Oración del corazón. Huyes de la vigésima segunda semana del tiempo ordinario. Ven espíritu Santo Tú que derramas luz para comprender las cosas. Enséñame a reconocer los mensajes de mi vida. A veces, cuando miro atrás, veo los momentos negros y tristes de mi propia historia. Brotan recuerdos que me hacen sufrir. Ayúdeme a mirar mi historia con otros ojos para que pueda reconocer tu presencia en estos momentos y así descubra lo que es querido enseñarme. A través de esos acontecimientos celebramos hoy ah San Pedro, Albeato, Pedro de Alcántara, Villanueva, El Evangelio de San Lucas, Capítulo seis, versículo seis al once. Un sábado entró Jesús en la sinagoga a enseñar había allí un hombre que tenía parálisis en el brazo derecho. Los esfribas y fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado y encontrar de qué acusarlo? Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo el hombre de brazo paralítico, le le le le vano y ponte ahí en medio. Él se levantó y se quedó en pie. Jesús le dijo os voy a hacer una pregunta. Qué está permitido el sábado hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo por ir y echando en torno una mirada a todos. Les dijo al hombre estoy de tu brazo. Él lo hizo y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían que había de hacer con Jesús. Los gimas y fariseos estaban al acecho para ver si curaban sábado y encontrar de a qué acusarlo? Estaban pendientes de sus palabras buscando cómo acusarles aquellos corazones están repletos de envidia, doblez engaño. En cambio, el señor manifiesta sencillez, sinceridad, coherencia. Por ejemplo, en el encuentro de Cristo con Atán, él dice al señor y aquí un verdadero realita en que no hay engaño. El señor alaba la sencillez de aquel hombre. La sencillez pieza importante en el edificio sobrenatural de la Santidad. La vía interior nos lleva a descomplicaros interiormente al quitar el alma recomecos redus donde se defiende el amor propio, por ejemplo, son manifestaciones de sencillez no tomarnos demasiado en serio a nosotros mismos huir de toda afectación pedantería, hipocresía, etcétera. Como dice San José María, naturalidad que vuestra vida de caballeros cristianos de mujeres cristianas. Vuestra sal y bus salud fluya espontáneamente, sin rarezas ni miyerías. Llevad siempre en vosotros, con vosotros nuestro espíritu de sencillez y también manifestamos esa sencillez perdiendo el miedo a que nos conozcan como somos, con la rectitud e intención de obrar el todo car a Dios nos ayuda a ser sencillos, pensar que el señor nos quiere incluso con nuestras miserias, ni sabemos reconocerlas, ir usar por vencerlas. La sencillez no es chuya. La prudencia os envío como viejas en medio de lobos, sepúes, prudentes como serpientes y sencillos como palomas. Para vivir esa sencillez necesitamos un profundo o me lndo, porque la humildad es la verdad, es la soberbia. Lo que nos hace complicados, impide la alegría, la caridad. No alcanzaremos jamás la auténtica alegría sobrenatural y humana, el verdadero buen humor. Si no imitamos de verdad Jesús, si no somos como él humildes dice, forja la soberbia entorpece la caridad. Pída diario al señor para ti y para todos la virtud de la humildad, porque con los años la soberbia aumenta si no se corrige a tiempo. Cuánto bien me hizo leer por primera vez estas palabras de San José María en surco descubriendo las manifestaciones de la soberbia que te leo es el punto doscientos sesenta y tres. Déjame que te recuerden, entre otras cosas. Entre otras, perdón algunas señales evidentes de la falta humildad. Pensar que lo que haces o dices está mejor o hecho o dicho que los demás querer salirte, Querer salirte siempre con la sa tuya disputar sin razón o cuando la tienes existir con tocedez y de mala manera dar tu parecer sin que te lo pidan ni lo exija. La caridad despreciar el punto de vista de los demás no mirará todos tus dones y cualidades como prestados. No reconocer que eres indigno de toda honra y estima incluso de la tierra que pisas y de las cosas que posees. Citarte a TI mismo como ejemplo de las conversaciones. Habrán más de TI mismo para que formen un buen juicio de Ti o te contradigan excusarte cuando se te reprende encubrir al director algunas faltas humillantes para que no pierda el concepto que tiene de Ti oír con complacencia que te laven o alegrarte que hayan hablado muy en de ti dolerte de que otras sean más estimadas que tú negarte o desempeñar oficios inferiores, buscar o desear, singularizarte, insignar en las conversaciones palabras te alabanza propia o que dará a entender tu honradez, tu ingenio, tu destreza, tu prestigio profesional. Avergonzarte porque careces de ciertos bienes. La primera condición para lanzar en la vida interior es una sincera humildad. Dios resiste a los soberbios tan humildes. Da su gracia, pues sobre este cimiento que les yo edificará nuestra santidad reconocer que todo lo bueno que tenemos lo hemos recibido de Dios. Contaba alguien que le ayudaba meditar en la humildad. Pensar en seiscientos era el coche más más pequeño y barato que había en el mercado del año sesenta del siglo pasado. Un hombre decía que sus si siento le servía como indus humana para vivir la humildad. Y otro le dijo claro como es un cocho tan pequeño. Y el primero respondió. No es que cada vez que lo veo, me acuerdo del punto seiscientos de camino. Y el punto seiscientos de camino es breve, pero sustancioso. Dice tú sobre él de qué la humildad siempre tiene sus frutos. El primer fruto es la gracia de Dios que Dios concede y en la sagra escritura leemos cuanto más grande seas humillate más y harás gracia ante el señor. Si somos humildes, Dios no nos abandonará nunca. La infinita misericordia del señor no tarda en acudir a nosotros el socorro del que lo llama desde la humildad. La humildad no es otro buen camino para llegar a la paz interior. Él lo ha dicho aprende de mí que soy humanso y humilde de corazón y encontraréis vosois vuestro paz en vuestras almas y se hay humildad en nuestra vida. Venceremos siempre en las batallas de la vida interior, incluso cuando ha habido una derrota, porque por la contricción y arrepentimiento, la convertiremos en victoria. Existe el peligro de la fase humildad, que es cómodidad es hacer dejación de derechos, ser humilde no que vale a tener angustia o temor. Y son medios para mejora en la humildad, pedir la consistencia al señor el conocimiento propio, aprovechar tantas ocasiones para en que se pone de manifiesto que tenemos los pies de barro rectificar cuando advertimos una reacción de soberbia, recibir bien las humillaciones, procurar, pasar ocultos, darse al servicio de los demás, olvidandose en lo mismo sencida plena en la diación espiritual, te di la bendición que si yo esté en tu corazón para que sepas amar con todo él, que esté en tus labios para que abres con fuerza y fe de su resurrección, que esté en tus brazos para que trabaje sin descanso por amor a él y pues, tender a su reino, que esté en tus pies para que camines por los senderos de la paz, que, señor te mostrará, que esté en tu mirada limpia para que tus ojos vean a Jesús en los demás, que esté en tu alegría para que no la pierdas, aunque aún nunca, aunque motivos tengas y pueda dar a los demás el nombre del padre y del hijo y del espíritu santo Amén