A Ladino y la lámpara mágica. Había una vez en un país muy lejano, un chico llamado a Latino. Era pobre, pero bueno y trabajador. Vivía con su madre en una casita muy pequeña y se ganaba la vida vendiendo frutas en el mercado. Un día, mientras iba a recoger plátanos, se encontró con un hombre misterioso. El hombre le dijo que era un viejo amigo de su padre y que quería hacerle un regalo. Le enseñó una bolsa llena de monedas de oro y le dijo que si le ayudaba a conseguir una cosa muy especial, le daría todo el oro que quisiera. Hombre a Ladino, que era muy inocente, aceptó sin pensarlo. El hombre le llevó hasta una montaña donde había una gran piedra que con rra en un agujero. Le explicó que, debajo de la piedra. Había una cueva donde se escondía un tesoro maravilloso, pero sólo podía entrar a alguien joven y valiente como a Ladino. Le dio un anillo mágico para protegerlo y le pidió que bajara por el agujero y buscara una vieja lámpara le advirtió que no tocara nada más y que volviera rápido con la lámpara aladino escuchó atentamente, se armó de valor y bajó por el agujero. Al llegar al fondo de la cueva, aladino se quedó boquiabierto al ver lo que había allí. Estaba repleta de piedras, preciosas oro y muchísimos tesoros que brillaban con luz propia. Pero lo que más le llamó la atención fue una vieja lámpara que estaba en un pedestal aladino recordó lo que le había dicho el hombre y cogió la lámpara. Entonces oyó una voz que venía desde arriba. Era el hombre que le gritaba muy nervioso que le diera la lámpara aladino. Se sorprendió al ver que el hombre sólo quería la lámpara y no los demás tesoros. Se preguntó qué tendría de especiales a lámpara tan fea y sucia. Aladino, sospechando de las intenciones del hombre, le dijo que primero lo ayudará a salir y luego le daría la lámpara. Pero el hombre se enfadó mucho y empujó la piedra que tapaba el agujero, dejando a ladino atrapado en la cueva. De repente empezaron a salir unas luces de colores del anillo que el hombre misterios so le había dado para su protección y una nube rosa apareció de la nada de dentro de la nube salió un gigante muy grande y fuerte con una barba larga y unos ojos brillantes. A Ladino se asustó mucho al verlo y se echó hacia atrás. El gigante le habló con una voz grave y le dijo que era el genio del anillo y que podía concederle tres deseos. A Ladino no podía creer lo que estaba pasando. Tenía delante de él a un genio que podía cumplir sus sueños. Lo primero que se le ocurrió fue pedirle que lo sacara de esa cueva oscura y peligrosa. El genio asintió con la cabeza y chasqueó los dedos. En un instante, a Ladino se encontró fuera de la cueva junto a su madre, que lo abrazó al verlo aparecer De repente, el genio desapareció en una nube rosa diciéndole y aún le quedaban dos deseos más. La madre estaba muy sorprendida al ver a su hijo tan feliz y con una vieja lámpara en la mano. A Ladín no le contó con todo o detalle lo que le había pasado y le mostró la lámpara llena de polvo. A Ladino frotó la lámpara para limpiarla y un extraño humo comenzó a salir de ella. La madre no podía creer que su hijo hubiera encontrado una lámpara con un genio dentro. Al verlo con claridad, se dieron cuenta de que había otro genio diferente al del Anillo. Este genio era más joven y simpático y le dijo a Ladino que le cumpliría todos los deseos que quisiera. A Ladino y su madre, gracias al genio, vivieron tiempos de abundancia. Pidieron al genio que les diera una casa más grande y bonita ropa nueva y abundante y deliciosa comida. El Genio les concedía todo lo que pidieron. Eran muy felices y no se quedaban todo para ellos, sino que eran generosos y compartían