Oración del corazón. Domingo de la segunda semana de adviento, ven espíritu Santo entra en mi pequeño corazón para que pueda reconocer la grandeza del Padre Dios y no le dé tanta importancia a mi imagen. Legramen una gran sencillez para que reconozca claramente que yo no soy. Yo no soy ni puedo ser el centro del universo. Celebramos hoy a nuestra señora de Loreto el Evangelio de San Marcos, capítulo uno ves crus uno al ocho comienza el evangelio de Jesucristo, hijo de Dios, Está escrito en el profeto de Isaías. Yo envío a mi mensajero delante de Ti para que prepare el camino una voz grita en el desierto. Prepare el camino del señor allanar a sus senderos. Juan bautizaba en el desierto. Predicaba que se convirtieran y se bautizaran para que se les perdonase los pecados. Acudía a la gente de Judía y de Jerusalén. Confesaban sus pecados y él rebautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello con una correa de cuero a la cintura y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre y proclamaba detrás de mí Viene el que puede más que yo. Yo no merezco agacharme para desatarles los sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con el espíritu Santo. Señor Jesús, heme aquí ante Ti a unas semanas poquitas ya de Navidad. Concédeme a enderezar mis pensamientos, palabras y horas hacia ti. Quiero prepararme sinceramente para ofrecerte un corazón cálido en este veinticuatro de diciembre. Por eso te pido, Jesús, que me concedas, llenarme de ti de tal manera que no pueda menos que transmitirte a las personas con las que convivo cada día. Señor Jesús, que yo no haga oídos sordos a tu voz concédeme acogerte con un corazón nuevo, atenderte con mil a a tus y transmitirte a los demás a vanos llenas. La primera cosa que ha hecho Juan Grande es anunciar a Jesucristo. Otra cosa hecho que es es que no se ha apoderado de su autoridad moral. A Juan se le había dado la posibilidad de decir yo soy el mesías, pero tenía mucha autoridad moral. Todo el mundo iba a él y el Evangelio narra que Juan le decía a todos los que se convirtieran y los fariseos de doctores veían ésta como su fuerza. Era un hombre recto. Le preguntaban si era de mesías y en el momento de la tentación de la vanidad. Podía poner una cara de circunstancia y decir pero no lo sé con una falsa humildad. Sin embargo, ha sido claro no yo no lo soy. Detrás de mí viene uno que es más fuerte que yo de que yo no soy digno de atarle la correa de las sandalias. Juan ha sido claro. No ha robado el título, no se ha apoderado del trabajo está. Por lo tanto, Esta es, por tanto, la segunda cosa que ha hecho él, hombre de verdad, no robar la dignidad. Su ajun bautista, fue enviado al mundo para ser testigo del hecho más extraordinario que nunca jamás pensado ni imaginado. Toda su vida fue predicar la conversión y el arrepentimiento del gritándolo con sus palabras y obras, y ejerció su labor con gran celo, ya que conocía la magnitud de su misión. Gracias a Dios, el papel de San Juan Bautista sigue estando vivo aún hoy día hoy hombres y mujeres que continúan predicándonos con su vida que sí es posible arrepentirnos y vivir totalmente dirigidos a Cristo. Escuchémosle Dios nos habla a través de ellos, pues ellos solo son sus mensajeros y nosotros hagámonos también testigos, pues infinitas son las gracias inverecidas que hemos recibido. Y ya que las hemos recibido, gratis démorastémoslas gratis Cristo. Quiero ser testigo tuyo en el mundo. Quiero seguirte más de cerca y, en especial durante este adviento, deseo cambiar enderezar aún más mis pnderos hacia ti. Por eso te pido que me infundas tu fuerza y que me sostengas en mis buenos propósitos, pues sé que si tú me ayudas, nada es imposible para mí mas. Si, en cambio, me lanzo a cambiar por mis propias fuerzas, sé que sucumbiré tarde o temprano, pues soy débil y frágil. Ayúdame, Jesús, muestra tu poder en mi debilidad. Tú dirá bendición, Dios, todopoderoso y lleno de misericordia que por la primera venida de tu hijo ingénito en la que creemos y por la segunda que esperamos, os ilumine con su lucios colme de su bendición en el camino de esta vida. Os haga o cossadas de la fe alegres en la esperanza y activos en la caridad para que celebrando la avenida en el tiempo de su redentor, seais recompensados con el lun de la vida eterna Y cuando vengan por segunda vez en la gloria y la bendición de Dios, todopoderoso padre, hijo y espíritu santo, descienda sobre vosotros y permanezca siempre amén