Oración de corazón. Viernes de la tercera semana. Te admiento rey celeste espíritu consolador, espíritu de verdad que estás presente en todas partes y lo llenas todo tesoro de todo bien fuente de la vida ven habita en nosotros purifícanos y sálvanos. Tú que eres bueno. Hoy celeramos a San fran Santa Francisca Javiera Cafrini, virgen que fundó el Instituto de los Misioneros Misioneras del Salsa Sacratismo Grado de Jesús. Era norteamericana. Nació en Chicago, el Evangelio de San Lucas, capítulo versículos cuarenta y seis a cincuenta y seis. En aquel tiempo, María dijo proclma mi alma la grandeza del señor se Alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador, porque ha mirado la humildad de su esclava. Eh desde ahora me felicitarán todas las generaciones por el poderoso. Ha hecho horas grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo, despersa a los obreros de corazón, de arriba de trono, los poderosos y en altece de los humildes, a los hambrientos con mad bienes y a los ricos. Lo despide vacíos a oxir de rey su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abraham y su descendencia por siempre. María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa. En la anunciación, en la casa de Nazaret, María recibe el ángel de Dios y atenta a sus palabras, lo acoge y responde al designio divino, expresando su total disponibilidad de aquí la esclava del señor Hágase en mí según Hágase mí, según tu palabra, María, por la misma actitud interior te escucha, es capaz de leer su propia historia, reconociendo con humildad que es el señor el que actúa en la vista a su pariente. En la visita su pariente, Isabel, rompe una ocación de alabanza y de alegría, de celebración, de aceleración de la gracia divina que ha llenado su corazón y en su vida, haciéndola la madre de Dios alabanza hacia un de gracias alegría. Es el cántico del Magnificat. María no ve sólo lo que Dios ha hecho en ella, sino también lo que hizo y hace continuamente a la historia San Ambrosio. En un famoso comentario sobre el Magnificat, invita a tener el mismo espíritu de la oración y dice que en cada uno esté el espíritu de María para grabar a Dios Y esté en cada uno el espíritu individual de María para soltar a Dios. Este es el único discurso de María que se ha conservado hasta nuestros días. Uno. De hecho, todos los mariólogos estudian cada una de las palabras del magnificar para penetrar en la profundidad humana y espiritual de la Virgen. Qué pensaba María de su propia vida, qué papel ocupaba a Dios. Son importantes los pobres, para la Virgen, para la madre de los hombres. Todos están, todas sus cuestiones quedan resueltos al contemplar esta hermosa oración de María. Ella sabe quién es y que todo lo que tiene se debe a la bondad de Dios. Si ella es grande, es porque Dios, el creador, así lo ha querido siente por él todo el amor que puede sentir una mujer por su esposo, pero comprende que al mismo tiempo eres el poderoso, el Santo, el que tiene infinita misericordia. Se toma a Dios realmente en serio, porque sabe que es el dueño de toda la vida y de la historia, que puede colmar sus bienes de los hombres y de los hambre Tos son de sons sin nada a los ricos. Sin embargo, hay una palabra que, curiosamente se repite varias veces entre estas líneas. La humildad será quizá la virtud característica de la Virgen. La humildad cristiana no consiste en considerarse poca cosa, lo último, lo peor, sino en saber que nuestra pequeñez unirá a grandeza de Dios, lo puede todo y que todo lo grande que somos y tenemos es donde Dios. Por este motivo, María, siendo humilde, dijo que todas las generaciones la llamarán bienaventurada? Qué grande es el valor de la humildad, cuya respéxito hubilitaten por encima de la verdad, de la fe, perdón de la caridad, de la pureza, porque vio mi humildad de aquí. Por eso me llamarán bienaventurada todas las generaciones. Así escribe Don José María el número quinientos noventa y ocho de camino. María no fue sólo una persona de fe, una creyente o a carta cabal por con su confianza y seguridad puestas en Dios, en su bondad sin límites y en su amor infinito y misericordioso, tan fe fue una mujer eminentemente humilde, entregada totalmente a Dios y a su voluntad para con ella. Igual que su fe, su humildad se la distingue de una manera especial entre todos los hombres y mujeres del mundo y de la historia. La humildad perfecta de María tuvo como fundamento la conciencia de criatura débil, frágil y limitada frente a Dios, su creador, el de un señor y señor y dueño y también creador dueño y señor del mundo y de la historia. Honnipotente y todopoderoso. Este sentimiento de humildad profunda la lleva a hacerse totalmente disponible, a entregarse sin reservas a Dios plenamente segura de que esto era lo mejor que podido hacer para responder adecuadamente a su amor preferencial y a su delicadeza para con ella en todos los momentos y circunstancias de la vida. María actuó movida por este sentimiento profundo y sincero. Se experimentaba a sí misma como las cabal del señor, su servizora incondicional, su criatura más pequeña, su ser, su vida, todo su persona eran de Dios y para Dios para amarlo, para servirlo en lo que él quisiera y como él quisiera a lo largo de su vida en el mundo. María repitió una y mil veces con absoluta sinceridad afarse con la