Oración del corazón. Miércoles de la segunda semana de Navidad, penetra mis entrañas con tu amor, Espíritu Santo para que sientan que los demás son mi propia carne, para que me duela su dolor y me alegre con sus alegrías. Ilumina mis ojos, Espíritu Santo para que pueda reconocer a Jesús presente en cada uno de ellos. Hoy la Iglesia celebra el santísimo nombre de Jesús y, además, también celebramos a Santa Genuva Genoveva el Evangelio de Juan Capítulo nueve versículos, veintinueve, el treinta y cuatro. Al día siguiente, al ver jugar a Jesús que venía hacia él, exclamó. Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es de aquel de quien yo dije tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con oga para que se manifeste, sea manifestado Israel, y Juan dio testimonio diciendo he contemplado al espíritu que bajaba del cielo como una paloma y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo éste sobre quien veas bajar el espíritu y posarse sobre sobre él. Ese es el que bautiza con espíritu santo, y yo lo he visto y he dado testimonio de que éste es el hijo de Dios. He aquí el cordero de Dios que quita el pecado al oír esto que dice San Juan, que da testimonio de Jesús como Salvador. Debemos creer en la confianza en Jesús. Es bueno tener esa confianza humana entre nosotros pero nos olvidamos de la confianza en el señor. Esta es la clave del éxito de la vida, la confianza en el señor. Hay que pedírsela rogarla. Pero, señor, mira mi vida. Estoy en la oscuridad. Tengo esta dificultad, tengo este pecado. Todo lo que tenemos mira esto. Yo confío en Ti y esta es una apuesta. Qué tenemos que hacer confiar en él. Y nunca decepciona. Este es el testimonio de Juan Jesús, nuestro señor, que terminará como un cordero asesinado sin gritar. Ha venido a salvarnos para quitar el pecado, todos los pecados del mundo, de todos los hombres, de todos los tiempos. El rito del bautismo de Juan está lleno de significado. Quien se acercaba para ser bautizado, se preparaba para ese momento tan importante la entrada en el agua y la inmersión en el agua tenía el significado de dejar sumergida la vida pasada y comenzar una nueva vida. Era una conversión por el agua, por la cual salía el agua dispués del agua dispuesto a cambiar, convertido y recomiendo en su relación con Dios. El bautismo con agua será la preparación para recibir el nuevo autismo del que habla Juan. Cuando Jesús fue a bautizarse el bautismo proveniente del espíritu Santo. En el bautismo se le abren las puertas a una nueva vida. Él a la persona bautizada en el seno de la iglesia y se borra el pecado original. Por ello pertenece al grupo de los sacramentos que llamamos de iniciación. Por qué con él se inicia el camino para poder recibir todos los demás sacramentos. La práctica de bautizar por inmensión que se practica escasamente hoy día. Sin embargo, durante mucho tiempo se conservó en algunas iglesias un batisterio en el cual se bajaba por una escalera a un lugar oscuro y, después de ser bautizado, subía de nuevo a la luz manteniendo el simbolismo. Como en el bautismo de Juan de Jordán. Recordemos en nuestro que nuestro bautismo Dios nos dijo estas palabras al hacernos sus hijos. Este es mi hijo muy amado, señor Jesús. Para tenerte como compañero de mi vida, necesito conocerte y tratarte más de manera directa el ocaristía, en el evangelio y en la oración. No quiero quedarme en la superficialidad de quienes no tienen una relación personal para conocer tu voluntad. Solo en el trato asiduo contigo podré formar mi corazón apóstol reza hoy esa oración al nombre de Jesús en su fiesta. Gracias por el don de la humildad, tu misericordia y tu perdón, Jesús, cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo tanto amas a la humanidad que no sólo te rebajas a hacerte hombre, sino que eres el manso cordero que cargas con los pecados de todos nosotros. Gracias por el non de tu humildad, tu misericordia y tu perdón. Quiero que mi vida de cada día esté limpia de pecado, nunca indigna de un discípulo tuyo te. Pido que mis últimas palabras sean repetir tu santísimo nombre, Jesús, el nombre sobre todo, nombre y tú de la bendición Dios de infinita bondad que, por la encarnación de su hijo disipó rescindible del mundo y por el glorioso nacimiento iluminó este día. Disíperas, señoras del Pecado, ilumine vuestros corazones con el esplendor de las virtudes. Él que, por medio del Ángel, quiso anunciar a los pastores la gran alegría del nacimiento del Salvador y el negocio de sus corazones, y os haga mensajero de su evangelio. Él que, por la encarnación de su hijo, unió a la tierra con el cielo os conceda la abundancia de su paz y de su amor y os aja partícipes de la iglesia celestial y la bendición de Dios. Todopoderoso padre, hijo y espíritu santo, descienda sobre vosotros y permanezca siempre amén