Buenos días, madre? Esfera? Buenos días, madre, esfera comónica de la fuente. Buenos días, madre. Espera Bienvenidos un día más a nuestro podcast, el podcast de la comunidad de creadores de contenido sobre crianza en castellano. Volvemos en un nuevo episodio a vuestros reproductores. Ya séis que estamos en todos los reproductores de podcasting y también en YouTube. Por cierto, os lo recuerdo y hoy vamos a hablar sobre paternidad. Hoy vamos a hablar sobre la idea o sobre las paternidades de las que últimamente cada vez se habla más, afortunadamente, y no siempre de una manera que, a lo mejor digamos, es la más constructiva. No o puede hacernos crecer a todos os. Recordamos que tenemos un somos tribu de hace un par de meses en el que precisamente hablamos sobre paternidad y sobre grupos de padres y que, leyendo el libro que vamos a comentar hoy, me he acordado mucho de ese. Somos tribu que hicimos con Arancha y su pareja hablando sobre grupos de padres y lo que sucede en los grupos de padres y por qué son tan importantes. Y hoy vamos a rescatar. Yo lo rescato para que si no lo habéis escuchado, vayáis hacia atrás. Lo escuchéis y os venís a escuchar este programa o al revés vale cuando terminemos de hablar con nuestro autor. Hoy vais a escuchar ese programa, porque están muy relacionados y sin saberlo, son un puente entre dos mundos que no sé si se conocerán, pero si no yo ya, desde luego, recomiendo a pareja de Arancha que se lea este libro y a sus compañeros del grupo de padres porque les va a encantar sin más entretenerme aquí que voy dando vueltas, voy a saludar a mi invitado de hoy. Él es máximo, Peña. Buenos días, máximo lo primero Hola Mónica. Buenos días. Muchísimas gracias por la invitación. Yo encantado estar aquí en este programa y fíjate que el programa este que comentas de los grupos de padres. Hace poco lo venía yo escuchando, iba justo al colegio a ver a mi hija y lo venía escuchando. Sí, sí, estaba en diálogo mental ah con él en mi cabeza. No sí, sí, sí. Gustó. Sí, sí, claro, por supuesto, me gustó muchas cosas que dijo y bueno, ya la comentaremos, pero sí, a mí me encantó la verdad. Bueno, pues mira esto no lo habíamos hablado. Pero bueno es que llevamos mil y pico programas, mil doscientos, con lo cual raro es que nos hayamos abordado este tema. Pero es que precisamente este programa me trajo. Me gustó mucho realizarlo por la manera tan casi que espontánea en la que surgían las reflexiones y tan poco impostada que, si te parece, vamos a ir entrando en el tema de tu libro de paternidad. Aquí y ahora nueve lecciones para ser mejor padre que tu padre máximo es que abres tantos melones en este libro madre mía, publicado por ARPA práctica en este caso y bueno antes de meternos en harina. Máximo Peña es periodista, psicólogo, migrante y papá licenciado en comunicación social, en psicología, especialista en intervención, psicoterapéutica y máster en mindfulness. Hasta los treinta años de edad, residió en Venezuela, donde desarrolló su carrera profesional como periodista. En el año dos mil llegó a vivir a Madrid como inmigrante sin papeles. Es docente del Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal y miembro de la Asociación Española de Psicología Perinatal. El periodismo y la psicología se unen en su blog psicología para todos punto org y trabaja como psicoterapeuta en consulta privada y antes de nada, me llama la atención en tu descripción que señales que llegaste a Madrid como inmigrante sin papeles, porque ese señalar ese dato en tu descripción en las etapas de tu libro máximo. Bueno, digamos que siempre esos textos que van en la etapa de los libros son en parte responsabilidad del autor y en parte responsabilidad de la editorial. Supongo que ellos de toda la información que yo les pasé Quisieron destacar eso, pero bueno, fíjate tú que pensándolo ahora. La migración mónica es provoca una crisis personal que la podemos asimilar a la paternidad o la maternidad, es decir, que uno no es la misma persona, es decir, el ser migrante. Una cosa es viajar irte de turista a un mes a, tú te vas un de turista un mes a la India y llega haciendo exactamente la misma mónica que que se fue. Pero tú te vas tres años a la India y algo en ti va a haber cambiado de manera absoluta a la India o donde sea. Y la migración es así. La migración te transforma por completo. De hecho, pues yo pasé de ser periodista que era en Venezuela, a convertirme aquí en psicólogo, es decir, que hubo toda una transición, pero que hablamos de años de eso y hago referencia a lo de la migración sin papeles porque hay migraciones de alguna manera de lujo, migraciones que son muy bien acomodadas, digamos, y hay otras migraciones que son complicadas, es decir, que son a veces la gente. Cuando dice yo no estoy de acuerdo con yo. No es que rechace a los inmigrantes, pero rechazo la migración ilegal. Y es bueno decir que no existen las vías legales para hacer la migración, es decir, no es posible que tú llegues a un consulado español y quieras venir a España de forma legal. Eso no existe, sino que todo el mundo lo que hace que llega como puede si llegas de un país latinoamericano, llegas como turista, te quedas y luego ves de qué manera vas encontrando esa forma de hacer legal. Entonces va yo tarde dos años. Y luego, ya pues desde el dos mil cinco tengo la nacionalidad española y yo estoy absolutamente integrado aquí. Yo soy inexplicable, ya si en España, es decir, yo sin Venezuela, mi origen, no me explico, pero sin los más de veinte años que llevo viviendo aquí, tampoco me explico. Y este libro es inexplicable sin España y sin todas las vivencias, en las experiencias que yo he tenido aquí, porque te has convertido en padre aquí en España. Claro, mi hija nació en el año dos mil trece en Madrid, en un parto planificado en casa y fíjate. Aquí podemos entrar. Digamos en el tema cuando mi mujer, que es, digamos si alguien me pregunté más que tú me preguntas ahora cómo nació este libro, pues este libro nació en una conversación que yo sostuve con mi mujer ella, recién, recién sabiendo la noticia de que ella estaba embarazada. Fíjate que conscientemente no digo de que estábamos embarazados. Si no digo, es que ella estaba embarazada, Que es uno de los temas que hablo en el libro y ella me yo le digo bueno, Chus la cesárea. Es lo más seguro, no necesario, lo más seguro que hay Y entonces ya se le ponen los ojos, así como se te ponen. Ti ahora morir que me dice, pero qué estás diciendo tal. Tienes que informarte si tú me vas a acompañar en esto, tienes que ya ya venía informándose, por supuesto, y me remite me empieza a pasar la información Y una de las cosas que me pasa es el parto es nuestro que, por cierto, este fin de semana han tenido su reunión de celebrar sus veinte años, etcétera. Y comenzó mi proceso de informarme, es decirle decir fíjate cuando hablamos antes de lo de la migración. Yo vengo de un país, Venezuela con unas tasas de cesáreas altísimas, mis hermanas mayores cuando estaban embarazadas que iban al médico, médicos privados. De una vez el médico regresaba a su agente le decía bueno, mira con siete ocho meses ante la acción, sin que hubieran ningún tipo de necesidad. Les decían bueno, tu hijo van a hacer espérate esto y ya tengo un congreso. Mira, tu hijo van a hacer tal día y entonces le planificaba una cesárea con ocho meses de adelante, una cosa que no tiene ningún seno. Yo venía. De ese contexto, digamos y tuve que cambiar por completo en mi mentalidad. Empecé a informarme. Yo estaba en el último año de carrera de psicología y entonces está buscando trabajo de fin de grado y lo hice sobre un tema vinculado a la activación cerebral de la mujer. Imagínate lo que es mi trabajo de grado era comparar el cerebro de una mujer que tiene un parto planificado en casa y la activación cerebral que se le puede producir y el cerebro de una mujer que tiene una cesárea programada donde no ha habido trabajo previo de parto. Cómo es esa diferencia de activación cerebral se puede ver en el caso, en ese caso de esas dos mujeres. Entonces, y a partir de ahí, empecé a informarme, empecé a investigar enganché con este mundo de la maternidad, primero de la maternidad y luego como derivado de la paternidad. Y allí pues, ya me quedé aquí y no he podido salir ni quiero salir, porque me parece que es un tema esencial. Tú solo has ido metiendo ya temas cosas fijados atención a los que nos estás escuchando. Cómo va esta entrevista. Eh, cómo ha empezado ya, porque, efectivamente, yo te iba a preguntar cómo surgía el libro, porque tú mismo, en las primeras páginas nos cuentas tu reacción o cómo vives la paternidad. Ahora mismo dices de dónde vienes del contexto en el que te has creado tú cómo relación a la maternidad, a los embarazos, a la planificación. Pero también nos hablas de cómo reaccionas tú mismo a la propia idea de ser padre. No cuéntanos un poco, cómo