Oración del corazón martes de la viegésima segunda semana del tiempo ordinario. Ven espíritu Santo, ven potencia adivina de amor, ven y llena mi pobre corazón, purífícalo, santifícalo, aldo todo tuyo. Hoy celebramos a la a la Santa Teresa de Calcuta, El Evangelio de San Lucas, capítulo cuatro versículos treinta y uno al treinta y siete. En aquel tiempo, Jesús bajó Cafarrón, ciudad de Galilea y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su doctrina porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo y se puso a gritar a luces qué quieres de nosotros. Jesús nazareno has venido a acabar con nosotros. Sé de quién eres el Santo de Dios Jesús le intimó cierra la boca y sal El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estos efectos. Qué tiene su palabra de órdenes, la autorida con autoridad y el poder de los espíritus inmundos. Isabel noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca. Jesús enseña en la sinagoga de cafarnaun y la gente se queda mirada de su doctrina porque no dice palabras huecas, sino que las confirma con su poder. Un hombre con un demonio impuro de su bocasa de una gran voz de janos que tenemos que ver contigo. Jesús nazareno habíase venido a Perdernos sé quién eres el Santo de Dios. Jesús nos responde a las preguntas del demonio. No dialogoa con él. Está por encima con plena autoridad, le manda callar y salir de aquel hombre y el demonio obedece y sale sin hacer daño alguno. Es la manifestación del poder de Dios sobre sus criaturas, porque el demonio está bien una criatura. La existencia de satanás y sus ángeles es una verdad revelada por Dios y enseñada por la Iglesia. Buscan cómo perdernos, pero nada. Hemos de temer porque tienen Quien tiene autoridad es Jesús, nuestro Dios, qué ha entregado su vida por nosotros para rescatarnos del poder, del diablo, del pecado y de la muerte. Dios pone con su autoridad a nuestra disposición, porque nos ama a menudo para el hombre. Afirma Benedito dieciséis. La autoridad significa posesión, poder, dominio, éxito para Dios. En cambio, la autoridad significa servicio, humildad amor. Si Dios emplea su autoridad para servir a sus hijos, qué hemos de temer ante la curación de un endemoniado. La gente se pregunta ad mirada, qué palabra es ésta, con qué potestad y fuerza manda a los espíritus impulsos y salen quién es el que pronuncia es tan palabra. Así, quién es este hombre que expulsa a un demonio. Quedan desconcertados porque nunca han visto un poder igual y un dominio sobre el mal como el de Jesús y divulgan la la fan de Cristo por todos los lugares de la región. Los milagros de Jesús nos ayudan a creer que les el mesías el hijo de Dios y a entregarle a nuestra vida. Son signos de credibilidad, pero sólo nos ayudan si tenemos un corazón bien dispuesto para la humildad y la docilidad también lo hacen si tenemos la buena voluntad de buscar a verla y desear el bien. Algunos tienen una fe lánguida sin apenas consecuencias prácticas de su vida. Nosotros deseamos tener una fe viva que lleven de alegría y esperanza, nuestra vida en la tierra, que se encarne entregándose a los demás para construir un mundo más justo, más humano, más cristiano, que nos lance a contrajear con nuestra vida y con su testimonio, el buen honor de Cristo por todos los lugares, por el mundo entero. Hoy cielos escucha tierra que habla. El señor Hijos, he criado y elevado y ellos se han rebelado contra mí. Conoce el buey a su amo y el asno el pesebre de dueño, pero Israel no conoce mi pueblo, no la capacita. Ay gente pecadora, puro, cargado de culpas, raza de malvados, hijos desnaturalizados. Han abandonado al señor despreciado, al Santo de Israel. Esto estáis ahí a es capítulo uno, versículo los dos al cuatro. Es la queja de Dios contra su pueblo, ese pueblo que ha mimado protegido, que ha defendido a sus enemigos. Si todavía un enemigo no ultrajare podría soportarlo. Pero tú, mi compañero, mi íntimo con que me ha unido por el lazo de amistad, estamos llamados a la