Buenos días, madre esfera? Buenos días, madre esfera comónica de la fuente. Buenos días, madre espera Bienvenidos un día más al podcast de nuestra comunidad, el podcast de la Comunidad de creadores de contenido sobre crianza en castellano de madre esfera, y ya sabéis que aquí, en nuestro podcast tenemos la intención de abordar temas contenidos, de charlar con personas que siempre nos aportan perspectivas, enfoques contenidos que nos ayudan a crear de una mejor manera, de una manera más bueno, a sobrevivir también un poquito de la mejor manera y nuestra intención de reflexionar sobre este mundo que vivimos en torno a la infancia y que tratamos el tema de la infancia cada día muchas veces al día nos hemos propuesto desde madre esfera abordar el tema de la niño fobia desde ya lo comentamos en el primer episodio de Somos tribu junto a Arancha y a Cristina darle un poco de vueltas a este momento de la niño fobia. Qué es, qué ocurre, por qué pasa, entender, en qué sociedad estamos viviendo y por qué pasa. Porque no es una cuestión solo de te gustan los niños o no te gustan los niños. Eso simplificarlo mucho y queremos hacer una serie y estamos haciendo una serie de episodios dedicados a a profundizar un poco este tema. Y para eso, pues, he invitado a una persona a la que leo desde hace mucho tiempo y que me parece que tiene bueno, pues que tiene mucho que aportar y que espero que nos ayude a entender un poco mejor o que nos haga reflexionar o pensar un poco a ver qué reacciones os proba. También luego me lo ponéis en los comentarios del programa, porque esta es la intención, que es pensar juntos y darle vueltas a todo este tema. Doña bienvenida a buenos días, Pacorrero, cómo estás hola buenos días, muy bien encantado de la invitación, Pacorrero, Bueno, pues él tiene un blog que podéis leer desde su perfil de Twitter, desde Paco tacrito te lo podéis encontrar. Pa corre uno tiene un blog Paco azorin com cuéntanos un poco a qué te dedicas, quién eres para quien no te conozca y cómo enfocas Tú este tema de la niñofobia para empezar a desarrollarlo desde aquí, bueno, pues es mi formación es de educador social o sea, y bueno siempre he estado dándole vueltitas al tema de la pedagogía. Desde un punto de vista, bueno, gracias, hablo de pedagogía del cuidado, que es uno de los temas que en el blog desarrollo bastante y a bordo el tema de la pedagogía, pues de diferentes dimensiones. Laboralmente me dedico al trabajo social. Entonces, pues bueno, llevo un par de proyectos aquí en Valencia, de acompañamiento a chicos y chicas no específicamente perinatal, porque son mujeres muy jóvenes con sus criaturas y otro que no tiene nada que ver con lo oprinatal. Pero bueno, sí que intentamos también en clavarlo en lo que es la pedagogía del cuidado, porque es un espacio de agro ecología donde estamos con los chavales y las huertas de Valencia y bueno, un planteamiento que la puedo profundizar lo igual un poquito más de cuidar a los chavales y las chavalas de sus propias necesidades y sus propios deseos. Entonces esa dimensión más profesional o más del trabajo social, pues también la conecto con todo lo que ha sido mi experiencia de crianzas. Soy papá de tres criaturas, ya un poco mayores. Por eso tengo el tiempo para estas cosas y bueno, y todo lo que ha sido en los últimos años, ya mi hijo mayor tiene quince años, el pequeño va a cumplir nueve y durante todos estos años, pues he estado como vinculando la realidad más del acompañamiento, más cercano, más del cuerpo a cuerpo, más de la crianza, con todo lo que supone el lugar de los niños y las líneas en esta sociedad, y también entendiendo que bueno, desde mi parte más laboral, que he planteado hacer proyectos de acompañamiento, pues cuáles son las trabas en las que me encuentro. Y en base a eso, pues, sería un poquillo mi cosa. El blog es un espacio de reflexión donde sigue junto a ambos mundos, la gente que igual me lee un poco, pues sabe que de vez en cuando puede encontrar a lo mejor una entrada más directamente del trabajo social, hablando de la institucionalización, de las criaturas, de la ley de protección a áy de reforma, el tema de la violencia contra la infancia. Y luego, pues, otro tipo de entradas tiene más que ver con esa parte más cercana, en temas de conciliación, tema de paternidad, tema de crian Y en esas me muevo ahí meando oye y antes de entrar ahí a fondo con el tema de la niño fobia, Cómo percibes tú que que se toma hoy en día los contenidos relacionados con la infancia. En qué lugar te deja o en qué lugar te sitúas y te sientes situado desde interés de la sociedad. Crees que interesan los contenidos relacionados con la infancia. Bueno te podría hablar mucho de esto. No creo que, por un lado, sí que sí, que pueden interesar. Lo que pasa es que también hay una fabricación específica de contenidos que tiene que ver también con lo de la minofobia, con el lugar que tenemos socialmente reservado a la infancia. Entonces, a veces ese tipo de contenidos pues, por un lado interesa y, por otro lado, también indignan. No porque cuántas cositas las hacemos o percibimos que se hacen para los niños y las niñas que realmente suponen una amenaza, incluso una agresión a sus propios procesos vitales. Entonces, yo creo que estamos por ahí y desde ahí es un poco difícil por lo alguna gente. Planteamos también para liberarnos de ese espacio cultural definido específicamente para los niños y las niñas, sin mucho respeto a lo que ellos y ellas yo pienso que necesitan A veces incluso apostamos, pues, por compartir o socializar contenidos adultos o contenidos que no tienen ese planteamiento específico para que los niños y las niñas los puedan disfrutar con un poco más de libertad. Entonces estamos por ahí? Entonces, yo sí que creo que hay un interés y también hay una producción específica. Estamos viendo cuántas series de Netflix, cuántas cosas se hacen para los niños y las niñas y todo el éxito puedan tener y tal. Pero también creo que bemos de ser un poco críticos y críticas a la hora de valorar ese tipo de contenidos. Pero bueno, yo creo que es el diálogo social interesante. Pero bueno, ahí estamos viendo cuántas cosas, todas las que se producen, pues promueven un protagonismo real de las infancias y permiten que los niños y las niñas conforme, se conecten con ellos, pues vayan creciendo, vayan compartiendo y no plantearlos directamente como consumidores consumidoras de contenidos. Pero bueno, por ahí aún así creo que no nos queda otra que seguir un poco pulsando ese espacio. Sí, a través de la guerra cultural, ir metiendo también contenidos que puedan ser respetuosos con las criaturas y también que ellos, sí, ellas puedan disfrutar desde desde un lugar de respeto y de consideración de parte del mundo adulto. Me ha gustado mucho, pues, que publicaste la semana pasada. Creo que fue que no te callas. Me pareció bueno, pues muy necesario también todo lo que dices ahí y como es verdad que muchas veces nos callamos en ciertos debates, preferimos no entrar yo la primera y que es necesario alzar la voz para poner sobre la mesa contenidos o situaciones que se tienen que visibilizar. Sí, es un tema más con las redes sociales. Además, porque te dedicas ahí muy a tope aquí, pues eso los debates tienden a polarizarse un montón incluso a veces claro igual se escribe o se inicial o con una intención y luego se termina llevando a otro lugar y es complicado. Entonces, yo creo que bueno, hay que entrenar el tema de, por un lado, participar y no dejar las voces calladas y, por otro lado, pues cuando intentar entender puentes al diálogo, al encuentro, porque muchas veces también en esa polarización, pues también está muy instrumentalizada y a veces simplemente hay también desentendimiento y capacidad entre unas y otras para llegar a acuerdos. Y, sobre todo que yo creo, a nivel social, y se ve mucho al tema de las criaturas, estamos como muy estresadas, estamos muy al límite, muy al límite emocionalmente vivencialmente incluso de tiempos de agendas Y entonces, como que cualquier cosa nos enerva y nos hace perder los papeles muy rápidamente y es muy fácil que bueno que un discurso que a priori nos confronta y que podríamos aprender y podríamos entrar en diálogo con un nivel