su rit con los pobres. Pasaron varios años y un día, paseando por el mercado, al Ladino vio a la princesa Yasmín era la hija del Sultán de esas tierras. Aladino se enamoró de la princesa con sólo verla Era muy hermosa y tenía unos ojos grandes y expresivos. Regresó a su casa y le contó todo a su madre. La madre de Aladino dio la reacción de su hijo y quiso ayudarlo a conseguir su amor. Tomó la lámpara y le pidió un deseo. Al Genio le pidió que le diera un cofre con oro para obsequiárselo al Sultán. El Genio cumplió su deseo y la madre se dirigió al palacio con el cofre lleno de oro. Al llegar al palacio, la dejaron entrar porque llevaba un obsequio para el Sultán. El Sultán la recibió y le preguntó qué deseaba ella. Le dijo que su hijo, Aladino estaba enamorado de la princesa. El Sultán se quedó pensativo y quiso comprobar las riquezas de Aladino. Le pidió a la madre que le dijera a Ladino que construyera un palacio al lado del Palacio del Sultán para demostrar su riqueza y de ese modo conseguiría ganar tiempo para su respuesta. La madre de Aladino se fue y le contó lo sucedido a Ladino, que, sin pensarlo, le pidió el deseo al genio, y el Genio, con sólo aplaudir tres veces, hizo aparecer al instante palacio maravilloso lleno de lujo y belleza al lado del Palacio del Sultán. El Sultán quedó impresionado al ver el lujo y la rapidez con la que se había construido el palacio a Ladino y aceptó que se casara con la Princesa Yasmín. Pero lo que a Ladino no sabía era que el hombre misterioso que le había llevado a la cueva no era un viejo amigo de su padre, sino el malvado mago Jafar, que quería la lámpara mágica, para dominar el mundo. El mago Jafar le había abandonado en la cueva y había seguido los pasos de Aladino hasta encontrar su nuevo palacio. Un día, cuando Aladín no estaba fuera, Jafar se disfrazó de vendedor ambulante y se acercó al palacio con una cesta llena de lámparas nuevas. Gritó a voz en cuello, cambió lámparas viejas por lámparas nuevas. La Princesa Yasmín oyó al vendedor desde su ventana y pensó que sería un buen detalle cambiar la vieja lámpara de Aladino por una nueva. No sabía que esa lámpara era mágica ni que tenía un genio dentro. Así que bajó al patio con la lámpara en la mano y se la dio al vendedor a cambio de una lámpara nueva. El mago no podía creer su suerte. Por fin tenía en sus manos la lámpara mágica que tanto había buscado. Sin perder tiempo, frotó la lámpara y llamó al Genio. Le ordenó que se llevara el palacio de Aladino con la Princesa Yasmin dentro. El genio no podía negarse y obedeció al mago Yafar y se llevó el palacio de Aladino con la Princesa Yasmin dentro a una isla desierta Yafar se fue tras ellos dispuesto a casarse con la Princesa y convertirse en el nuevo sultán, Yasmin estaba muy asustada y triste. No sabía dónde estaba ni qué había pasado. El mago le dijo que a Ladino había muerto y que él sería su nuevo esposo, Yasmín se negó a casarse con él y le dijo que preferiría morir antes que estar con él. El mago furioso la encerró en una torre del palacio. Mientras tanto, Aladino volvió a su casa y se encontró con que su palacio había desaparecido. No veía ni rastro de su madre ni de la Princesa, Yasmín se puso muy triste y pensó que todo estaba perdido, pero entonces recordó que aún le quedaba el anillo mágico que le había dado. El hombre misterioso se lo puso en el dedo y frotó el anillo. El genio del anillo apareció rodeado de humo rosa y le preguntó qué deseaba. A Ladino muy nervioso le pidió que le dijera dónde estaba su palacio y su amada. El genio del anillo, con su potente voz, le dijo que el mago malvado se había llevado la lámpara Mágica y que había