Oración del corazón jueves de la vigésima novena semana del tiempo ordinario. Espíritu Santo Dios, definida pureza santifica mi alma. Espíritu Santo que habitas en mi alma rensfórmala y haz la toda tuya. Espíritu Santo Amor, sustancial del padre y del hijo, Permanece siempre mi corazón. Espíritu Santo Amor eterno. Hoy celebramos a sa deberisto Papa, el Evangelio de San Lucas, Capítulo doce versículos cuarenta y nueve al cincuenta y tres. En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos. He venido a aprender fuego en el mundo y ojalá estuviera ya ardiendo. Tengo que pasar por un bautismo y que angustia hasta que se cumpla. Pensáis que he venido a traer al mundo la paz, no sino división en adelante. Una familia de cinco estará dividida tres contra dos y dos contra tres. Estarán divididos el padre otra el hijo y el hijo contra el padre, y la madre contra la hija y la hija contra la madre? La suegra contra la nuera? Y ira nuera contra la suegra? Hay unas palabras de Jesús que nos desconciertan y que se han de explicar porque de otro modo pueden generar malentendidos. Hemos leído que Jesús dice a los discípulos pensáis que he venido a traer paz a la tierra, no sino división. Qué significa. Esto significa que la fe no es una cosa decorativa. Ornamental. Vivir la fe no es decorar la vida con un poco de religión, como si fuese un pastel que se le dió cora con nata o con una guinda cada al toque final a la obra de arte no. La fe no es esto. La fe comporta elegir a Dios como fundamento de la vida y Dios no es vacío. Dios no es neutro. Dios es siempre positivo. Dios es amor y el amor es positivo. Después que Jesús vino al mundo, no se puede actuar como si no conociéramos a Dios, como si fuese una cosa abstracta, vacía de referencia puramente nominal. No, Dios tiene un rostro concreto, tiene un nombre. Dios es misericordia, fidelidad, es vida que se dona a todos nosotros. Cuando se ha entendido que la esencia del Prisánimo se halla en la Caribe, en el apasionado amor a Dios y a sus cosas, estas palabras del señor no deberían sonar extrañas o contradictorias. Es más que eso está empleado, empleando un lenguaje contradictorio y una apariencia para dar a entender precisamente hay que consiste el vardero amor de él, el verdadero amor a él. Sí, porque el amor realmente, como lo ha de entender el cristiano, está muy lejos de s ser un diluido sentimiento de afecto, bonito y pasajero, como el de una flor de primavera. Más bien es como el fuego que a la vez lo enciende todo y va consumiendo una y otra cosa. Es algo que se entiende, que tiende, que se extiende, perdón, eh que tiende por naturaleza a expandirse con calor, con pasión y que divide a los corazones fríos y mezquinos que nada más piensan que llenar sus pobres pretensiones. El amor de Jesús en la Tierra es la forma como Dios nos ama. El amor de Jesús tiene que penetrar las capas más profundas de mi alma hasta mi subconsciente, cuánto nos cuesta profundizar. Vivimos muchas veces en la superficie, llevados por las olas de la vida, amando superficialmente sin honduras, sin solidez. Es necesario que Dios acarice con su amor a las capas más hondas del alma y ponga orden en mi amor. Qué bonita es esta expresión. Él ordena en mí el amor. Cuánto desorden ay hoy en el hombre, Cuántos amores desordenados llevamos guardados en el corazón. Vivir con el alma anclada en el amor de Dios ordenada en él es el bien que él quiere para mí y para mi vida. Necesito dejar que él penetra hasta lo más hondo de las a más hondas capas de mi alma para que su amor venza en mí. Jesús se siente amado por su padre hasta lo más profundo de su ser Esa es su verdad más honda. Pienso en las palabras que dice en la última cena me conmueve mucho. Yo no soy así. En la oscuridad no veo a Dios Y es cuando más lo necesito. Dudo a veces de su presencia mirado, Dudo muchas veces al ver sufrir a los que amo, Dudo cuando caigo y de de querer qué me siga queriendo dónde está Dios, dónde está la justicia, dónde su amor, dónde está mi padre, que no viera rescatarme, cómo me deja vivir esto solo por qué no lo solucione. Nos soluciona. Clamamos y nos vemos a Dios crucificado a nuestro lado, amándonos más que nunca. Y Jesús sabe que en ese momento el padre nos sostiene. El padre sa con él a su lado que ahora más que nunca es su hijo Jesús vino a la tierra a mostrarnos el rostro de Dios, a darnos el corazón y el amor de Dios. Nunca he entendido cómo, después de conocer a Jesús, podemos dudar del amor de Dios por amor. Se dejó matar, se dejó prender en su vida. Fue por los caminos acompañado a los que estaban más solos, sólo con su mirada acogía sanaba porque estaba llena de compasión, ns de perdón. Se dejó atravesar, No pidió nada, lo dio todo, compartió nuestra vida, descalzo pobre, necesitado. Dejó de saberlo todo para compartir mi búsqueda, mi propia ignorancia en desconcierto. Dejó de poder hacerlo todo para mostrarme el amor que vence el miedo, las dudas y la inquietud desde la pobre y la propia impotencia porque desde la confianza se hace más grande todavía. El amor es el amor del que se pone en mi lugar Jesús de la vida. Por mí tiene el corazón atado a sus amigos. Ama su misión de vendar heridas, de llevar alegría, de tocar a los que nadie quiere tocar, de hablar de un Dios que es padre y que no os ha dejado huérfaros. Seguir a Cristo es algo radical, algo que no nos compromete del tozo. Y así es la caridad. Ese es el fuego que Cristo a espera arder en los corazones de los que le amen. Están, por tanto, muy lejos de ser sus palabras interpretadas con la literialidad de la carne. Hay que saber, hay que haber experimentado el fuego de su amor para entenderlas correctamente. Pide, por tanto, el don de la caridad, tu amor apacinado a Cristo que traiga la guerra a las fuerzas que quieren destruir la verdadera paz en la tierra. Pide saber amar hasta ser incomprendidos, prosegoístas de nuestro mundo. Pide vivir siempre luchando en la lucha del que cree en la fuerza del amor y consigue que el mayor número de seres humanos conozca a ese Dios que se entregó por ellos por puro amor. En esto conocerán los demás que somos de Cristo. Agradece el don de la fe y comunícalo, Dios, padre, hijo y espíritu Santo. Gracias por esta oración y por el don de mi bautismo. Esa chispa de vida divina que recibí debe estar en continuo crecimiento. No quiero que las presiones, no quiero ningún momento externas a mi propia o mi propia debilidad me lleven a la mediocridad o a la indiferencia que puede apagar esta luz. Te doy la bendición que Dios, Padre, te acompañes en tu corazón. Te cuídete a fuerte, alegre y fiel, que Dios, hijo, te haga sentir su ternura y misericordia y te quite el corazón cualquier inquietud que pueda hacerte sufrir que Dios, Espíritu Santo, te debuces en inteligencia, fuerza en el corazón ánimo renovado y decisión de amar con todo el corazón, que María Santísima te haga sentir su calor de madre y su brozo amoroso y tierno y sa José te cuidó su corazón de padre en el nombre del padre y del hijo y del espíritu Santo amén