Oración del corazón sábado de la vigésima tercera semana del tío ordinario, ver espíritu Santo Tú, que derramas luz para comprender las cosas. Enséñame a reconocer los mensajes de mi vida. A veces, cuando vino hacia atrás, veo lo momentos negros y tristes de mi propia historia. Brotar recuerdos que me hacen sufrir. Ayúdame a mirar mi historia con otros ojos para que pueda reconocer tu presencia en esos momentos y así descubra lo que has querido enseñarme. A través de esos acontecimientos, celebramos hoyas Santos Cipriano y Cornelio Cipriano, obispo con el río Papa, el Evangelio San Lucas, capítulo seis versículos cuarenta y tres a cuarenta y nueve. En aquel tiempo decía Jesús a sus discípulos. No hay árbol bueno que de fruto malo, ni árbol malo que de fruto bueno, porque cada árbol se coló por su fruto, porque no se recogen higos de las zarzas y se vendimia en racimos de los olivos. El hombre bueno de la bondad, que adsuera su corazón, saca el bien y el que es malo de la maldad saca el mal, porque de lo que rebosao al corazón abra la boca. Por qué me llamáis, señor Señor y no hacéis lo que le digo. Todo lo que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica. Os voy a decir a quién se parece. Se parece a uno que dicicó su casa, cavó, hondó y puso los cimientos sobre la roca y una crecida arremetió el río contra aquella casa y no pudo derribarla porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone en prácticalo se parece a uno que se edificó una casa sobre tierra sin cimiento, arremetió contra el río y enseguida, se derrumbó desplomándose y fue grande la ruina de aquella casa. Todo lo que viene a mí es escucha mis palabras y les pone en práctica escuchar la palabra de Dios. Pero no sólo escucharla, sino también por rean práctica. Este es el Consejo que el señor nos da, dando así importancia que tiene la palabra de Dios. Los evangelios dejan entrever la frecuencia con que el señor se refería a la sagrada escritura en su predicación. En una ocasión estaba hablando claramente acerca de su divinidad, de su ser uno con el padre. Sus interlocutores le escuchan perplejos e inclusos escandalizados, y les dice examinar las escrituras de que vosotros pensáis tener en ellas la vida eterna. Ellas son las que dalts simouris. De mí, la doctrina que oía entre los labios de Jesús les parecía un desafío de a su celo por proteger la fe de sus padres, porque debían todavía elevarse a una inteligencia mayor. Debían prepararse para recibir del mismo Dios toda la verdad, la verdad viva, la verdad persona que es Jesucristo. La Iglesia anima por eso todos los cristianos a profundizar cada vez más en el sublime conocimiento de Jesucristo, con la ayuda, con la lectura frecuente de las divinas escrituras. Si la sagrada escritura es el alma de toda dología, también está llamada para estar en el centro de nuestro conocimiento de nuestro pensamiento y de nuestra vida. De un modo gráfico, el Santo Padre planteaba en este sentido unas preguntas que dan que pensar. Decía el pan Francisco. Qué sucederían si usáramos la Biblia como tratamos nuestro móvil, si la llevásemos siempre con nosotros o al menos el pequeño Evangelio de Bolsillo, qué sucedería si volviésemos atrás, cuando lo olvidamos tú te olvidas del móvil o no lo tengo por lo atrás a buscarlo. Si lebreamos varias veces al día, si leyéramos los mensajes de Dios contenidos en la Biblia, como leemos los mensajes del mi teléfono, qué sucedería. No es casualidad. Consideraba bleeto dieciséis que los grandes espiritualidades que han marcado la historia de la Iglesia hayan surgido de una explícita referencia a la escritura. El vigor de esas ramas, del árbol gran árbol de la Iglesia se deriva de la fuerza del espíritu que todos los judiñan, incluso las profundidades de Dios. También sucede así con las conversiones personales y tantas vidas de profunda y ordinaria santidad que pasan ocultas a la historia, pero que actúan poderosamente sobre ellas, de modo que sólo desconoce la Iglesia está llena de santos escondidos. Se alimentan todos ellos de la escritura, porque aún más que de pan, el hombreve vive de toda palabra que procede de la boca de Dios. Para que la palabra de Dios se convierta en alimento de nuestras almas, necesitamos desarrollar una actitud de escucha, incluso cuando aún no comprendamos bien lo que Dios nos quiere decir. Posiblemente, al principio de los apóstoles entendieron un poco del discurso arcarístico del señor de Cafarragún, por ejemplo, pero San Pedro les dijo de parte de todos, también de nuestra parte. Señora aquí iremos que tienes palabras de vida eterna. Tampoco