Oración del corazón. Lunes de la segunda semana de cuaresma ven Espíritu Santo, sin ti no hay vida que valga la pena. Por eso, desde mis dudas, temores y cansancios y debilidades, quiero involcarte ven Espíritu Santo a regalo que está. Seco Ven a fortalecer lo que está débil Venos a dar lo que está enfermo. Amén hoy celebramos a San Alejandro Obispo y a San Porfirio Obispo. También el Evangelio El Saluca, capítulo seis ita y seis al treinta y ocho. En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos sed misericordiosos, como vuestro padre es misericordioso. No juzguéis y no seréis juzgados? No condenéis y no seréis condenados? Perdonad y seréis perdonados? Dad, y se os dará os verterán una medida generosa colmada remecida. Rebosante, pues, con la medida con que veréis os medirá a vosotros. En este texto del Evangelio, Jesús tiene la intención de mover nuestros corazones en una sola dirección, el amor a nuestros enemigos. Qué fácil es amar a los que nos aman irá en otra ocasión. Sin embargo, lo más difícil el amor cristiano es vivirlo con los que no nos corresponderán, con los que nos insultan o persiguen, con los que hablan mal de nosotros a nuestras espaldas, con los que luchan por arrebatarnos nuestro puesto de trabajo, nuestros enemigos. Ta consigna que nos envía a Jesucristo es clara, sed misericordiosos. Un corazón que no perdona, no es un corazón cristiano, sino que es un corazón que no agrada ni da gloria a Dios. Por eso, Cristo dirá en otra ocasión que sí, cuando nos acercamos a Dios para rendir en la ofrenda, recordamos un enemista con alguno de sus hermanos. Primero debemos reconciliaros con él y después realizar la ofrenda. Practiquemos estas dos virtudes que nos propone Jesús en nuestra vida, la misericordia y la benevolencia. Pongámonos que ninguno de nuestras conversaciones, charcas o discusiones se mezclen jamás la más mínima crítica hacia alguno de nuestros hermanos, que son todos los hombres. Se paciente con los efectos y limitaciones de los demás, morzando en todo y con todos la bondad de Jesucristo para crecer, para poder crecer con el amor a los demás. Tengo que aprender a fijarme en ellos. Como recuerdo Benito dieciséis en uno de sus mensajes de cuaresma. Este fijarme tiene un amor y bondad buscando el bien de la persona, de toda la persona, es hacer bien el mandamiento del amor al amor que el amor exige y urge a tomar conciencia de que tenemos una responsabilidad respecto a quien, como yo, es criatura de Dios. Lo más terrible en nos pecar sin dudad de la misericordia. Para convencerse de ello, basta como comparar la desesperación de Judás y las lágrimas de Pedro. Después de que ambos trecionaran Jesús, uno orco, el otro se dejó reconciliar con su señor y se convirtió en un gran santo que conocemos. No pudimos acoger la misericordia sincera a su vez, misericordiosos. Perdonamos como nosotros perdonamos, decimosle el padre nuestro. Perdónanos perdad ser compasivos como vuestramivos o parece compasivo. Insiste jesús que cuenta la palabra del dolor despedado, el dudor de corazón, duro que somos todos cuando nos llegamos a perdonar a los hermanos, mientras ellos nos perdonan, mientras Dios nos perdona. La misericordia. Es la ternura fiel, la compasión, la misericordia nos desarma en lugar de suscitar en nosotros el juicio que condena, en lugar de poner en nuestros la dos y la palabra que encierra abre nuestro corazón a la miseria de nuestros hermanos. La misericordia solo se proclama viviéndola cada día allí donde estemos. La misericordia no es sólo perdón, es una cria, es una ternura fiel, una compasa compasión que aparece a la persona en lo más profundo de su ser Y esto siempre y esto frente a todo tipo de miseria la del pecado, por supuesto, pero también la del hambre, la sed, el aislamiento, la desesperación, la privación de libertad, el dolor físico, la decadencia muy social. En definitiva, lo que Jesús se enumera cuando habla de juicio final, tuve hambre, tuve seed, estuve preso enfermo, forastero y estuir, aconsejar con solar, confortar son obras espirituales de misericordia, como también lo son Perdonar y sufrir con paciencia. Las obras de misericordia corporales consiste en especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no tiene vestir al desnudo, visitar a los enfermos, a los presos y enterrar a los muertos. Las obras de misericordiano son buenas obras en el sentido estricto de la palabra. Todos tenemos la tentación de ayudar al prójimo desde la altura de nuestra virtud, nuestra devoción, nuestra situación social en