Oración del corazón sábado de la vigésima novera semana del tiempo ordinario. Yo me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones y quiero ser siempre dócir a vuestras santas inspiraciones. Oh, Santo, Espíritu dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús, Gloria al padre criador, Gloria al hijo redentor, Gloria al espíritu Santo santificador. Amén celebramos hoy la fiesta de los Santos Apóstoles, Simón y Judas. El Evangelio es de San Lucas. Capítulo seis, versículo doce al diecinueve. En aquel tiempo subió Jesús a la montaña orar y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió doce de ellos y los nombró Apóstoles Simón, al que puso el nombre de Pedro y Andrés, hermano Santiago y Juan Felipe Bartolomé Mateo Tomás Santiago. El ceo Simón podado el celotes Judas de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor, bajó del monte con ellos y separó en un llano con un grupo grande de discípulos y de pueblo procedente de tu A Judea, de Jerusalén y de la Costa de Tiro y Sidón. Venían oírlo, ya que los curara de sus enfermedades. Los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados y la gente trataba de tocarlo porque salía de él una fuerza que nos curaba a todos. Señor Jesús, en varias ocasiones el Evangelio hace mención que pasaste la noche en oración y yo qué batallo para hacer mi meditación de diez quince veinte minutos. Tu oración es fruto de tu amor, de tu dependencia. Dios ilumíname para que yo pueda crecer también en mi amor y que ahora sepa disponer mi corazón para hacer la voluntad, tu voluntad, la voluntad del padre. Este día ayúdame hacer con fruto este rato de oración. Jesucristo, enséñame orar, hazque te amé a tal punto, hasta tal punto que me sea imposible no seguirte, decía el Papa fred Veredicto comentando este evangelio. Cuando las decisiones se convierten en algo urgente y complejo, su oración se hace cada vez más larga e intensa. En la inminente lección de los doce apóstoles. Por ejemplo, Lucas destaca la duración de la oración preparatoria de Jesús. En estos días, Jesús se retiró una montaña para orar y pasó toda la noche en oración de disco con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y dirigió doce de ellos a los que dio el nombre de apóstoles. Observando la oración de Jesús, debe surgirnos diversas preguntas. Cómo rezo yo, cómo rezamos nosotros, qué tiempo dedicamos en relación con Dios es suficiente a la educación y formación, a la oración. Actualmente, quién me puede enseñar, quién nos puede enseñar, escuchar, meditar, callar ante el señor que habla. Es un arte que se aprende practicándolo con constancia. Ciertamente, la oración es un don que exige, sin embargo, el ser acogido. Es una obra de Dios, pero que exige compromiso y continuidad por nuestra parte. Sobre todo, la continuidad y la constancia son importantes hasta aquí el texto de Benedito dieciséis fíjate. En nuestra sociedad, donde todo se hace para usar literar, las cosas hacen en serie sin características propias, los mismos modelos de zapatos, el mismo estilo de vestir, las mismas comidas, el mismo diseño de construcción, las mismas expresiones de vocabulario. Queremos igualarnos tanto que perdemos hasta la identidad. La socia nos masifica, nos desperoraliza, nos hace iguales, Pero con Dios no es así. Para él, cada uno es único singular y repetible. Dios no hace las cosas en serie. Dios nos conoce y nos llama por nuestro propio nombre y al identificarnos, nos da el ser que nos autentifica. Su amor nos crea en cada momento, porque su palabra llega directa al corazón y desde esta interpelación nos potencia y dinamiza para la misión que cada uno trae a la vida. El gran secreto de la vida es sabernos amados con esta certeza nuestra nuestra vida se llena de sentido. Basta que es susurre mi nombre al oído para que todo se llene de emoción. Es la confianza de saberlos amados con un único amor grande y fuerte. El señor se ha fijado en nosotros. Nos ha mirado con ternura y nos ha amado y nos ama cada segundo de nuestra vida nos mantiene en el ser y este amor suyo nos hace felices. Cómo miramos nosotros a los demás. Manifestamos en nuestra mirada lo mucho que les queremos ojalá Miremos a los demás con los ojos senadores de Cristo, que nunca piensan mal, sino que son siempre misericordiosos. Proponte hoy ser misericordioso mirar a los demás con amabilidad, no pensar mal de nadie. Oh Dios que desde la eternidad pensaste en mí y que en un momento concreto de la historia, pronunciaste mi nombre para llamarme a la vida. Gracias por el amor que me regalas cada día. Te pido tu gracia para que siempre pueda cumplir la misión que me encomiendas y así cooperar a la salvación del mundo. En nombre de tu hijo, Jesucristo, Nuestro señor Te, doy la bendición que Dios pared te acompañes en tu corazón. Te cuide te haga fuerte, alegre y fiel, que Dios, hijo, te haga sentir su ternura y misericordia y te quite del corazón cualquier inquietud que pueda hacerte sufrir, que Dios, espíritu, santo Te, dé luces a la inteligencia, fuerza en el corazón, ánimo renovado y decisión de amar con todo el corazón que María Santísima te haga sentir su calor de madre y su brazo amoroso y tierno es san José te cuide con su corazón de padre en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo Amén