Oración del corazón domingo de la trigésima segunda semana del tiempo ordinario rey celeste espíritu consolador, espíritu de verdad que estás presente en todas partes y lo llenas todo tesoro y todo bien y fuente de la vida ven habita en nosotros purifícanos y sálvanos. Tú que eres bueno. Hoy celeramos a San josafat cunche Betchic, el Evangelio de San Matrio, capítulo veinticinco versículos uno al tres. En aquel tiempo dijo Jesús a su discípulo. Esta parábola se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco sensatas. Las necias al tomar las lamas se dejaron el aceite. En cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño todas y se durmieron a medianoches. Oyó una voz que llega al esposo salid a recibirlo. Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar las lámparas y las necias dijeron a las sensatas. Danos un poco de vuestro aceite que se nos apagan las lámparas, pero las sensatas se contestaron por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras mejores que vayáis a la tienda y os lo compréis. Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo y las estaban preparadas. Entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas diciendo señor señor Ábrens, pero él respondió os lo aseguro. No os conozco, por tanto, velada, porque no sabéis el día ni la hora. Señor qué fácilmente puedo dejarte a un lado en un segundo plano y acordarme de ti sólo cuando hay una necesidad o un problema. Este descuido, esta irresponsabilidad o apatía me trae muchas consecuencias negativas. Por qué debilita mi capacidad de amar. Ayúdame, por medio de esta oración, a comprender la necesidad de mantenerme siempre alerta, dispuesto a recibir tu gracia que me hace capaz de transformarme y transformar mi mundo. Señor Dame, la gracia de tener un corazón alegre, alerta, vigilante para obrar siempre el bien. Cuántas veces uno se despista y vive en la oscuridad y a veces unos se quieren poner a la luz del otro, como estas jóvenes que buscaron poner en sus lámparas el aceite de las otras. Pero cada una, cada uno tiene su luz. En cada uno Dios ha dejado una luz particular, una luz que le hace ser el mismo. Por eso, en el Reino de los Cielos, cada uno tiene que ser el mismo él mismo. Unas luces son más fuertes, otras más débiles, otras cambian constantemente, Y así podemos encontrar unifín de luces como a personas. Y cada uno tiene que cuidar y dar cuentas de esa luz que recibió, porque esa lámpara que Dios nos ha dado, tenemos que poner en el candelabro. Y puede que a veces no me guste mi lámpara no me guste mi luz o que se gaste y mi aceite. Puede que a veces utilice mis cualidades para presumir o en ocasiones quiero ocultar esa luz, esas virtudes o defectos y que uso A veces no quiero mi lámpara. Pero esa lámpara puede ser fea, puede tener una luz muy tenue, puede que vea más la oscuridad que la luz. Pero es que la luz, esa luz me la ha regalado Dios, es la luz que me acompañará a lo largo de mi vida. Por lo tanto, tengo que aceptarla, cuidarla amarla y me puede pasar que piense que no me va bien. Esa lámpara quisiera otra menos luminosa y siempre estoy queriendo la vela o el aceite de los otros, pero en realidad, la lámpara que tengo esa mejor, porque es mi lámpara, es un regalo de Dios. Lo importante es ver mi vida y mi historia desde los ojos de Dios y no desde mi mirada humana. He de elevar la mirada, contemplar las maravillas de obra Dios en mi vida y darle las gracias mirámpara cuando comienza a debilitarse, tenemos que recargar la batería, la grámpara cuál es el aceite del cristiano, Cuál es la batería el cristiano? Para producir la luz, sencillamente la oración. Tú puedes hacer muchas cosas, muchas obras, inclus obras de misericordia. Puedes hacer muchas cosas grandes por la Iglesia, una universidad, un colegio, un hospital, etcétera. Incluso te harán un monumento de bienhechor en la iglesia. Pero si no rezas todo esto no aportará luz. Cuántas obras se convierten en huevo oscuro porque falta la luz, por falta de vación del corazón. Cuando, como cuando un escalador se detiene para ver lo recorrido y para contemplar la cima deseada y anhelada. Así también dio nos concede a veces momentos que son como esas paradas y vemos lo recorrido en la vida y contemplamos lastima deseada anhelada, la eternidad y entendemos el sentido de la vida y si nos hacen amargos los días de consuelo en la tierra, en esta situación estaban estas muchachas, el esposo deseando deseado qué gozo, qué alegría a vivir así, esperando al esposo como si ya tuvieran ganada la cima, cómo les rebotaría el corazón a esas chicas qué contentas estarían. Así se encontraba también, por ejemplo, Santa Teresita del niño Jesús tensa Lisie, cuando descubrió los primeros síntomos de su enfermedad, que después le llevaría la muerte y escribió concretamente en uno de sus manuscritos. Ah Mi alma se sintió henchida de gran consuelo. Estaba íntimamente persuadida de que Jesús quería hacer morir una primera llamada era como una dulce y dejar un murmullo que me anunciaba la rega llegada del esposo gozaba por entonces de una fe tan viva, tan clara que el pensamiento del cielo construya todo muy felicidad. Pero sí, como las vírgenes se durmieron, el caminante sigue caminando y nosotros que a nosotros nos revuelve el remolino de la vida y a Teresita se le duerme la fe. Qué, pues, es lo que importa si hasta los prudentes también se duermen tened encendidas nuestras lámparas y llevar el aceite para para alimentarlas. Digamos que la lámpara es la vida, la luz es la vida de la gracia y la aceita es la caridad. La vida lleva su rumbo sin preguntar le damos la luz de Cristo y comienza a brillar, pero para que nunca se apague, se necesita alimentarla con obras de caridad. Es así como nos va a reconocer el esposo. En esto conocerán que sois mi discípulos. Si tenéis amorros unos para los otros, entonces el rey les dirá venid benditos de mis padres, porque cuanto hicisteis con uno de estos pequeños conmigo, lo hicisteis San Agustín, dijo que tuviéramos cuidado de la gracia que de Dios que pasa y que no vuelve. Por eso le pido, Padre Bueno, que me ayudes a percibir tu presencia en lo cotidiano de este día para que, con tu gracia, pueda ser tu discípulo y mi y fiel misionero, mis decisiones la abran mi destino. Qué terrible sería que me descuidara y siguiera el camino fácil que ofrece el mundo. Por eso te pido me ayudes a vivir con él constantemente, con el constante deseo de trabajar por ti y acabo con esta hermosísima oración del Papa Beninto dieciséis. Qué tan inmo militar. Decía así, qué hermoso es poder mirarte a los ojos, mi dios lleno de amor y finito. Me miras y yo te miro mucho, mucho tiempo hasta que nuestras miradas se encuentran y sé que estás ahí. Mira en mi corazón. Alejate todo lo que interpone entre tú y yo. Deseo entregarte mi vida y dime tú cómo se hace amén. Yo doy la bendición que, Señore, esté en tu corazón para que sepas amar con todo él, que esté en tus labios para que hables, con fuerza y fe de su resurrección, que esté en tus brazos para que trabaje sin descanso por amor a él y posente su reino, que esté en tus pies para que camines por seneros de la paz que, señor te mostrará, que esté en tu mirada limpia para que tus ojos vean a Jesús en los demás, que esté en tu alegría para que no la pierdas nunca, aunque motivos tengas y puedas darle a los demás en el nombre del padre y del hijo y del espíritu santo Amén