Oración del corazón lunes de la segunda semana del tiempo ordinario. Espíritu Santo, una vez más te pido la gracia deliberarme, señor Derrama, en mí un profundo deseo de perdonar, de vivir en paz con todos y de comprender profundamente las agresiones y desprecios de buenas personas. Ayúdame a descubrir sus sufrimientos y debilidades más hondas para poder mirarlos con ternura y no juzgarlos por lo que me han hecho. Limpia mi interior, Espíritu Santo de todo resto de resentimiento y de malos recuerdos. Mi seguridad está en tu amor y en tu fuerza, que me abraza lo permitas que me debilite con faltas de perdón. Hoy celebramos a San Mauro baz Eh del siglo VI VII. El Evangelio es de San Marcos, capítulo dos versículos xocho al veintidós. En aquel tiempo, los discípulos de Juan y los Fariseos estaban de ayuno. Vinieron unos y le preguntaron a Jesús. Los discípulos de Juan lo al discípulos de los Fariseos ayunan por qué los tuyos no. Jesús les contestó es que puedan ayunar a los amigos del novio. Mientras el novio está con ellos. Mientras el novio está con ellos, no pueden ayunar. Llegará un día en que se lleven al novio. Aquel día sí que llorarán. Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado, porque la pieza tira del manto lo nuevo de lo viejo y deja un roto peor. Nadie echa vino nuevo en odres viejos porque revienta a los odres y se piden el vino y los odres a vino nuevo odres nuevos? Los escribas querían poner en dificulta a Jesús por ellos le preguntan por qué sus discípulos no hay unan tendiéndole una tampa, una trampa. Jesús responde hablando de la fiesta y de la novedad a vino nuevo, odres nuevos, la novedad del Evangelio, Qué nos tralla el Evangelio alegría y novedad. Estos dos, autor de la ley, estaban cerrados en sus mandamientos, en sus prescripciones. Se han quedado en un modo estrecho de entender la ley. San Pablo. Hablando de ellos, dice que antes de llegar a Jesús todos estábamos confinados como prisioneros bajo la ley, una ley que no era mala, pero el modo de interpretarla los mantuvo prisioneros. La fe se ha revelado en Jesús. El pueblo tenía la ley que le había dado Moisés y después tantas de esas costumbres y pequeñas leyes que habían codificado a los doctores. Alguien podría objetar, pero los cristianos no tienen ley. Sí, Jesús ha dicho yo no vengo a abolir la ley, sino a llevarla a su plíritu. Y la prietud de la ley, por ejemplo, son las bienaventuranzas, la ley del amor, del amor total, tal como Jesús nos demostró con su amor. Cristo nos llama a la alegría, a una alegría profunda nacida de la paz del alma. Él nos lo dijo uora claramente. Cómo pueden ayunar a los invitados a la boda mientras están con el esposo. Si realmente Jesucristo habita en nuestra alma a través de la gracia, cómo podemos mantenernos tristes o a congojados? Él vive en nuestra alma y así se nos presenta? Y así se nos presenta? Uno de los misterios más hermosos de nuestra fe. Dios vive realmente en medio de nosotros, en la eucaristía y dentro de nosotros por la graciad. Por tanto, fueran las angustias, porque Dios es paz, fuera el de sandiento, porque Dios es esperanza, fuera la desazón, porque Dios es consuelo. Habrá dificultades, sí, y muy fuertes, pero cuando él vive en nosotros, nunca se pierde la paz interior del alma, aunque la acesividad sufra Jesús nos conoce y sabe que vendrán días en que posiblemente le dejemos por el pecado. Por eso no nos dice qué hacer. Nos aconsejan ayuno, es decir, la abnegación, pero no quiere que suframos porque sí, porque sí. Sin más, el sacrificio es solo un medio para llegar a un fin, un medio, un medio para de purificación, para llegar a gitadios, para volver a recuperar al divino huésped de nuestra alma, que es la paz y la felicidad. Una permanente relación amorosa con Cristo caliada en la oración nos lleva a un constante deseo de convertirnos. No queremos que nuestra vida interior sea un mero cumplimiento externo, sino que estamos deseosos de conocer en todo momento lo que Dios espera de nosotros en lo más íntimo de nuestra alma. La vida de oración se transforma n en una constante llamada vivir la creatividad del amor a alejarlos de una rutina mal entendida. Quizá es hora de ponerse en disposición, de volver a oír las insinuaciones de Dios para llevar a cabo ese trabajo. Para esta forma de tratar a un familiar o para esa iniciativa apostólica. El señor como el viento, nunca se repite. Es Jesús, quien en el evangelio de la misa de hoy, nos invita a atrevernos, a seguir caminos inexplorados. Nadie hecha o remiendo de paños sin remojar a un manto pasado, porque la pieza tira del manto luego de lo viejo y deja un roto peor. Tampoco se cha vino nuevo, madres viejos, porque el vino revienta a los odres y se pide del vino y los odres hábil nuevo odres nuevos. En cada rato de oración tenemos la oportunidad de preguntarnos si el vino nuevo de las enseñanzas de Jesús lo estamos recibiendo verdaderamente nodres nuevos, es decir, en un corazón que está llamado a ser joven. En todo momento Este es el ejemplo que nos dice siempre la Virgen María. San José María, repetía que nuestra madre es modelo de correspondencia a la gracia y al contemplar su vida, el señor nos dará la luz para que sepamos divinizar nuestra asistencia ordinaria. Tratemos de aprender, Tratemos de aprender, siguiendo su ejemplo en la obediencia de Dios, en esa delicada compilación de esclavitud y de Señorío en María sigue diciendo San José María, no hay nada de aquella actitud de las vírgenes necias que obedecen. Pero locadamente nuestra señora oye con atención lo que Dios quiere, pondera lo que no entiende, pregunta lo que no sabe y luego se entrega toda a cumplimiento de la voluntad divina. He aquí la esclava del señor Hágase en mí, según tu palabra ves la maravilla Santa María maestra de toda nuestra conducta. Nos enseña ahora que la obediencia de Dios no es servilismo. Nos juzga a la conciencia. Nos mueve íntimamente a que descubramos la libertad de los hijos de Dios. Hasta aquí, el texto de San José María. El fin es maravilloso, el camino claro qué esperamos para recorrerlo. Señor hoy me invitas a dejar lo viejo, lo desgastado. La rutina me propones desprenderme del espíritu deteriorado y débil con el que a veces vivo mi fe. Me llamas a más a estar en pie de lucha con un amor y un fervor renovado. Te doy la bendición que el señor esté en tu corazón para que sepas amar con todo. Él esté en tus labios para que hables con fuerza y fe de su resurrección, que esté en tus brazos para que trabajes en descanso por amor a él y por es entre su reino, que esté en tus pies, pero camines por senderos de paz, que el señor te mostrará, que esté en tu virada limpia para que tus ojos ver a Jesús en los demás, que esté en tu alegría, para que nada pierdes nunca, aunque motivos tengas y puedas charlar a los demás en nombre del padre y del hijo y del espíritu Santo Amén