Oración del corazón domingo de la vigésima segunda semana del tiempo ordinario. Ven Espíritu Santo, hoy quiero entregar mi futuro hasta el último día en mi vida. Quiero caminar iluminado por tu ludivina para saber a dónde voy, para no desgastar energías en cosas que no vale la pena. Sará mis miedos para que pueda confiar en tu auxilio y me deje guiar siempre tú qué sabes lo que más me conviene. Oriéntame y condúceme cada día y protégeme de todo mal. Ven Espíritu Santo y toma mi futuro. Amén celebramos hoy a San Gregorio Magno, Papa, el Evangelio San Mateo, capítulo dieciséis versículos veintiuno al veintisiete. En aquel tiempo empezó Jesús a explicar sus discípulos que tenía aquí en Jerusalén para hacer allí por mucho por parte de los ancianos. Somos sacerdotes y escribas que tenía que ser ejecutado Y refundo al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. No lo permito a Dios. Señor esto no puede pasarte. Jesús se volvió y dijo Pedro, quítate de mi vista, satanás quien me haces tropezar tú piensas como los hombres y no como Dios. Entonces, Jesús dijo a sus discípulos el que quiera venirse conmigo, que lo que se llega a sí mismo que haga cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá, pero que la pierda por mí la encontrará. De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si arruina su vida o qué podrá dar para recobrarla, porque el hijo del hombre vendrá entre sus ángeles con la oria del padre. Entonces pagará a cada uno según su conducta. Se cuenta que el famoso escritor católico francés gen Gren, que vivió entre mil novecientos y mil novecientos noventa y ocho, dimitió de uno de los escaños más ambiciados de la nación, la Academia de Francia, y así justificó su decisión una carta escrita a su amigo Tosani Tassani. Un año antes de morir, He dejado la Academia porque me era insoportable y no tenía nada que hacer allí y me siento ahora mucho más libre. Acaso llegaremos al paraíso bordados de medallas y de títulos. Afortunadamente, no muchas veces absortos por tantas preocupaciones e inquietudes. Nos olvidamos de las cosas pradente esenciales en la vida y perdemos a menudo la brújula y el sentido de nuestra existencia. Hacemos muchas cosas y nos afanamos en una y mil actividades sin reparar el por qué o para qué. De todo aquello nos sucede lo que sucedió a un brillante general también más francés que, estando en una reunión familiar, retrataba dramáticas hazañas de su expedición por Marruecos. De pronto un subrí una sobrinita que seguía llena de admiración los relatos de su tío, le pone una de sus manitas sobre la rodillas y le pregunta, Tío, has hecho cosas maravillosas por su ancia y por Dios, qué has hecho. En general, se quedó sin palabras ante la pregunta inocente de una pequeña y pasó toda aquella tarde pensativo. No había hecho absolutamente nada por Dios. A poco tiempo dejó la carrera militar y se consagró al servicio de Dios y de los demás. Había nacido un gran misionero, un futuro Santo Charles de Fulgo. El evangelio de hoy, nuestro señor nos dirige una pregunta sumamente importante y trascendental. Más aún de la respuesta que demos a esa interrogante depende el sentido y el futuro de nuestra misma existencia. De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si al final pierde su alma o qué podrá dar para recobrarla. Es esta una de las preguntas que atraviesan el pueblo por la historia de la humanidad y ante la cual nadie puede quedar indiferente. Qué has hecho tú por Cristo hasta el día de hoy. Se cuenta que el Gran General romano Julio César, cuando desembarcó con su don Cádiz reparó en una estatua de Alejandro Magno y que al verla se conmovió y se echó llorar amargamente. Sus generales quedaron consternados y cesar mirando sus hombros, dijo lloro porque a mi edad alejando era ya, señor, la mayor parte del mundo y todavía yo no he hecho nada Y tú que has hecho por Dios a tu edad, no digas, por favor, no sigas leyendo sin dar una respuesta adecuada a esta pregunta. Sea valiente y afrontará ante tu propia conciencia. Sabías que la vida de muchos santos y misioneros han dependido de la respuesta que han dado a esta pregunta. Qué has hecho tú por Dios a tu edad, que esto te cuestiona hoy directamente. Querido, amigo, querida amiga, de qué te va a servir ganar el mundo entero con placeres, poderes, brujos, vanidades, dineros bailes finos, estas superficiales. Si al final pierde su alma y te quedas sin la más importante esencial, parecí que es lo más importante. Te voy a contar otra historia. Una pobre mujer con su hijo pequeño en brazos, pasaba delante de una caverna cuando escuchó una voz misteriosa desde el centro de le decía entre y toma lo que quieras, pero no te olvides de lo principal. Una vez que salgas la puerta se cerra para siempre. Por tanto, aprovecha la oportunidad, pero no te olvides de lo más importante. La mujer entró toda temblorosa en la cabera y encontró allí muchos oro y diamantes. Entonces, fascinada por las joyas, puso al niño en el suelo y empezó a recoger ansiosamente todo lo que cabía en su delantal. De pronto la voz misteriosa habló nuevamente te quedan sólo cinco minutos. La mujer afanada continuaba recogiendo lo más que podía. Al fin, cargada de oro y piedras preciosas, corrió y llegó por su rosa a la entrada de la cua, cuando la puerta ya se estaba hasta cerrando. En menos de un segundo se cerró y en ese momento se acordó de que su hijo se queda. Había quedado dentro. La fuerza estaba sellada para siempre. El gozo de la riqueza desapareció enseguida y la angustia y la desesperación le hicieron llorar amargamente Mira. Lo mismo nos sucede a la mayoría de los cristianos. De nosotros tenemos unos cuantos años para vivir en este mundo y casi siempre dejamos de lado lo principal. Qué es lo principal en esta vida Dios, tu vida de gracia, tus honores morales espirituales, la familia de los hijos y la total armonía con Dios y costo prójimo, las riquezas, los process materiales no nos suelen fascinar. Tanto el trabajo y las otra obligaciones secundarias nos resorden tan en demasía que lo principal siempre se queda a un lado. Así, agotamos nuestra vida y olvidamos lo importante, lo esencial. Por eso nunca te olvides de la enseñanza que nuestro señor te da hoy día de hoy. De qué le sirve el hombre ganar el mundo entero si, al final perde su alma, recuerda que la vida pasa demasiado prórpido y que la muerte nos llega de sorpresa inesperadamente. Cuando la puerta de esta vida se cierra, para nosotros de nada valdrán las lamentaciones. Piensa en esto por un momento y no pases el de la algo antes llamada del señor Pones. Ya ahora mismo manos a la hora te de la bendición, que la bondad y la misericordia de Dios, Padre, te tiene el corazón, que la mirada de amor de Dios, hijo, penete en tu alma y te purifique de cualquier inquietud y falta que te puedan separar de Dios, que el amor de Dios, Espíritu Santo, te conceda la paz que necesitas y la ternura de María, madre de Dios y madre nuestra te acarice y proteja, y que la fortaleza y es ansiedad de San José en su padre, señor Te, conduzcan al cielo y la bendición de Dios, Padre hijo y Espíritu Santo descienda sobre vosotros y os acompañe siempre amén