que había respondido al Ángel Gabriel cuando fue visitarla de parte de Dios para anunciarle la encarnación de Jesús, la fase que cambió totalmente su historia y la historia del mundo, su vida, sus planes, sus proyectos y sus ilusiones. De joven enamorada y que la vínculo íntimamente con Dios padre, convirtiéndola en su gran colaboradora y aquí la esclava del señor Hágase en mí, según tus palabras sub tu palabra. De esta manera, María hizo de toda la vida subido a un continuo acto de fe profunda, un actodo humilda, un acto de amor a Dios, un acto de entrega total a la voluntad salvificadora, salvadora que ella fue descubriendo poco a poco en su vida de cada de cada día. Pero la humildad de María no fue una humildad pasiva, estática, quieta, hepática, sino ni la convirtió en una persona apocada, acoprejada, disminuida. Todo lo contrario. La humildad de María fue siempre una humildad activa y operando, una humildad vital, una humildad dinámica y eficaz que dio sentido a la fuerza de todas relaciones, incluyendo la más simples y cotidianas, a todas sus palabras, a todos sus pensamientos, a todos sus actitudes. La humildad hizo a María un ser humano pleno y seguro y lleno de fuerte activo y dinámico por su humildad. Allá conservó su corazón el secreto de la maternidad virginal hasta que Dios mismo se lo dio a conocer a José y después un niño y a él guardó perfecto silencio sobre la condición nacional de Jesús ante sus vecinos, amigos y parientes. Dios era dueño absoluto del misterio de Jesús y sólo él pudiera reconocer cuando lo considerará conveniente. Por su humilda, María fue a toda prisa. Como dice San Lucas, se servirá a Isabel su variente en el momento en que ella más necesitaba de su ayuda, sin detenerse a pensar en su condición superiosísima, pues era madre de Dios que ya crecía en sus entrañas. Por su humildad, a María fue capaz de reconocer, aceptar y proclamar una y otra vez con tontal sencillez y claridad las obras maravillosas que Dios realizaba en ella por pura gratuidad, sin atribuirlas a méritos propios. Engradece mi alma al, señor y mi espíritu. Se alegran Dios, mi Salvador, porque ha puesto los ojos y la humildad de su esclava por su humilda. María vivió en pobreza y sin perder la alegría ni la espontaneidad que le dan características, sino sabía que era la madre del hijo de Dios y que su maternidad era una gracia especialísima de Dios. Pero no sentía, no creía que ese privilegio le hiciera superior a quienes compartían su vida con ella y, por tanto, perecedora de riquezas y comodidades de aplausos y honores por su humilda. María guardó silencio en escuchar en el Templo de Jerusalén la respuesta un tanto dura de sus hijos de Jesús. Cuando ella la reclamó, le reclamó como madre, aunque no la comprendió. El silencio fue la expresión privilegiada y constante de la humildad de María, pues humilá María inclinó la cabeza ante la ausencia aparente de Dios en los difíciles años de la vida privada de Jesús en Nazaret, cuando la monotonía de lo común y corriente parecía contradecir el anuncio del Ángel de que su hijo sería grande porque era el hijo del altísimo. Por su humildad a María vivió lejos de Jesús los tres años de su vida pública sin participar en ninguna manera de sus pres cuando era aclamado por la multitud de los por sus milagros y por sus o por profetas. Sin embargo, ninguna atención para sí Villa es su condición de madre de nuevo profeta, pues su humilde a María fue siempre servicial, amable, comprensiva, cariñosa, acogedora y atenta a las gencias de otras de que vivían cerca de ella y también a las necesidades de cualquiera que quienes acuden a ella en busca de ayuda, Pues humildad a María fue capaz de acompañar a Jesús en el momento más difícil de su vida, la crucifixión, segura de su toda la inocencia y segura también de lo que había sucedido la voluntad de Dios, y ello le había entregado totalmente a esa voluntad divina. Pues Humildad, unida a su fe, María creyó esperó contre toda esperanza y no fue desfraudada, pues humildá María recibió a su muerte la corona de la gloria de Dios, que era solamente a los que a los humildes de corazón. Jesús, siguiendo el ejemplo de María, tú aprender a ver en el corazón de lo que los ojos invente, por si solos no lo harán recibir. Tu encarnación es un tono tan grande que solo con la fe puedo acogerlo aún sin comprenderlo. Gracias. Posaría a mi encuentro en esta oración, fortaleciendo así mi fe en el inmenso a mirecido amor que me tienes dice hoy la antífona o reír de las naciones y deseado de los pueblos, piedrangular de la fe, la iglesia que haces de los demás un solo cuerpo y ven y salva al hombre que formaste. Te va a rodearte la tierra. Te doy la bendición que soy yo sin tu corazón, para que sepas amar con todo él vez en tus labios, para que abres con fuerte fe de su resurrección. Que estén tus brazos para que trabaje sin descanso, por amor a él y por extender de su reino, que esté en tus pies, para que camines por senderos de paz que el señor te mostrará que esté en tu reino, para que tus pies, que estén tus pies, para que camines, que esté en tu mirada limpia perdón, para que tus ojos vean a Jesús en los demás, que estén tu alegría para que no lo dudas nunca, aunque motivos tengas y pueda darlo a los demás en el nombre del padre y del hijo y del espíritu Santo Amén