surge o sea, por qué. Además, nos cuentas eso en el libro. Sí, yo en el libro lo cuento porque bueno, es interesante y, además, porque creo que muchos hombres se pueden ver además, este reflejado es un libro que yo nuno sentado. Esa es un libro que va dirigido a los hombres, un libro que va dirigido digamos que el lector ideal sería un hombre que va a ser padre o que ya acaba de serlo de alguna manera y que que quiere informarse sobre todos estos temas, aunque también, por supuesto, que las mujeres, las madres han conectado muchísimo y personal sanitario o gente en general que trabaje con familia le viene muy bien. Entonces yo comienzo contando algo que fue mi experiencia de tener una pareja ya de varios años juntos, etcétera. Sentir ella no me había dicho nada, pero ya yo tenía la intuición de que esto que llamamos al reloj biológico estaba operando en ella y que llegaba el momento de tener un hijo o de planteárnoslo y yo literalmente salí corriendo. Es decir, yo de pronto decía no no tener un hijo, una hija lo peor que me puede pasar en este momento de mi vida. O me faltan cosas por hacer, etcétera. No sentía la madurez en mí para ser padre y entonces me fui. Se acabó la relación. Yo me fui y y depué pronto. Dos meses más tarde tuve un sueño. Efectivamente así yo esto a mí me revolvió tremendamente. Tuve un sueño y soñé que esa mujer a la que yo además amaba, pero que no quería digamos en ese momento ser padre, soñé que ella estaba embarazada de otro hombre y eso me produjo hata en la mañana cuando levanté y tenía encima esa sensación corporal tan horrible. O sea, recuerdo que fue un impacto tremendo y eso me revolucionó. O sea, eso me hizo pensar por qué esto te produce ese dolor y, bueno, por otro serie de azares, casualidades, etcétera. La relación se retomó y tres cuatro años más tarde fue que tuvimos a nuestra hija, es decir, que pasamos por todo un proceso en el cual yo, de alguna manera incorporé el hecho de que podía ser padre y dije Venga, vamos en el momento en que ya se planteó. Dije bueno, Venga, estoy listo, vamos a hacerlo, es decir, que tuve la suerte de poder ser consciente previamente, de hacerme consciente de mi deseo y de decir si esto es un proyecto que yo también puedo asumir como mío, el de el de tener un hijo. Y bueno así llegué a la paternidad cuando decides y además lo hablas con tu pareja. Decides escribir este libro. Cómo lo estructuras, porque hablar de paternidad aquí y ahora es muy amplio, es muy extensísimo. Cómo estructuras tú. Este libro dices que tienes un lector objetivo con quién en mente y de qué cosas quieres dejar fuera, de qué cosas no quieres dejar fuera. Para nada, claro fíjate de mónica, yo he tenido la suerte de después digamos que me graduér nació mi hija, etcétera. Comencé a formarme en el Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal que dirige a Ivonne Olsa y me hice miembro de la Asociación Española de Ciclogía peri Natal. Y comencé también allí a formarme y a compartir, pues, con las compañeras. En esos dos contextos. Yo he tenido la suerte durante los últimos años te hablaría desde el dos mil, dieciséis, diecisiete hacia acá, más o menos de ir a cantidad de formaciones en las cuales, en esas formaciones de pronto estaba yo o otro hombre y cincuenta mujeres, es decir, siempre un grupo mayoritariamente de mujeres, donde estaba yo y formándome sobre temas de que tienen que ver con el parto, con el nacimiento, con la crianza temprana, etcétera, sobre la sexualidad, sobre montones de temas. Además que cuando hay cincuenta mujeres reunidas hablando y hay un hombre, ya se olvidan de que uno está allí o te afectan de alguna manera. Como bueno, no pasa nada. Y entonces yo he tenido ese privilegio de escuchar cosas absolutamente maravillosas que creo que algunas seguramente habré logrado plasmar en el libro desde el punto de vista digamos de lo que sienten las mujeres y de lo que es la experiencia de las mujeres en torno a la maternidad. Llamaba una experiencia también sostenida en la en la ciencia, quiero decir no, sino es efectivamente en lo que es la evidencia científica. También entonces y siempre muchas veces en este tipo de formaciones, alguien comentaba es que hace falta un libro para los hombres, hace falta que los hombres también se enteren de estas cosas, hace falta algo dirigidos a ellos. Y yo, como que fui asumiendo esa responsabilidad de alguna manera, yo había dado ya cursos de formación sobre paternidad, varios cursos de formación sobre, por ejemplo, el papel del hombre en el parto o el papel del hombre en el postparto ya yo venía trabajando este tema durante mucho tiempo, le venía haciendo una investigación de años, de manera tal de que cuando surgió la posibilidad con la editorial de hacer el libro, cuando me pidieron bueno preséntanos lo que serían los capítulos, me senté en un momento y lo hice automáticamente porque ya eso el libro ya lo tenía yo escrito de alguna manera en mi cabeza y solamente necesitaba ese tiempo de desarrollo y de trabajo y que digamos lo que fue la escritura como tal. Me tomó un año, pero por lo menos cinco años. Diría ayuda, investigación previa para para llegar a esto. Y el esfuerzo ha sido y es el intentar traducirle a los hombres que van a ser padres o que acaban de ser padres las vivencias y las experiencias que tienen las mujeres cuándo se convierten en madres, no, y cómo poder hacerlo mejor de cómo poder acompañarla y cómo poder estar de alguna manera allí presentes como el título del libro de paternidad que ya ahora alude a la Presencia. Cómo hacerlo bien cómo estar a la altura de alguna manera de lo que las mujeres y el movimiento feminista nos está demandando a los hombres. Claro has mencionado el feminismo. Es imprescindible ser feminista o entender en qué considera el feminismo hoy incluso estar de acuerdo con algunas que no digo que lo que tengan que ser aquí la persona más feminista del mundo, pero por lo menos estar de acuerdo con alguna de sus premisas para poder leer tu libro y entenderlo y utilizarlo de la mejor manera imposible. Puedes no, es decir a mí me gusta. Yo una vez escuché algo sobre el feminismo que me encantó, o sea, que fue lo que de alguna manera me terminó a mí de hacer como un clic Es decir, sabemos que hay diferentes posturas dentro del feminismo, que el feminismo realmente es un conglomerado, digamos, pero cuando uno piensa en el feminismo como un movimiento por los derechos humanos de la mitad de la población, que son las mujeres, es más fácil entenderlo, es decir, si uno lo piensa como o sea, si uno dice imaginémonos una persona que es Irene Montero, enlo se habrá gente a la que le gusta Irene Montero y se siente identificado con ella, identificada con ella, hay gente a la que no le gusta Irene Montero. Entonces, si nosotros pensamos el feminismo es Irene Montero, entonces ya yo puedo sentir un rechazo en el caso de que yo sea de quienes la rechazan, o si me gusta ir en el montero, pues estoy a favor. Pero si lo pensamos en términos de derechos humanos, creo que es más razonable. Luego, dentro de eso, pues pueden haber diferentes posturas. Pero si pensamos es que hay una parte de la población que son las mujeres que, por el hecho de ser mujeres, sufren una discriminación y sufren una violencia, es decir, todos los días nos despertamos con estas noticias horrorosas de un hombre cacucho y yo a la mujer, de un hombre que le cortó la cabeza, a la mujer de un hombre que, es decir, es una cosa, pero que es horrible. O sea que a veces bueno. Yo siento que no. Y esa es la suerte que no nos estamos acostumbrando como sociedad, sino que seguimos estando alarmados ante eso. Entonces digamos que es un libro que yo puedo decir que es feminista, pues yo no sé a mí no yo. Y además, en el libro lo digo yo el feminismo yo no es algo que nos corresponde a los hombres. Nosotros estamos ahí a la cola un poco, lo que es un movimiento de las mujeres y nosotros, pues no, tenemos que ponernos en un lugar muy discretito y ayudar en lo que podamos contribuir, en lo que podamos. Y yo escribí este libro, entre otras cosas mónicas, porque a mí me parece que la paternidad es un momento maravilloso de pasar del discurso a los hechos de ser Yo puedo ser un hombre y tener un discurso estupendísimo en torno a la igualdad y las mujeres y el feminismo, pero luego en casa? Qué hago o sea en casa? Pongo lavadoras, en casa, el batter paso así de puntillas y los deberes, todo el tema de la escolarización y todos los temas que tienen, todos los temas que sabemos lo que somos madres y padres, que la infancia. Uno comienza informándose del embarazo, del parto, pero luego del postparto, de la lactancia, de los zapatos, de la alimentación, de la escolarización, de decir que cada vez que los niños van creciendo, uno se va enfrentando a retos nuevos y uno va adquiriendo. Digamos hay que irse informando de un montón de cosas