Oración del corazón. Vienes de la trigésima segunda semana del tiempo ordinario. Ven espíritu Santo a regalarme tu vida siempre nueva. Lléname del asombro de un niño para admirar el mundo y la vida que no me acostumbre a la vida que me deje sorprender cada mañana, porque detrás de cada cosa está tu amor, Dios mío ayúdame a reconocer que la rutina no existe, porque todo es nuevo cada día, porque siempre hay algo que está comenzando. Hoy celebramos a Santa Isabel de Hungría, el Evangelio de San Lucas, capítulo diecisiete versículos veintiséis al treinta y siete. En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos como sucedió en los días de noé así será también en los días del hijo del hombre comían, bebían y se casaban hasta el día en que noé entró en el arca. Entonces llegó el druso y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot. Comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían, pero el día en que Luz salió de sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifiesta el hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en la casa, que no baje por ellas, si no está en el campo, que no vuelva acordamos de la mujer de Lot, el que pretenda guardar su vida la perderá y el que la pierda la recobrará. Os digo esto. Aquella noche estarán dos en una cama a unos se lo llevarán y al otro dejarán? Estarán dos moliendo juntas. A una se la llevarán y la otra la dejarán. Y ellos le preguntaron dónde, señor y él contestó dónde se reúnen los buitres. Allí está el cuerpo, señor Dame, la gracia de de sarvivir y de cara a la eternidad. Creo en Ti eres mi compañía y mi fuerza. Creo que diariamente me buscas pidiéndome que dependa más de TI y no de las criaturas. Espero en Ti como el único capaz de llenar mi deseo de amar y de ser amado. Te amo en este momento con mi oración y mi deseo de ser fiel y generoso en lo que hoy quieras pedirme. Señor Te, pido tu gracia para ser dócil, a tu voluntad para poder abrirme, a tu gracia para poderte siempre ponerte siempre el primer lugar de mi vida en este recorrido hacia el fin de nuestro camino, de cada uno de nosotros y también de toda la humanidad. El señor aconseja dos cosas, tus cosas que son diferentes Y son diferentes según como llevamos, porque es diferente vivir en el instante y vivir en el tiempo. Y el cristiano es un hombre o una mujer que no sabe que sabe vivir en el instante y sabe vivir en el tiempo. El instante es lo que tenemos en las manos ahora, pero éste no es el tiempo. Pasa. Tal vez podemos sentirnos dueños de distante, pero el engaño es creernos dueños del tiempo. El tiempo no es nuestro. El tiempo es de Dios. El instante está en nuestras manos y también en nuestra libertad sobre cómo tomarlo y aún más. Nosotros podemos convertirnos en los soberanos del momento, pero sólo hay un soberano del tiempo, un solo señor Jesucristo. De esta manera tan hermosa comentaba el Papa Francisco, este evangelio en las profecías se suelen utilizar gran cantidad de símbolos y modos de hablar, porque los detalles concretos sólo quedarán claros A medida que vayan se vayan acaeciendo. La última venida del señor será repentina, inesperada. Muchos hombres estarán desprevenidos. Jesús ilustre esta verdad con ejemplos de la historia sagrada, como en los días de Noé y como en los días de Lot El juicio divino sobre los hombres vendrá de repente cuándo dónde son las preguntas que hacían los ricípulos a Jesús Solo el Reino de los cielos y no se daban cuenta de su tozudez y de su superficialidad. Qué más da, cuándo, dónde. No sabemos ni ir ahora ni lugar, ni tampoco lo necesitamos. Nos pasa a menudo a los hombres. Nos perdemos entre tantos datos, detalles circunstancias y no nos damos cuenta de las flecciones grandes que se pasean por nuestras vidas. No somos capaces ni a profundizar e interiorizar. Cristo nos está sortando a la vigilancia a que no descuidemos lo más importante de nuestra vida, que es ganarlos la eterna. Las dificultades no nos pueden preocupar a gobiar más o menos, pero de eso no depende nuestra felicidad y tampoco es lo más importante. Como decía San José, María debe mostrar a cada segundo vibración de eternidad. Debemos aprender a relativizar los asuntos terrenos de informa que no nos impidan ver el horizonte. Lo realmente importante es que seamos felices, que nos salvemos, que nos encontremos con Dios. Y es sólo eso deber sobresaltar nuestro corazón. Lo demás no importa, o simplemente importa menos. Señor aumenta mi deseo de vivir una relación cercana a ti ordena todas mis actividades y relaciones de acuerdo con tu voluntad. Todo aquello que quieres tú, señor lo quiero yo precisamente porque lo quieres tú como tú lo quieras. Y durante el tiempo que tú lo quieras dice la oración del Papa Clemente. Once me conmovió la oración de una persona jesús de mi vida. No sé andar si no tengo en mis manos, tus mismas manos y en mi voz, tu voz callada. Quiero contener el llanto, no para que cese. No eso no importa, sino porque sé que son lágrimas de un amor inmenso, el amor que no merece derramarse en un pañuelo. Hasta aquí la oración conocer a Dios, amar a Jesús, estar con él, hablar con él cada día, buscarlo por los caminos, preguntarle a cada paso y ahora qué, sin temer más respuestas, los cambios planes, la fexx su fresibilidad, porque el corazón está pronto para responder, para ponerse en camino. Nuestra seguridad está atada en lo alto en las manos del padre, pero confiemos de verdad. Tantas veces no lo hacemos. Se nos llena la boca de buenos deseos, de buenas intenciones, pero dudamos, no sabemos bien, sino que Dios quiere coincide con nuestros deseos y no queremos renunciar a todo lo que deseamos. Amamos y anhelamos. Somos tan pobres, tan poca cosa. Quisiéramos decidir sin riesgos, con una seguridad absoluta en el futuro, sin temer al fracaso. Pero no es posible. Nuestra vida está en las manos de Dios. Por por qué no acabamos de confiar en todo del todo, porque tememos la cruz, el desprecio, en rechazo, el fracaso, la soledad, el hambre, porque nos pesa tener que dejar nuestra vida, nuestras raíces y apegos, nuestros proyectos y planes, los sueños incumplidos, porque nos duele la ruptura y la muerte, la enfermedad y el abandono. Cómo confiar en un amor de Dios que no nos promete la paz. Aquí la tierra, la felicidad, pleneta en plena caminando por estos caminos todamos y nos cuesta decidir. Señor Jesús, el día que me llames, no va a importar quien sea o que tenga. Lo único que va a contar es mi reno contigo, porque el único y verdadero tesoro es vivir siendo fiel a tu amor y no perder nunca tu amistad por el pecado. Todo lo demás es valioso en la medida en que me ayude a conservar y a vivir. En gracia te di la bendición. Que, señores, esté en tu corazón para que sepas amar con todo de él, que estén tus labios para que hables con fuerza y cede su resurrección, que esté en tus brazos para que trabajen sin descanso por amor a él y por extende su reino, que esté en tus pies para que camines por los senderos de la paz que el señor te mostrará, que esté en tu mirada limpia, porque para que tus ojos vean a Jesús en los demás que esté en tu alegría para que no la pierdas nunca, aunque motivos tengas y puedas darla a los demás en el nombre del padre y del hijo y del espíritu Santo Amén