también de interiorizar parte de la autocrítica, pues nos ponga la defensiva y tengamos una respuesta absolutamente reactiva que dificulta el entendimiento y en esas estamos tirándonos los trastos a la cabeza. En muchos ambientes todo lo que tiene que ver con crianza, maternidad, conciliación es un tema que es un campo de minas. O sea, yo en ese artículo hablaba podrías ya hablar bueno. Ora también estamos desde el tema de la política, el tema social, quema todo o sea, cualquier cinita. Ya hablamos con las risas de las escenas de Navidad y los cuñados y las cuñadas que tenemos en las que nos callamos en la boca, que ya empezamos a callarnos en la boca con nuestros compañeros de vida. Y eso ya es más delicado, porque sientes que cualquier tema puede ser un tema de disputa, un tema de conflicto y no siempre tenemos los tiempos y las energías necesarias como para poder regular los conflictos de manera saludable, de manera creativa y de manera bonita. Que eso no quiere decir que en muchas ocasiones no me deja la pena decir mia. No voy a entrar, no, no hay llegar. La supervivencia es lo primero. Hay que verla pasar y decir no. Es para mí sí, sí, sí, es un tema no y ya de voy a llamar es que jugamos siempre ahí. No, O sea cualquier tema que sale en lo míos de comunicación, pues sale ya como punto de partida desde la plarización, no tal promoviendo bandos. Entonces es como si no quieres participar de eso, pues igual directamente te hayas y dicen mira quien quiera a pelearse que juegue y el resto nos mantenemos un poquito de la escucha. Y eso te has hablado mucho con el tema de la niño fobia, porque genera, pues eso, una polarización que queremos evitar. Pero de lo que hay que hablar, me parece muy importante hablar sobre ello. Lo primero empecemos por la definición, que es niño fobia a paco, o sea, cómo lo conceptualizamos claro hoy hablando de esta mañana en el desayuno con mi jecía. Pero el niño fobia o sea aquí le dan miedo a los niños y rollo era claro. Entonces yo decía bueno, no es tanto miedo, no sino como más rechazo. No o sea, cuando hablamos, por ejemplo, niño fobia, pues bueno, es de gordofobia, homofobia, xenofobia, o sea, no estamos hablando tanto de un miedo, de un miedo como como que nos tengamos ganas de subirnos a una mesa cuando pasa un niño, como si fuese yo que sé una rata de estas de las películas de Ñana Jones, pero sí que hay una sensación de rechazo, entonces bueno, para mí es un tema que es interesante, sobre todo porque, claro, cuando hablamos de rechazo, hablamos de una sensación de pues ahí está el niño, la niña. Podemos hablar de los niños y las niñas que hacen ellos ellas para que les rechacemos, pues sobre todo más es hablar de la sociedad, como la sociedad tiende a defenderse, de terminar realidades. Bueno, en el último artículo del portsí que hablaba, tampoco me apetecía. Pero como que realmente sí que hay un en una sensación de que a nivel cultural generamos fobias culturales, o sea, hay cosas que en nuestra vida ya es como que queremos dejar fuera. Algunas tienen sus raíces antropológicas, incluso históricas, y tal entonces como también es reflexionar, porque a nivel social necesitamos generar una barrera, una barrera de distancia, para que cuando nos lleguen los niños y las niñas, pues estar como alerta entonces la niño fobia. Para mí sería un poco esa dinámica cultural que tiene que ver con estructuras de adulto centrismo de la autocracias. También hablo yo para como que tener a los niños y las niñas en un lugar social específico. Primero edificamos o fabricamos un lugar social muy concreto y luego podemos profundizar un poco cuáles son sus características. Y ese lugar social intentamos que es un lugar bastante cerrado, bastante acotado. Y la manera de poder que eso sea funcione es por plantear como a nivel social una niño fobia, plantear un rechazo a eso, para que cuando algún niño, alguna niña sale de ese lugar social que tenemos reservado, pues el resto de los adultos reaccionemos con una sensación de alerta como si fuese peligroso. Como si fuese peligroso ya no tanto para cada uno o para cada una de nosotras. Cómo puedas ser yo que sé una serpiente de cascabel, porque a nadie nos da medio niño de esa manera, pero como que sí que se promueve una voz social encarnada por muchos los adultos en general que de alguna forma ponen el límite ahí y en plano, puesto un niño o niña en este lugar no has de estar O si has de estar, no has de estar como niño como niñas de asumir, digamos una estructura de funcionamiento, de comportamiento asemejable a lo que los adultos y las adultas se asumimos como aceptable. Y entonces, desde ahí sí que se va generando, pues esa dinámica de rechazo social que ya digo, para mí es una dimensión sobre todo sociológica, o sea como descriptiva de cómo funcionamos a nivel social, que tiene implicaciones muy potentes, tanto a nivel íntimo el como los adultos y las adultas, pues generamos esas reacciones de alerta como si las criaturasueran algo peligroso o algo que nos molesta o algo que no está donde tiene que estar. Y a la vez también él, como eso va interedizándose por parte de cada niño, por cada niña que recibe un rechazo cuando hace algo que a priori, pues igual incluso está acostumbrado a verlo que lo hacen sin ningún tipo de dificultad los adultos y las adultas. Entonces, desde ahí también se genera una parte que tiene que ver con una vulneración radical de los derechos de las infancias, cuando se permite a los adultos y hacer cosas que a los niños y las niñas en base a ningún tipo de criterio. Me refiero, pues, a la hora de poder entrar a determinados lugares o a la hora de poder funcionar en la sociedad como uno, como una más. Entonces, como que estarían esas dos dimensiones. La falta, ya digo de derechos que supone vulnerar un poco esto y a nivel social, nos sentimos con la justificación o con la legitimación para implementar incluso a veces hasta normativas que ya no solamente estamos hablando de una dinámica de convivencia para mí nociva, sino como que eso empieza a tener su cuerosidad en las leyes y las estructuras y es como decender en determinados lugares que no se permite entrar a las criaturas o que los niños y las niñas tienen que estar en una determinada forma. Bueno, hay mil ejemplos. Yo creo que también luego a nivel de comentarios seguro en redes, la gente puede contar, pues muchísimas cosas. Y sí que creo que hay algunos muy evidentes, muy claros. Creo que a ese a nivel, porque también so más fáciles de combatir y luego hay otros mucho más sutiles que a mí también me parecen los más peligrosos, porque son los que entendan poco a poco vamos como como normalizando y es lo que hace que luego, pues, pues eso o sea, que el resto se perciban como más, con más fuerza, pero como realmente es una cosa que tenemos bastante normalizada todos y todas en el día a día y en nuestra relación con las criaturas. Bueno, en esas situaciones, como más evidentes, tenemos y hemos hablado en otros episodios de prohibir el acceso a restaurantes. Tenemos un caso muy sonado últimamente de un restaurante en Estados Unidos que prohibía la entrada. Además, era para en un sitio de pasta. Me parece que era un italiano, cosa así da igual para comer prohibía la entrada a partir de las ocho a familias con niños porque molestaban, o, por ejemplo, la prohibición de celebrar cumpleaños, que eso es algo que me celebrar cumpleaños en los parques públicos. Paco que esto lo han hecho aquí en Madrid. No sé si te enteraste, pero cuestiones, por ejemplo, no como manifestaciones o querer cobrar a los niños extra o los padres por los asientos de los niños, además de sentarlos separados, que es como decisiones que nos llegamos a entender, pero que cada vez son más defendidas, o como el turismo o adult only, a la moda de que no se pueda viajar o que sean alojamientos solo para adultos y que cada vez son más defendidos. Cómo por qué qué ganamos con eso es que no lo puedo llegar a entender. Claro ahí la reflexión es ese por qué no es como que claramente es que los niños y las niñas molestan, no molestan en términos digamos casi simbólicos, porque muchas veces quien plantea ese tipo de propuestas no ha visto a un niño o una niña en su vida. No Y a veces digo