Oración del corazón. Sábado de la segunda semana de adviento, ven Espíritu Santo y entra en mi pequeño corazón para que pueda reconocer la grandeza del Padre Dios y no le dé importancia a mi imagen. Regálame una gran sencillez para que reconozca claramente que ya no soy y puedo ser el centro del universo. Celebramos hoy a Santa Adela. El Evangelio es de esa mateo. Capítulo diecisiete versículos diez al trece. Cuando bajaban del Monte Ruricipo, los preguntaban a Jesús, Eh, por qué dicen los escribas que primero tiene que venir a Elías. Él contestó y días vendrá y lo renovará todo, pero os digo que día ya venido y no lo reconocieron, sino que han hecho con él lo que han querido. Así también el hijo del hombre va a padecer a manos de ellos. Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan Batista, el hijo del hombre, es decir, el Mesías, el ungido debe sufrir mucho. Se ha rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes, los escribas, ser asesinado y resucitar. Este es el camino de nuestra liberación. Este es el camino del Mesías, la pasión, la Cruz es la pedagogía que Jesús usa para preparar los corazones de la gente, para entender este misterio de Dios. Es tanto, el amor de Dios es tan feo el pecado que él nos salva. Así, con esa identidad de la Cruz, no se puede entender a Jesucristo redentor. Sin la Cruz no se puede entender. Podemos llegar hasta pensar que es un gran profeta. Hace cosas buenas, que es santo, pero el queso redentor y la cruz no se puede entender los corazones y de uriscípulos, los crocenes de la gente no estaban preparados para entenderlo. No habían entendido. Las profecías no habían entendido que él era precisamente el cordero para el x crio. No estaban preparados. El tiempo de adviento es el período propicio para cultivar en nuestros corazones la capacidad de acoger a Jesucristo en nuestras vidas. Cristo está esperando que le abramos las puertas de nuestro corazón y que confiemos totalmente en él, para que podamos ser plenamente felices. Una vez más, el señor da algunas precisiones sobre el sentido auténtico de las profecías y de los anuncios de la antigua ley como auténtico y autorizado de la palabra de Dios. Por ello, tenemos prestar atención a la que dice sobre todo si inicia la frase con expresión. Pero yo os digo, por ejemplo, en el seno de la montaña lo hace seis veces en un solo capítulo. Reconozcamos que es bastante impresionante cuando leemos los santos evangelios y en una lectura personal, o bien, en nuestra oración. Hay que tener siempre en cuenta la cohriencia interna de los libros Santos, es decir, que siempre útil pensar en otros pasajes más o menos paralelos, así como conclusión de las parábolas del Reino. En el capítulo XII San Mateo recoge estas palabras del señor Habéis entendido todo esto oyen justo después con otra ibajen que nos da luces habla del escriba que saca de su tesoro, cosas nuevas y cosas antiguas. No dudemos de dirigirnos a él para que nos explique lo que no entendemos bien. San José María nos animaba a hacerlo como lo hicieron los apóstoles domine edice edísere, no veis parábolan, señor Explícanos la parábola. Explícanos lo que no entendamos bien en los textos que leemos o las indicaciones que nos hacen los que tienen autoridad en la Iglesia. De esta manera podremos siempre responder como nuestra Madre, Santa María, hágase en mí según tu palabra, Señor Jesús, ahora tengo la firme determinación de escucharte y de ver tu amor roso malo en mi vida. Te quiero pedir perdón por todas las veces que no he querido escuchar tu voz ni aceptar la felicidad que me ofreces. Quiero aprovechar este momento este rato adoración del corazón para cambiar de opinión y decirte que quiero ser feliz a tu lado. Sé que sólo tú eres la fuente de toda alegría y de la plena felicidad, y yo no quiero es aprovechar más esta oportunidad de recibirte, acogerte y aprimerecer a tu lado. No quiero ser como los que hicieron con Juan el Bautista, lo que quisieron. No quiero tratarte mal. Al contrario, quiero amarte y nunca separarme de ti Te Di la bendición, Dios, todopoderoso lleno de misericordia, por la primera venida de su hijo, Nigénito, en el que creemos y por la segunda que esperamos. Os ilumine con su luz y os colme de su bendición en el camino de esta vida. Os haga constantes en la fe al que será esperanza y activos en la caridad para que se le la avenida del tiempo de nuestro redentor segue recompensados con el don de la vida eterna. Cuando él venga por segunda vez en la gloria y la bendición de Dios, todopoderoso padre, hijo y espíritu santo desciendan sobre vosotros y permanezcan siempre amén