Oración del corazón viernes de la trigésimo tercera semana del tiempo ordinario. Ven espíritu Santo a regalarme tu vida siempre nueva. Lléname del asombro de un niño para admirar el mundo y la vida que no me acostumbra, la vida que me deje sorprender cada mañana, porque detrás de cada cosa está tu amor, Dios mío. Ayúdame a reconocer que la rutina no existe, porque todos nuevo cada día, porque siempre hay algo que está comenzando. Hoy celebramos a los Santos Andrés Dunglac y compañeros mártires SS el Evangelio de San Lucas, capítulo diecinueve versículos cuarenta y cinco al cuarenta y ocho. En aquel tiempo entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores diciéndoles escrito. Está mi casa. Es una casa de adoración, pero vosotros la habéis convertido en una cueva de la de bandidos. Todos los días enseñaban el templo, los humos, sacerdotes, los esquivas de los notables del pueblo intentaban quitarlo de medio, pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios. Señor así como purificaste el Templo de Jerusalén, te suplico que soy a este encuentro en la oración para que me muestres que tengo que expulsar de mi vida para quedar purificado, reconciliado, digno de ti, porque anhelo que vengas a hacer en mí tu morada espíritu santo ilumina mi entendimiento para conocer la voluntad divina sobre mí. El pasaje de hoy me nos muestra una cara de Jesús, muy sorprendente has haber llorado por Jerusalén. Parece contradictorio contemplar un primer momento de ternura y otro de dureza, casi seguidos en el tiempo. Los sumos, sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo saben o s dos bien de que se trata todo esto y quieren quitarlo de en medio que no les paralice ni boicotee sus negocios han convertido a la Casa de Dios en un auténtico mercado. La verdad es que hoy también vemos en nuestras iglesias que mucha gente esta como si fuera un mercado. Hay un olvido que allí está Dios que habita, que es su casa. Parece que Jesús se enfada con mercaderes y vendedores y en partes así, pero su enfado no viene por su profesión. Enfado viene, no va dirigido a los de fuera del templo. Va dirigido a los de dentro. Esto que parece una apreciación sin importancia, la tiene y mucha, pues el mensaje que Jesús quiere transmitir va encaminado a cada uno de nosotros. Sí, a cada uno de los cristianos que vamos a visitar el templo, a cada uno de los sacerdotes religiosos que sirven de manera especial al señor y a cada uno de los que llevan a la Iglesia con una responsabilidad mayor y de dirección. El mensaje es único. Mi casa es casa adoración. Qué querrá decirnos a Jesús con esto que respetemos el lugar sagrado y que no lo utilicemos para nuestros intereses. Y cuidemos el lugar sagrado porque es la casa de Dios que ayudemos a mejorar los lugares sagrados, porque es donde habita Dios. Su presencia real eucaristía a la Iglesia. Hemos de acudir de puntillas con todo el respeto del mundo y con la confianza de un niño, pero con un corazón que ore, que busque el encuentro verdadero con Dios. La Iglesia indudablemente es un misterio y está llena de humanidad, pero en ella está y habita Dios. Con nuestra vida sincera y sencilla y nuestra actitud orante, formamos también esa otra iglesia que es la que vale, la Iglesia de los Santos, la Iglesia que es camino de salvación, la iglesia compañera nuestra en la gran aventura de encontrarnos con sos, acudir a la Iglesia con la confianza de un niño, pero con un corazón que ore, que busque el encuentro verdadero con Dios. La verdad es que vale la pena preguntarse si soy consciente de que en la Casa de Dios habita él y entonces aprovecharé en mis desplazamientos esos momentos que para pararme en dar un rato, hacer una geosisión pausada de rodillas adorando alzar hablar con él, ten la seguridad de que él no te va a recriminar, que no entres. Él está allí pacientemente esperando. Le alegrará que entres, que le digas, que le quieres, que le debes que si no pasas, él seguirá esperando, esperando, Lleva así dos mil años y siempre que llegues, aunque haya sido mucho el tiempo ya tardado, te recibirá con un abrazo, con una sonrisa y un gesto de amor, porque, sobre todo, él te quiere, aunque ni tú ni yo le queramos, como