Y allí es donde la paternidad, de alguna manera donde el feminismo aterriza el feminismo. Quiero decir de los hombres que se sienten identificados o que quieren de alguna manera contribuir, pues bueno, en la paternidad tienen una oportunidad magnífican para que ese feminismo se exprese en realidades, en actos concretos y crees. Bueno, yo ya lo sé porque ya me he leído el libro, pero quiero que la gente venga más o menos la idea qué ha pasado o qué está pasando, qué pasa con las paternidades, por qué se produce ese fenómeno en el cual se desdibujan y de repente se habla de nuevas paternidades y la gente, como que cortocircuita, lo hablábamos precisamente también en este podcast. Somos tribus hombres aparecen en muchas ocasiones como perdidos confusos. No saben dónde situarse esto de nuevas paternidad. No me suena bien, me suena demasiado moderno para lo que yo soy y encima si me dices que es feminista no quiero. Me voy para el otro lado contrario. No es necesario poner esa una categoría a querer ser mejor padre a ver no sé digamos los seres humanos, digamos tenemos como una necesidad mónica de etiquetar las cosas, como que necesitamos ubicar las cosas y meterla en cajones, como es, como una manera que tiene nuestro cerebro de organizar la realidad e irla distribuyendo. Entonces, por eso se habla de nuevas parternidades. Se viene hablando desde los años noventa o ochenta, por ahí, de las nuevas masculinidades, etcétera. Y yo, en mi libro, por ejemplo, yo pongo un término que a mí me gusta, o sea, que de pronto apareció en este proceso de escritura alguna madrugada, estas de estas horas insensatas en que quienes escribimos un libro tiene uno que de pronto a las cuatro de la mañana te levanta y te empiezas a escribir. De pronto apareció un término que yo llamo paternidades del cuidado, es decir, parte días del cuidado. Qué significa, es decir, lo primero que el cuidado, entre otras cosas, como tener la claridad de digo para que los hombres que de pronto dicen no es que el libro es feminista y se echan hacia atrás porque son hombres que se sienten, porque efectivamente eso está ocurriendo. Hay hombres que se sienten amenazados o atacados por el feminismo, como que si el feminismo viene a robarles algo a ellos y quitarles algo ellos, entonces es como decir, mira el cuidado. Todos los seres humanos necesitamos ser cuidados, es decir, cuando somos beber en mí, en la infancia, en la edad adulta, en todas las etapas de nuestra vida, o sea tu mónica. Necesitas ser cuidada por tu pareja o incluso por tu familia, por tus amigas. Tú necesitas amigas que te cuiden tú cuidarlas a ellas. Y luego, en la medida en que uno va ganando años, pues, vamos a necesitar cuidados de otro tipo. Entonces, eso es algo humano en los cuidados y todos tenemos la capacidad de dar los cuidados. Es decir, que los cuidados no es una labor femenina, como durante tantos años se ha ido construyendo y se ha ido montando. Es decir, que cuidar es un tema de las mujeres. No cuidar es un tema de los seres humanos. Los seres humanos tenemos que cuidar y que cuidar no. Entonces, la paternidad es del cuidado, que es, pues un padre que entiende que su labor va más allá de proveer que no es que proveer. Esté mal, pero deber está estupendísimo. Espero aparte y necesario, es decir, además que yo lo digo, es decir, cualquier adulto, cualquier adulto que tenga a su cargo digamos personas, pues tiene que proveer a esas personas, diferentemente de si es hombre o mujer, lo que sea, pues tú tienes que proveer recursos para esas personas. Pero más allá de eso, tú, como hombres asumes que esos cuidados también son te competen a ti que tú tienes que cuidar. Cuidar significa poner el cuerpo allí en situación. No es un padre lejano o el padre que dice te pones el abrigo. Te pone el abrigo, pero y por qué me va a poner el abrigo? Bueno, te pone el abrigo porque te lo mando yo que soy tu padre, sino que de pronto nos damos cuenta de que eso no es que no funciona. Eso funciona. Claro que funciona, me pasa es que tiene unas consecuencias negativas para nuestros hijos y nuestras hijas. Funciona mejor si uno explica, si uno habla, si uno conversa, es decir, que es una paternidad, que cuida, que se involucra, que asume que todas las labores domésticas y de cuidado son compartidas entre el hombre y la mujer, que hay que coordinarse con la mujer y, según pues, las capacidades de cada quien, pues hay que ponerse con los cuidados. Lo único donde yo hago digamos una acotación por mi formación como psicólogo perinatal, tiene que ver con la crianza temprana, con ese período después que el bebé nace. Cuando un bebé nace, un bebé por naturaleza necesita ese contacto con la madre y la madre es su principal figura cuidadora. Entonces, claro esto a muchas, a un sector del feminismo, esto le puede resultar de pronto bueno, por esto es un discurso que ya está superado. La biología está superada y los hombres y las mujeres, pues, cuando salen del hospital, ya están en igualdad de condiciones para cuidar a ese bebé, pues eso no es verdad. Quiero decir aunque de pronto alguien diga pero qué está diciendo este. Este es un neo o eres un neomachista. No. No espérate un momento, es decir, si lo pensamos con tranquilidad mónica, tú, tú y yo, perdón de nuestras parejas, Tú y yo tenemos un bebé, no, entonces estamos Tú y yo en el hospital, salimos. Tú llevas al bebé y tú llevas probablemente una herida, es decir, de cada diez mujeres que dan a luz. En España, seis salen con una cicatriz o bien de una cesárea que son por lo menos veinte puntos de soltura o una episiotomía que son unos cuantos puntos. Y además, en una zona muy muy delicada. No entonces cómo es que esa mujer y ese hombre están en igualdad de condiciones en ese momento. Además, ese bebé está apegado a ese cuerpo en el que vivió durante nueve meses. Y además, si va a haber lactancia, pues ahí están las tetas de la mamá, entonces, en ese momento la labor del padre no es ven ven que yo te quito el bebé y yo me encargo del bebé. No, no, el bebé está ahí donde está. Está muy bien. Tú lo que tienes que hacer es encargarte de todo lo demás para que la mujer en esos primeros meses se puede encargar de esa función primordial, de cuidados de ese bebé y el papá poco a poco, de una manera progresiva, se va incorporando esos cuidados directos hasta que pasado un período que es variable. No podemos establecer un plazo de no hay un período que se habla la esterogestación, exterogestación, que es una palabra así esa endemoniada. Pero bueno, le he dicho bien no los nueve meses posteriores al nacimiento, en el cual el bebé está muy inmaduro y ahí puede haber, ahí donde el papel de la madre es muy primordial. Pero luego podemos hablar de dos años. Podemos hablar de tres años, que coincide con ese momento de la escolarización o de la entrada en las escuelas infantiles, en la cual son un período en el cual el papel del hombre va cambiando y se va adaptando a esos cambios evolutivos del bebé. Entonces, hasta que se alcance, digamos una equidad entre ese papel del hombre y la mujer. Donde ha habido machismo o donde, cuando la biología se ha utilizado, digamos con un propósito machista, patriarcal, etcétera. Es cuando decimos bueno, como la mujer parió, la mujer es la que pone la lavadora fíjate, el santo alto cuántico que hay allí, es decir una cosa, es que decir la mujer para y, por lo tanto, cuando el bebé está pequeñito que ella sea la principal cuidadora, pues es sano de alguna manera. Y otra cosa es pensar que entonces, como la mujer parió, ella es la que tiene que encargarse del calendario adviento, no el calendario ambienta. Perfectamente puede ser una labor compartida de la madre y del padre, y, sin embargo, sigue siendo dador de la mujer la mayoría de las ocasiones vi yo perdón que te interrumpa Mónica, pero es que me parece importante yo este año, mi hija tiene diez años y yo este año, por primera vez me he incorporado al calendario viento hasta este año era una labor que solamente hacía mi mujer, es decir, que yo no me quiero ni me vendo ni digo ah es que yo soy el padre. No no para nada. Yo he ido mejorando, He ido haciendo un esfuerzo por darme cuenta de cosas que yo no hago y, por suerte, tengo una mujer que es una guerrera tremenda, pero en la confrontación he aprendido muchísimo Y entonces yo he ido aprendiendo cosas y decir bueno. Es verdad que yo esto no me encargo. Es verdad que esto solo se encarga de ella. Déjame hacerlo. Yo déjame decir que uno puede ir mejorando, es decir, la ventaja. La suerte es que la paternidad y la maternidad es tan larga. Son tantos años que uno puede a lo mejor. Comenzar muy mal por lo que sean, pero uno tiene montones de oportunidades, por uno decir Venga. Yo me voy a hay de que tú eres un hombre y en este momento tiene como yo tienes una hija de diez años y estás desconectado. Yo tengo madres que me han dicho en