Oración del corazón jueves de la vigésima quinta semana del tiempo ordinario, ven espíritu creador, visita las almas de tus fieles y lleno de la divina gracia, los corazones que tú mismo creaste aleja de nosotros al enemigo. Danos pronto la paz si tú mismo nuestra guía y puesto bajo tu dirección y evitaremos todo lo nocivo por ti conozcamos al padre también al hijo y que, en ti espíritu de entre ambos creamos en todo tiempo. Gloria a Dios, padre y al hijo que resucitó el espíritu consolador por los hilos infinitos. Amén hoy celebramos a San Lorenzo Ruiz y compañeros mártires en las Filipinas, el Evangelio de San Lucas, capítulo nueve versículos, siete a nueve. En aquel tiempo, el virrey Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías y otros que habían vuelto a la vida uno de los antiguos profetas y Rodes se decía a Juan lo manda decapetar yo quién es este de quien oigo semejantes cosas. Si hay alguien que tiene que queda más, podemos decir así en el Evangelio y a quien nos cuesta entender es Herodes y sus hijos. La familia del Tetrarca e la Ilea persigue a Cristo recién nacido porque piensa que le va a quitar su reino y por ello mata a los Santos inocentes. Años después, uno de sus hijos eran de Santipas. Aunque le gustaba escucharlo ordena de capitán a Juan Bautista por capricho de Herodías que no aguantaba que Juan le acusaba de vivir en pecado. Juan denuncia el pecado de herodes su falta de coherencia y su mal ejemplo. Es cierto que podemos escandalizar al mal ejemplo cuando no vivimos la unidad de vida y cuando y nuestros hechos no responde a nuestra fe, a nuestras creencias. El mundo se que en dineros y los cristianos, por falta de unidad de vida, no ilumina ni dan sentido a las realidades concretas de la vida. Sabemos que la actitud ante el mundo de los verdaderos discípulos de Cristo y, de modo específico, de los seglares no es de separación, sino la de estar metidos en sus entrañas, como la levadura dentro de la masa para transformarlo. El cristiano queriente con su fe es sal que da sabor y preserva de corrupción. Y por esto, y para esto cuenta sobre todo con su testimonio. En medio de las tareas de nuestra fe se produciría la más grande revolución de los tiempos de todos los tiempos. La eficacia de la corredención depende de cada uno de nosotros meritano. Todas las criaturas fueron puestas al servicio del hombre dentro del orden establecido por creer por el creador. Los primeros padres, Adán y Eva, en su soberbia, introdujeron el pecado en el mundo, rompiendo la armonía de todo lo que creado y del mismo hombre. En adelante, la inteligencia quedó oscuricida y con posibilidad de caer en el error. La voluntad debilitada enferma no corrompida la libertad para amar el bien con protitud. El hombre quedó profundamente herido, con dificultad para saber y conseguir su verdadero bien. Rompió la alianza de Dios con Dios, sacando como consecuencia de ello, por una parte, de la desintegración interior y, por otra, la incapacidad de construir la Comunión con los otros. Este desorden introducido por el pecado llegó más allá del hombre, afectando también a la naturaleza el mundo. Es bueno, pues fue hecho por Dios para contribuir a aquel hombre alcanzara su último fin. Pero después del pecado original, las cosas materiales del talento en la técnica de las leyes pueden ser desviadas de su ordenación recta y convertirse en males para el hombre, oscureciéndose su fin último, separándole de Dios y, en vez de acercarle a él, nacen así muchos desequilibrios y justicias opresiones que tienen su hijo en el pecado. El pecado del hombre, es decir, su lutura con Dios es la causa radical de los tragedias que marcan la historia de la libertad. Para comprender esto, muchos de nuestros contemporáneos deben descubrir nuevamente el sentido del pecado Dios. En su misericordia infinita, se compadeció en este estado en el que había caído la tritura y nos redimió de Jesucristo nos ha vuelto a su amistad y, lo que es más, nos ha reconciliado con él hasta el extremo de podernos llamar hijos de Dios y que los océanos nos ha destinado a la vida eterna, a morar con él para siempre. En el cielo. Nos toca a los cristianos, principalmente a través de nuestro trabajo convertido en oración, hacer que todas las redes subterrestres se vuelvan a medio de salvación, porque