es que como los niños de niñas molestan, desde qué lugar que o sea, qué imaginamos generando, qué cultura estamos generando de cara a las infancias para que se plantee como algo modesto, o sea, primero, yo creo que falta ahí una parte importante de conexión con lo que es un niño una niña. Entonces decía que claro que yo a veces casi los primero, el primer bebé que tuve en mis brazos fue mi hijo. No y eso es como a nivel social, es en verdadera aberración. Estamos en una sociedad donde una persona, pues fíjate, si es difícil. No, o sea, tiene que tener un proyecto de crianza, un proyecto reproductivo, para poder tener una relación íntima cotidiana, para saber lo que una criatura demanda y hasta qué punto que un niño. Una niña, pues eso juegue con la comida o hable o se mueva. Son cosas que no tiene nada que ver con un comportamiento social, sino con sus propias necesidades. Tú no puedes decir una criatura de tres años que no se mueva, no puedes decir una criatura de cinco años que no hable o que no presente. O sea que estamos hablando de un desconocencimiento absoluto de lo que es la realidad de la infancia. Y os implica también bueno, pues que hay una como que la infancia se desarrolla en un lugar ajeno a la vida cotidiana y entonces eso es un gran problema. Entonces claro a nivel social, eso pasa, Y entonces claro muchas veces son los papás y las mamás conforme ya se vinculan con sus propias criaturas las que les llama la atención. Esa realidad es como que mi hijo, como que yo no puedo, como que yo no sé, pero también claro a nivel social, es como primero tenemos que generar un espacio donde los niños y las niñas tengan lugar y desde ahí todos y todas entrenemos una dinámica. Digamos de poder convivir con esa realidad. O sea, no lo sé, es como muy obvio, pero a la vez es como muy claro. Qué es lo que pasa. No o sea, cuando planteamos ese tipo de rechazo, es porque realmente en un restaurante se configura como un lugar adulto, un mercado se configura como un lugar adulto. Muchos lugares se configuran como lugares adultos, pero también es una dimensión de estar a ser adulto o muy castradora. No o sea como que los adultos tenemos que estar callados hablando flójito de una manera muy concreta, cuando luego es mentira, cuando luego claro, nada más tienes que ver yo que sé cualquier restaurante. Después de estos de comida, la gente bebiendo a la gente gritando o yo qué sé. Yo. Ayer Vienever estaba en el tren la gente gritando, hablando por teléfonos y manos libres, como ya había muy poquitos niños. Sin embargo, pero claro qué pasa aquí como que los adultos se nos permite un poco, eso no, porque nos sentimos con la posibilidad. Sobre todo no sé si se nos permite, pero claro tendremos como menos capacidad ahora de enfrentarlos. Si tienes a una persona al lado del tren que habla con el móvil, por ejemplo, sin ponerse auriculares, pues ya es como entre comillas violento decirlo oye cállate. Sin embargo, si es una criatura, así que se plantea que hay una jerarquía social en el sentido de que yo puedo decirle a ese niño cállate, o se lo puedo decir a su papá o a su mamá que se lo diga no. Entonces, como que realmente estamos todo el rato en una dinámica de jerarquías y de obediencias, como que hay unas normas sociales. Esas normas sociales no respetan lo que un niño, una niña necesita y desde ahí estamos como predispuestos a todo el rato a hacer cumplir ese tipo de normas. Entonces pensamos que los adultos y las adultas, pues tenemos las leyes o normativas que nos obligan a hacer determinadas cosas y desde ahí, si no las hacemos, pues nos multan o no un extremo, nos meten a las cárceles. Pero como que los adultos, a los niños y las niñas todo el rato, tenemos como que educarles para que habían cumpliendo ese tipo de normativas. Qué pasa cuando llega un momento que esas normativas son tan tan tan invasivas, que ya imposibilitan realmente el propio desarrollo, de la propia videncia de la infancia, y nos encontramos ese tipo de historias de no poder entrar a un restaurante, o de no poder ir a un hotel, o de no poder ir a un determinados sitios. Pero es que llegamos a todos los niveles. El otro día, por redes sociales, también me llegó una foto de unas instrucciones de cómo se tenían que tirar las criaturas por un to Bogán me ponían loco. Era como hay que estarse el típico dibujito este de así sí o así no, entonces el niño o la niña sentadito así como quieto se podía. Pero si se tiraban con alguien más y se tiraban boca abajo, boca arriba dos a la vez, todo eso y estaba como su preprohibido Y es como en serio, como lo que decías de los cumpleaños en el parque o el típico también cartel súper básico de no prohibido jugar con la pelota. Bueno, bueno, bueno es que lo hemos visto prohibido jugar con la plata en un parque. Entonces, claro, ahí había una pintada que a mí me hacía mucha risa, que alguien hacía con SPRIY pues entonces nos rogamos. O sea, si no podemos jugar con la pelota en un parque que tenemos que hacer hacer botellón, o que es lo que tenemos que hacer. No, o sea, llegamos ya a hacer unas normativas que absolutamente entran en contradicción con la propia realidad. Pero como que sí que estamos en ese tipo de dinámicas, entonces claro, en el fondo, aparte de la convivencia y de la polarización que hallamos, lo que tú decías de gente que está como a favor de los niños y las niñas y gente que está en contra. Yo creo que lo súper interesante y profundo es ver ya no tanto en el niño una niña, porque yo supongo que un adulto juguetón o un adulto que se comporte como una criatura también sería como rechazado a nivel social a muchos lugares, porque parece que ese tipo de elementos, entonces claro, cuando hablamos como una criatura a nivel simbólico, que estamos hablando de eso. No parece que es una persona irreverente que no cumple normas. Pero también hay una parte de vitalidad cuando hablamos también de que los adultos somos niños, que hemos traicionado nuestra niñez o que hemos olvidado lo que fuimos, o hasta qué punto podemos generar empatía con las criaturas reconociéndonos a nosotros y nosotras niñas. Luego tú hablas o hablamos de la salud mental de los adultos y las adultas y estamos hechos trizas. Estamos estas polvo todos los días con nuestras agendas, nuestros curro nuestros agobios. Nuestro problema es incluso de salud físicos, porque no nos movemos, porque no jugamos, porque estamos todo el rato en estructuras súper cerradas. Y entonces es como jo, pues igual nos vendría bien ya no tanto niño fobia, sino todo lo contrario, un poco de adultofobia, para dejar que los niños y las niñas de alguna manera contaminaran entre comillas o impregnaran la vida adulta, para también hacer a los adultos y a las salultas un poco más saludables. O sea, si planteamos en términos de guerra, que no es el caso, pero de polarización entre niños y niñas. El mundo infantil o el mundo de la niñez igual tiene más cosas que aportar al mundo adulto que viceversa, o por lo menos vamos a dejarlo en tablas. Pero claro, si ponemos una barrera y planteamos que todo lo que tenemos los adultos y las adultas es tan tan tan maravilloso para que cuando un niño, una niña se expresa como criatura, tengamos que darle hachazo, pues estamos, por un lado, vuldenando los tres de la infancia, pero también estamos condenando a que el mundo adulto sea un mundo gris y un mundo absolutamente estructurado en base a herramientas de o elementos de infelicidad. Entonces, claro, yo creo que el fondo más profundo del tema va por ahí, o sea claro, un niño una niña, lo que significa a un nivel simbólico, son cosas que cuestionan nuestro status vital. O sea, por ejemplo, un niño una niña, pues comería sin tiempo, jugaría sin tiempo, tendría horarios sin tiempo, buscaría cuerpo o buscaría emociones, Buscaría a ver tampoco huy idealizar a los niños y las niñas, arras, niñas y niñas como todo, obviamente, pero desde ese lugar, aunque sea de una manera a priori, un creo una cría precisa acaso precisa, cuerpo, precisa, ternura, precisa, presencia, precisa, cosas que luego los adultos las buscamos y cuando planteamos de cuando yo sé cuando estamos en relaciones de pareja o estamos en relaciones de amistad o estamos en relaciones cercanas. Las