consulta es que mi marido no ha pisado el colegio una sola vez, es decir, nunca he ido a llevar o a recoger al niño, a la niña al colegio. Entonces tú puedes como hombre, es decir, bueno Venga, es decir, vale, he pasado diez años horribles, pues ya me pongo las pilas y me pongo a hacer todas las cosas que yo pueda en este momento hacer es decir, que hay muchas ocasiones para hacerlo. Lo ideal es empezar a hacerlo desde el comienzo, claro, pero hay muchas ocasiones para hacerlo. Si yo animo a nuestra audiencia masculina, en este caso, que entre los grupos de Whatsapp, del colegio que se involucre, en los grupos de trabajo, de los ampas, de los safas, de los grupos de trabajo de los colegios, de los grupos educativos que se mojen que entren ahí, porque es que al final es un hecho. Siguen estando las consultas de los pediatras, siguen siendo las madres, las citas, las siguen poniendo las madres. En fin, no hace falta que ilustremos mucho más, pero la realidad por mucho que siempre que se habla de este tema siempre sale siempre hay mucho ofendido en este sentido, pues que yo ya lo estoy haciendo oye que es que, pero no podemos negar la evidencia Y es que, como sociedad aún no está. Y por eso quizás ahí ese descolocamiento, muchas veces de los hombres no saben dónde ponen ese, porque como sociedad aún no está aceptado. Es ese ros el de padre cuidador como tal se le habla uy mira, este que blando, tendrá mucho tiempo libre, Este es un barujo, no el hombre que va a hacer la compra porque está jubilado. Pero o sea ese tipo de asociaciones que desde la propia sociedad se dan ya al padre que se ocupa y que está presente, no algo habrá hecho, tendrá mucho tiempo librero. Claro y como es que cuesta encajar las piezas, sí cuesta, porque digamos que es un fenómeno nuevo, O sea, es un fenómeno nuevo? Quiero decir no sabemos cómo ocurrían las cosas antes. Quiero decir antes, Me refiero hace muchísimos años. No pensemos que hubo un cambio esencial en la humanidad cuando vino la revolución industrial y de pronto, pues fue cuando verdaderamente empezó ese momento en el cual los hombres van a las fábricas de alguna manera y las mujeres se quedan en las casas cuidando. No digamos que antiguamente, pues las cosas podían pasar de otra manera. Dependía mucho de las clases sociales. Dependía y además, que tenemos un vacío en la historia, que ahora hay una regula. O sea, la gente que le tiene miedo al feminismo. Yo les digo, pero si el feminismo es maravilloso, porque el feminismo nos está haciendo ver ayer en esto día escucha un programa de radio. Hay un libro que a mí me encantaba que un libro que es muy bueno, además, que es el de la historia del arte de Ernest Gombridge Y de pronto claro te das cuenta de que en ese libro no aparece una sola mujer. Es decir, la historia del arte, es la historia de los hombres que han sido artistas, y de pronto las mujeres dicen doy qué pasa ese siste. Ha bien, ha habido mujeres artistas, así que decir, pero miles millones de mujeres que se han expresado a través del arte, que han sido maravillosas, de qué pasa, porque hay una historia del arte no incluye a las mujeres. Entonces eso, eso el feminismo, es eso es darnos cuenta de que hemos vivido de espalda a la mitad de la población. Entonces quería decir esto que muchas veces la historia está escrita desde el ángulo masculino de lo que son las guerras y las grandes confrontaciones políticas y todo este rollo. Pero lo doméstico se nos pierde, es decir, cómo era la vida doméstica, esa pequeña vida doméstica, hace quinientos años, pues muchas veces no tenemos ni materiales la información y hay un montón de gente trabajando en eso, intentando recuperar eso. Pero bueno, en todo caso, en este momento el que los hombres nos incorporemos a los cuidados, pues es algo sí que es novedoso, o sea, que está ocurriendo desde hace unos años. Para acá podemos decir que a partir de los años setenta ochenta se comienza a hablar de esto. Los hombres empiezan a involucrarse. Yo pongo en el libro al ejemplo del príncipe Carlos, del hoy rey Carlos. Cómo él su padre, cuando él nació en el Palacio de Buckingham, que cuando la gente a veces dice no un parto en casa, qué locura. Bueno. El rey Carlos nació en casa, que era el palacio. Lo pasa que era un palacio, claro, pero bueno. Fue un nacimiento en casa y él terminó. Su mujer, terminó, la Princesa Diana, pues él la acompañó en el parto. Mientras su padre estaba jugando squash. Él acompañó a su mujer en el parto, es decir, en los años ochenta. Ya entonces ha habido todo un cambio en el cual los hombres vamos al parto, por ejemplo, y acompañamos a nuestras mujeres. Ahora es como inconcebible que un hombre no esté presente. Digamos en el nacimiento y los hombres, pues, cambiamos pañales en esto. Por cierto que antes de que se me volvía hablaba con alguien de una un hombre más o menos de unos sesenta y tantos años. Entonces me dice él me está cuestionando un poco lo de las nuevas paternidades y él me dice no. Si yo cambié muchos pañales. Cuando yo cambié muchos pañales, me sirvió. Ya estamos hablando y el rato le preguntó yo tu mujer a qué se dedicó. Entonces me dicen no. Bueno, mi mujer fue ama de casa. Ah bueno, ahí está, es decir, ahí está la gran diferencia. Es decir, que cuando las mujeres eran amas de casa, pues los hombres cambiamos algún pañal, hacíamos alguna cosita, los domingos de la paella y tan estupendos. Pero es que ya las mujeres no quieren ser ama de casa. Las mujeres ya no se conforman con ser a más de casa, sino que las mujeres quiere tener su vida propia. Y cuando una mujer quiere tener su vida propia y tiene hijos, pues si la pareja no asume esa responsabilidad de una manera equitativa, pues es complicado, entonces es algo que tenemos como sociedad que resolver. Qué ha pasado cuando las mujeres quieren tener su vida propia más allá de la maternidad y de la familia, pues que el hombre, a su vez que siempre o que durante muchos años hemos tenido esa vida propia, que hemos estado dedicado en nuestra vida propia, pues tenemos que reducir allí tiempo para dedicarlo a la familia y a los cuidados. Que no hay es una ecuación que no tiene otra salida. No sí, que parece fácil, pero luego nos encontramos con que en ese intento de adaptación o en ese intento de ser más padre o estar más presente, utilizamos o se utiliza esa expresión, por ejemplo, como un ejemplo de un fenómeno que se produce. Estamos embarazados. No o sea, quiero igualar o quiero avanzar en mi expresión de paternidad frente al mundo y para demostrar que somos iguales. Padre y madre. Los dos estamos embarazados y así lo anunciamos. Y cuando se le dice bueno, en realidad los dos no no quiere decir que no vayáis a ser padre de los dos, pero no estáis los dos embalzados. La gente se ofende, dice no, pero es que no queremos igualdad porque no vale esa expresión o no vale entiéndase. No es real No es realista decir que estamos los dos embarazados. Yo con la expresión estamos embarazados. Tengo una posición. Digamos dual. Quiero decir, por un lado, yo, en esas formaciones que te he contado, dónde he estado siempre escucho mujeres enfadadas, cabreadas por la utilización de ese término, porque es un término que, efectivamente usurpa algo puede tener un elemento de usurpación de un rol esencial de la mujer en la función reproductiva, es decir, que ahí yo lo comparto perfectamente. Ese enfado, no porque es como quitarnos ese papel a la mujer. La que está embarazada es ella Y además, porque eso también puede tener luego un contenido en el cual piensas tú esto que yo contaba antes. Cuando mi mujer me dice que yo, le digo que la cesárea, me dice que no y al final terminamos teniendo un parto planificado en casa. Si yo creo que estamos embarazados, o un hombre que cree que está embarazado en igualdad de condiciones con su mujer, a lo mejor dice no no espérate, es decir, el parto tiene que ser en hospital y tiene que ser en tales condiciones y tiene que ser en el Además, un discurso típico de muchas personas de por qué han elegido ese hospital. Bueno, porque es el que tiene la mejor unidad de uzi de neonatos. No, entonces, fíjate cómo introducimos el factor miedo y peligro en torno al nacimiento y la gente a veces no se plantea que a veces los hospitales que tienen las mejores unidades de uo de neonato son, a su vez, o los que tienen a veces unas intervenciones más. No quiero utilizar la palabra violencia o violenta, pero bueno, intervenciones a lo mejor que médicamente son muy discutibles y que son las que terminan llevando a muchos bebés a cuidados intensivos. Entonces, por eso lo de estamos embarazados. Tiene este peligro de que el hombre puede quereré tomar un poder, un control sobre ese embarazo que no le corresponde, sino que es un proceso que transcurre en el cuerpo de la mujer, la cual es la mujer la que tiene que decidir dónde quiero parir con quién quiero