Muchos de los creadores de podcast a título personal, digamos no profesional, deben decir adiós a sus proyectos por distintos motivos, Y cada vez que me encuentro con casos así, la verdad que no sé para quién es peor, si para los creadores de dichos podcasts o para los oyentes de dichos podcasts. Te damos la bienvenida al otro lado del micrófono. Al otro lado del micrófono, un proyecto de Jorge Marín nieto, en el que encontrarás tu ración diaria de metapodcasting con noticias, eventos, herramientas o episodios de opinión en apenas diez minutos. Gracias por dejarlo entrar en vuestro reproductor. Yo soy Jorge Marín y os doy la bienvenida al otro lado del micrófono, como cada día desde hace ochocientos siete episodios antes de comenzar con este podcast. Me gustaría deciros que estéis tranquilos que yo no voy a decir Adiós a este podcast al menos de momento, sino que esta reflexión viene a colección precisa de un podcast que, bueno que dijo Adiós hace muy poquito. Quiero mandar un abrazote enorme a los compañeros de japonesa dos podcasts, porque fue el último de los podcasts que me hizo vivir a esta sensación y precisamente me ha dado mucho que pensar. He estado pensando en ellos y en lo que es para mí decir Adiós a un podcast en las últimas semanas, porque porque no es fácil. No es fácil cerrar un proyecto, cerrar un proyecto que te cuesta tanto, crear, que te cuesta tanto mantener al que le dedicas tantas horas Y yo creo que por eso ese es uno de los motivos por los que nos cuesta tanto grabar el último episodio de un podcast o a emitir ese último episodio de un podcast aquí en tono. El mea culpa, por ejemplo, en por qué podcast, porque no lo hemos cerrado, pero sí que está ahí en barbecho. Sin embargo, no tenemos una fecha de regreso y decisiones tan valientes como la de los compañeros de japonizados podcast que decidieron sí o sí cerrar este espacio sonoro porque bueno, pues ya no se veían igual de motivado y es un trabajo que conlleva mucho trabajo, mucho esfuerzo, y digamos que no la recompensa, sino la satisfacción que te produce. Al fin y al cabo, pues tienes que ponerle en una balanza y tienes que decir adiós algo que realmente te importa, pero que te consume demasiado tiempo y no te devuelve tanta ilusión como al principio despides una rutina, por ejemplo, esa rutina de quedar con tus amigos, ya sea manera de manera presencial o de manera online durante muchos días, pues veas entre semana o los fines de semana o una vez al mes o una vez cada x pero al fin y cabo, es un espacio que tenéis entre vosotros o incluso tú mismo, si lo grabas, solo que dedicas para ti, para reflexionar, para hablar de un tema el que a TI te gusta tanto y es una rutina. Y cuando tienes que cerrar, tienes que dejar esa rutina. Claro, cierras una puerta que siempre cuesta mucho cerrar no y hay veces que y si la dejo entreabierta lo que os comentaba yo con por qué podcast. Sin embargo, cuando la cierras y sabes que tienes que decir adiós a esos grandes ratos con amigos a esos ratos de investigación, de preparación, de preproducción, de edición, de post producción, de difundir en redes sociales, de preparar clips, de preparar el siguiente episodio, de ver cuántas descargas ha tenido el último capítulo de qué vamos a hablar en el siguiente. En fin, te despides de muchos momentos únicos que realmente estás haciendo algo que te gusta y mucho, pero cuando tienes que cerrarlo y decir adiós yo creo que este paso nos cuesta tanto a los podcasters, ya digo a los porcas digamos que hacen esto de manera personal. No voy a decir amateur, sino independiente, porque muchos de ellos se dedican profesionalmente a esto y también tiene que dejarlo porque, lógicamente, por mucho que te guste, si no te devuelves cierto retorno económico en el caso de que seas un profesional, pues también tienes que cerrarlo, igual que el que cierra un negocio. Pero sobre todo y esta es la mayor de las