ordenado al otro genio que se llevara el palacio a una isla desierta. Le dijo que Jafar quería casarse con la princesa Yasmín y que la tenía encerrada en una habitación hasta que ésta consintiera al Ladino lleno de rabia y valor. Al oír al genio le pidió que lo llevara a la isla donde estaba su palacio y su princesa. El genio cumplió su deseo y lo llevó a la isla en un abrir y cerrar de ojos al Ladino. Se acercó al palacio con mucho cuidado, sin que el mago lo viera. Tenía que entrar al palacio sin ser descubierto. Observó que había una ventana abierta en una de las torres, así que con mucho esfuerzo logró llegar hasta la ventana y entrar por ella. Estaba en la habitación donde estaba la Princesa Yasmín, que lo reconoció al instante y se lanzó feliz a sus brazos. A Ladino y y Asmín se abrazaron y se besaron con mucho amor. Sen n n n n Son la contaron todo lo que les había pasado. Estaban felices de haberse reencontrado Aladín. No sabía que tenían que escapar de allí cuanto antes antes de que el mago jafarlos encontrara. Así que pensó un plan para recuperar la lámpara Mágica y derrotar al mago. Pidió a Yasmín que fingiera estar enamorada del mago y que le pidiera ver la lámpara Mágica como prueba de su amor. Le dijo que cuando tuviera la lámpara en sus manos, se la lanzara a él, que estaría escondido cerca. Yasmín, un poco asustada, aceptó el plan de Aladino y esperó a que Jafar viniera a verla. Como hacía todas las noches, el mago llegó a la habitación de Yasmín con una sonrisa maliciosa en su cara. Le dijo que había venido a pedirle otra vez que se casara con él y que fuera su reina. Jasmin fingió estar contenta y le dijo que sí, pero que antes quería ver la lámpara Mágica porque había oído que era muy bonita y poderosa. Jafar, confiado y sorprendido, sacó la lámpara de su túnica y se la mostró a Yasmín. Yasmin fingió estar impresionada y le pidió que le dejara tocarla un momento. Sólo por curiosidad. El mago accedió y le dio la lámpara Yasmin. En el mismo instante que tuvo la lámpara en sus manos se la lanzó a Ladino, que estaba escondido detrás de una cortina. A Ladino cogió la lámpara y la frotó. El genio de la lámpara apareció y le preguntó qué deseaba. A Ladino le pidió que encerrara al mago en la cueva de donde había sacado la lámpara y que nunca más pudiera salir de allí. El genio cumplió su deseo y se llevó al mago a la cueva, donde quedó atrapado para siempre. A Ladino y Yasmín se alegraron mucho de haber vencido al mago y de haber recuperado la lámpara mágica. Le dieron las gracias al genio de la lámpara y al genio del Anillo por su ayuda. Les dijeron que ya no necesitaban más deseos, porque tenían todo lo que querían, amor, felicidad y paz. Los genios sorprendidos y agradecidos les dijeron que eran muy buenos y generosos y que podían contar con ellos siempre que los necesitaran. Luego desaparecieron en una nove rosa, dejando a a Ladino y a Yasmin solos en el palacio. A Ladino y Yasmín se casaron en una gran fiesta a la que asistieron el Sultán, la madre de Aladino y todos los habitantes del reino. El Sultán les dio su bendición y les cedió el trono. Por qué sabía que eran los mejores gobernantes que podía tener su pueblo. A Ladino y Yasmin reinaron con sabiduría y bondad y fueron muy felices por siempre jamás y la lámpara Mágica quedó guardada en un lugar secreto, como un recuerdo de su gran aventura y colorín colorado. Este cuento se ha acabado. Si te gusta este podcast, no olvides dejarnos tu like. Me gusta oh manita arriba y tu comentario ayudará a que llegue a mucha más gente y a nosotros nos hace muy felices. También puedes visitarnos en nuestra casa en Internet Audio Cuentos Net