París, quién quiero que me acompañe en el parto. Yo he trabajado mucho el tema del acompañamiento durante el parto y hay mujeres que dicen yo las he escuchado. Yo he escuchaba en esas formaciones y mujeres decir sin mi marido, mujeres feministas empoderadas y que dicen sin mi marido yo no hubiera parido como París. Él fue fundamental, me ayudó, me acompañó para mí, fue esencial. Vale estupendo y he escuchado a mujeres decir yo hasta que no salió de la habitación. No me puse de parto, porque es que no podía parir mientras él estaba allí. Y eso sí, es decir, tiene que haber temas del vínculo que hay entre ese hombre y esa mujer, las relaciones de poder que a veces se dan en las parejas, etcétera. Entonces no es tan fácil como que el hombre acompañe a la mujer. No esperemos cada caso será un caso diferente y la mujer es la que tiene la última palabra. Eso con lo de que estamos embarazados. Ahora bien, eso tiene un aspecto que para mí es positivo. Cuál es el aspecto positivo para rescatarle algo quiero decir, es decir, bueno Venga un hombre que dice estamos embarazados, un hombre que desde el primer momento está mostrando su compromiso con esa situación, con ese embarazo de su mujer, entonces, si tú dices estamos embarazados, Bueno, estupendo, entonces asúmelo. Por ejemplo, una mujer embarazada no puede beber alcohol. Cierto, Bueno, a lo mejor puedes acompañar a tu mujer y dejar el alcohol o reducirlo y no poner te a veer cerveza delante de tu mujer embarazada, porque, a lo mejor no le haces bien a ella ganas de tomarse una cerveza sabiendo que no puedes y tú delante tomando cervezas. No, O sea que si estamos embarazados, pues venga, vamos a estar embarazados. Tú puedes hacer, por ejemplo, iniciar un proceso de psicoterapia si tú crees que lo necesitas y tú de pronto dices qué padre o qué madre tuve cómo fue mi crianza? Estás contento o satisfecho con tu crianza, o sabes que hay un montón cosas sueltas allí que te gustaría, por ejemplo, resolver. Entonces tú puedes empezar un proceso también personal o puedes, por ejemplo, involucrarte en toda esta información. Es decir, hay hombres que, como estamos, embarazados, pero no se informan de nada, es decir, no es que está muy embarazados. Y entonces me meto a investigar qué está pasando en el cuerpo de mi mujer y cómo se está formando ese bebé y me meto a investigar cómo es la tensión hospitalaria en el lugar donde estés y cómo es ese proceso del parto del nacimiento, es decir, un hombre que esté embarazado o que quiera utilizar esa frase bueno, venga utilízala, pero por lo menos llévala hasta sus últimas consecuencias e infórmate haz tu propio proceso personal de alguna manera darte a luz a ti mismo, porque, efectivamente, eso es lo que ocurre, que tú vas a nacer como padre, tú no vas a ser la misma persona. Tú vas a nacer como padre, pues date a luz a ti mismo, mientras tu mujer le está dando a luz a ese bebé no en ese sentido, pues podemos dar por válida esa expresión, pero siempre sin perder de vista que la embarazada es ella y que la última palabra por ser un proceso que transcurre en el cuerpo de las mujeres de ella claro y que participe en el embarazo de la misma manera que se espera que la mujer participe, es decir, por ejemplo, en los cursos de preparación para el parto. Ni siquiera se pide que vayan los hombres. En general, yo recuerdo el mío propio había una sesión, una en la que nos pidieron que si podía venir la pareja de haberla, o sea, evidentemente no. Todo el mundo tiene por qué tenerla que viniesen en eso si querían, pero en el resto ni falta que hacen. Y a mí eso, pues, me chocó muchísimo, porque si ya desde las propias estructuras sanitarias, la matrona no te está pidiendo o no está diciendo aquí, aquí, por favor, dónde está el padre o la otra pareja. No ya si ellos mismos no se sienten en solicitados desde un sistema sanitario, las pruebas para la mujer la que se tiene que someter a las, por mucho que la ecografía puedan ir ellos, pero no hay un requerimiento como tal de la sociedad. No se espera que el padre haga eso y no se le pide que haga eso. Claro es que la figura del padre sigue estando esto que tú le comentabas gente, de que los hombres a veces se sienten desubicado, Y es porque la figura del padre está en construcción todavía, es decir, la figura del padre se está haciendo de alguna manera. Yo creo que es un momento fascinante. Por eso, porque bueno, hay que inventárselo de alguna manera. Tenemos que inventarnos los hombres cómo ser padres en este momento en una sociedad que no nos da esto que tú cuentas del embarazo, es un ejemplo perfecto de cómo la figura del hombre no está encajada todavía en el sistema. Quién es un hombre que acompaña a su mujer en el hospital. No él no es un paciente, aunque la mujer tampoco debería ser paciente, que ese es otro tema, porque ya no está enferma. Lo que está es embarazada y va de la luz, pero bueno, se le trata como una paciente. Vale, ella es la paciente y el quién es, porque él no es paciente. Tampoco es un visitante, digamos, cualquiera que está en el hospital, sino es alguien que está acompañando a su mujer y que va a ser padre, que va a tener y que su mujer va a tener un hijo, una hija que es de él, y entonces qué cuál es su su papel, digamos legal no está claro en el hospital, entonces qué hace un hombre allí acompañando a la mujer, Es decir, que tendríamos que empezar por allí y luego en la prepara al parto. La función del hombre debería de ser doble. Por un lado, por supuesto, formarse en eso que le va a ocurrir a la mujer, pero formarse él como acompañante, es decir, acompañar hasta quien quien cualquier hombre o cualquier persona que haya estado en un parto sabe que es un evento, digamos límite o sea, es de un evento potentísimo. Potentísimo o sea, el parto más bonito, más hermoso más fenomenal. Es un evento potentísimo y estar allí es tremendo, o sea. Hay hombres que se desmayan literalmente, hombres que quieren controlar a la mujer o hombres que le dicen cosas a las mujeres, es decir, las mujeres, cuando están pariendo, por ejemplo, en un parto no necesariamente natural, simplemente que un parto que ocurra de una manera en la cual se desencadena todo el proceso, digamos hormonal en la mujer. Las mujeres están de pronto en un estado alterado de conciencia, es decir, las mujeres están en lo que se llama el planeta parto están en su mundo pariendo y entonces de pronto las mujeres dicen cosas en ese momento pueden decir cosas incoherentes. Pueden decir lo que sea si tú, como hombre, lo sabes porque te has formado y entiendes que tu mujer en ese momento, pues está en otro lugar. Tú no tratas de sacarle de allí, ni te vas a reír de ella, ni le vas a corregir ni le vas a decir qué estás diciendo tu tonterías bobadas tal calla, ya cosas así que yo he escuchado que quedas. Pero y son cosas que a las mujeres no se les olvidan todo lo que un acompañante o el personal sanitario diga cuando la mujer está pariendo. Ustedes pueden estar seguros que eso a la mujer se le queda clavado en un lugar muy profundo. Yo he escuchado relatos a mujeres que se recuerda lo que le dijo la matrona o el ginecólogos hace quince años y lo tienen aquí metido porque son un momento de máxima vulnerabilidad y donde la persona que esté allí acompañando, pues tiene que tiene que estar de de alguna manera preparada. Entonces el hombre no sabemos cómo encajarlo allí, sino le decimos veiste acompañar a tu mujer al parto y ya hay qué hago, cómo lo hago, Es decir, que es un papel que estamos construyendo, el del hombre y el otro tema perdón, el de los hombres y los cuidados, es decir, todo un mercado laboral que no asume que los hombres no cuidamos y que los hombres también podemos faltar al trabajo. Si nuestro hijo, nuestra hija está enferma, o que si hay un acto en el colegio y también tenemos que faltar porque para nuestro hijo es importante, es decir, tú sabes lo que es que un niño, una niña tenga una presentación de danza con ocho años y que su mamá o su papá no estén allí porque están trabajando. Pero a los niños esos les duele, es decir, para ellos eso es importantísimo y quieren que su madre o sus padres estén allí. La sociedad hasta de espaldas a eso. En el libro hay un momento en el último capítulo que se llama la revolución de los cuidados. El capítulo anterior justo termina diciendo y es suficiente con que los hombres de alguna manera se incorporen en los cuidados y tal yo digo no no es sufi Hace falta toda que toda la sociedad se haga consciente de la importancia de los cuidados de la importancia de los niños y de las niñas, de todos los cambios que tiene que haber. Mira monica. Ayer fue gracioso porque, pues me gusta el fútbol todavía ahí irregular, porque tengo ahorita una situación de amor odio también de hecho, yo normalmente ayer no hubiera ido a un bar a ver el partido entre el Barca y el Atlético de Madrid, Y no fui