Oración del corazón martes de la segunda semana del tiempo ordinario. Espíritu Santo, una vez más te pido la gracia de liberarme, señor de Rama, en mí un profundo deseo de perdonar, de vivir en paz con todos y de comprender profundamente las agresiones y desprecios de algunas personas. Ayúdame a descubrir sus sufrimientos y divinidades más hondas para poder mirarlos con ternura y no juzgarlos por lo que me han hecho. Limpia mi interior. Espíritu Santo de todo resto de resentimiento y de malos recuerdos. Mi seguridad está en tu amor y en tu fuerza, que me abraza, lo permites que me debilite con faltas de perdón. Hoy celebramos a San Marcelo papá el Evangelio y de San Marcos capítulo dos versículos veintitrés al veintiocho un sábano atravesaba el señor un sembrado me desandaban por discípulos. Iban arrancando espigas. Los ayíseos le dijeron oye por qué hacen en sábado lo que no está permitido, y él respondió. No habéis ido nunca lo que hizo David cuando él y sus hombres se vieron a faltos y con hambre entró en la cara de Dios en tiempo del sumo sacerdote había atar comió en los panes presentados y solo pueden con él los sacerdotes y le dio también a sus compañeros y añadió el sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. Así que el hijo del hombre es también señor del sábado. Cuentan que en un reino no muy lejano había un rey famoso por su gran amor y misericordia con su pueblo tan grande era es amor que un día un día, decidió establecer un día de descanso el sabat para todos sus súbitos, pero no sólo eso, sino que quería dar a estar con ellos y que gozaran de su presencia y de su gran amor. Por ello tuvo la feliz idea de que no sólo fuera un día de descanso en el que el pueblo no trabajara, sino que se oir un día dedicado a convivir y compartir con su rey. Ofreció, pues, un gran maquete a diversas horas del día, pues tal era la cántidad de sus súbitos y la grandeza de favor con ellos, y en cada uno de los banquetes, el rey estaba presente para escuchar atentamente a sus súbitos y satisfacer sus necesidades para animarlos y fortalecerlos. Pues bien, qué ha hecho por los dos el rey de reyes para cada uno de los fieles del Reino de los Cielos, algo parecido, pero infinitamente más grande. Desde la creación, instituyó el Día del descanso, en el que admiró la bondad y la belleza de su creación. Y, como él es dueño del sábado, esto es del descanso o día del descanso, lo ha querido compartir con nosotros paragaros el verdadero descanso, la paz del alma. El alma. Es por ello que, de manera especial, el domingo, el día del Señor Dominus, se nos ofrece el alimento con la gran banquetud carístico y dispone a sus sacerdotes para otorgar a quienes lo necesitan, su perdón y la reconciliación para poder participar de su sagrada Mesa. Este es el gran significado y realidad del día del Señor Vivir en Cristo y alegrarnos en él por la paz y la salvación que nos ha venido a traer. Puede hacer algo más por nosotros. Nuestro Gran Rey, la Santa Misa, es una necesidad para el Cristiano. Cómo podríamos prescindir de ella si, como enseña el Concilio Vaticano, segundo, cuantas veces se renueva sobre el altar el sacrificio de la Cruz en que nuestra pascua Cristo ha sido imulado, se efectúa la obra de nuestra redención. Dice así la construcción lumen Chengiu. La eficacia santificadora, dice San José María de la Misa nos limita al tiempo que durar su celebración, sino que se extiende a todos nuestros pensamientos, palabras y obras, de manera que el centro y la raíz de la vida espiritual del Cristiano, que es el centro y la raíz de la vida espiritual del cristiano comenza también sa José María. Quizá a veces nos hemos preguntado cómo podemos corresponder a tanto amor de Dios. Quizá hemos deseado ver expuesto claramente un programa de vida cristiana la revolución. Es fácil y estar alcance de todos los fieles, participar amorosamente en la Santa Misa, aprender en la misa a tratar a Dios, porque en este sacrificio se encierra todo lo que el Señor quiere de nosotros. Sine dominico viviré non posumus. Nosotros no podemos vivir sin hacer del Señor decían los antiguos mártires de Bitinia. La Iglesia ha concretado esta necesidad en el prefecto de prensas y para la misa, los domingos y la demás fiestas de precepto. De ese modo vivimos el mandamiento incluido en el decálogo acuérdate del día del sábado para santificarlo durante seis días, trabajarás, dice leo diego del éxodo y harás todas tus tareas. Pero el día séptimo es de descanso. Honor de tu, Señor, de Tu Dios. Los cristianos llevamos a polet este precepto a cerrar. El domingo día de la resurección de Jesús. El domingo es un día para vivir más cerca del Señor. Dirigimos la mirada a nuestro creador, reposando el trabajo habitual. Cómo nos seña la Biblia en seis días, la señor y del cielo, la tierra, del mar y todo lo que hay en ellos. Pero el séptimo día descansó. Por eso el señor bendijo este día sábado y lo iclaró santo. Aunque tener un día a la semana para descansar puede justificarse por razones meramente humanas, como un bien para la persona, la familia y toda la sociedad. No hemos de olvidar que el mandamiento divino va más allá. El descanso divino del Séptimo Día no se refiere a un Dios inactivo, sino que su grave repletitud de la realización llamada a término y expresa el descanso de Dios frente de un trabajo bien hecho, salido de sus manos para dirigir él mismo una mirada llena de gozos a complacencia. En definitiva, lo mismo no es el día reservado a uno mismo para centrarse en los propios gustos e intereses. Desde la misa dominical surge una ola de caridad destinada a extenderse a toda la vida de los fieles, comenzando por animar el mismo modo de vivir el resto del domingo. Si este es día de alegría, es preciso que el cristiano manifieste con sus actitudes concretas que no se puede ser feliz. Solo él mira a su alrededor para idificar a las personas que necesitan su solidaridad. Son palabras de la dies domini de Juan Pablo II. La misa de los Domingos es una fuerza que nos mueva a salir de nosotros mismos, porque la eucaristía es el sacramento de la caridad, del amor de Dios y el prójimo por Dios, el domingo decía San José María, va bien alabar a la atrida, Gloria, al Padre, Gloria, el hijo, Gloria, al espíritu Santo. Yo uso eladir y Gloria, Santa María, y es una cosa pueril, pero no importa nada. También es al José An de Jesús, un hombre coherente que no tema las dificultades, que no deserte de su misión, que no trate de ocultar es su egoísmo o sensualidad en posturas aparentemente coherentes, pero faltas de compromiso y la auténtica virtud. Te doy la vencia que, señores, esté en tu corazón para que sepas amas con todo él, que esté en tus labios pra que hables con fuerza y fe de su resurrección y que que que están tus brazos para que trabaje sin descanso por amor a él y por extender su reino, que esté en tus pies para que camines por los senderos de paz que el señor Te mostrará, que esté en tu mirada limpia para que tus ojos vean a Jesús en los demás, que esté en tu alegría para que no pierdas nunca, aunque motivos tengas y puedas darle a los demás en el nombre del padre y del hijo y del espíritu santo amén