Oración del corazón sábado de la vigésima octava semana del tiempo ordinario, yo me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones y quiero ser siempre reducir a vuestras santas inspiraciones. Oh, Santo, espíritu dignaos formrarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús, que Gloria a Dios creador, padre Gloria, el hijo redentor Gloria, el espíritu Santo santificador. Amén hoy celebramos a Santa A, la Madre Laura, de Santa Catalina de Siena, el Evangelio de Sa Lucas, capítulo doce versículos ocho al doce. En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos. Si uno se pone de mi parte entre los hombres, también el hijo del hombre se pondrá de su patria entre los ángeles de Dios? Si uno me reniega entre los hombres, lo regalarán ante él, ante él los ángeles de Dios. Al que hable y contra el hijo del hombre se le pondrá perdonar. Pero al que blasseve contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando os conduzcan al templo a la Señoragoga, ante los magistrados y las autoridades, nos preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo vais a defender, porque el Espíritu Santo sellará en aquel momento que tengáis que decir. El amor de Cristo por la Iglesia es un amor fiel, un amor perseverante. No se casa nunca de amar a su iglesia en un amor fecundo. Es un amor fiel. Jesús es el fiel San Pablo. Una de sus cartas dice si tú confiesas a Cristo, él te concederá a ti delante del padre. Si tú reniegas a Cristo, él te regará a ti. Si tú no eres fiera, Cristo, él permanece fiel porque no pueden dejar renegarse a sí mismo. La fidelidad es precisamente el ser del amor de Jesús, y el amor de Jesús en su iglesia es fiel. Esta fidelidad es como una luz sobre el matrimonio. La fidelidad del amor siempre fiel, siempre, pero también incansable en su perseverancia, precisamente como el amor de Jesús por su esposa. Por ello, la vida matrimonial debe ser perseverante, porque, al contrario, el amor no puede ir delante. La perseverancia en el amor en los momentos bonitos y en momentos difíciles, cuando hay problemas, problemas con los hijos económicos. Aquí, los problemas, los problemas de allí, pero el amor persevera va adelante siempre buscando resolver las cosas para salvar la familia. Esta es una forma muy hermosa de ar testimonio de Cristo. Sin embargo, dar testimonio de Cristo es arriesgado y lleva muchas veces al martirio, como Cristo anuncia al Evangelio. Pero no hay que olvidar la otra cara de la moneda que si Cristo nos invita a dar testimonio dela ante los hombres, es porque sabe que el mundo está deseando que alguien le anuncie la palabra. Cristo nos habla de dar testimonio de él ante los fariseos hombres y luego habla del martirio. Está profetizando lo que será la vida de reis Lesia durante los veinte siglos de su existencia, desde la muerte de San Esteban hasta el último monja a seda en China. Por atreverse a predicar el Evangelio en el mundo moderno que, tanto alardea de comprensión y tolerancia, la Iglesia sigue ofreciendo a Cristo la sangre caliente y enamorada de quienes no temen morir por él. El siglo XX fue el de los millones, así, millones de mártires, los del comunismo en Asia, Europa Oriental y España, los del nazismo o los del simple odio a Dios en la Guerra Cristina de México o del extremismo musulmán en África. Puede que a nosotros no se nos presente esta ocasión de nuestra vida ni que el señor nos pida esta muestra de amor, pero sí nos pide el martirio que puede suponer día tras día, levantarse al primer sonido del despertador. Sonreír cada jornada a esta persona que podemos llegar a no soportar callarnos por dentro cada vez que nos venga un juicio negativo sobre alguien del trabajo, seguir poniendo nuestro cariño, a pesar de no recibir nada a cambio, no abandonar el trabajo estipulado por cansancio o tantas cosas que son pequeñas espinas que podemos ofrecer. Abandonar él adiós pequeños martirios que hacen de nosotros, otros cristos y que son manifestaciones del amor a Dios. No podemos olvidar que el dolor siempre tiene que estar cargado de esperanza. La cruz por la cruz es inútil y no lleva más que a la desesperación. Jesús sufrió como nadie, pero resucitó. El sufrimiento no fue inútil ni estático. Se produjo en un período de tiempo ilimitado y la respuesta a ese dolor fue la resurrección. El mayor milagro que se ha dado y se dará en toda la eternidad planteate en tu oración la paz en el momento crucial de la muerte. No se inventa, no se inventa en un momento para otro, las palabras de san fructuoso brotan de un corazón enamorado que va a encontrarse con el señor para siempre. Le apenas dejar solo a los de la que ama le conforta saber que dentro de nada estará con jesús. Acaso no vamos a morir todos algún día, Aún así, Aún así. Lo cierto es que lo más normal es que yo no enfrente esa posibilidad de mi vida y no por ello quedo sin miedo de otro tipo de martillo, el martirio del amor. A ese mertillo estoy siempre invitado siempre siempre. El acto de amor de todo el alma con todo mi cuerpo es un gesto martirial y el alma que ama de verdad no es que dice amar a todos y luego mama a nadie, sino el que ama de verdad, el que ama en concreto a rostros concretos y vidas concretas. Ese hombre enamorado de lo humano hidro divino, vive el martirio. Cada vez que ama. Estoy acostumbrado a que me cuiden, no a cuidar, a que me den, no a dar a quien sacrifiquen, a que se sacrifinquen por mí, no a sacrificarme. Para alguien, el matrido de labor exige mucha entrega, confianza y abandono, lo mismo que el martillo de los que murieron Mártis. Pero no se juega en una hora. Se juega en la entrega diaria de toda una vida. Piensa en la vida de tantos matrimonios que cuidan a sus hijos y cuidan el amor Conyugal, renunciando a la propia a lo propio por amor no es también en su martirio la vida bien vivida en Dios de fruto abundante, como dice la sara escritura Bendito, quien confía en el señor y pone el Señor su confianza será un árbol plantado junto al agua que junto a la corriente echa raíces. Cuando llegue el estío no lo sentirá su hoja estará verde en año de sequía. No se inquieta, no deja de dar fruto. Mi vida dada por amor, mi servicio generoso, que no busca el propio bien, sino el del prójimo, el que acepta el sacrificio diario de la entrega y sonríe en medio de la tribulación. Ese martirio del amor es una gracia que pido cada día para no buscarme a mí diciendo que busca a Dios para no quererme, no querer que me sirvan diciendo que soy yo quien sirve te di la bendecia, Dios, padre fuente principio de todo bien. Os conceda su gracia, darámes a vosotros una abundante bendición y os conserve sanos y salvos donde toda la vida y os mantenga integrose la fe. Os conceda una esperanza generosa que os haga perseverar en la calidad. Él guíe en la paz por sus acciones, escuche siempre vuestros fregarias y os conduzca a la vida tera y la bendición de Dios, todopoderoso padre, hijo y espíritu santo, diseña sobre vosotros y permanezca siempre amén