porque todo lo último que ha pasado me enfadado mucho con el fútbol masculino y entonces de pronto, claro ayer decían que no había nadie en el campo. Sabía muy poca gente en un partido tan importante. Pero claro dice alguien es que el partido es a las nueve de la noche, termina a las once y si tú luego vives en un lugar, pues más o menos que no está al lado del campo, pues hasta que llegues a tu casa, etcétera. Esas son cosas que son absurdas, O sea, que decir, un partido de fútbol no puede ser un domingo a las nueve de la noche, es decir, eso no entra dentro de o sea, ese hombre que va a ese partido cómo puede ir con sus hijos, O ese hombre que va al al campo de fútbol, o esa mujer, esa familia, que o sea, son horarios absurdos. Estamos acostumbrados a programas de televisión que comienzan a las diez de la noche y tú dices pro cómo puede un programa de televisión comenzar las diez de la noche, o sea, qué conciliación hay allí o bueno, por supuesto, las jornadas laborales de sony hablemos, es decir, unas jornadas laborales de locura que tenemos entonces todo eso hay que cambiarlo. Sabré qué es un día de decir, Mira. A partir del primero de enero del próximo año vamos a trabajar treinta horas a la semana, puras jornadas de seis obras continuas, Es decir, habría que reformularlo todo de alguna manera para tener unas jornadas laborales y una vida que de alguna manera esté abierta a los cuidados. Sí, y no sólo desmontar todo el sistema que tenemos montados, que, además de habrá gente que me escuche que dirá, empecemos con el patriarcado. Sí, aparte del patriarcado, tenemos capitalismo absoluto brutal, en liberalismo, neoliberalismo, que todo está montado y adulto centrismo, con lo cual ya tenemos ahí el pack completo de perspectivas en las cuales, pues, trabajamos en base a privilegios y al final, lo que es queda abajo y lo que menos importa y lo que menos se valora pues son los cuidados, lo doméstico, lo de dentro, lo que hace, lo que históricamente ha hecho la mujer, con lo cual eso cuesta horrores desmontarlo. Y me estaba acordando de también el podcast que hicimos con Matti y Arancha, de un aspecto que ya no sólo es desmontar todo el sistema de trabajo, de producción, de organización de nuestra sociedad, sino que va dentro de cada uno, que es el tema de la educación emocional, de la gestión emocional y de cómo hombres que, de repente a lo mejor nos escuchan hoy te escuchen y lean tu libro y les resuene y les está apelando, pero no encuentran, no tienen ese bagaje emocional y, además, tampoco tienen el incentivo, por parte de su entorno, para educarse en ello. Cómo se puede ayudar a estas personas que nos están escuchando, pues a lo mejor mujeres que dicen uy mi pareja yo le veo que puede entrar por ahí o hombres que nos están escuchando, que de repente les resuena y es que yo no me encuentro cómodo en este sitio en el que de repente la sociedad me ha puesto por cómo he nacido, ha sido hijo y ahora vas a ser padre y vale y cómo hago yo para ser, para encontrar esas herramientas emocionales y luego ya después, o sea, ya me preocuparé por cambiar un poco más la sociedad, pero cómo me cambia a mí mismo. Bueno, para los hombres que son padres, no digamos hay alguien allí tienen la suerte de que tienen en casa un maestro o una maestra que es un bebé o que es un niño pequeño, que son que son unos seres fenomenales que están allí? Y claro, tiene que haber todo un cambio de perspectiva, no, es decir tiene que tiene Yo crecuerdo una vez que le digo a una amiga que tengo que tenía que me bajo, o sea, que me pero perdón. Se me fue la idea, pero era algo así como que yo le digo que tenía que yo descender. Le digo tengo que descender para estar con mi hija y entono sea me corrí y me dice no. No, lo que estás haciendo es crecer para poder estar con ella, es decir, porque ella no está por debajo de ti no claro es verdad, es decir que es que el cambio, es que el cambio está allí, es decir, porque son cosas que te atraviesan que de pronto dice. Pero es que es verdad, es decir esto de la sociedad. Digamos adultocéntrica de esta cosa, de que creíamos que los adultos estamos por encima de los niños y que somos lo que sabemos las cosas en estos días. Mi mujer y yo le decíamos a nuestra hija no sé qué la estamos discutiendo sobre algo discutiendo, digo hablando tal y de pronto y no dice bueno, pero usted, de los adultos, qué creéis, que somos los niños. Y además, ella ya tiene incorporados de los niños y las niñas. Tú le dices a ella, a los niños y ella te dice y las niñas ella no se siente. Ella no sé cuánto dicen los niños y ella dice no, pero espérate faltó o sea para ella. Los niños son los chicos que estudian con ella y las niñas son ella y sus amigas. Decir que ella lo tiene clarísimo, entonces ya nos dicen qué creen ustedes. Ella tiene diez años, qué creéis vosotros, que somos los niños, que somos tontos o qué? Es decir, que ya tiene unas cosas como muy claras y uno desde arriba o desde la superioridad, intentando decirle algo y ella diciendo de qué van ustedes entonces esto que me decías Mónica, yo creo que hay que abrirse, o sea abrirse Mira. Yo pon en el libro un ejemplo que me encontré de pronto que me que me parece una maravilla, que es algo que está en la ilíada de Homero en este libro, que todos en algún momento accedimos a él y ese personaje, que es Héctor, Héctor, que es el rey de Troya. De pronto, en plena batalla, regresa a la ciudad, estás con las mujeres, etcétera, y de pronto se encuentra a su mujer, que está con el hijo y la nodriza, él quiere coger al hijo y el hijo se pone a llorar y se agarra de la nodriza no y entonces de pronto claro es que Héctor, en ese momento va con todo su traje de guerra y el niño se asusta. Entonces Héctor, en un libro escrito hace dos mil quinientos años, Héctor se quita todo ese aparataje y entonces acepta al niño. El niño acepta que su padre lo coja en brazos y se ríen y lo mueve. Y tal eso es algo ya sabemos que es un libro de tradición oral, pero piensen en ese momento qué bonito. No entonces a los hombres, qué le diría yo. Quítense esa coraza, quítense ese traje, esa cosa de hombre hombre, quítense esa cosa, de ese concepto del hombre como la cabeza de la familia. Eso es no tan anacrónico, o sea es algo tan tan de atrás. Tiene sentido, o sea una familia es un lugar dinámico donde hay un hombre y una mujer, hay unos niños y ahí no hay cabeza, no hay nada decir. Es un organismo de alguna manera que no tiene sentido de eso, sino que quítense ese corazo de alguna manera y pongan. Y es lo que yo utilizo mucho en el cuerpo, esto de poner el cuerpo en los cuidados. Esta semana fue la semana de puertas abiertas en el Congreso y de pronto no sé si lo viste mónica, que de pronto hubo un papá y una mamá que fueron como un bebé y entonces el bebé le pusieron agarro el micrófono de televisión español. Y tal yo siempre he pensado en algo. Yo digo imagínate, imagínate esta intervención y preete que antes de una sesión del Congreso hubiese una salita al lado del hemiciclo donde los diputados y diputadas antes de entrar al hemiciclo. Hubiesen unos bebés y ellos tuviesen que coger a un bebé en brazo y sintie en el bebé en el cuerpo. Ahí un minutito y luego soltarán al bebé y entraran al hemificio. Yo estoy seguro que eso cambiaría por completo en la manera en la que esas personas hablan, se insultan y se agreden y compiten a ver quién es el más violento, en sus palabras, a quién hiere más al otro en el Congreso. Eso lo cambiaría todo. Si tú previamente tienes ese contacto con un bebé, no porque el bebé de alguna manera te remueve todo esa suma de frágil. Y, además, un bebés son maravillosos, porque son muy frágiles, pero son de una potencia y decir, un bebé que se pone a llorar, por ejemplo, sabemos lo potente que es. Eso no entonces es una fuerza. Es como la máxima potencia y la máxima vulnerabilidad en un ser que está allí, entonces los hombres nada ábranse a eso, es decir, hay que romper esos prejuicios que tenemos. Hay como una serie de estructuras mentales en las cuales hay hombres que, además que el ron yo, por lo que hablamos, al comienzo de mi vida de inmigrante mónica, hecho que yo haya tenido trabajos de todo, si he tenido ahora, es que yo he logrado en este momento en mi vida vivir, por ejemplo, de una profesión como la psicología y tal, pero yo he tenido que trabajar de todo y conozco gente de muchísimos sectores y tengo amigos de diferentes sectores. Digamos hay gente que te dice joder es que esto de poner es que cuando me pongo a, pues, decir, el gesto de coger un cesto con la ropa sucia y ponerlo en la lavadora. Lo tienen tan asociado a que es algo de la mujer que se sienten ellos, que su masculinidad se ve como comprometida o hacer la compra como tú dices si eres un señor jubilado, bueno, pero un hombre tal haciendo la compras es como que pasa con hacer la cosa. Qué problema hay en