Oración del Corazón. Jueves de la Octava de Navidad, Gloria, adoración, bendición y amor a ti eterno divino, espíritu que has traído sobre esta tierra. Han salvador de nuestras almas, Gloria y honor a tu adorabilísimo corazón que nos ama como con amor infinito. Celebramos hoy la Fiesta de los Santos Inocentes, el Evangelio de San Mateo, capítulo Dossículos trece el dieciocho, cuando se marcharon los magos y la gel del señor se apareció en sueños. A José y le dijo levántate coge el niño y a su madre yo di a Egipto quédate allí hasta que yo te vise por qué rodes va a buscar al niño para matarlo. José se levantó, cogió el niño a su madre y se vi de noche y se fue Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el señor por el profeta. Llamé a mi hijo para que saliera de Egipto al verse burlado por los magos Herodes Montón Cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo en Belén y sus arredes, calculando el tiempo por el que había averiguado de los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta de jeremías. Un grito soy en rama llanto y lamentos grandes raquel que llora por sus hijos y rehúsa el consuelo porque ya no viven desde siempre de Ilisia. Posee la firme convicción de que quienes padecen la muerte por razón de la fe sin haber recibido el bautismo, son bautizados por su fe multe con Cristo y por Cristo este bautismo de sangre como el deseo, como el deseo del bautismo produce los frutos y si se a sacramento a los cuarenta días de haber nacido Mariego, se llevaron a Jesús al templo para presentarlo al señor En esta ocasión simión les dijo este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel y para ser señal de contradicción y dirigiéndose a María y a Ti misma una espada atravesada tu alma. Esta profecía se va a cumplir pronto aquí, en particular, por las circunstancias que motivaron la huida de la sagrada familia Egipto en el corazón de Herodes. Se había despertado recelos contra su nuevo contrincante. Es verdad, Jesuisto era rey y vino para reina. Sin embargo, su estilo de reinar iba a ser muy bien y muy diferente. Vino a reinar sirviendo, pero no hubo tiempo para dar explicaciones. Herodes san José tuvo como hubiese tuado todo, buen padre de familia sin una queja. Llevó a los suyos hacia un lugar donde estaban seguros y ahí les iba manteniendo, cosa que no era fácil, porque todo refugiado suele ser despreciado. Por otra parte, el corazón de María sufrió una de las marcrimeras heridas que a la espada profetizada le iba a parar. Le. Debió de haber dolido profundamente este rechazo y esta enemista a muerte que desde el inicio se había entepasatado y en su propio pueblo contra su hijo divino. Al conocer después el hecho de la matanza de los inocentes, ella había ofrecido sus purísimas lágrimas adiós en reparación por tan grande ofensa, amor y dolor. Siempre estaban unidos en la vida de la Virgen. Podemos imaginar asustó lo que quedó José después del anuncio del Ángel. Lo que el Ángel le dijo sobre Herodes era desgraciadamente, demasiado verosímil. Y José sabía que los soldados del rey correcorían en poco tiempo los ocho kilómetros que separaban la capital de la Aldea despertó a María. Se vistieron precipitadamente a húmedo dormidos. Le cogieron los más lo más imprescindible y se pusieron de encamino. Así huyeron sin pararse a pensar, sin estudiar el camino que habían de seguir y dónde podían refugiarse. Sabían únicamente que tenían que alejarse de la ciudad, poner distancia entre Gir y su hijo y Herodes, y debían hacerlo sin dejar huellas, sin despedirse de nadie, huir era dormir durante el día y caminar de una noche entera suponía volver la cabeza cuando se escuchaba cualquiera paso por el camino y ver en cara sombra. A soldados de herodes no les habrán un todo fácil andar de noche por aquellas soledades sin conocer el camino y tuvieron que cruzarle desierto con sus peligros de arena, la sed y el sol y así partieron sin sospechar