Santidad. Es en nuestro fin, pues el señor ha querido que percibemos de la vida divina con un acto de amor al generoso. A ese fin se opone el pecado, el crcismo de la Isia Católica, cuando trata de un misterio de iniquidad. Dice el pecado es una ofensa a Dios contra ti contra ti solo pecado lo malo a tus ojos. Cometí el pecado añade se levanta contra el amor de Dios que nos tiene y aparta de él de nuestros corazones como el primer pecado. Es una desobediencia, una rebelión contra Dios por el deseo de hacerse como dioses pretendiendo conocer y mirar el bien del mal, el pecado y así amor de sí. Hasta el desprecio de sí. El hombre, tentado por el diablo, dejó moría en su corazón, la confianza hacia Dios y abusando de la libertad, les obedeció el mandato divino. En esto consistió el primer pecado del hombre. En adelante, todo pecado será desobediencia a Dios y una falta de confianza en su bondad. También nosotros somos temitados por el diablo, pues por envidia nos quiere apartar del camino del cielo. Satanás no tienta a los que ya le pertenecen para qué ya está sumergidos en el fango. Procura arrastrar a los que son fines a Dios, a los que contagien a otros el amor de Dios que llevan en el corazón. Dios permite que seamos tentados. También fue dentado él Cristo. La tentación es un pe no es pecado en si se rechaza por qué. Pero permite que sepamos sentados, que seamos testados perdón para que ganemos méritos para el cielo. Contamos la ayuda de la Gracia para vencer y de nuestra Madre Santa María. He leído esta oración a la Madre Teresa, de la Madre de ser Calcuta, cuya fiesta celebre la iglesia y hacía la hacía poniéndola en boca de Jesús. A mí personalmente me ha dudo mucho. Creo mira que estoy a la puerta y llamo es verdad, estoy a la puerta de tu corazón de día y de noche, aún cuando no estás escuchando, aún cuando dudes que pudiera ser yo aquí estoy esperando lo más pequeño señal de respuesta hasta la más pequeña sugerencia de invitación que me permita entrar. Y quiero que sepas que cada vez que me invitas, yo vengo siempre sin falta, Vengo en silencio e invisible, pero con un poder y un abor infinitos, trayendo las muchos dones de mi espíritu. Vengo con mi misericordia, con mi deseo de perdonarte y de sanarte, con un amor hacia ti que va más allá de tu comprensión, un amor en cada detalle tan grande como el amor que he recibido de mi padre. Yo he amado como el padre mí ama a mí. Vengo deseando consolarte y darte fuerza levantarte y vender todas sus heridas. Te traigo mi luz para disipar tu oscuridad y todas tus dudas. Vengo con mi poder, que me permite cargarte a ti, con mi gracia para tocar tu corazón y transformar tu vida. Vengo con mi paz para tranquilizar tu alma. Te conozco como la palma de mi mano. Sé todo acerca de ti. Hasta los cabellos de tu cabeza. He contado. No hay nada en tu vida que no tenga importancia para mí. Te he seguido a través de los años y siempre te he amado hasta en tus extravíos. Conozco cada uno de tus los tus tus problemas, conozco tus necesidades y tus preocupaciones y sí, conozco todos sus pecados. Pero te digo de nuevo que te amo no por lo que has hecho o dejado de hacer. Te amo por Ti, por la belleza y la dignidad que mi padre te dio al crearte a su breve imagen. Es una dignidad que muchas veces has olvidado, una belleza que has empañado por el pecado. Pero te amo, como eres hasta aquí, la oración de Santa Teresa de Calcuta. Te doy la bendición. Que señore esté en tu corazón para que sepas amar con todo él, que esté en tus labios para que hables con fuerza y fe de su resurrección, que esté en tus brazos para que trabaje sin descanso por amor a él y por entre su reino, que esté en tus pies para que camines por los crinderos de la paz que el señor Te mostrará, que estén tu mirada limpia para que tus ojos vean a Jesús en los demás, que esté en tu alegría para que no la pierdas nunca moun que motivos so tengas y pueda darle a los demás el nombre del padre y del hijo y del espíritu santo Amén