Foración del corazón. Lunes natividad del señor Espíritu santo. Creo en ti espero en ti te amo. Sólo tú mereces la adoración del corazón humano y sólo ante ti debo postrarme. Sólo tú eres señor glorioso con una hermosura que ni siquiera se puede imaginar. Por eso, señor, lo permito es que yo adore cualquier cosa como si fuera un dios, porque ningún ser ni nada de este mundo vale tanto. Hoy celebramos la natividad del señor y dice así pasados innumerables siglos desde la creación del mundo, cuando en el principio Dios creo, el ció en la tierra y formó al hombre de su imagen. Después también de muchos siglos, desde el altísimo, pusieron su arco en las nubes tras el diluvio como sino de alianza y paz. Veintiuno siglos después de la emigración de Abraham, nuestro padre en la fe de ur de Caldea, trece siglos después de la salida del pueblo israel de Egipto bajo la idea de Moisés, cerca de mil años después de que David fue ungido como rey en la semana sesenta y cinco, según la procedía de Daniel en la olimpiada ciento noventa y cuatro del año setecientos cincuenta y dos de la fundación de la URBE el año cuarenta y dos del Imperio San de César, Octavio Augusto, estando todo el orbe en paz, Jesucristo, Dios, eterno e hijo del Eterno padre, queriendo consagrar el mundo con su piadosísima avenida concebido del espíritu Santo. Nueve meses después de su concepción, nace en Vilá en Venen de Judea. Hecho, hombre de María Virgen, la natividad de nuestro señor Jesucristo, según la carne el Evangelio de San Lucas, capítulo dos versículos uno al catorce, y aconteció en aquellos días que salió en Edicto de César Augusto para que se hiciera un censo de todo el mundo habitado. Este fue el primer censo le que se levantó ó cuando Cirino era gobernador de Siria y todos se dirigían a escribirse en el censo. Cada uno a su ceda y también José subió de la idea de la ciudad de daced A Judea, con la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y de la familia de David, para inscribirse junto a María Desposado con él, la cual estaba en cinta. Y sucedió que mientras estaban ellos allí se cumplieron los días de su alumbramiento. Hizo luz un hijo primogénito y lo murió en pañales y lo costó en un pesebre porque no había lugar para ellos en el mesón. Por qué se hizo y hombre, el hijo de Dios. Se hizo hijo del hombre para que podamos ser hijos de Dios. Se hizo débil para roscedernos. Se dejó envolver en los pañales para librarnos de los brazlazos del pecado pequeño para que fuéramos más grandes. Se hizo pobre para enriquecernos, nace llorando para secar nuestras lágrimas. Viene a la vida en un país extraño para conducirnos a la patria verdadera de los cielos. No encuentra el lugar en toda la ciudad para preparar un lugar. El hero de los cielos no puedes llegar antes. De hecho, el sumo amor de Dios, Dios te ama muchísimo. Aquí está la costa contestación a la pregunta por qué se hizo hombre, el hijo de Dios, antes de que tú existieses. Te miraba ya con amor sus ojos y te llamaba por tu nombre en calidad perpetua. Te amé dice el señor que es como si te dijera, desde que yo soy Dios, te amo desde que me amo a mí, te amo a Ti tan eterno es el amor que te tengo como eterno soy yo y el amor con que me amo. En esto conocen su caridad, porque él te amó primero antes de que tú le amases y le pudies amar. Y por qué temó. Se comunicó a Ti, Te se derramó a Ti y te trajo así con infinito ondad y misericordia de la nada. Te hizo ser racional en el cual se resumen las cualidades de todos los seres creados libre, inteligente, con capacidad de amar y ser amado. No eres un ser inanimado, no eres planta, no eres animal irracional. Por ra por amor te hizo hombre y por amor él se hizo hombre para amarte como hombre, como hermano, como hijo y porque te amó. Está aquí ven Mira pasa a contemplar una de las escenas más sublimes que han admirado los hilos, los ángeles y los hombres. Vamos acércate entra al desmantelado portal y verás a un niño envuelto pañales y limpios pañales en pobres y limpios pañales recostado sobrá paja de un pesebre. Sabes quién es cómo se llama es Jesús mirado. Está el niño en un pesebre, el lugar donde se guardan los animales, recostado sobre paja aquel que rey de reyes y señor de señores, vestido solo con unos pañales, Cómo nos comportamos. Nosotros buscamos el confort el primer