la Virgen entendía siempre todo lo que Jesús hacía y decía, pero escuchaba y meditaba con calma. Guardaba todas estas cosas en su corazón. La lectura y la meditación de la palabra. La escritura requiere tiempo y calma. En la presencia de Dios en una lectura le reposaba del texto. Es bueno preguntar, por ejemplo, señor qué pelice a mí este de esto, Qué quieres cambiar de mi vida con este mensaje? Qué me molesta de este texto. Por qué no. Esto no me interesa, o bien quén me agrada, qué me estimula de esta palabra, qué me atrae y por qué me atraen. Al escuchar una charla, una clase, una homilía, las personas agradecen que se dice la escritura y se procura que estas referencia nos en algo ornamental homero pretexto para hablar de un tema. Se trata de que la palabra de Dios fundamente e ilumine lo que se él dice y que del dessasagrado, esté ropado por el calor de quien lo ha estudiado y lo ha meditado con la cabeza y el corazón. También es necesario escuchar los silencios de Jesús. Sabemos con los evangelios ha escrito recientemente el Papa Périto dento dieciséis que Jesús frecuentemente pasaba noche solo en la montaña, en oración, en conversación con su padre. Sabemos que lo que Jesús decía su palabra proviene del silencio y sólo podría madurar allí. Por eso es lógico que su palabra sólo puede entenderse correctamente si también nosotros entendemos y entramos en su silencio, si aprendemos a oírle desde su silencio. Ciertamente, para interpretar las palabras de Jesús es necesario el conocimiento histórico que nos enseña a entender el tiempo y el lenguaje de ese momento por ir. Pero eso por sí solo no es suficiente si queremos entender y profundidad. El mensaje de señor quien hoy lee los comentarios o los evangelios cada vez más extensos queda al final decepcionado. Aprende mucho acerca de esa época, así como murias hipótesis que, a fin de cuentas, no contribuyen en absoluto a la compresión del texto. Al final, uno siente que en todo el exceso de palabras falta algo esencial entrar en el silencio de Jesús, en donde hace su palabra. Si no podemos entrar en ese silencio, siempre iremos la palabra solamente en su superficie y no la comprenderemos realmente. Hasta aquí, el texto de Juan Pablo Perdón de Benedito dieciséis. Cada santo es como un rayo de luz que sale de la palabra. Entramos en la vida de Jesús como un personaje más. Somos José Simerón natar a él, Simón de Cirene, María Magdalena y, sobre todo, el mismo Cristo Hijos en el hijo cada uno de nosotros, que tendrá quizá de un modo u otro, su propio lengua de palabras de la escritura escrito en un papel o en el fondo de su alma o en la agenda o en el móvil, palabras o gestos de jesús episodios o diálogos que nos hablan de de un modo lecuente que un día hemos leído o oído en una luz particular, sin que fuera necesario hablar, de hablar de un acontecimiento extraordinario por el momento concreto, por el ambiente de nuestra alma o alguna circunstancia. Quizá fueron como una respuesta a algo que buscábamos, o bien nos sorprendieron o no, o nos dieron seguridad, nos confirmaron en la fe, en el camino, en el amor. Nos hace mucho bien nutrir esa lectura personalísima del Evangelio, también al compás de la liturgia. A veces un versículo del nuevo Testamento nos servirá, nos servirá de meditación durante la jornada y será un medio de conservar la presencia de Dios, la Virgen María nos escucha dueltra la jornada para conocer no. María nos acompaña en este camino para conocer a Cristo y seguirle de cerca cobro riros doce. María Mujer de la escucha, haz que se abra en nuestros oídos que sepamos escuchar la palabra de tu hijo, Jesús entre las miles palabras de este mundo. María Mujer de la Decisión, ilumina nuestra mente y nuestro corazón para que sepamos obedecer a la palabra de tu hijo, Jesús, sin vacilaciones. María Mujer de la acción, haz que nuestros manos y nuestros pies se muevan de prisa hacia los demás para llevar la caridad y el amor de tu hijo Jesús, para llevar como tú la luz del evangelio del mundo te Di la bendición que el señor esté en tu corazón para que sepas amar con todo, que estén tus labios para que hables con él con fuerza y fe en su resurrección, que esté en tus brazos para que trabaje sin descanso por amor a él y porcin de su reino, que esté en tus pies para que camines por los senderos de la paz, que el señor te mostrará, que esté en tu mirada limpia para que tus ojos vean a Jesús en los demás, que estén tu alegría para que no la pierdas nunca, aunque motivos tengas y pueden hacerlo a los demás. En el nombre del padre y del hijo y del espíritu Santo Amén