hacerla compra o qué problema hay en hacer cosas que aparentemente las hacen las mujeres, que no tiene nada que ver que eso ha sido algo que nos hemos inventado entre todos, pero que entre todos podemos desmontar y sencillamente asumir que no eres menos hombre porque cojas a tu bebé en brazo, porque pongas a una lavadora, porque pongas en lavavajilla, que te metas en el grupo de Whatsapp y tú termines comprando el regalo de la compañera y encargándote de qué sé yo del disfraz de tu hija en Halloween, es decir, cosas que están haciendo las mujeres que nosotros podemos hacer perfectamente, y que eso no nos hace menos hombre ni menos tal no nos pasa absolutamente nada, sino nos hace más ricos. Es como pensar que lo que hacemos es ampliar nuestra humanidad cuando nos involucramos en la crianza y en los cuidados. Hoy en día también se habla de que ese movimiento que está existiendo entre los roles de padres y madres está perjudicando a la educación de los menores. No es exactamente el tema de tu libro, pero sí me parece interesante por el tema del rol del padre, de cómo encontrar el rol y siempre, un rol que siempre se ha asociado, un rol que, además, como bien dice, ha sido construido, Tiene una parte social histórica que hemos aceptado, hemos asumido y nos hemos pasado de unos a otros. Esa parte de autoridad que mantenían los padres de manera histórica, contribuía a la solidez la estabilidad de las criaturas relacionado con su salud mental. Y ahora, al existir a ese movimiento tectónico de placas que parece que en el que vivimos y se habla de qué puede afectar a la estabilidad emocional, a la salud mental de los niños y las niñas, Cómo afrontamos eso en cuanto a roles y a cómo eso va a beneficiar o va a ayudar a nuestras criaturas? Bueno fíjate, Lo que nos ha hecho muchísimo daño durante mucho tiempo ha sido precisamente la crianza autoritaria. Eso es lo que le ha hecho un montón de daños a la gente. Yo en consulta, por ejemplo, tengo personas que de pronto se sienten que no son suficientemente buenas o están un perfeccionismo altísimo con esta sensación de tener que demostrar permanentemente su valía. Y cuando tú comienzas a analizar, por ejemplo, la infancia a lo mejor, porque el autoritarismo a ver. Pensemos que cuando pensamos en un padre autoritario, una manera autoritaria que también las hay, de pronto pensamos a alguien que lo resuelve todo a gritos y muy tal y que se saca el cinturón. Digamos que esa sería como el extremo. Pero bueno, hay varios puntos digamos intermedios en los cuales se puede ser autoritario con mucha suavidad. Por ejemplo, los padres o las madres que son muy exigentes con sus hijos, que un hijo, por ejemplo, hace determinadas cosas en el colegio y entonces, en vez de decir ah bueno, qué bien, Y tal entonces no es decir ya, pero lo puedes hacer mejor. O siempre están constantemente subiéndole de alguna manera como la vara de saltar, para que puedan ir más y puedan hacer más. Y eso podría estar bien. O sea, quiero decir parte de una buena intención, pero va creando en los niños y en las niñas una sensación de inseguridad, una sensación de que nada es suficiente Y de pronto te lo dicen. Es que cuando yo era niño, yo era niño, nada de lo que yo hacía era suficiente. Cada vez que yo hacía lo que fuese llegaba a casa. Me decían si vale está bien, pero lo puedes hacer mejor. Entonces el autoritarismo, digamos, tiene muchos niveles diferente. Para mí es una crianza. Hay una palabra que es yo. Cuando me hablan a ver como el tema de la paternidad, yo hablo de la presencia, hablo del respeto, el respeto que es que yo considero que ese niño o esa niña es un ser humano al cual yo no le tengo que imponer las cosas, sino que te tengo que explicarle las cosas. Cómo se le explico a cualquier persona que tengo que explicarle las cosas, tengo que darle la razón. Quiero de alguna manera hacerlo entender de que a mi hija de que cepillarte los dientes, no es una manía mía, ni es una imposición mía, sino que es por tu bien es para ti está bien cepillarte de los dientes. Yo quiero que tú lo hagas sin que Mamá y yo estemos, tenemos que estar presionando, sino que tú misma sepas que eso tú lo haces por tu bien. Entonces yo le digo a mi hija te Cepilla los dientes, porque soy tu padre y porque sí, pues, ella no está interiorizando realmente, sino que luego hacer para evitarse un conflicto conmigo. Pero lo ideal es que ella lo haga. Efectivamente, que ella llegue el momento en el que esa voz, materna o paterna, no le haga falta, sino que ella haga las cosas por su propia convicción de que comer frutas. Está bien, porque es sano, hay que cepillarse los dientes. Está bien porque salud bucodental, etcétera. Entonces, sencillamente, se trata de que podamos construir entre todos mónicas, en que podamos constenderse todo un planeta más amable. Es un lugar más amables, Sea un lugar donde no nos demos órdenes, sinonde hagamos las cosas por convicción. Es decir, yo no quiero convencer a mi hija de que ella haga las cosas, porque ella entienda de qué es lo mejor para ella, pero que, a su vez, nosotros hagamos las cosas también por convicción. Eso es lo ideal, es decir, que nos repetemos, que nos tratemos con mayor amabilidad, que haya mayor igualdad, que que no tengamos esta actitud de querer de alguna manera como controlar el mundo, sino que estemos abiertos al mundo de alguna manera, que tengamos una postura más receptiva, que seamos receptivos y no tan directivos en todas las cosas que hacemos. Yo no sé lo veo sí es difícil. Implica cambios de chicos con respecto a la infancia y eso aún nos queda. Y para terminar, máximo que podríamos echar aquí toda la mañana, porque es el libro da para eso y para mucho más. Si hablamos de que bienvenimos de una sociedad en la cual el padre, el hombre en sí tiene unos privilegios y que no se ha involucrado en la paternidad de una manera más activa y más presente, porque implica perder privilegios, tiempo libre, menos, carga mental x X. Por qué les van a interesar, cambiar y por qué para ellos va a ser mejor este modelo de paternidad hacia el que nos gustaría ir, es decir, por qué van a abrazar las nueve lecciones de tu libro si implica para muchos perder privilegios sí, Eso es una cosa digamos de feminismo, que es tremenda que los hombres que queremos ser feministas o que apoyamos el feminismo de manera decimos claro, pero es que la única manera de apoyarlo es renunciando a cosas que tú tienes entonces como es como complicado, claro, pero es un tema de alguna manera de tomar conciencia de que para mí de que es un tema digamos de justicia, pero que es algo que nos enriquece. O sea, quiero decir, ser un hombre y poder llorar tranquilamente y echarte, a llorar ah qué alivio, qué maravillas, El poder llorar, secarse y seguir, es decir, normal, sin ningún problema, es decir, el poder abrirnos a nuestras emociones, el poder abrirnos a la vulnerabilidad, el darnos cuenta de que hemos construido una sociedad que no es sana, es decir, esto que es el patriarcado que mucha gente claro dice, oh Pacharca. Ya están hablando de esto del patriarcado. El patriarcado también nos hace mucho daño a los hombres porque, es decir, igual como las mujeres, sufren un montón de digamos, la violencia contra la mujer, ya lo dije como hace un rato y algo que no hay nada que decir. Los hombres sufren otro tipo de violencia. Siempre en estos días, por ejemplo, vimos nos detuvieron a dos porteros en Bilbao que le dieron una paliza a un chaval, es decir, los hombres sufren esa otra violencia, que es la violencia de las peleas, de las bandas, del tener que ser hombres, al tener que estar fuerte, del tener que ir en una moto a doscientos, porque tienes esa sensación de tal y decir cuántos hombres tetraplégicos hay o cuántos hombres han perdido la vida en accidentes de tráfico y en accidentes de moto porque van a toda Hostia, porque es parte de la masculinidad, es ir, en mi cochazo a doscientos cincuenta, porque nadie me va a decir a mí a qué velocidad hoy. No entonces. Todo eso hace que la experiencia de ser hombre sea verdaderamente también para nosotros dolorosas. Es decir, no vimos ahora. Ni siquiera quiero mencionar lo que está pasando en Gaza y con Israel después. Es una cosa que no sé cómo podemos seguir ir viviendo los seres humanos, o sea, como no paramos el planeta y decimos no espérate. Vamos a resolver esto y luego seguir ya, porque eso que está ocurriendo es horrible. Pero lo que vivimos en Ucrania de esto de decir bueno. Salen las mujeres, salen los niños, educando es en primer momento de la guerra. Pero los hombres se tienen que quedar. Los hombres se tienen que quedar a defender la patria. Y tú dices. A mí me dicen y yo lo siento, pero a mí me dicen que tengo que dar mi vida por la patria. Y yo siempre elegiré a mi familia, elegiré la vida. Yo no pienso dar la vida por ninguna patria, ni por España, que es