comidas que nos encantan son esas que son sin tiempo, que puedes relajarte, que puedes ir de un tema a otro, sin prisa de alguna forma entrar en dinámicas de juego, que lo que los niños y las niñas impulsan por hacer de manera cotidiana. Pues claro, supongo que si permitiéramos ya ves tú permitir que es un verlo horrible, porque esa adulto céntrico, porque quienes somos los adultos y las adultas para permitir o no permitir. Pero si nuestro marco de convivencia permitiéramos que las dinámicas infantiles tuvieran más peso. Eso generaría un contraste poque con nuestra propia realidad incluso podría ser un elemento también yo ces hablo de transformación política. Claro, si tú un niño, una niña, si tú te planteas, por ejemplo, como un criterio básico, no forzar a un niño, una niña salir de casa sin querer como pues imagínate ya directamente, pues te echarían del trabajo y puedes competir con un montonazo de cosas, porque realmente y muchas veces cuando un niño era niña, a las ocho de la mañana se despierta y te dice papá tengo un sueño. Es una reivindicación como muy legítima, y tú puedes decir sí tiene que aprender claro lo que tiene que aprender igual se puede aprender de otra manera los adultos y las adultas. Las cosas que tenemos por aprender si las aprendemos desde el maltrato y el malestar es un poco, nos genera mucho más rechazo. Pero claro, a nivel social, creo que también tenemos que llevar un poco a ese nivel. O sea como que creo que el no dejar entrar a una criatura en un restaurante es la punta del iceberg. Pero al fin y al cabo, estamos viviendo en una sociedad donde yo, por ejemplo, que reflexionado ayer por circunstancias estar en mal, porque en Valencia fue fiesta. Entonces estaba para allá y estuve por la mañana en unos toboganes de bueno, la gente no y lo conocerá en Madrid río estos hobo ganes como súper chulos y fui con mi peque con mi hijo, pequeño es no es toda la mañana allí y yo flipaba digo porque Hadri es una ciudad de unos cuatro millones de habitantes, por decir algo y estaban vacíos, no ni un solo niño desde las once de la mañana hasta las dos de la tarde, pues esos toboganes no claro estaban en el colegio. Pero cuatro millones, eh o sea, ni enfermos ni gente que tal, cuatro millones de niños en el cole y unos toboganes, molones preciosísimos, divertidísimos estaban vacíos, no había ni diez. Obviamente, no planteé que hubiese los mismos cómico por la mañana. Entonces lo decimos tan obvio estaban en el cole, Sí, estaban en el cole, claro, pero entonces desde ahí es como no digo que no tengas que ir adillos de manera organizada. Pero es como fíjate a nivel social, si estamos tan tan acostumbrados que un día laborable por la mañana puedes estar en un lugar específico de la infancia sin niños, pues es normal. Cuando luego voy a has a los niños en la vida normal, pues no estemos muy acostumbradas y muy entrenadas a estar con ellas. Y desde ahí, pues, claro, cuando nos saturan o no nos sacan de cción, también sacar de quicio como una palabra de que es lo que nos saca de quicio, por poner un poco también análisis a nivel individual o a nivel íntimo, que elementos nos sacan de nuestras casillas, pues claro, llega un momento que tú estás hasta la cabeza de fin de tal, llega un fin de semana y te vas a un hotel y no quieres una criatura por qué, porque ya has aprendido y ya de alguna forma estás acostumbradísimo a que los niños o no están o si están siempre controlados y educados, que eso para mí es la gran clave también del asunto, o sea mucha gente que entre que podría criticar obviamente, las leyes abusivas de no dejar a los niños y las niñas entrar a la vez cuando a lo mejor en redes sociales salen esos. Claro es que los niños y niñas deberían estar en todos los sitios pro educados o portándose bien. Y es como igual. No va así, igual? No va así? O igual? Si realmente planteas que en el restaurante tienen que estar educados, pues me lo tendrías que decir a mí y yo igual lo iría con mis niños a ese restaurante, porque es que me da igual que les dejen entrar o no. Yo lo que quiero es que los niños y las niñas puedan estar en los lugares ejerciendo su niñez sin más obviamente, no van a meter el tenedor en el ojo a nadie ni va a generar ningún tipo de agresión que pueda ser delictiva. Pero yo preciso y necesito lugares donde los niños y las niñas puedan ser niños y niñas, ni más ni menos. Pero claro, si tenemos una costumbre a nivel social que muchas veces los niños y las niñas no pueden ser ni niñas de niñas, ni siquiera en las escuelas, que son lugares de los niños y de las niñas, o en lugares específicos, como decían antes de risa, en un parque infantil, que hay normas para cómo tirarse del todo gan Es como a ver si en una sociedad no permitimos que un niño sea niño o que una niña sea niña en un parque de columpios o que un niño sea niño, que una niña sea niña en una sono Podemos decir bueno si en una escuela de los niños y niñas son niñas. Y bueno depende si, por ejemplo, estamos hablando a lo mejor de desarrollo psico, psico emocional, incluso psicosocial, cuando estamos hablando de la escolarización templana, o estamos hablando de abrir los colegios en verano, o estamos hablando de que las criaturas ya de primaria tengan que tirarse cinco o seis horas sentadas en una silla en un pupitre. O sea, realmente qué conocimiento tenemos de la infancia cuando asumimos que un niño y una niña puede estar cinco horas sentado en una silla durante todos los días de su vida en comillas o de su año, sin que eso suponga un atentado a la niñez. Entonces claro si vamos como normalizando esa forma de tratar a la infancia que yo hablo de adultocracia o de adultocentrismo, pues claro luego los niños y las niñas están en el momento, digamos de ocio de tiempo libre de los adultos, de las adultas y no estamos dispuestas a asumir en ningún momento que puedan expresarse como criaturas libres, como personas libres. Por qué no, porque directo también nos molesta. Entonces, bueno un poco. Para mí el resumen sería que, por un lado, evidentemente, tenemos que pelear y tenemos que denunciar esos lugares que no ve que ve tan la entrada a las criaturas y que los tratan como ciudadanos y ciudadanas de segunda y que vulneran sus derechos, cosas que no podría pasar o que sería inconstitucional hacerlo con otro tipo de sectores de la sociedad. Como imagínate cualquier restaurante que no dejará entrar yo que sé a las personas recializadas o a las personas que tuvieran obesidad o a las personas que fueran en silla de ruedas o a las personas que tú nos, o a las mujeres o a los hombres con rizos, O sea yo que podríamos plantear diferentes propuestas, O sea entonces yo creo que esa parte sí, que está como súper clara, pero a la vez también pelear un poco plantea que, igual que, evidentemente, cuando a una persona con silla de ruedas se le permite estar en un restaurante, no se presupone que cuando entra el restaurante va a caminar. Se supone que el restaurante tiene que estar adaptado a que la persona que tiene movilidad reducida dentro del restaurante pueda seguir estando con movilidad reducida y pueda comer o puede ir al baño como mobilidad reducida. Pues entonces, si a un lugar pueden entrar las criaturas que tienen que entrar por derecho tenemos también que permitir y posibilitar que un niño una niña sea niño o sea niña en el lugar. Lo que no tiene sentido es que bueno, pues ahora que te dejamos entrar aquí, te dejamos entrar si te portas bien, si estás calladito, si no molestas a tu papá o a tu mamá, si eres capaz de comer sin resistar, sé si haces caso al payaso ese que te está animando la fiesta y en el momento que tienes un niño y una niña que se reivindica o que se expresa como una persona normal entre comillas con sus necesidades. Pues ahí no, pues claro. Sí que es interesante trabajar un poco ambas propuestas, porque si no realmente si vamos dando apertura y dando entrada a las criaturas, a todos los lugares, pero esos lugares se van configurando y se siguen configurando sí o sí, en base a las lógicas adultas. Estamos planteando un modelo totalitario donde un niño, una niña ya tiene que portarse bien en todos los lugares, en los lugares de educación, en los lugares de ocio, en los lugares de