sólo así servirán verdaderamente al hombre decía, don Álvaro del Portillo, el beato, Álvaro del Portillo decía Hemos de impregnar de espíritu cristiano todos los ambientes de la sociedad. Nos quedéis solamente en el deseo cada uno, cada una hallado en trabajo, al dar contenido a Dios en su tarea y a de preocuparse con su oración, con su mortificación, con su trabajo personal, hubiera acabado de formarse y de formar a otras almas en la verdad de Cristo para que sea proclamado señor de todos los quehaceres terrenos. La misión que el señor nos ha encomendado es la infundir un sentido cristiano a la sociedad, porque sólo entonces las estructuras, las instituciones, las leyes, los descanso tendrán un espíritu cristiano y estarán verdaderamente al servicio del hombre. Los discípulos de Jesucristo hemos de ser sembradores de fraternidad en todo momento y en todas las circunstancias de la vida. Cuando un hombre o una mujer viven intensamente el espíritu cristiano y todas sus actividades y relaciones reflejan y comunican la caridad de Dios y los rines del Reino. Es preciso que los cristianos sepamos poner en nuestra en nuestra, que los cristianos sepamos poner en nuestras relaciones cotidianas de familia, amistad, encindad, trabajo y esparcimiento, el sello del amor cristiano, que es sencillez, veracidad, fidelidad, mansedumbre, generosidad, solidaridad y alegría. Hay una unión efectiva con el señor Cuando hoy esa unión efectiva con el Señor influye en toda la actuación de una persona, esas prácticas te llevarán casi sin darte cuenta oración culterativa brotará en tu alma más acto de amor, reculatorias, acciones de gracias, actos de desagravio como esos espirituales. Y esto mientras atiendes tus obligaciones, a descolgar el teléfo, al subir a un medio de transporte, al cerrar, a abrir una puerta, al pasar ante una iglesia, al comenzar una tra nueva tarea, al realizarla, el recubrirla, decía San José María, procuremos vivir así con Cristo y en Cristo todos y cada uno de los instantes nos existencia en el trabajo, en la familia, en la calle, con los amigos. Esto es la unidad de vida. Entonces la piedad personal. Shorit se orienta a la acción, dando el impulso y contenido hasta convertir al que hacer en un acto de amor de Dios y, a su vez, el trabajo y las tareas de cada uno de cada día facilitan el trato con Dios y son el campo donde se ejercitan todas las virtudes. Si procuramos trabajar bien y poner en nuestras que haceres la dimensión trascendente que da el amor de Dios, las tareas servirán para la salvación de los hombres y haremos un mundo más humano que no es posible que se respete al hombre y mucho menos que se le ame y se niega a Dios o se le sono combate, pues el hombre solo es hombre cuando es verdaderamente imagen de Dios. Por el contrario, la presencia de satanás en la historia de la humanidad aumenta en la misma medida en que el hombre la sociedad se alejan de Dios. En esta idea de santificar las redes terrenas, los cristianos no estamos solos restablecer el orden querido por Dios y conducir a su plenitud el mundo entero. El mundo entero es principalmente fruto de la acción del Espíritu Santo. Verdadero, señor de la historia, no se ha hecho más corta la mano de Dios. Dice Isaías, no es menos poderoso Dios hoy que en otras épocas, ni menos verdadero su amor por los hombres. Nuestra fe nos enseña que la creación entera, el movimiento de la tierra y de trasastros, las acciones rectas de las criaturas y cuanto hay de positivo en la sucederse de la historia. Todo de una palabra ha venido de Dios y a Dios se ordena. Le pedimos al Espíritu Santo que remueva las almas de muchas personas, hombres y mujeres mayores y jóvenes anos y enfermos, para que sean sal y luz en las redes terrenas. Te doy la bendición que Dios, Padre, te acompañen este en tu corazón. Te cuide te haga fuerte, alegre y fiel, que Dios, hijo, te haga sentir su ternura y misericordia y te quite del corazón. Cualquier inquietud que te puede hacer sufrir que Dios, Espíritu Santo te deluces en la inteligencia, fuerza en el corazón ánimo renovado y decisión de amar con todo el corazón, que María Santísima te haga sentir su calor de madre y su abrazo a monos y Tierno y San José te cuide con su corazón de padre en el nombre del padre y del hijo y del espíritu Santo Amén