mi patria de auptiva, ni por Venezuela, que es mi patria de nacimiento. Si cuentan conmigo como soldados, yo siempre diré no soy. Yo soy un de profesión desertor, es decir, yo siempre cogerá a mi mujer y a mi hija y buscaré refugio. No. Yo no voy a ir a dar la vida por ningún ideal absurdo. Entonces los hombres, de alguna manera, también sufrimos muchísimo por esto, es decir, que ese cambio nos va a beneficiar a todos. Nos va a beneficiar a todos, porque no o hacer vivir en un planeta mejor, o sea, no va a hacer tener una vida más relajada, más cómoda, quizás con menos cosas, con menos objeto, pero más vivida, más sentida, es decir yo sinceramente lo creo, pero como una necesidad humana, si no nos vamos a sobrevivir, es decir, si seguimos como estamos, no vamos a sobrevivir, pues ese es el motivo principal. Con eso ya estaría todo. Yo, desde luego, invito a nuestra audiencia, especialmente la masculina, a que se acerque, aunque les habrá a muchos, estoy convencida y lo sé y lo acepto que no es un discurso fácil, que no es un discurso socialmente aún muy aceptado, que cuesta que todos los cambios implican renuncias, implican sacrificios. También no implica ser el distinto y eso no nos gusta a ninguno, no a ninguna. Es que es así, entonces es una mirada que hay que ir poco a poco, también propiciando y por mucho que también lo menciones en el libro. En efecto, padrazo, ahí está también estoy muy de acuerdo, contigo, aunque tiene cosas también positivas y que, por mucho que nosotras siempre el efecto padrazo. Tela, tela, tela, que siempre es el padre, el único padre que hay en el parque frente a todas las mujeres es el padre que decimos ay qué buen padre. Mírale qué bajo bueno. Pero en la entrevista es que hablábamos al comienzo del programa. No me acuerdo el nombre de él, pero bueno de este programa somos tribus que hablemos de mati eso que hablamos sobre el grupo de los grupos padres. Él lo dice allí y lo que me encantó cuando lo dice decir que realmente los hombres no utilizamos el término padrazo. Yo nunca he dicho yo soy un parao o los hombres encima mira, ese es un padrazo, no sino que a veces son sí, sí, sí, algunas mujeres las que utiliza lo que utilizan en el término padra ser Y yo lo que digo es es decir, por supuesto, que el término cuadrazo una tontería, cuando sabemos que las mujeres una madraza es como lo normal y si eres espadrazo extraordinario. Pero lo que yo digo es no importa que haya una epidemia de padrazo estupendo, si eso significa que los hombres van a estar todo involucrados en los cuidados, en la crianza hasta que llegó un momento en que, sencillamente al término carecerá de sentido, porque todos si todos somos padrazos, pues ya no lo diremos más. Y y una última cosa que te haría decir mónica para no asustar a la gente. En el libro, yo no sé si tú lo percibiste, pero en el libro hay humor. En el libro hay momentos en los que la gente me lo dice. Hay gente que dice es que de pronto está ahí, de pronto. En el libro hay cosas en las que uno se ríe o, es decir, el libro tiene una escritura ligera correcta, es decir, no es una cosa que te lea, que sea que haya que leérselo sufriendo libro. Yo creo que transcurre bien, que hoy hemos estado ferios. Bueno, está hablando de temas bueno a ver regular normal, por es que siempre yo escucho tu programa y tú siempre te te riendo. Yo digo sí, a veces se meten conmigo. Pero de cosas que bueno. Pero este riso se agradece mucho. No es marca de la casa. Eso es verdad que ec pero es cierto que el libro se lee una sentada por mucho que yo creo que hay partes en las que hay que te invitan a reflexionar más. Tienes partes en las que nos llevas a una. Nos hablas de estudios científicos, nos hablas de lo que nos cuenta la ciencia, que implica un poco más de seriedad, nos hablas de hechos históricos de lo que pasaba antes, que también te ayuda a reflexionar un poco y a ver cómo no está escrito en piedra lo que vivimos ahora y al final, todo puede cambiar. No está en nuestras manos. Y es una lectura súper recomendada para pues ahora, para estas fechas, por ejemplo, que vienen, que tenemos un poco más de tiempo libre y para esos grupos de padres que yo pensaba mucho en Mati y sus compañeros para propiciar conversaciones. Máximo que de esto y mira es que ya llevamos una hora y diez casi pero es que no se habla sobre cómo, igual que se habla muchísimo de maternidad. Ahora se empieza a hablar de paternidad, pero no se propician esas conversaciones en un grupo de hombres o, por lo menos en mi percepción, que no surge esa conversación de una manera natural, igual que puede surgir en un grupo de madres, en una puerta del cole. No. Yo, este libro nos invita a plantearnos cosas por mucho que no estoy de acuerdo. Venga lo aceptamos. Dice esto yo para nada, yo para la creo tener la última palabra y nada ni creo que yo no es decir yo simplemente hago algunas propuestas y hagoún digo. Yo expreso mi punto de vista sobre cómo yo veo en este momento el tema de la paternidad. Ahora bien, si alguien me dice a mi no, esto no es así porque te das te estupendo. No importa, porque eso quiere decir que el libro. Lo que importa es que el libro produzca esa reflexión, que produzca debate y que se hable sobre esto, que algunas cosas me den la razón y otras cosas me digan que es lo que estoy equivocado a genial. No pasó absolutamente nada. Está muy bien importante es que se hable de esto y que avancemos como sociedad, que avancemos como sociedad. Sí, exactamente hablar sobre ello es el primer paso. Así que recomendación paternidad y aquí y ahora de máximo peña publicado por ARPA. Os dejaré la información sobre este libro en las notas del programa, así como también el programa del que hemos hablado repetidas ocasiones en este podcast. Este somos tribu con Mati y Arancha y que están muy relacionados. A mí me lo parece y nada máximo. Muchísimas gracias por acercarnos a nuestro espacio, que podría haber sido fácilmente de un par de horas más por todos los temas que nos hemos dejado en el tintero. Pero bueno, pero bueno. Yo espero que quienes nos haya escuchado, quien nos escuche, pues disfrute un poco. En todo caso, se plantee cosas y se acuden al Libro Genial y que puedan ver allí y eso le despierte estos temas sobre el papel de los hombres en este momento, en la paternidad. Y todo. Hay lo último que cierro, que es que una cosa que leí haciendo el libro era, es decir, que el potencial de cuidado que tenemos los hombres no está siendo suficientemente aprovechado. Y si los hombres nos involucramos, ese potencial de cuidado no se va a reflejar en la sociedad y va a ser maravilloso cuando demos ese paso finalmente y lo hagamos y cuidemos que los hombres también cuidemos. Yo creo que es el mensaje esencial. Lo último que me gustaría decir bueno y es una cosa que se me ha olvidado a mí también mencionar esa frase de Rafa Nadal que nos afecta yo cuando la leí en tu libro, dije por favor este momento, porque creo que lo comentamos muchas personas ese momento de a mí, la paternidad no me va a cambiar la vida. Amigo, rafa En sería claro y que él seguro. Hoy en día, yo estoy seguro, Bueno, estoy seguro, no lo sé, pero yo creo que hoy en día le preguntaríamos y él diría. Lo siento. Fue una opinión desinformada, pero probablemente él hoy en día dirá bueno. Es verdad que la paternidad te cambia la vida, es decir, y eso es importantísimo que lo sepamos todos los hombres, las mujeres y quien quiera tener hijos que sepa que la vida le va a cambiar, que la vida no va a ser su misma vida, va a ser una vida diferente. Y yo soy de los que cree que para mejor. Ahora, por supuesto, hay opiniones, pero yo creo que va a. Yo creo que vale la pena y que uno crece y uno aprende muchísimo después que se convierte en mal o que se convierte en padre. A mí me encantaría hablar con Rafa Nadal, evidentemente, y que nos juntase si le ha cambiado la vida o no. Ojo que también lo dicen mujeres. Eh que yo sí claro que no es una cosa exclusiva de hombres, pero es que verdad que esta frase de rafa Nadal fue como impactante porque dijimos todos y como bien comentas en el libro, si no te va a cambiar la vida, es que poco vas a estar, porque se trajo una criatura te cambia, tienen que cambiar. Es obligatorio en fin que podríamos seguir, porque hay muchísimas cosas que hay en el tintero, pero que os recomiendo esta lectura máximo. Muchas gracias por tu tiempo y te seguimos leyendo un abrazo y enhorabuena por el libro. Muchísimas gracias, Monick. Amigos nosotros nos vamos, Amigos, amigas, nosotros nos vamos. Espero que haya mucha audiencia en este programa, que no os lo dejéis en los comentarios. Si os ha gustado. Os ha interesado os ha producido reacciones. Este programa contádnoslo venga decid que os lo ha parecido, que estamos abiertos a todos vuestros as de verdad y volveremos en un nuevo episodio de buenos días. Espera muy pronto Adiós