Oración del corazón sábado de la legésima semana del tiempo ordinario. Ven Espíritu Santo. Hoy quiero pedirte que me ayudes a comunicarme con los demás. Enséñame a decir la palabra justa, a mirar a los demás como ellos necesitan ser mirados, a tener el gesto oportuno con tu agua divina, rega todas las cosas buenas que has puesto en mi alma, en mi vida para que pueda hacer el bien. Enséñame a escuchar, para descubrir lo que los demás esperan de mí y para qué encuentren en mí generosidad y acogida. Hoy celebramos a San Martín de Tours, el Evangelio de San Lucas, capítulo dieciséis versículos nueve al quince. En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos graos amigos con el dinero injusto para que cuando os falte o recibaré las moradas eternas. El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar el que no es honrado lo menudo tampoco le importante. Es un rado. Si no fuisteis de fiar en el vil dinero, quiero os confiará lo que vale de veras. Si no fuisteis de fiar en lo ajena, lo vuestro quién no os rodará ningún. Siervo puede servir a dos amos, porque bien aborrecerá uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso el segundo. No podéis servir a Dios y al dinero. Oyeron esto unos fariseos amigos del dinero y se burlaban de él y Jesús les dijo vosotros presumíste de observantes delante de la gente, pero Dios os conoce por dentro la arrogancia con los hombres. Dios la detesta un cristiano que recibe el don de la fe en el autismo, pero que no lleva adelante este don por el camino del servicio se convierte en un cristiano sin fuerza, sin fecundidad. Al final se convierte en un cristiano para sí mismo, para servirse a sí mismo su vida. No, su vida es una vida triste. El señor nos dice que el servicio es único. No se pueden servir a los amos, oh Dios o las riquezas. Podemos alejarnos de esa actitud de servicio, primero por unos poco, por un poco de pereza, y esto pone tibio el corazón. La pereza se convierte en un cómodo. La pereza nos aleja del servicio y nos lleva a la comodidad, al egoísmo. Hay muchos cristianos así son buenos man a misa, pero el servicio es aquí. Cuando digo un servicio, digo todo servicio a Dios y en la adoración, en la oración, en las alabanzas. Servicio al prójimo cuando debo hacerlo, Servicio hasta el final, porque Jesús en esto es fuerte. Así también vosotros, cuando vayáis, hayáis dicho lo que os ha ordenado en entonces, es decir, s o sons siervos inútiles, servicio gratuito sin pedir nada. La otra posibilidad de alejarse que la actitud del servicio es a dueñarse un poco de las situaciones, algo que ha sucedido a los discípulos, a los mismos apóstres alejaban a la gente para que no molestase a Jesús, pero para estar como dos ellos. Los discípulos se arrollaban del tiempo del señor, se dueñaban del poder del señor. Lo querían para su grupo, se llenaban de exactitud y servicio, transformándolo en una estructura de poder, algo que se entiende viendo las discusiones para ver quién era el más grande entre Santiago y Juan y la madre que va a pedir al señor que uno de sus hijos sea el Primer Ministro y el otro, por así decirlo, el Ministro de Economía, como decía Sam, el papajo Francisco o Nobilia, con todo el poder en sus manos. Esto sucede también hoy, cuando los cristianos se convierten en Amos, Amos era fe Amos del Reino, Amos de la Salvación. Esta es una tentación para todos los cristianos. Sin embargo, el señor nos habrá de servicio en humildad, de servicio en esperanza. Y esta es la alegría del cristiano, porque Jesucristo conoce en vuestros corazones. Nos advierte de pediros más útiles que pueden aparecer en la vida espiritual diaria. El que es fiel en lo poco también es fiel lo mucho. La ley del amor, que es la ley de Cristo ha venido a traer el mundo, es la del amor sin medida. En el amor no hay mucho ni poco, o se ama o no se ama. Puede ser que las consecuencias de un acto hecho sin amor sean pequeñas o grandes, pero cuando se ha faltado el amor se ha dejado de amar en ese acto concreto. Si no sabemos a usar correctamente las riquezas injustas y ajenas, es decir, todo lo material que es externo a nosotros y, por tanto, no nos pertenece con totalidad, mucho menos seremos capaces de manejar con corrección las riquezas verdaderas y propias que son las cosas espirituales que en verdad son propias de cada hombre. Del mismo modo, quien no ama a los hombres, a quienes ve, no puede decir que ama a Dios a quien no ve? Si no somos ordenados y justos con las causas materiales que vemos menos, no seremos las cosas espirituales que no saben. No podemos servir a Dios y al dinero. El dinero representan al humano interés. Nuestro corazón desea hacer el bien, pero lo hacemos para servir a Dios o para servirnos nosotros mismos. Cuando nos ocurre una desgracia, fácilmente nos preguntamos y por qué A mí no será que durante su momento de tranquilidad hemos sido buenos por inercia, pero no por amor a Dios, de tal manera que, cuando su voluntad contradice la nuestra ya no somos generosos. Señor Jesús, sé que mi vida no sirve de nada si no lo de por ti, pero sabes cuánto me cuesta desprenderme de mi tiempo, de mis gustos, de mis tesoros. Ayúdame a tomar una decisión irrenucable sin tratar de servir a ti el mundo, dándote el primer lugar en mi vida, podré servir mejor a mi familia, a mis amigos y a los demás. Todoy la bendición. Qué, señores, esté en tu corazón para que se pasaba con todo él, que esté en tus labios para que abres con fuerza y ceden su resurrección, que esté en tus brazos para que trabaje sin descanso por amor a él y por extender su reino, que sea en tus pies para que camines por los senderos de la paz que el señor Te mostrará. Que esté en tu mirada limpia, porque para que tus ojos vean a Jesús en los demás, que esté en tu alegría para que no la pierdas nunca, aunque motivos tengas y puedas darle a los demás en el nombre del padre y del hijo y del espíritu Santo amé