que la gran tragedia que daban sus espaldas cuántos fueron los muertos. La leyenda ha multiplicado de las cifras habla de centenares de miles, pero era una el atenti Un pueblo pequeño por sus alrededores no puede tener más de veinte o treinta niños varones menores de dos años. Pero no es el número lo que nos horrorizan, sino el hecho por qué murieron sus niños. El hombre de hoy no logra te dije dijerir la muerte de los inocentes, a pesar de que nunca han muerto tantos inocentes como en esos días. Basta confesar en el aborto que está organizado la Iglesia veneundo con cariño a esos pequeños ha tratado de entender el misterio de su muerte. Aún no hablaban y ya confesaron a Cristo. Dieron testimonio de él, no con sus palabras, sino con su sangre. Ellos fueron, sin saberlo, los primeros mártires. Más aún, ellos fueron salvadores del Salvador, porque no sólo murieron por Cristo, sino también murieron en lugar de él. Fueron los primeros cristianos, los primeros santos de la Iglesia. Por eso tienen asegurado desde hace muchos años un lugar privilegiado en el calendario de los santos y por eso tenemos hoy la alegría de salvar su fiesta. Jesús mío a muchos escandalizan la ración de herodes a matar tantos niños inocentes. Tristemente, hoy, en nuestra sociedad marcada por la cultura de la muerte, ocurre lo mismo poco reacción ante la muerte injusta de maillones de niños en el vientre de su propia madre. Ayúdame a defender siempre la vida que haga lo que me toca hacer, orar por las madres que han perdido el sentido de su maternidad, orar por los gobernantes que prueban estos homicidios para que sepan descubrir el valor y la hacienda de que la persona Comparto estos días te la octava de Navidad. Unas cuantas canciones de Navidad que te pueden ayudar en duración del corazón. Conviene que desleas con espíritu y recogimiento, no como una posía más reza por ti y le pido ni a Dios que te dé la paz del corazón que nos ha ganado con su encarnación. Aquella noche de la ciudad dormía no había luces de fiesta, sólo el bullizo de quienes están al lado de lo sublime y no se enteran ella en la noche. Era portadora del amor, custodia de la salvación, pregonera de la palabra todavía muda y quienes la oyen no le abren la puerta dolor de la madre virgen que sólo le puede ofrecer un pesebre porque no había lugar para ellos en la posada. Dolor convertido en amor en un regazo. He muelto en pañales asómbrate oh ante el niño entre el amor niño acompáñale en la noche fría qué hace quieto de pie firme olvido ahora tus inquietudes y contemplas impresas. Poco a poco, adiós inerme se ha atrevido. Háblale al oído a María Mira, José de Reojo pídeles que te dejen y con sumo cuidado despacio con los labios bien cerrados, vísala fuerte. Gracias, Dios mío por estar con nosotros. No dejes que se me olvide ni que cierre mis puertas, que el calor de mi entrega te proteja del frío oscuro de mis propios pecados, que no se repita mi vida otra vez aquello tantas veces recitado. Cuántas veces el ángel me decía alma asómate Ahora la ventana verás con cuánto amor llamar porfía y cuántas hermosura soberana. Mañana leve le le abriremos. Respondía para lo mismo responder mañana. Te doy la benecia, Dios, de infinita bondad que por la encaración de tuis de su hijo, disipó las tinieblas del mundo y por su lucha en nacimiento iluminó esta santísima noche. Disipen las tinieblas del pecado e ilumine vuestros corazones el con el esplendor de las virtudes, él que, por medio del Ángel quiso anunciar los pastores la gran alegría del nacimiento de Salvador Lleno de Gozo. Vuestros corazones con é eso él el esplendor de él y os haga mensajero de su evangelio, Él que, por la claración de su hijo, unió la tierra con el cielo. Os concede la abundancia de la paz y del amor que os haga paríncipes de la iglesia celestial y la bendición del todopoderoso padre hijo y espíritu santo decienda sobre vosotros y permanezca siempre amén