embellecimiento de la actual. Esa supera nuestra imaginación. Por qué Dios nos asombra continuamente con su amor y con su misericordia. La resurrección era un tema contravertido de los judíos. No había un dogma. Por eso los seduceos no la creían. Sin embargo, los faliseos estaban convencidos de esta doctrina. También San Pablo utilizará el argumento de la resurrección para poner a los farisios de su parte cuando era juzgado por ananías. Creer o no creer en la resurrección da lugar a los estilos de vida, los que buscan la felicidad solo en esa tierra y los que tienen los ojos puestos en la eternidad. Pero vamos a detenernos en el punto de origente, origina descusión. Habrá matrimonios en el cielo. Interesante pregunta. Ellos nos lleva a profundizar el fin último del matrimonio. Cuando un hombre y una mujer se casan movidos por amor auténtico, buscan sobre todo hacer feliz a la otra persona y formar una familia. Por eso no escatiman los detalles que pueden hacer la vida más agradable a la pareja. Beso un regalo, una atención, unos momentos de diálogo íntimo. Pero si realmente quieren dar lo mejor a las personas amadas, deben buscar lo que realmente las hacer feliz, lo que va a colmar plenamente su corazón. No se quedarán en lo pasajero de esta vida, sino que querrán darle el bien máximo, es decir, adiós es el mejor regalo que pueden hacerse los esposos procurar por todos los medios que la otra persona tenga Dios, porque Dios es el bien mismo y la fuente de toda felicidad. Pensamos todos los días en lo que haré feliz a quien esteremos al lado, tu mujer, tu marido, tus hijos, tus padres. Piensa que cuando Dios, que cuando das a Dios dar la felicidad y Dios se sirve de ti para dar su amor a los demás. El señor quiere transmitir su amor a través del tuyo. Cuando cuidas con torno a tus hijos, a tu marido, a tu mujer, esa estás dándole el amor que tíeres tiene y esto es muy grande, muy hermoso. Esta forma no va a analizaremos el amor. Le decía hace tiempo unos novios a los que casé esa misma ya en la homilía de la ceremonia, pongo unos hombres inventados dentro de un instantes os aclararéis fistindamente y para siempre vuestro amor con un te recibo aquí y me entrego allí. En ese momento todo lo tuyo María le pertenecerá José y lo tuyo José a María. Desde ese momento tu camino para llegar a Dios se pasa por María José y el tuyo María por José. Se puede decir que vuestra libertad queda comprometida por la lealtad, que debéis teneros mejor dicho, por la fidelidad libremente y para siempre os entregáis por eso libremente, perdéis vuestra libertad ganando la fidelidad del otro fijaos que parece una paradoja, casi un juego de palabras, pero es fruto del amor, ese amor que os tenéis y que Dios ha bendecido superior a un puro amor humano y que os llevará a no dejar el otro, porque es vuestra vida. Además, esa fidelidad está avalada por la palabra de Dios que hemos escuchado, lo que Dios ha oído que no lo separe el hombre. Señor no permitas que deje pasar mi tiempo te modo infectuoso, sino si hay, si hoy terminase la vida, qué podría ofrecerte graba en mi alma, Señor la conciencia de que, a medida que la vida avanza y aternidad se acerca solo tu amor queda todo lo demás se va a convertir en nada. Te di la bendición que, señores, esté en tu corazón para que puedas sepas amar con él. Esté en tus labios para que hables con fuerza y fe de su resurrección. Esté en tus brazos para que, pues, trabaje sin descalzo por amor a él y por extender a su reino. Está en tus pies para que camines por los enteros de la paz del señor Te Mostrará esta en tu vida la limpia, porque tus ojos vean a Dios, a Jesús. En los demás excep tu alegría para que no la pierdas nunca, aunque motivos tengas y puedas darle a los demás en el hombre del padre y del hijo y del espíritu Santo Amén