Oración del corazón. Sábado de la trigésima cuarta semana del tiempo diario. Ven espíritu Santo ilumíname para que sepa decir las mejores palabras esas que puedan hacer bien a los demás. Tómame espíritu Santo para que, a través de mis gestos, exprese el amor de Jesús y los demás puedan crecer en la amistad que les ofreces. Dame flexibilidad y apertura para que me adapte con sencillez a las necesidades de nosotros. Dame un oído atento para escuchar lo que tú me digas a través de ellos. Hoy celebramos a Santa Viviana. Qué puedo vivir seguramente según la tradición a final del siglo III y murió mártir el Evangelio de San Lucas. Capítulo veintiuno, al versículos treinta y cuatro, al treinta y seis. En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas borracheras y las inquietudes de la vida y se os eche encima de repente aquel día, porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra estad pues, despiertos en todo tiempo pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el hijo del hombre. En nuestras vidas hay sorpresas que en realidad no roson. Tanto. No debería sorprendernos que llegue como llega, por ejemplo, la cuenta mensual del teléfono, la cuenta del banco, si hemos estado haciendo largas llamadas o muchos gastos o un determinado de medido uso de mérido de datos para quien se dedica a los estudios y no ha aprovechado responsablemente el tiempo de estudio. Es lógico que, al llegar el examen sorprenda o difícir que era de esperar. Nosotros mismos pensamos y fragamos estas sorpresas que puede resultar desagradables y o también negativas, pero sucede la misma lo mismo en sentido positivo. Quien cumple su trabajo con prosonalidad es emprendedor y tiene iniciativa. Está preparándose una buena sorpresa que puede ser un ascenso al puesto más prestaciones, un aumento de sueldo, etcétera. De nosotros depende entonces que muchas situaciones del futuro sean buenas o malas. Por eso el señor nos recomienda vigilar, llorar, estar activos, construyendo nuestras vidas, vigilar y llorar para descubrir si estamos aprovechando al máximo el tiempo presente, no vaya a ser que nos estemos preparando una sorpresa desagradable para el futuro. Las sorpresas las da Dios y las concede con la iniciativa de un buen padre, queriéndonos con todo su corazón para construir nuestras vidas. De él haz actos de confianza en su providencia y él hará meditemos sobre la providencia de Dios. Hay una experiencia que todo el que se dedica al cuidado de los demás. Por ejemplo, un socorrista, un adar socorrista lo sabe cuando presta auxilio a alguien que está hogándose el principal, el peligro viene de los nervios, de los nerviosos esfuerzos del auxiliado, el miedo, la voluntad de mantenerse a flote cueste lo que cueste le conducen a menudo a realizar gestos descoordinados a no dejarse llevar fordejea o se aferra desesperadamente a su salvador, lo cual es el medio más seguro de impedirle que nadie. Así nos comprotamos a menudo con respecto al señor En vez de dejarle que nos salve, intentamos dirigir las cosas a nuestra manera por miedo o por orgullo, a menudo por amor oral. Vez no nos llegamos or ons emitir actuarle nosotros o abandonarnos con confianza como un ahogado que intenta respirar. Todas las personas buscan la felicidad es un deseo grabado profundamente nosotros. Este deseo es bueno porque viene de Dios, pero que no creemos realmente que él sabe mejor que ningún otro lo que es necesario para nuestra felicidad ir a nuestros hijos cuando nos negamos a abandonarnos al amor de Dios es como uste le dijéramos, yo sea mejor que tú, lo que necesito, lo que mi alma, lo que mi familia necesita. Somos como el ahogado que niega la ayuda que se le ofrece porque tiene miedo e intenta mantenerse en la superficie a cualquier precio, sin saber que su salvador sabe mejor lo que hay que hacer para volver a tierra firme. Sin embargo, también podemos esperar la salvación con el pijama ha puesto o sin hacer ningún esfuerzo. Podríamos decir, señor Nos, señor Dios, nos respeta demasiado para para darnos s una felicidad precocinada. Quiere incluirnos en su obra de amor y nos da la voluntad, la libertad y múltiples talentos para construir el reino que tenemos que hacerlo nosotros, todos esos talentos. No deben hacernos olvidar que no podemos hacer nada por nosotros mismos. Lo recibimos todo el señor Sin él no somos nada y no podemos nada. Cada vez que olvidamos esto nos llegamos a abandonarnos. Confundimos con frecuencia independencia y libertad para afirmar no necesito a nadie me desenvuelvo solo no tomamos. Nos tomamos por personas muy fuertes y muy capaces, cuando somos fundamental y radicalmente unos pobres necesitados. Pero hay otro peligro, el maligno, el demonio corrun como es muy hábil, intenta siempre tentarnos y disfrazando el mal bajo la apariencia del bien. Así y el perezoso estará atentado de justificar su indolencia con un pretendido abandono a la providencia. No merece la pena que me fatigue porque Dios cuidará de nosotros, dice el cobarde razonará de la misma forma al refugiarse en la oración para evitar afrontar el riesgo de los compromisos concretos, con lo que implican reposiciones inevitables. Señor cuento contigo, sobre todo porque no quiero que me pidas que intervenga. Pero el abandono no es ni pariza ni cobardía. La encarnación nos pone los pies en la tierra y no hay otra manera de encontrar y servir al señor que viviendo el día a día. Hasta los aspectos más concretos, no basta con repetir. Señor señor, gracias por cuidar de nosotros. Por supuesto, la alabanza es la oración también de quien se abandona al amor de Dios. Pero el único medio de vivificar la autenticidad de esta alabanza es confrontarla con la realidad. Hay que plantearse las preguntas apropiadas. Alabo a Dios solamente durante los momentos de oración, o esta alabanza cambia la manera de que voy a contratar a mis asuntos profesionales, abordar las dificultades familiares, recibir las preocupaciones económicas, realizar mis proyectos de futuro, etcétera. Y Jesús dijo os aseguro que si vosotros no cambiáis o no os hacéis como niños, no tenéis en el ruido de los cielos. Si no aceptamos abandonarnos con la confianza absoluta de un niño pequeño, si no consentimos dejarlo todo en manos del padre, todos nuestros deseos, nuestros proyectos, nuestras preocupaciones, aquello que vamos incluso en los pecados, no podremos entrar en el reino de Dios, no podremos disfrutar la felicidad del Reino prometida aquí abajo a los que tiene el corazón de los pobres. Diré hoy al señor señor Jesús te Ofrezco lo ha pasado, lo presente, lo futuro, lo grande y lo pequeño, lo temporal y lo eterno, mi descanso y mi cansancio A ti te lo ofrezco como ofrendas agradable a tu amor. Voy a repetirte esta oración porque me parece que es bien bonita. Dile hoy al señor señor Jesús te Ofrezco, lo pasado, lo presente y lo futuro, lo grande y lo pequeño, po temporal y lo eterno, mi descanso y mi cansancio A ti te lo ofrezco como ofrenda agradable a tu amor. Te doy la bendición que la bondad y la misericordia de Dios Padre tienen en el corazón, que la mirada de amor de Dios, hijo, penetre en tu alma y te purifique de cualquier inquietud y falta que te pueda separar de Dios, que el amor de Dios, espíritu santo te concede la paz que necesitas, que la ternura de María, madre de Dios y madre nuestra te, acaricia y proteja, y que la fortaleza y ferensez de San José, no su padre, señor Te, conduzcan al cielo y la bendición de Dios, padre, hijo y espíritu santo, creciendo sobre ti y permanezca siempre amén