El ratoncillo vanidoso había cierta vez un ratoncito que, por la vanidad de parecer, guapo se había dejado crecer el rabo desmesuradamente. Sus congéneres, al observar tan larga cola, le repetían a porfía tenga cuidado su merced Qué tarde o temprano vuestro descomunal. Rabilongo os dará un disgusto colosal, pero el aludido no daba oído a la prédica de sus sensatos compañeros. El ratoncito, satisfecho con su singular rabilón, se paseaba durante el día fuera de su madriguera y a cuanto mortal encontraba en el camino, le endilgaba esta canción. Mire hermano, no tenga envidia de la cola que a mucha honra me acompaña, pero no os acerquéis a ella, qué es signo de grandeza. Un día, mientras se paseaba cerca de su mansión, vino el gato y el vanidoso. Viendo el peligro, se dio a la fuga y enfilo hacia una puerta entreabierta y desgraciadamente, el gato alcanzó a aprisionar su cola y sin miramiento se lo comió de un solo bocado. De esta suerte, el ratón de nuestra fábula perdió la vida y su mismísima cola. Dios, al humilde levanta y al orgulloso quebranta. Si te gusta este podcast, no olvides dejarnos tu like. Me gusta oh manita arriba y tu comentario ayudará a que llegue a mucha más gente y a nosotros nos hace muy felices. También puedes visitarnos en nuestra casa, en Internet Audio, Cuentos Net