reflexiones, es el hecho de despedirse tanto de tus compañeros de grabación, pero en el caso de que estés solo, también esto es mucho más acusado. Despedirse de los oyentes, despedirse de un proyecto así ufff yo lo he vivido como oyente de muchos podcasts y he escuchado llorar a mucha gente delante de un micrófono, despedirse de sus compañeros, pese a que digamos que se pueden seguir volviendo a ver, pueden seguir quedando en la vida real o quedando para seguir hablando a través de una videollamada. Pero, sin embargo, cierran una etapa llamada podcast y a su vez cierran un ciclo como cierran, aparcan, aparcan, porque aparcar será luego recoger ese proyecto. Pero sí que cierran, dicen adiós a algo que les ha consumido muchas pero con muchas horas, algo que les ha hecho recordar, perdón, recorrer un largo camino y que van a dejar atrás solamente para acumular recuerdos que sí que estarán ahí, porque normalmente habitualmente la gente no borra sus podcasts Lo sé que sí, pero no es lo normal. Y despedirse de estos compañeros de micrófono, despedirse de los oyentes y cerrar una puerta que no vas a volver a abrir. Es duro. Es duro porque a esto normalmente le dedicas muchas horas, mucha pasión. Normalmente se habrá de temas, se hablas charlas, de debate, se opina, de temas que te gustan, que te apasionan y al fin y al cabo, pues es como el que no sé seguro que muchos de vosotros sois socios de un club de fútbol y tenéis vuestra rutina con algunos otros seguidores que vais al campo, o vais de viaje para vuestro, para ver a vuestro equipo favorito, O tenéis una rutina con algunos amigos que vais al cine todos los primeros de mes o en los grandes estrenos. O simplemente, pues tenéis vuestra familia, comparte amistad con otra familia que a la vez vuestros hijos se conocen y quedáis una vez al año para iros de vacaciones y romper una de esas rutinas, al igual que romper la grabación de un podcast y de tenerla en seco, hay que sumar el hecho de que tienes una audiencia detrás Y cuando rompes esta rutina y a la vez te despides te desconectas de eso, de esa audiencia, de esos oyentes, la desconexión es todavía mayor. Yo estoy seguro que muchos criticamos las famosas redes sociales, pero si decidiéramos cerrarlas, ojo sobre todo los que tienen muchos seguidores en dichas redes sociales o los que las disfrutan mucho y no falta tener muchos seguidores para disfrutarlas. Muchos los que tenéis muchas amistades y habéis forjado grandes vínculos con esos usuarios de la determinada red social. Si decidierais cortar esta red social, seguramente os daría por las personas que hay detrás. Y esto es lo que a lo que me refería yo con despedirse de los compañeros u oyentes de PODCAST. Cortar ese vínculo, cortar ese cordón umbilical. Pese a que puedes empezar a otro nuevo proyecto, puedes empezar otro nuevo podcast, pero cortar ese vínculo anterior cuesta mucho y yo entiendo perfectamente a todos aquellos creadores de podcast que deciden cerrar su podcast a calicanto con un episodio despedida Y me pongo en su posición y yo también lo pasaría mal si tuviera que despedirme, por ejemplo, de mis compañeros de por qué podcasts para cerrar ese ciclo. Y yo creo que por eso en parte no lo hemos hecho, porque tenemos la esperanza de seguir, de seguir grabando y volver dentro de poco. Oye a lo mejor mañana os sorprendo, yo os digo. Oye he quedado no solamente con los compañeros actuales, sino con todos los compañeros de todas las temporadas y vamos a volver y vamos. Pero cuesta cuesta mucho, cuando otras rutinas de la vida, pues te consumen ese tiempo, o simplemente pues has evolucionado, has crecido y tienes que aparcar un proyecto para que, bueno, pues, que evolucionar y mirar a otro lado. Y es un paso que cuesta mucho. Por eso quería dejaros tranquilos. No voy a decir adiós a este podcast, pero sí que quiero mandar un abrazote enorme, pues a muchos podcaster que no solamente deciden dejar