Oración del corazón jueves de la segunda semana del tiempo ordinario. Comenzamos hoy, el Octavario por la Unidad de los Cristianos. Ven espíritu Santo entre mi pequeño corazón para que pueda conocerte, conocer la grandeza de Dios y no le dé tanta importancia a mi imagen. Regálame una gran sencillez para que conozca claramente que yo no soy ni puedo ser el centro del universo celoramos hoy es Santa Priscila Mártir en Roma, el Evangelio de San Marcos, capítulo tres versículos, siete al doce. En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a una orilla del mar y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que decía, acudía a mucha gente de Judea, Jerusalén y Idumea tras Jordania y cercanías de trivisidón. Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparado una barca. No lo fuera a estrujar el gentío, como había curado a muchos. Todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo. Los espíritus inmundos cuando lo veían se postraban ante él y gritaban tú eres, el hijo de Dios, pero él les prohibió severamente que lo dise reconocer. La multitud que acude a Jesús desde cualquier región encuentra al señor una esperanza porque su forma de actuar, de enseñar toca su corazón. Llega al corazón porque tiene la fuerza de la palabra de Dios. El pueblo siente esto y ve que Jesús se cumplen las promesas que Jesús Hay una esperanza esto. El pueblo estaba cansado de la forma como se llamaban la célu do tú el el lalde de aquella época. Cargaban sobre la espalda de los s fieles muchos mandamientos, muchos preceptos, pero no llegaban al corazón de la gente. Pero cuando ven y escuchan a Jesús, la propuesta de Jesús, las bienaventuranzas, etc, sienten dentro. Algo que se mueve es el espíritu Santo que despierta sus corazones y su esperanzas y van al encuentro del señor. La multitud seguía Jesús para ser sanada, es decir, buscando el propio bien. Por eso nunca podemos seguir a Jesús a Dios por pureza de intención, con pureza de intencion desde el inicio, siempre un poco para nosotros, un poco para Dios porque le necesitamos. Y su palabra llega al corazón, pues contiene a la verdad. Luego el camino es purificar esta intención. Jesús salva estas salvas salraciones. Estas palabras que llegan al corazón son el signo y al inicio de una salvación, son el recorrido de la salvación de muchos que comienzan a ir, a escuchar a Jesús o a pedir una sanación y después vuelven a él y sienten la salvación. Pero lo más importante de Jesús es que sane. No lo más importante, No es lo más importante, es lo más importante que nos enseñe, No es lo más importante, lo importante es que salva. Él es el salvador y nosotros somos salvados por él. Y esto es lo más importante, Y esta es la fuerza de nuestra fe Tanta era la atracción de Cristo en vida en la playa, que la playa no había lugar para él. Sube a una barca para poder enseñarles a todas las cosas del Reino. Cristo desea subir una barca. Allí hay muchísimas, pero sólo subió a una. Es la primera vez que Cristo hace una cosa semejante. Él quiere hablar a la gente, pero se encuentra impedido por el poco espacio. Él tiene permiso para subir una barca de tu vida y el de allír llama a todos a la felicidad. Jesús puede cambiar tu vida, como lo hice con los apóstoles. Eran rudos pescadores y terminaron dando su vida por la extensión del Reino. Ahora te toca a ti. Dios te quiere subir a su barca para cambiar tu vida y la de los de mombres que escuchan su voz a través de Ti. No te preocupes. Si no te sientes apto para ser instrumento de Dios. Él hará todo si tú le das tú sí y ya verás cómo serás feliz haciendo felices a los demás. Por ejemplo, puedes visitarlo más pronto posible a un amigo o un familiar enfermo acompañándolo, cuidándolo y así será más sencillo que le acercas a Cristo. Cristo tú has sido eres y serás siempre la respuesta definitiva a los más profundos anhelos y aspiraciones de la felicidad que sólo tú tienes palabras de vida eterna. Solo tú eres el camino, la verdad y la vida. Si realmente te conociera mi vida sería diferente para bien. Por eso te doy hoy, Jesús. Te pido hoy, Jesús, que no sé salga de esta oración sin ser profundamente tocado por Ti, porque solo si te llevo dentro podré arrastrar a otros hacia Ti y te doy la bendición que el señor esté en tu corazón para que sepas amar con todo él, que estén tus labios para que hables con fuerza y fe de su resurrección, que esté en tus brazos para quien trabaje sin descarso por amor a él y por extender su reino, que esté en tus pies paracmines, por senderos de la paz, que el señor Te demostrará, que esté en tu vida la limpia, para que tus ojos vean a Jesús con los demás, que estén tu alegría, para que no me pierdas nunca, aunque motivos tengas y pueda darle a los demás en el nombre del padre y del hijo y del espíritu Santo Amén