los medios materiales. Pero entonces no se trata de misericordia, porque la misericordia sólo se vive uniéndose al otro en su miseria, lo que para hacer cada uno de lo que nosotros significa aceptarlos a proble miseria. Solo aceptando de conocerme pobre y pecador ante Dios, presentándome ante él como pobre, puedo recibir de él el amor de la misericordia con la que a su vez puedo amar a los demás. No se trata de un popedísimo espiritual negando mis capacidades y riquezas. Se trata de ser bien consciente de que no he merecido nada, de que todo se me ha dado gratuitamente y de que soy fundamentalmente un pequeño. Qué se lo debe todo a su padre. Eso refleja, en particular, en todas las tareas educativas. La misericordia, es digamos, el tono de la educación cristiana, es la misericordia que nos hace pacientes disponibles para escuchar y consolar, capaces de explicar lo mismo cincuenta veces y de repetir indefinidamente la mismas tareas que abren corazón y los brazos para coger al hijo pródigo y que perdona setenta veces siete. Esta misericordia que nos hace ante todo recibirnos revercibirlos de Dios tal como somos. Si irritarnos por nuestras propias limitaciones, nuestra acto autoridad será aún mayor que nuestros hijos con otros hijos perdón, porque no se basará en nuestros propias fuerzas, sino del señor y seremos tanto más pacientes con ellos, porque nos confiaremos constantemente en todas nuestras debilidades y errores a su infinita misericordia. Por cierto, hoy llegamos a los ocho años, ocho años ya d y el comienzo de la oración del corazón. Gracias a Dios, he podido hacerlo cada día sin faltar ninguno para que veas como he ido cambiando fíjate, como fue la primera que hice esa mañana del veintisiete de febrero de dos mil dieciséis. Me tras hacía un rato de gración, leguía a la palabra de ese día y pensé y por qué no. Esta palabra meditada y comentada la pasó a unos cuantos personas amigas. Así lo hice y lo mandé por whatsapp a unas cuantas personas, pero se fue difundiendo más y sé que ahora llega a muchísima gente no controló ni tampoco pensaba hacerlo en España y fui en bastantes países. Doy gracias a Dios y a todos los que tenéis la paciencia de leerro cada día y de difundirlo también porque algunos días os habrá ayudado más y otros. Es lógico y lo habréis leído y es lógico. Seguro que recibís otros mensajes del mismo tipo que al final saturan. Y también perdón, porque en el primero decía brevísimo comentario y ya veis que de bebísimo, lo tiene mucho qué le vamos a hacer si te ayuda, bienvenido sea y si no lo borras. Y ya está para conmemorar de alguna manera de sería hicimos un vídeo de algunos testimonios que te reenvío. Así decía el primero de febrero de dieciséis inicio hoy un breve comentario diario a Liturgia de la misa del día, ya sea dará lecturas o de las oraciones. Intentaré que sea fruto de la oración, por si puedo ayudarte resperas grandes cosas. Es solo un pensamiento, un movimiento del corazón que quiere alzar y conectar con Dios y el mejor camino es su palabra. Llamaré oración del corazón, porque es el corazón a que se dirige a Dios, se abre la divinidad y le escucha. Así de ser el primero leo. Oíd recordemos las maravillas que hizo un señor Antífora del Salvo verdaderamente comentaba. Son tantas la maravillas que Dios hace en tu vida, incluso un días en los que todo pareció oscurio o complicado. De verdad que no hay nada por lo que hoy tengas que dar. Gracias a Dios. Quizás no te has fijado en la sonrisa de uno de tus hijos o en el pequeñito dolor con el que te has levantado, que significa que su crusta contigo o en ese detalle que hoy tus padres, oh, mur amigo o amiga, han tenido o tendrán contigo dale Gracias porque él es bueno, porque es eterne su misericordia. Ojalá, hoy le descubras y le quieras un poco más. Quería algo sencillo, breve y al corazón, como tiene que ser el comentario de la bajel que ayude un brevísimo, Oh, comentario que hiera el corazón sane y de esperanza. Compártelo con quien quieras. Así hasta ahí el texto de aquel día. Hace ya ocho años te doy la bendición, Dios, padre misericordioso. Te concedo como al hijo pródigo, el gozo de volverá a la casa Paterna Cristo, modelo de oración y de vida. Te Guíe a la auténtica conversión del corazón a través del camino de la Cuaresma. El espíritu Santo, de sabiduría y de fortaleza te sostenga la lucha contra el maligno para que puedas celebrar con Cristo la victoria pascual y la bendición de Dios. Todopoderoso padre, hijo y espíritu Santo descienda sobre ti y permanezca siempre amén