o, encuentro en lugares de convivencia y encima su papá y su mamá muchas veces, incluso si en él o en ella recae la responsabilidad de que se porte bien, no se porte mal. Yo no va a ser un aliado de juego o un aliado para que la criatura pueda desarrollar su niñez, sino va a ser una figura de autoridad, porque el camarero del bar va a estar mirando al papá o a la mamá a ver qué le dice al niño, a la niña cuando yo que sé juega con él, los espaguetis y mezclas a yo qué sé vale o sea como que estamos un poco en ese tipo de dinámicas, de intentar, por un lado, transformar la sociedad para generar sociedad más amable, más real y más habitada y habitable para los niños y las niñas y luego, por otro lado, obviamente, pues, denunciar las aberraciones que supone las barreras sociales, de pedir la entrada a lugares que eso no tiene ni pies ni cabeza. El caso es que, cuando hablamos de este tema, a mí me hace muchas gracias, porque se alude a que los padres la desde ahora es que somos, que hemos perdido la autoridad, que no lo sabemos educar, que los peores, los niños ahora están peor educados que nunca, que antes hazte sí, antes antes sí gente que además te puede justificar en la misma frase la violencia a la infancia como método educativo. No todavía seguimos en ese plano y suele surgir ahí en ese mismo debate. Cómo se trata la infancia Y, claro pues, parece como que vamos hacia atrás. Yo no sé cómo lo. Si tú lo observas de la misma manera o si crees que hemos avanzado algo. No. Yo creo que vamos hacia atrás, obviamente, claramente, claramente también y luego también sí, y luego también creo, pero bueno, creo que tiene que ver un poco lo que estábamos hablando un poco antes. No, o sea claro antes o después. También teprende familias. Depende con textos. No tiene que ver nada un contexto urbano con un contexto rural, una familia extensa con una familia no extensa. Hay muchos elementos. Digamos tenían claves sociológica, incluso antropológica, que podrían hablar pero claro, por ejemplo, el antes o después, en un contexto, por ejemplo, donde había mucha realidad de niños y niñas libres en ningún sentido de la palabra, o sea, de muchos espacios do entre los niños y las niñas no estaban vigiladas y no estaban controladas y tenían como muchísimo espacio de relación con primos, con hermanos, con hermanas, con dos jóvenes, en espacios de juego de calle. Claro y bueno, yo no soy tan mayor ni tan joven, pero voy a cumplir cuanto cincuenta años. Pero yo, cuando era niño, pasaba muchísimas horas sin supervisión adulta, muchísimas yo salía del col iba caminando de mi casa a la escuela y eran casi veinte minutos caminando y cuando ya acababa el cole a las cinco de la tarde, yo llegaba a mi casa a las ocho y es de cinco a las ocho, pues ahí estabas en el barrio jugando a la pelota, jugando con no sé qué. Si tenías un problema, subías a la casa de algún amigo a merendar y ya en casa ni había móviles, ni había nada, y el papá y la mamá estaban medio tranquilas. Y ya a las ocho y media no habías llegado, pues ya se ponían un poco inquietos, igual hacían alguna llamada de teléfono fijo algún otro teléfono que tenían, pero sí, pero podían perfectamente. O sea, yo voy a salir de casa para ir al cole yo que sé a las tres de la tarde y volver a las ocho y ahí había cero un momento de supervisión adulta. Entonces, cuando se daba ese tipo de dinámica, la gente venía ya con la niñez disfrutada. Si luego llegabas a casa y tenías que portarte bien un rato, pues oye habías hasta tres horas jugando saltando charcos, tirando piedras, haciendo trastadas. Entonces, claro, ahí, al menos un momento, dado los momentos digamos de autoridad adulta eran más eficientes, no fran ni mejor ni peor. Entonces igual tenías que tener claro de que luego te ibas a casa del abuelo y ahí tenías que estar, pues, firme y tenías que acabarte el plato de comer. O podías asumir un poco la regla esa próxima ves si no te comías el primero, pues no llegabas al postre y yo que sé podías jugar un poco como niño. Como niña también sabías que había un juego adulto y de vez en cuando participabas en lugares adultos y yo creo que había un cierto acuerdo conforme. Los niños y la niña tamos viendo un poco más mayores y teníamos diez mos de doce años. Sabíamos que en determinados lugares teníamos que entre comillas portándonos bien y era un medio acuerdo, a cambio de que nos dejaran en mogollón de rato portándonos mal y teníamos mogollón de espacio de jugar mogo en espacio sin control. Movió en despacio. Y tal qué pasa ahora es como oye ese acuerdo social tácito que no sé si me parece muy bien o mal, pero no deja de ser, pues eso un contrato social. Los adultos lo hemos dinamizado. O sea, los niños y las niñas están veinticuatro horas supervisados. Todo el rato en las extrascolares, en las escuelas en no sé qué todo el rato, todo el rato hay un adulto o una adulta que le está diciendo a un niño y una niña yas de portar. Ya no sé si vien o mal con un carácter moral, pero te has deportar de una determinada manera. Aquí hay una expectativa adulta respecto a lo que tú tienes que hacer, ya sea en clase de ajedrez, en clase de karate, en parkour, en clase de ciencias o en el comedor escolar, o sea en todos los ratos. Hay ese tipo de historias. Entonces claro, los niños y las niñas de una manera dos cientos onsen y dice bueno y dónde me puedo cortar mal o sea yo necesito un rato para pegar gritos, para expresar, para sacar mi ansiedad, para sacar mi agobio, para sacar mi mosqueo para sacar mi enfado. Dónde lo hago. Si no salgo en la escuela, me ponen un parte, si los saco en casa mi madre, si mi padre se desquicia si luego saco en un restaurante, te llaman la atención si los hago en un parque, no sé en dónde saco eso entonces claro, los niños lo van sacando donde pueden y de malas maneras, porque normalmente sabemos que lo sacan en los momentos donde también más más eficiente, cuando es más eficiente, pues cuando realmente si al fin y al cabo, muchas veces cuando se sacan ese tipo de ansiedad y ese tipo de agobios, las criaturas buscan caso de los adultos, de las adultas, pues lo van a sacar en los momentos más inoportunos, porque es donde realmente, en ese momento más inoportuno, el adulto o la adulta le va a hacer el caso que ese niño, esa niña precisa, necesita y quiere Y entonces también la percepción de las personas adultas que están al margen de la infancia. Es que los niños y las niñas están muy desquiciados y que están súper berreando todo el día y que la lian todo el rato. Pero no es que el aliento el rato, es que la lia es muy poco, muy poco por qué. Pero solamente vemos jugando la línea, porque cuando no las están liando directamente, hacemos la vista gorda, los ninguneamos y hacemos nuestra vida como si ellos no existieran. Entonces claro cómo. Desde ahí está esa historia. Cuáles sean las herramientas, pues, por un lado, mucho más espacio de niños y niñas solas disfrutonas jugando en espacios digamos no bueno, pues yo que sé, por ejemplo, para mí parece fundamental ese tipo de propuestas, que hay que los niños y la líneas puedan ir extras a la escuela y general, esto es de lo que son los caminos, los caminos de las ciudades sin coches y si sabes dónde realmente puede haber posibilidades de momentos donde un niño niña pueda ir y pueda sacar ahí y pueda reír y pueda jugar y pueda. Pero es que vamos. Estamos todo el rato así hasta en los patios de las escuelas, los educadores y los patios y los recreos son vigilados y tenemos que ser el bully nimo gollón de propuestas que sí, que es verdad que existe ese tipo de realidades. Pero una cosa es que exista. Y otra cosa es que utilicemos ese tipo de cosas para aumentar el nivel de vigilancia de la infancia. Entonces ya creo una cría hasta en el recreo, o sea, imaginaos cuando hablamos de los institutos americanos que tienen cámaras en los pasillos y que tienen cámaras en los daños, si es que no puedes hacer nada. O sea tú tienes doce años, trece años y no te puedes esconder. Luego llegas a casa cuando eres adolescente y tienes que esconderte en tu propia habitación y es en el único lugar donde puedes de alguna manera conectarte y empiezas a vivir tu privacidad, con redes sociales, con todos los riesgos y todas