Oración del corazón lunes de la primera semana del tiempo ordinario. Espíritu Santo. Una vez más, te pido la gracia de liberarme, señor Derrama, en mí un profundo deseo de perdonar, de vivir en paz con todos y de comprender profundamente las agresiones y desprecios de algunas personas. Ayúdame a descubrir sus sufrimientos y habilidades más hondas para poder mirarlos contra rubé y no juzgarlos por lo que haré me han hecho limpia mi interior, Espíritu Santo, para que todo resto dará sentimiento y de malos mis recuerdos se quite de mí. Mi seguridad es tanto amor en tu fuerza que me abraza lo permitas que me debilite con faltas de perdón. Hoy celebramos a Santa Gudura, Virgen el Evangelio de San Marcos, capítulo uno versícrus catorce al veinte, cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía se ha cumplido el plazo. Está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed el Evangelio. Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el agua, y Jesús les dijo venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante. Vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó. Dejaron a su padre Cebedeo en la barca con sus colgaderos y se marcharon con él. Jesús creo en tu Evangelio y estoy arrepentido de mis faltas de amor. Me toca a mí y de mí depende el que tus palabras no se pierdan. Me toca a mí el que tu mensaje de salvación llegue a todos los hombres. Te suplico en esta oración. Me des la gracia de comprender que depende de mí que tú seas más conocido, más amado y más seguido. Señor Dame, la gracia de seguir tu llamada cueste lo que cueste. Jesús llama a Pedro Andrés, Santiago y Juan están pescando, pero dejan en seguida las redes y le siguen. El señor quiere preparar a sus discípulos para su misión nueva. Es precisamente de Dios, del amor de Dios, preparar sus caminos, preparar nuestras vidas para cada uno de nosotros. Él no nos hace cristianos por generación espontánea. Él prepara prepara nuestro camino, prepara nuestra vida. Desde hace tiempo. Parece que Simón Andrés, santío Juan hayan sido elegidos definitivamente aquí. Sí, han sido elegidos y yo también he sido elegido, pero ellos en este momento no han sido definitivamente de fieles. Después de esta elección, se ha equivocado, han hecho propuestas no cristianas del señor han renegado al señor Pedro en gran superlativo. Nosotros, por temor, tienen miedo y se van han abandonado al señor han renegado del señor, el señor Prepara y luego, después de la resurrección, el señor ha tenido que continuar en este camino de preparación hasta el día de pentecostés y después de vender ustedes también alguno de estos. Pedro, por ejemplo, se ha equivocado y Pablo ha tenido que corregirlo. Pero el señor prepara comprobamos cómo Jesús pasa hanso lado y nos llama Cristo. Se presenta a nosotros y las actividades diarias cuando menos lo esperamos, ya sea en la oficina, ya sea en las labores ons casa, Él nos ve y nos llama el seguimiento de esta llamada de Dios requiere dejar las cosas de lado y seguirle a él totalmente. Esto no significa que haya que dejar de trabajar en ese momento o salir del trabajo para estar con él. Jesús nos llama sin importarle lo que somos o como somos. No le importa. No le importa si somos un banquero, un funcionario, un empresario, si conduzco un camión o un casi, si soy un albañil o un hombre, casa pecador o un santo. Eso sí, cada vez una vez que le hemos respondido se nos pide dejarlo todo y seguirlo escoge quien quiere. No hay motivos para tener miedo a fallarle a no ser del todo fieles a Cristo En nuestro trabajo. Los apóstoles también le dejaron, pero, sin embargo, tuvieron el valor de levantarse. El Papa Juan Pablo II. San Juan Pablo II, lo dijo al inicio de su pontificado. No tenéis miedo abrid las puertas a Cristo. Hagámoslo, porque para Dios nada es imposible. Buen propósito sería para este comienzo de año y para que comienza y porque comienza así, por así decirlo, una vida normal. Se refieres al horario destinado a mi ración diaria para que Cristo dirija mi pensamiento y mis acciones. Gracias, señor por este rato de oración. Padre Bueno. Quiero salir de ella convencido de que soy un pobre instrumento, pero que aún así tú me has llamado a colaborar en la extensión de tu reino. Muchas veces no logro seguirte del todo me acomodo a lo que implica el menos esfuerzo, pero hoy tengo el firme propósito, confiando tu gracia que puedo mejorar. Te dio la bendición que te bendiga el padre, con la alegría de la fe el hijo, con la felicidad del perdón y la misericordia, el espíritu santo, con la paz de tu corazón y la bendición de Dios. Padre hijo y espíritu sano, descienda sobre vosotros y permanezca siempre amén