Oración del Corazón. Lunes de la segunda semana de Navidad, Solibridad de Santa María, Madre de Dios, día uno de enero del año veinticuatro. Gloria, adoración, bendición y amor a ti eterno divino, espíritu que has traído sobre esta tierra, al Salvador de nuestras almas, Gloria y honor a su adorabilísimo corazón que nos ama con amor infinito. Hoy celebramos a Santa María, Madre de Dios, el Evangelio de San Lucas, capítulo dos versículos, die seses al veintiuno. En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a Josélla al niño acostado en el pesebre. Al verlo cantaron, contaron lo que se les había dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les había dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón, y se volvieron los pastores arria a Dios y Alabanza por todo lo que habían visto y oído conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el Ángel antes de su concepción. Hoy ha nacido Jesucristo. Hoy ha aparecido el Salvador. Hoy en la Tierra canta los ángeles, se alegran los para Arcángeles. Hoy saltan de gozo los justos diciendo gloria a Dios en el cielo. Así leemos hoy, en las vísperas de este día de Navidad, Cristo Jesús está en nosotros esta noche, este día y todos los siglos. No cabe duda de que todos los hombres le preguntan, unos para cogerlo y otros para rechazarlo, cómo es Dios y qué rostro tiene. Los Santos nos han dado su propia versión y nos han reflejado su experiencia, pero ha sido la suya propia que no les refins Deja con claridad y definitivamente el rostro del verdadero Dios. Todas las versiones que nos han dejado de Dios son imperfectas, como el hombre, y podría haber desconcierto cuando San Juan afirma tajantemente que a Dios nadie lo ha visto, entonces qué podemos hacer. Tendríamos que decir, al llegar a este punto, que el verdadero Dios es tan grande que nunca lo entenderíamos ni poseeremos con nuestra débil inteligencia y con la corta edad de nuestras manos y tan pequeño que no alcanzamos a comprenderlo. Así expresaba el Papa Benedito dieciséis en la noche de la Navidad del dos mil seis. Dios es tan grande que puede hacerse pequeño. Dios es tan poderoso que puede hacer sinerme y venir a nuestro encuentro como un niño indefenso decía para que podamos amarlo. Dios es tan bueno que podía renunciar a su esplendor divino y descender a un establo para que podamos encontrarlo y de este modo su bondad Nos toque si nos comunique y continúe actuando a través de nosotros, esto es la Navidad. Tú Eres, mi hijo. Hoy yo te he engendrado el Dios de los cielos queriendo acercarse nosotros hace pequeño indecenso niño en el portal de Belén y en él y en él podremos adorarle como como lo que es Dios encarnado. Jesús es la respuesta del verdadero Dios, un Dios que se hace niño y se hace hombre para que el hombre se haga Dios en el divino niño. Podemos adorar la grandeza de Dios sin olvidarnos que cuando el hijo de Dios encarna ya lleva presente con él la salvación para todos los hombres, con su muerte y resurrección, es el momento de la adoración. Es el momento del amor a Dios mismo, que no lo entenderemos sin amor y sin amor tampoco comprenderíamos el designo de Dios a hacerse cercano a los hombres. Acércate al portal y adora a hijo de Dios. Háblale con todo tu corazón. Y así, si lo consideras oportuno, puedes rezar esta oración, de oración de adoración al niño Jesús que ahora te leo, oh, santo niño Jesús, que difundes tu nuracia sobre quien te invoca? Vuelve tus ojos a nosotros postrados ante tu Santa Imagen y acoge nuestra oración. Te Encomendamos a los pobres necesitados que confían en tu divino corazón. Extiendes sobre ellos tu mano impomnipotente y socórrelos en sus necesidades. Extiende sobre los niños para protegerlos, sobre las familias para guardarlos en la unidad y el amor, sobre los enfermos, para curarlos y santificar sus penas, sobre los afligidos para consolarlos, sobre los pecadores, para para llevarnos a la luz de la gracia, sobre los que he apretado por el dolor y la miseria, invocan confiados tu amorosa ayuda estiéndra también sobre nosotros para bendecirnos. Concede, oh pequeño rey, los tesoros de tu misericordia y de tu paz al todo el mundo y consérvans ahora y siempre en la gracia de tu amor. Amén puedes acabar duración con un sencillo gesto, como besar al niño Jesús o hacer con ella una señal de la cruz, como si le pidieras que bendiga al mundo con su presencia, tu dirá bendición, Dios, padre y fuente de principio de todo bien, os conceda su gracia, derrame sobre los otros su abundancia bendición y os conseve sanos y salvos durante todo este año y nos mantenga íntegros en la fe. Os conceda una esperanza generosa y os haga perseverar en la calidad. Él guíe la paz, vuestras acciones y de escuche siempre vuestras plegarias y os conduzco a la vida eterna y la bendición de Dios, todopoderoso padre, hijo y espíritu santo, descienda sobre vosotros y os acompaña siempre amén