deberíamos conocerás esa sencilla historia que contabas a José María y de aquel fue testigo. Fue en la Iglesia de Santa Isabel de Madrid. Cada mañana se metía primera hora en el confesionario temprano y todas las mañanas en medio de una confesión o de la lectura del breviario. Oí abrirse a bir violentamente la puerta de la Iglesia. A continuación, un estrépito de ruidos metálicos seguido de un portazo curioso por saber de qué se trataba, porque no veía la puerta desde el confesionario. Se apostó un día en la entrada a la Iglesia. Al abrirse ruidosamente la puerta, se dio cuenta y de cara con un lechero cargado con sus cántaros de reparto y le preguntó qué hacía yo, Padre, le dijo vengo cada mañana abro y le saludo. Jesús. Aquí está Juan, el lecheo y el capellán se quedó cortado y se pasó el día repitiendo esa jugatoria. Señor aquí está este desgraciado que no te sabía amar como Juan de Lechero. También bueno. Es bueno que en casa tengas un lugar donde rezar te respetes en donde puedas tener una cierta intimidad. No es el templo, pero es tu rico de rezar en casa que te permitirá poder hablar a solos con Dios, aunque es claro que puedes rezar en cualquier sitio. Se me ocurre que podría tener estas características o si te sirve. El primer paso es elegir la ubicación del rincón de la oración. A veces se trata se tantea un poco, se prueba en un lugar y luego el otro. Antes de encontrarle mejor la evolución de la familia. Los deseos de los niños también pueden llevar al cambio, incluso en las viviendas pequeñas y si en varias posibilidades y hay que saber que existe un vulgar ideal, que no existe un lugar ideal en sí mismo. El rincón de oración puede estar en el vestíbulo tanto como en la cocina, en la habitación de los niños, tanto como en el salón. Sin embargo, se pueden identificar algunos gittellos que pueden ayudar elegir que haya espacio suficiente para que toda la familia se reúna con espacio extra para invitados ocasionales, que sea un lugar que favorezca la calma, que no distraiga la atención si se instala delante de una venta de la calle. El ruido de la animación del exterior pueden impedir el recogimiento que sea lo más estético, lo más estético posible o que puede llegar a serlo evitar la proximidad del cubo de basura o detesto de ropa sucia que podamos pasar delante de con frecuencia durante el día que no sea relegado a un lugar al que nunca nadie va al mismo y que al mismo tiempo esté lo suficientemente aislado para que podamos rezar a solas. Sabemos que este último deterio puede resultar difícil de cumplir en algunos hogares no muy grandes donde viven cinco o seis personas. Eso puede dificultar a la educación, para la oración personal, pero no debe desanimarlos. No corra. Nos corresponde a cada uno de nosotros inventar una vida familiar que permita a cada niño y a sus padres encontrar momentos de calma y soledad durante el día para respirar, encontrarse a sí mismo y rezar una vez elegido al rincón que da por concretar lo que hay yo con lo queremos. Era bueno que pongas un crucifijo, una imagen de la Virgen, una escultura o cuadrón icono a una vela que es otro elemento importante del rincón de la oración, cuya llama no recuerda el amor de Dios, el fuego del Espíritu Santo y la luz de Cristo que nos guía. También pueden llegar a ayudar algunas flores naturales, las plantas por envidia de alegría. Los niños estarán encantados de decorar con soles alto en condoración, pon una buena iluminación y, si puedes, una pequeña tantería con libros y cuadernos de oración. Todo esto puedo ayudarte, pero no olvides el lugar verdadero natural de tu ración es tu corazón. Es ahí donde te encontrarás al diario con el señor te Dirá bendición y si yo esté en tu corazón para que sepas amar con todo él, que estén tus labios para que veis con fuerza y céde su resurrección. E esté en tus brazos para que trabajes y descanso por amor a él y por extender su reino. Esté en tus pies para que camines por sendero de la paz el señor te mostrará. Esté en tu mirada limpia para que tus ojos vean a Jesús en los demás. Esté en tu alegría para que no la pierdas nunca, aunque motivos tengas y puedes dar a los demás el nombre del padre y del hijo y del espíritu Santo Amén