de grabar, sino que además, deciden despedirse de sus compañeros, despedirse de su audiencia y cerrar un proyecto para que, pues, todo el que quiera consumirlo sepa que hay un episodio final y que todo camino que empieza también tiene su fin, como también tiene su fin el patrocino de esta semana, el patrocinador que me lleva acompañando los últimos diez episodios, que es ni más ni menos que la energía de las personas. El programa de Capital Energy que nos traslada a través de un viaje sonoro a distintos a territorios de la España vaciada, en los que la energía de sus habitantes ha conseguido reducir la despoblación y, a su vez, ayudar a aumentar el bienestar en las zonas rurales de la productora formato podcast que podréis encontrar en episodios de apenas veinte minutos y a la que podéis suscribiros a través del enlace, que encontraréis en las notas del episodio. Como decía, me ha acompañado en los últimos diez episodios, en los últimos diez episodios de esta cuarta temporada y ha sido todo un placer grabar unos cuantos episodios extra porque ha recibido el apoyo de un patrocinador. Ojalá, Ojalá, lleguen más patrocinadores para continuar haciendo podcast y podcast y podcast y que, además, se quieran sumar a este proyecto de metapodcasting que además, encima, pues, sean plataformas de podcast, como el caso de Julep hace quince días, el caso de la energía de las personas en esta ocasión, en el caso de otros patrocinadores que han venido a lo largo de esta temporada, que digamos, patrocinadores del entorno del podcasting quieran apoyar este proyecto de meta podcasting y que, a su vez, quieran apoyar. Mi manera de hacer las cosas no hace sino que impulsarme a seguir pasándome día tras día al otro lado del micrófono. Quiero dar las gracias también a todos los cofiteros que están suscritos al Canal, al COFF y del podcast, ya que mestras mes me siguen brindando su cafeína digital y siguen apoyando este proyecto, al igual que los patrocinadores. Y quiero dar las gracias a Raymon Sastre, a Alan a Soda, a Tony de Sayonar, a Baby, a Javier Fernández, a David Bernart, a Nicolás Carbón Carbone Perdón, a Gel, a David y Crono, a María Ángeles Núñez, Aya Yoffriki y a Juan Maranda. Por último, dar las gracias también a Jason sau Y a su canción chua boob ciro, que es la que podéis escuchar de fondo y en la intro y despedida de este podcast. La voz que me acompaña cada día en la presentación de dichos episodios, la de Juan Navarro Torrello, que es la voz de los indicativos Perdón, la voz en digue de los indicativos, es la de mi compañera. Me va a matar, Carmen, Carmenia Moreno, Juan Navarro es la que pone voz en la intro y bueno el guion la locución y la idea original es de mí mismo, de Jorge Marín y la producción de ob productora. Solamente daros las gracias por acompañarme en esta cuarta temporada. Desearos no un gran fin de semana, sino un gran verano lleno de podcasts que que podáis disfrutar y mucho que no sean, de esos podcasts que os digan adiós y que, si os dicen adiós, que sea por todo lo alto. Pero sobre todo, sobre todo, sobre todo que os gusten tanto como para recomendarlos la próxima temporada en los lunes Podcaster. No olvidéis entrar al canal de telegram que durante este verano no iré poniendo los enlaces a los episodios, pero sí que iré poniendo enlaces a noticias, herramientas, recomendaciones, eventos y todo aquello que se cruza en mi camino relacionado con el podcasting. Voy a hacer una última encuesta esta semana a la que podéis acceder a través de t m barra al otro lado del micrófono para escoger los mejores capítulos de esta última temporada perdón de esta última semana de la temporada y ayudarme así a configurar una mejor parrilla de contenidos de cara a la quinta temporada del al otro lado del micrófono. Y como cada día desde hace más de ochocientos episodios, regreso a ese sitio donde estáis vosotros ahora mismo al otro lado del micrófono