Oración del corazón. Miércoles de la vigésima segunda semana del tiempo linario ven espíritu santo ven potencia de amor divina, el amor veriguera mi pobre corazón purificaló santificaló aldo todo Tú y yo celebramos hoy as Alzacarías profeta el Evanjelio San Lucas, capítulo cuatro versículos treinta y ocho al cuarenta y cuatro. En aquel tiempo. A salir, Jesús de la Sinagoga entró casa de Simón. La sogra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella. Él de pie a su lado, increpó a la fiebre y se le pasó y ella, levantándose enseguida, se puso a servirles. Al ponerse el sol. Los que tenían enfermos con el mal que fuera se los llevaban y él, poniendo las manos sobre cada uno los iba curando de muchos de ellos salían también demonios que gritaban tú eres, el hijo de Dios? Los increpaba y no le dejaban, no les dejaba hablar, pero sabían crear mesías a las seise de día. Salió a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando, dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese. Pero les dijo también a nosotros pueblos tengo que anunciarse el Reino de Dios. Por eso me han enviado y predicaba en las sinagogas de Judea. De muchos de ellos salían también demonios que gritaban túnes, el hijo de Dios? Así leemos el evangelido. Hoy es una realidad y cada día somos más conscientes de ello. El poder del mar que jamás vencerá al bien que es Dios. Debemos aprovechar las tentaciones para vencer y mendecer y crecer en la virtud nos ayuda a vencer la tentación. La consideración de nuestro destino eterno, escribió San José María en una de sus cartas pastorales, es fuente y bien estimulada por el diablo, la presión que todo hombre padece para alejarle de la consideración de su destino eterno. No olvidéis que el pecado aversión a Dios y convencerían las criaturas le decían fueron maestros comienza y si nos en el alma justamente por un interés y por una tendencia desordenados, a gozar de ruires terrenos, a embeberse con las ambiciones de aquí abajo para olvidarse de Dios y el fin para el que hemos sido creados. Cada ser humano tiene bien experimentado con su propia alma, esta tensión espiritual entre lo que el pecado y la gracia, entre las pasiones malas y las virtudes entre el deseo de amar a Dios y el atractivo de las cosas mundanas. Pero comprendemos también con propias ex experiencia cómo se facilita esa batalla por vencer, por hacer lo que es bueno a los ojos de Dios. Cuando nos acogemos a la protección de nuestra Madre Santa María, pues ella aplastó la cabeza de la serpiente, pidamos al espíritu Santo el poder de temor de Dios que nos ayuda a no ofender a Dios un temor que de Dios que es consecuencia del amor, temor de alejarnos a Dios, de echar denos alma un huésped muy amado. Es bueno que meditemos o en la gravedad del pecado. Cierto que a muchos les parece es espantoso al Infierno, pero yo no dejaré de decir continuamente que ofender a Dios es más grave y espantoso que el mismo Infierno. Decía San Juan cresóstomo. Los que pecan crucifican nuevamente Jesús en syn dentro de sí mismos. El Consejo de todos los Santos acerca de la gravedad del pecado podría resumirse en estas palabras de San José María no olvides, hijo que para ti en la tierra s lo hay un mal que habrás de temer evitar con la gracia divina. El pecado está en camino punto trescientos ochenta y seis y Santa Teresa de Jesús escribió. Yo soy de una persona a quien quiso nuestro señor mostrar cómo quedaba un alma cuando pecaba mortalmente. Dice aquella persona que le parece si lo entendiese, no sería posible a ninguno, per aunque se pusiera a mayores trabajos que se pueden pasar por huir de la ocasión, nos puede ayudar a comprender la malicia del pecado contemplar a Christon gessemaní abrumado por el peso de nuestros pecados, hasta sudar gotas de sangre, ver a todo un dios hecho hombre muriendo en una cruz como un malhechor para librar de las cadenas del pecado grande. Ha sido el precio de Dios que Dios ha mismo, ha apagado por la justicia divina, por nuestros pecados, por salvar un hombre, Señorbols en la cruz y, sin embargo, por un solo pecado mortal. Condenas al hombre una eternidad infeliz de tormentos. Cuándo te ofende el pecado y cuánto lo debodear, dice San José Mayán Forja el periodo mortal es es la mayor desgracia que puede hacer en un alma. En un alma, la mayor gracia redimida por Cristo. Por esto preferimos morir antes que pecar. El pecado grave destruye la vida sobrenatural. También debí apartarnos. Debemos apartarnos del pecado venial, abominar el pecado venía el deliberado, porque es también ofensa a Dios y en Tibia y enfrían nuesotro con Dios. Pero la raíz de todo pecado es la soberbia. Seréis, como dioses les dice el diablo a nuestros primeros padres supondrán a tus hambres de santidad, hijo mío, en primer lugar, la pereza, que es el primer frente en el que hay que luchar después de rebeldía, el no querer llevar sobre los hombres el yugo suave de Cristo, un afán loco, no de libertad santa, sino de libertinaje, la sensualidad y, en todo momento más exolupadamente conforme pasan los años, la soberbia y, después todo, una reata de malas inclinaciones, porque nuestras miserias nunca vienen solas hemos de reparar y desagraviar por los pecados propios y el ir y le dirán qué ideas son esas que llevase las manos Y responderá esa esas llagas que sangrienta mis manos las hicieron en la casa de aquellos que me amaban zacarías trece seis y por los pecados ajenos. Entonces acercó Pedro. Le preguntó, señor cuántas les tengo de perdonar a mi hermano. Siempreca contra mí hasta siete veces y le dijo Jesús, no digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Nuestro Dios es un dios de misericordia que perdona siempre. En el Evangelio aparecen constantes referencias al pecado y al perdón de Dios el sacramento de la confesión Experimentamos, por una parte, nuestra miseria nos ha debilidad y, por otra, la fuerza de Dios a misericordia de Dios. Hemos de amar y cuidar con esmero la confesión sacramental, esforzándonos de verdad por lejar al de ese sacramento Santo la rutina o el acostumbramiento, preparándonos con amor, pidiendo al espíritu Santo sus luces para dar a la raíz de nuestras faltas, fomentando la contrición sin darla nunca, por supuesta, haciendo propósitos de enmienda y luchando por ponernos en práctica. Así contaremos siempre con la gracia sacramental que hablará Maravilles en nuestras almas, si no ponemos obstáculos a su acción. La Virgen Santísima en ningún momento tuvo pecado y la más mínima imperfección. Ella nos ayudará a vivir siempre en gracia de Dios. Tu dirá benecia que se ellos estén tu corazón para que sepas amar con todo él, que estén tus labios para que hables con fuerza y fe de su resurrección, que esté en tus brazos para que trabajes sin descanso por amor a él y por extender su reino, que esté en tus pies para que camines por los senderos de la paz que el señor Detrás mostrará, que esté en tu mirada limpia para que tus ojos vean a Jesús en los demás, que esté en tu alegría para que no la pierdas nunca, aunque metrivos tengas y puedas darlo a los demás en el hombre del padre y del hijo y del espíritu santo Amén