las dificultades que hay ahí. Pero es que realmente esa privacidad y esa intimidad y ese espacio de poder ser niño o niña o adolescente en la vida real se lo estamos privando los adultos y las adultas no permitimos, o sea lo que sé, hablamos de niños y niñas, pero lo mejor hablamos de chavales de quince años en un parque en Madrid o en cualquier ciudad y están ellos a su rollo y la policía paga y les marea y les dice. Y tenemos tal o el tema del botellón. Sabemos cada diez jóvenes tal y ya pensamos que están tramando, que están haciendo tú el discurso de las bandas de no sé qué es como, por favor, entonces claro si no somos capaces de configurar esos lugares para la infancia, pues la infancia está en vive y yo creo que en una olla de sesión y desde ahí pues te la puede liar. Sí, claro o sea, yo me creo que alguien diga es que ya en los días estuve en un restaurante y había un niño que no paraba de tirarle a su madre o a su padre las cosas al suelo. Es verdad, digo sí y qué y qué, o sea, y que no nos queda otra, o sea, no nos queda otra que entre comillas. Estamos de alguna manera molestando a los niños y las niñas, a asumir que los niños y las niñas nos van a molestar en un grado, que nos molesta, que los niños y las niñas nos molesten po. Vamos a empezar a cuidarles, Vamos a empezar a generar una dinámica de buen trato, de cuidado, de pedagogía, del cuidado, de encuentro, de cercanía, de una alienación, porque es que si no tenemos ahí a los priuse las crías absolutamente. Pues bueno, pues pues brotaos a ver de una manera un poco de pero claro, claro, luego la gente dice claro, yo me voy y luego te dicen cuando comentarios de estos que dan mucha luego llega el verano, me voy al pueblo y ahí no veo a los niños están con las bicis y cuál es maravilloso fíjate. No te vas al pueblo. La gente que tiene pueblo. No había un anuncio de no sé qué me veía. La gente que tiene pueblo se da a su pueblo y realmente disfruta de los niños y de las niñas. Claro luego llegan y piden la merienda y en ese momento los días están relajados y eso está divertido y participan en la verbena. O sea como que hay momentos donde cuando los niños y las niñas se sienen también reconocidos en lo que van necesitando, pues ellos tienden a buscar a la adulto y a la adulta desde otro lugar, desde el lugar. Lo voy a hacer contigo algo que solo no me atrevo. O voy a hacer contigo algo porque tengo curiosidades de saber cómo funciona este mundo adulto en el que no participo y hay una dinámica también de colaboración respecto a esa dina Y entonces, desde ahí es mucho más bonito y mucho más disfrutón estar con los niños y las niñas. Pero claro, si los niños y las niñas están con los adultos y las adultas jugando siempre fuera de casa, entonces, ya pues están también a la defensiva Y ahí se genera esa esa dinámica. Pero claro, como no podemos en ningún momento dado perder la perspectiva de quien tiene la sarte en poner mango y a nivel social en un marco adulto céntrico, pues en base a cualquier conflicto el niño y la niña se presupone que debe obediencia el adulto de la adulta. Entonces, gracias al ir perdiendo entonces job A mí me viene un poco de ese tipo de reflexiones ir profundizando hacia esa dinámica y a la vez sin culpabilizar a nadie, porque es difícil. Y es cierto que cuando yo planteo que habría que hacerle más casas a las niñas, pues hay muchas veces los adultos y las adultas estamos en una dinámica extrema de vida y llegamos a casa y pues bueno, se hablan las tecnologías. O cuando le ponemos al niño, a la niña al ordenador o la tablet para poder, yo sé limpiar la casa o hacer la comida, O sea que estamos muy hasta arriba. Pero hemos de ser conscientes de que la única manera de que cambie un poco la perspectiva. Ya digo, por un lado, entrenar la convivencia con los niños y las niñas y que no sea una dimensión ajena y, por otro lado, el que en esa convivencia, pues los niños y las niñas pueden estar más nutridos y más nutridas y nos expresen muchas cosas, muchas más cosas, y no solamente su malestar, su agobio, su atmecas o su ansiedad su yo que sé ahora porque muchas veces estamos en ese lugar, o sea, cuántas veces no sabemos que cuando una criatura se porta mal en un restaurante, en un hotel o en el parque nos está hablando, nos está remitiendo a otra conversación más profunda, más real, más bonita que cuando además se puede dar. También nos nutre más a la adulto y a la adulta. Y es como holding, pues claro era esto. No yo creo que los papas y eran no más tenemos constancia de mucha de que eso nos pasa cotidianamente, pero cuando cuando tenemos ese lugar para poder abordar eso, no sé si más o menos entiende lo que sí. Además, has lanzado ahí un montón de ideas, pues eso y que, efectivamente, me gusta mucho esto que dices de no culpabilizar todo lo contrario, porque sabemos perfectamente que cada situación y cada vida, pues vamos ahí como vamos, pero claro que vivimos en una sociedad que está pensada para producir, desde la producción, desde la priorización de priorizar el trabajo y luego ya lo demás que viene después has terminado tus ocho diez doce horas de jornada laboral y luego ya lo que queda Y en lo que queda, pues metemos también a nuestra infancia, porque es lo que nos deja o como hemos configurado nosotros en nuestra vida y que no es tan difícil montarlo que nosotros aquí reflexionando, podemos levantar el mundo. Pero luego, el día a día, pues eso es muy complicado, pero bueno era nuestra intención reflexionar sobre ello y bueno levantar alguna ceja. Estoy convencida de que no estar en quien nos estéis escuchando. No estáis de acuerdo con todo con algunas de las reflexiones, pues tengáis otra vida totalmente distinta. Pero me parece que son ideas muy interesantes. Y esto que decías de la adolescencia, ojo porque también va incluido ahí en el parque que no para nada te partido desde esa etapa. Claro es que hay un elemento también ahí interesante. Cuando a veces hablamos del adulto crafo, del utocentrismo, como estructura social tiene varias partes, o sea como que se puede profundizar un poco. Hay una parte que es lo que hablamos antes de las leyes y las estructuras que dejan a los niños en las niñas fuera, y eso es importante. Luego hay otra parte, que es que realmente lo que los niños y las niñas expresa ni quieren no se les tiene en cuenta y desde ahí quedan como se silencia esa realidad y es imposibilita un protagonismo social de la infancia. Pero luego hay una tercera parte, que es la que más nos cuesta a todos y a todas, que es asumir que los adultos y las adultas somos también adultócratas. Eso no quiere decir que todo adulto es un adultor que a veces mismo utiliz me ayuda la metáfora también con el tema del machismo, no quiere decir que todos los hombres somos machistas, pero todos los hombres tenemos muchas posibilidad desde que nos levantamos hasta que nos acostamos un ratito, por lo menos ser machista en medio, igual que sea con micromachismos o macromachismos o lo que sea, no o sea, se está ahí porque al fin y al cabo hay un privilegio. Entonces el privilegio es cómodo. Estamos muy, muy saturados, muy hasta arriba. Entonces, como a veces encontramos en poder disfrutar del privilegio, es el lugar tranquilo. Entonces los tíos lo tenemos muy claro que, por mucho que nos deconstruyamos cuando yo que estemos hablando de mil movidas, llega un momento que cuando te ves estás hasta arriba, pues sacar la tarjeta de quiero mi ratito de privilegio, un ratón que se va a intentar en hacer daño con él. Pero entonces, claro, los adultos y las adultas también tenemos ese lugar de privilegio. Entonces, por muy grucho que nos planteamos un modelo adulto entrañable, cuidadoso cercano. A veces nos salra malaz autócrata, porque lo necesitamos, porque tal entonces ahí también tenemos que reflexionar. Ya digo sin culpabilizar, pero claro, cuando hablamos de todo lo que los niños y las niñas están viviendo y todos los niños y el lugar social que tenemos reservado para la infancia, todos y todas hemos sido socializados como niños. Así, yo no queda tan lejos. Yo fui a la escuela y estuve en pupitres con sillas duras, muchas horas. O sea, ya hay muchos elementos que eso forma parte de nuestra contra realidad. Entonces, de