Oración del corazón martes de la vigésima octava, semana del tiempo ordinario es divino espíritu. Quiero en este corto diálogo, agradecerte por todo y confirmar que nun k quiero separarme de ti por mayor que sea la ilusión material. Deseo estar contigo y todos mis seres queridos en la gloria perpetua. Gracias por tu misericordia para conmigo, hijos míos. Gracias, Dios mío. Hoy celebramos a San Ignacia antoquía el Evangelio de San Lucas, Capítulo once versículos treinta y siete del cuarenta y uno. En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, Ovarisio lo invitó a comer en su casa. Él entró y se puso a la mesa como el fariseo. Se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer. El señor le dijo vosotros los fariseos limpiáis por dejur a la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades necios. El que hizo lo de fuera no es tan bien. Lo hizo también lo de dentro. Da limosna de lo de dentro y tendréis limpio todo Dios mío, tú eres mi padre amoroso, que anhelas y que experimentes la auténticapaz y la felicidad. Al dejarte ser el centro de mi vida interior, guía mi meditación para que merece de las preocupaciones exteriores y pasajeras, y puede ser dócil a tus inspiraciones. Jesús, ayúdame a experimentar vivamente tu amor en esta oración para corresponderte con más docilidad. Muchas veces pensamos que tenemos que estar bien presentados para las fiestas y si no significa que eres una auténtica persona maleducada. Pero por qué nos dejamos en la presentación exterior cuando lo más importante es lo interior. Cristo se enoja con los fariseos porque no han sabido apreciar la belleza interior sin mirar la exterior. Por eso purifican los vasos por dentro, olvidándose de que lo importante está está dentro. No fuera. Estos días he podido asistir como sacerdote a varias bodas. Gracias a Dios, ha sido maravilloso los novios bien preparados y en cada caso todo ha salido casi con el cronometrada perfecto y no podría ser de otro modo. Gracias a Dios, hombres y mujeres han llevado sus mejores vestidos. Bien sabes que la preparación para una ceremonia así requiere tiempo, cabeza y también cuesta dinero. Me pregunto por qué para las cosas de Dios, la misa de cada domingo, la de cada día se percibamos en ella el rato de acción, la mediación personal, etcétera. No nos preparamos también por dentro con el alma limpia los sentidos aquietados con tiempo por delante. Merece la pena que cada día le demos el mejor de nuestro tiempo del señor de las cosas, porque podemos estar en muchas cosas, incluso cosas de Dios buenas y santas, y tenemos adiós olvidado. O le dedicamos a ese tiempo al final del día. Y a veces ni eso sí le pedimos perdón y él lo entiende y no se queja, pero espera de nosotros otra cosa. Pidamos la gracia de purificar nuestros corazones con los sacramentos y las oraciones que pueden limpiar el interior del hombre. Aprendamos a apreciar en las demás personas lo bello de sus almas y no tanto la falda o la sociedad de la persona que está frente a nosotros. Señor Dame, la sabiduría para no convertir tus mandamientos en un fin cuando solo son medios, ni situarme en una posición laxa que busca evadir el esfuerzo. Te ofrezco que, con tu gracia, viviré una caridad generosa, hacer el bien a los demás, brindar apoyo a todos, ofrecer la estima sincera y servir en todo lo que me sea posible. Estos sí son los mejores medios para purificar nuestras debilidades. Pro Rezamos con estos consejos que dabas a ignacio Antituquía, a quien hoy celebramos ruegen decía incesantemente por el resto de los hombres. Por qué hay en ellos esperanza de arrepentimiento para que lleguen a Dios, por lo tanto, y fuirlos con el ejemplo de sus obras. Cuando ellos están en de ira, ustedes sean mansos cuando se van a Glorian al hablar, sean ustedes humildes cuando les injurien a ustedes oren por ellos. Si ellos están en el error. Vosotros sed constantes en la fe A la vista de su furia, sed apacibles, no hacíais el desquite que nuestra indulgencia les demuestre que somos sus hermanos. Procuremos ser imitadores del señor esforzándonos para ver quién puede sufrir peores injusticias, quién puede aguantar que lo defrauden, que lo rabajen a la nada, que no se encuentren ustedes y en vosotros cizaña del diablo, sino con toda pureza y sobriedad, vivid en Cristo Jesús en carne y el espíritu bendición, Dios, padre, fuente principio de todo bien, os conceda su gracia, derramé sobre vosotros una abundante bendición y os conserve salos y salvos durante toda la vida y os mantenga íntegros en la fe. Os conceda una esperanza generosa y os haga perseverar en la caridad. Guíe en la paz. Vuestras acciones, pues me escuche siempre vuestras plegarias, y os conduzca a la vida eterna y la bendiciendo de Dios todopoderoso padre, hijo y espíritu santo. Descienda sobre vosotros y permanezca siempre amén