La Alondra y sus hijos. Doña Alondra tenía un nido en un trigal una mañana antes de ir por la comida para sus hijuelos, le recomendó que escuchasen atentos cuanto dijese el labrador y que a su regreso le refiriesen lo acontecido. Cuando la madre volvió, le contaron que el labrador y su hijo habían resuelto pedir ayuda a sus vecinos para las tareas de la siega la Alondra. Se dijo de momento no hay peligro y podemos continuar aquí sin temor alguno. Al tercer día, las Alondras dijeron a su madre haber oído al labrador que él mismo iba a cegar el campo. Ha llegado la hora de marcharnos de aquí. Ordenó la prudente madre. Ya sabía que ni los vecinos ni los parientes del labrador le ayudarían, pero sí y él viene a segar el trigo. No nos queda otro remedio que mudarnos a otro campo. Si necesitamos hacer algo, hagámoslo nosotros mismos. Si te gusta este podcast, no olvides dejarnos tu like. Me gusta oh manita arriba y tu comentario ayudará a que llegue a mucha más gente y a nosotros Nos hace muy felices. También puedes visitarnos en nuestra casa en Internet Audio, cuentos Net