alguna forma nos hemos conformado respecto a eso. Cuando yo digo que nos cuesta entender la niñez o ver a un niño o una criatura, no de es su niñez es porque si lo entendemos, hay un elemento de cuestionamiento también de nuestra propia biografía y cuando si yo permito a mi hijo o a mi hija hacer algo que a mí, como niño niña, no me permitieron de alguna manera. Estoy cuestionando la figura de mi padre o de mi madre. Estoy diciendo que mi madre o mi padre no fue tan bajo conmigo cuando me obligaba a comerme las lentejas. Sí o no, Y a la vez si de alguna manera relativizo todo eso para indultar a mi padre o a mi madre. Es también, pues todas las dinámicas, estas de reproducción del maltrato vale. Yo no puedo asumir que mi madre o mi padre me maltrataba cuando me obligaba a comerme las lentejas, porque, al fin y al cabo, aquí estoy yo y soy feliz bueno, si yo te contara mis traumas, es igual se lo cuento a mi psicóloga, pero claro soy feliz hasta cierto puntos hoy, de alguna manera, un adulto funcional, pero también con muchas carencias y en algunas de esas carencias tendrá que ver mi propia socialización. Pero, en cualquier caso, si yo de alguna forma tomo conciencia de eso y asumo que ya digo que en mi crianza hubo muchos elementos que estuvieron como muy mal. Yo tengo que estar dialogando con esa realidad todo el rato y asumir que soy un adulto incompleto, que soy un adulto con dificultades, que soy un adulto mutilado, que soy un adulto bueno Y a ver que, como me hago cargo yo de esa película, yo planteo que soy un adulto funcional, súper molón con mi proyecto gótico, súper desarrollado y desde ahí, todo lo que yo he vivido es válido Y todo cuando me apretaban para sacarme las oposiciones. Era válido cuando me quedaba y tenía ansiedad por aprobar el examen del selectivo. Era válido cuando me tiraba las talas. Cinco, todo era válido, ya digo, y cuando mi mamá o mi papá me obligaban a tomarme en las lentejas, era válidos. Y todo eso es válido porque no lo voy a reproducir yo con los niños y las niñas si al fin y al cabo me auto tengo una imagen de mí mismo como una persona perfectamente asumida. Pues entonces, luego, pues voy a reproducir el tipo de historias. Entonces que es fundamental de alguna manera reconocer también en nuestra propia biografía los elementos que hemos tenido de malestar y de maltrato que nos han conformado como adulto, como adultócratas, igual que nos han conformado a los tíos como machistas y como tal, porque han sido dinámicas de represión, de emociones, de represión, de necesidades, de represión, de deseo para desde ahí poder tener una misión y poder generar una alianza y una empatía con los niños y las niñas, Porque si nosotros no hacemos ninguna enmienda nuestras propias biografías, pues ya está, pues vamos a seguir reproduciendo ese tipo de cosas, entonces está. Desde ese nivel hay que tener un planteamiento y miramos al spo cada mañana y plantear jos es que realmente, pues oye, pues igual, la nuevas generaciones pueden tener alguna cosa resuelta que yo no tengo para nada resuelta. Incluso las próximas generaciones pueden ayudarme a mí, como adulto o adulta, pues a meter un poco más de ternura, un poco más de emoción y un poco más de frescura a esta vida robotizada en la que vivo. Entonces tendremos que tener un poco esa apertura abierta de construirnos como adultos. Ya digo, igual que los tíos, nos tenemos que construir como hombres, como machistas o como tal, tendremos que permitirnos el lujo de deconstruirnos como personas adultas para de alguna manera, dar voz a una voz protagonista de los iones y deber niñas que también nos interese y, desde ahí que sea interesante el poder convivivir, porque si estamos mega requete orgullosos de lo que somos cada una con nosotras mismas y del mundo que hemos armado. La única oportunidad que tenemos es como invitar a los niños, a las buenas a que se conformen o se construyan como adultos como nosotras, y si no se ha, las buenas eran las malas, porque en ningún momento vamos a permitir el poder cuestionar el marco actual. Entonces ahí y es pues eso las lentejas y las o a las buenas a las malas, las tomas o las dejas mira el mundo. Es así. Aquí todos los adultos somos maravillosos ser adultos. Esto y aquí es donde va y claro, la adolescencia es muy potente, porque en el fondo bueno podríamos haber también adolescencia mucho rato. Pero hay un elemento muy potente es que toda esa parte de autoridad del adulto frente a la infancia, cuando los niños y las niñas son muy peques, pues la autoridad también hay una dimensión física que asumen. Si tú le pegas un grito a un crio de seis años, se va a chantar por tu voz, por tu manera, por tu envergadura. Pero si se lo haces a un chaval de catorce años, pues igual no, entonces como que ahí hay un momento también donde de alguna forma, unas edades donde realmente se están viendo si eso que estamos planteando desde pequeño de que el mundo adulto es maravilloso y que el tránsito merece la pena, porque hay que llegar aquí, sí, es verdad. Entonces cuando los adultos, los adolescentes, empiezan a experimentar las cosas que como adulto te hemos dicho que cuando seas mayor, pues vas a poder comer huevos y empiezan a experimentarlo y, por un lado, se dan cuenta de que no es tan guay y, por otro lado, se dan cuenta de que tampoco se lo permitimos tanto porque ya no estamos hablando tanto del ser adulto como una persona con cierta autonomía sino a veces hablamos del ser adulto como esa persona que se porta bien, que tiene una carrera, que tiene unos estudios, que tiene un trabajo, que tiene un no sé qué. Y la adolescencia, por desgracia, no tiene todo eso. Se tira muchos años sin poder currar, sin poder estudiar, sin poder tal empiezan a poner en en jaque ese modelo adulto es como ya. No es que me lo estás contando, sino que empieza a experimentarlo. Y me estoy dando cuenta que más estapa que me has tan dado, no ahora, sino que llevas tan dándome desde que nací y entonces, desde ahí la voy a liar. Entonces es como guau, entonces ahí es como muy interesante, porque en ese diálogo es más conflictivo. Pero también será en una sociedad utópica donde realmente los niños y las niñas fueran reconocidos en cada una de las etapas de su vida y el ser adulto no fuese más como no fuese, digamos, como un hito de cara a participar en una situación de privilegio. No había un conflicto con la adolescencia, porque realmente no hay una necesidad de pulsar ese lugar de de privilegio, ese lugar de así donde realmente y por fin voy a poder no portarme bien entre comillas y se va a acabar, digamos, voy a dejar ya de vivirme un proceso de socialización en base a una expectativa externa todo el rato, porque los adultos, aunque luego somos adultos y es mentira, pero a priori los míos y las niñas crecen con la fantasía de que los adultos hacemos lo que nos da la gana. Pero es que claro es así un poco, o sea claro, cuando un niño, una niña dice quiere un helado. El adulto le dice sí o no y es tío tú, cuando te quieres tomar una cerveza, te la tomas aquí le pides permiso sabes o sea, tú realmente haces lo que te da la gana y dices no. Yo no hago lo que me da la gana. Hijo mío yo trabajo. No sé qué tengo mis mo, tengo que pagarle hipoteca, tengo, no sé cuándo dice ya, pero te tomas la cerveza cuando te da la gana y yo tengo que negociar el helado o sea, tengo que participar en un máster de relaciones internacionales para que me compres el helado y tengo que comer en las lentejas horribles o el ave requemado para poder llegar a tomarme el postre y a ti sin te dar la comida. No, si no te gusta, sea de vuelves al camadero. Qué morro. Qué morro entonces en ese que morro, pues ahí están los adolescentes diciendo bueno, cuando puedo yo ya ser el que el que puede llegar al postre sinco minutos en el plato a ver peña, sabes, entonces ahí es donde está el tema. Sabes y claro, tenemos que hacernos cargo también de esa dimensión de privilegio que ya digo que es un privilegio sustenta por leyes, sustentar por muchos elementos, porque es una estructura social política. Igual que estamos hablando del patriarcado, es que eso está como muy consolidado Y posiblemente para disolverlo, pues tendríamos que abordar las tres