lugar, con calefacción, aire acondicionado, asientos cómodos. Cuán de acuerdo está mi vida con la del niño Dios, Jesús, pobre, desnudo, desprendido de todo. Vuelve tu rostro sobre el pesebre. Allí verás a una joven que es su madre, María virgen inmaculada, un varón respetable y llora de ternura al contemplar este cuadro y es no le conoces el los don José, el más feliz de todos los mortales, que mereció ser tenido por padre de Jesús y tú qué haces, qué le dices al niño no te atreves a negar con respeto su acércate, con humildad, no temas que nadie te dirá atrás párate un poco al lado del pesebre, mira y remira a tu niño. Jesús no observa que te sonríe es que piensa en ti pensaba en Ti antes de que tú nacieras. Piensa en los designios que tiene para ti, los inmensos regalos que quiere hacerte, el amor con el que te quiere colmar te ama desde todo de la eternidad. Piensa en todo lo que puedes hacer por él. Piensa en el apostolado que tienes en la palma de la mano. Piensa en la salma que te esperan que esperan recibir mediante tu labor. Ve tu alma y arde con deseos de retererar en ella qué dicha la tuya. Jesús piensa en Ti, pero escucha ahora oye sus gemidos. No ves correr sus lágrimas por las jemijillas, pues es que lloro por ti él ver claramente las veces que le haste de traicionar, que le vas a dar la espalda, que te mirará de frente y tú dirás no te conozco. Mira al niño Jesús y vuelve a mirarle. Qué bueno es Jesús, Qué hermoso? Cuándo te ama y aún continuarás negándole o regadeándole tu amor toma al niño Jesús en tus brazos, como María José Ves, qué hermoso es dile Iré cuánto deseas amarle, dile cuánto has de hacer por su amor, dile de tus proyectos en el apostolado, dile que harás todo por cumplir su voluntad. Niño Dios, haz que te ame cada día más lo permitas que me separe de ti Mira al niño Jesús entre los brazos, a quien arrullan unos pobres padres y festejan unos sencillos pastores en un establo. Es al propio tiempo adorado y alabado como Dios del cielos, y tierra por miles de ángeles y mientras padece frío vísteros, campos de flores y esmalta de verdor las praderas y cubre de hojas los árboles y duerme en un establo es honrado en un trono de gloria eterna, en lo más excelso de los cielos. Ahora acércate a su pecho, escucha los latidos de su agrado corazón, que siempre ardió en amor a los hombres. Tú viniste a poner fuego en la tierra de mi corazón y nada desear tanto como ver lo abrasado en las llamas de tu amor. Señor, quiero en este día pedirte. Quiero pedirte, Quiero pedirte por tantas personas importantes en mi vida. Quiero pedirte, señor, por tantas personas que quieren necesitan de tu amor. Quiero pedirte, señor E, por los míos. Tú verá este, señor pon hasta hacerte hombre por mi amor. Oy jesús mío estás nuevamente aquí en el Santísimo Sacramento, humillándote nuevamente por conquistar mi amor. Señor, quiero en este día pedirte que me alcances la virtud de la humildad que tú me has enseñado tantas veces, especialmente en hacerte hombre, al hacer un pesebre pobre fío y también quedándote aquí en el Santísimo Sacramento, donde ahora, señor, puedo adorarte como pan, pero necesito verte, como niño marí José preparad una cuna a mi corazón y quiero albergar en ella a vuestro hijo, Jesús. No la despreciéis, Jesús ven y acepta tan cuál es la casa pobrecito de mi corazón. Aunque sea muy mala y aunque sea, señor, muy pobre adorrará tú purifícala, tú límpera tú de tantas cosas, de tantos pecados con todas las virtudes, especialmente con la virtud de la humildad y conságrala para tu morada y sea mi corazón, tu lugar de descanso y recreo eternamente amén te de la bendición. Dios definita bondad que por la encaración de su hijo, les por las tinieblas del mundo y por su gloriosa nacimiento, ilumina esta santísima noche. Disipe las tinieblas del pecado e iluminen sus corazones con el esplendor de las virtudes. El que, por medio del Ángel quiso anunciar a los pastores la gran alegría del nacimiento del Salvador llene de gozo, pues sus corazones y os haga mensajeros de su evangelio, él que, por la encarrazón de su hijo, murió la tierra con el cielo, os conceda la abundancia de su paz y de su amor, y os haga partícipes de la iglesia celestial y la bendición de Dios todopoderoso padre, hijo y espíritu santo, descienda sobre vosotros y permanezca siempre amén