dimensiones, pues, por un lado, tener leyes que fuesen reconocieran a los niños y las niñas como sujetos de derechos y como personas sin más ni menos, sin una discriminación. Por otro lado, reconocer y dar un protagonismo a la infancia para que participara en los espacios y desde ahí con su hacer y con su fusión y con su contidianidad, pues de alguna manera rompiera estructuras adultas que están muy estipuladas. Y es como no, pues eso cuando más rato los niños y las niñas puedan ser niños y niñas ya irían como diluyendo las fronteras del mundo adulto, irían como ampliando el mundo infantil a más lugares. Y luego, por tu lado, los adultos y las adultas están todo el rato en un diálogo social, político, íntimo, incluso terapéutico. De qué elementos ponemos en juego nosotras que imposibilitan un desarrollo es saludable de la infancia cuando nos expresamos como adultócratas, por qué nos pasa eso, qué es lo que nos saca de quicio, qué huellas de nuestra infancia. Están ahí qué elementos podemos utilizar para yo, que sé para encontrar ayuda, cómo podemos hacer para que todos esos procesos de entrenamiento, los niños y las niñas no paguen las consecuencias de nuestra torpeza. Bueno, hay todo donde potente e interesante, pero yo creo que es el que tenemos que hacer si realmente queremos, pues eso que los niños y las niñas formen parte de esta realidad social, porque ya no se trata como de darles el paso o no darles el paso a más lugares, porque desde ahí no seguimos siendo nosotros y nosotras las que tenemos la llave de la puerta. Y hay un lugar a donde él están los niños y un lugar donde están los adultos, y desde ahí seguimos todo el rato hablando de la frontera. Pero la idea es no romper Es como romper esa dinámica de polarización de frontera y entender que todos y todas en el fondo somos niños y que el ser adulto a mí me ayuda un poco el modelo este de las capas de cebolla. Entonces, como que un niño, yo sigo siendo un niño igual. Tengo etapas, tengo nuevas capas. He ido elaborando con mi experiencia y con mis vivencias, pero la etapa de la infancia sigue estando ahí presente, tan presente como yo lo quiero hacer. No es una etapa superada, no es una línea. No somos proyectos de personas que vamos quemando etapas. Somos personas que nos vamos configurando y que vamos creciendo hacia dentro y hacia fuera. Y desde ahí, pues, oye, por qué no, por qué no podemos de vez en cuando hablar con la infancia como los niños y las niñas que fuimos, o qué somos y desde ahí o por qué no podemos aspirar a convertirnos en niñas y niñas y desde ahí utilizar a los niños de las niñas como modelos de vida no sé, y que sean ellos y ellas los que tengan mucho que enseñarnos y tenemos que ser nosotros los que pedamos permiso para poder participar en los lugares infantiles, y que sean los niños, los niños y le llaman papá Te dejo entrar aquí a mi cabaña. Pero si te portas bien, te portas bienes y te despeinas y si eres capaz de pues eso como peter pan, de hacer un poco el cafre. Si vas a hacer aquí y vas a decirme que tal, pues no te dejo entrar, o sea este lugar se vertebra con otro tipo de dinámicas, entonces venga ya sean ellos vamos a generar la ida y la vuelta. No lo sé a ver. Eso es una chorrada, al fin y al cabo, pero es como abrir un poco los marcos, los marcos del debate, para, al fin y al cabo, conquistar y conectarnos con una bueno avanzar en la libertad y en la felicidad. Al fin y al cabo, es el objetivo de cualquier sociedad que pretenda ser mejor. Y yo creo que vamos que lo que los niños y las niñas nos transmiten es algo que no podemos desperdiciar y que es como fundamental integrarlo en nuestras expectativas y en nuestras aspiraciones sociales, políticas, personales y videnciales, pues es que lo has dejado. Vamos poco. Puedo añadir paco y creo que ha quedado un programa muy majo. Creo que hemos abierto ahí has lanzado un montón de temas y de apuntes y de ideas para hacernos pensar. Nos has dado la vuelta. No me gusta mucho. Hay muchos conceptos que has dejado ahí que sobre lo que me he quedado pensando, sobre cómo no nos gusta hacer de adultos en realidad, cómo nos cuesta en realidad, cuando somos adultos haces de adultos y por qué no. O sea, yo creo que dejaría abiertas muchos hilos para que la gente que nos escucha, pues también lo siga pensando y oye ha sido un placer escucharte paco. Nos has dejado aquí con un montón de temas, pero espero que es como semillitas que surjan ahí en nuestra audiencia y que reflexione y reflexionemos todo juntos sobre este tema, sobre la niño fobia, sobre cómo hacer el adulto y cómo por qué están, porque hay instrucciones para tirarse los tobodones. Eso me gusta mucho. También palco muchísimas gracias por tu tiempo. Ya te he dicho que te quitaba media hora Va a ser que no bueno, no pasa nada. No pasa nada. De hecho, y estaba pensado y yo agradecidísimo de que pueda haber un espacio de poder hablar y chablar sobre esto. O sea ya verás que no sé yo. Para mí es un tema que me apasiona porque lo veo como fundamental, de hecho, en toda mi historia personal, pues como que siempre estaba ahí en espacios políticos, militantes de transformación y como que llevo ya años donde creo que es la línea donde tenemos que estar como poniendo más energía, entonces que pueda haber espacios donde se pueda dialogar. Desde esta realidad, lo que creo que es fundamental ya digo desde la maternidad, desde la paternidad, desde adultos, y adultos que tengan responsabilidades profesionales con niños y niñas. Creo que es, como súper interesante poder hablar de todo esto que desde madre esferas de este espacio, me parece maravilloso Y a la vez pues, bueno la invitación de que esto es un punto de partida, como todo o sea, que le apetezca profundizar yo en el blogs y que profundizan algunos artículos en algunas cositas de estas y sino en mil espacios, mil realidades. Y bueno, yo creo que cuando también implica esto un poco, yo soy como súper fan del Libro del Mago de oz, me parece el libro más maravilloso para los adultos y para los niños y las niñas. Me encanta un poco esto de lo que del mundo este con las gafas de esmeraldas, que todo es verde, porque todo el mundo la hora de entrar se ponía a las gafas de color verde. Entonces, como que a veces este tipo de debates y cosas te quitan las gafas, luego te las puedes poner siempre que te dé la gana, o sea como que podemos disimular y podemos ser adultos funcionales siempre que queramos. Pero también tiene un punto revelador de ostras es, que no es que esto es una vez que consigues ver la infancia. Desde otro lugar, es un punto de no retorno en el buen sentido de la palabra y como que cada cosa, cada elemento, te das cuenta de cuánta construcción social hay ahí y desde ahí es como muy interesante y muy liberador también y lo que en un momento la puedes surgir como buffo co mogollón que más está todo. También tiene la otra parte. También tiene la otra parte para hacer la revolución, pues igual solamente hay que poner un poco el fleno en la dinámica cotidiana. Y no necesitamos grandes ideologías, grandes programas, grandes cosas, sino como que a veces, solamente poniendo un poco de presencia de cuerpo y de tiempo a la relación que tenemos con los niños y las niñas, podemos llegar a transformar mucho más de lo que pensamos. Y desde ahí, pues, esto es una invitación, nuestra propuesta, al final, al cabo vitalista, de disfrute, de transformación y entima política y social, desde el puro gusto y desde la pura conexión con la vida. Y ya digo encantadísimo de que se den espacios para poder hacer poca apología de esta comadura de olla fantástico. Me ha encantado hísimas gracias, Paco. Nos abrimos ahí la invitación a toda nuestras audiencia. Os. Dejaré el blog de Paco para que podáis seguirle en la descripción del programa y nosotros volveremos con más episodios, más reflexiones sobre niño fobia, Habrá más, habrá más si nos preocupéis, y habrá más episodios sobre cualquier cosa que ya sabéis que aquí en madrefera todo. Todo nos interesa, todo es transversal, todo nos va bien y siempre sacamos cosas positivas a todo lo que pasa. Así que nos vamos volveremos muy pronto. Gracias, Paco, un placer escucharte, venga un abrazo atilla a toda la gente. Nos escucha mucha