Oración del corazón. Lunes de la segunda semana de viento, ven Espíritu Santo entra en mi pequeño corazón para que pueda reconocer a grandeza del Padre Dios y no le dé tanta importancia a mi imagen. Regálame una gran sencillez para que reconozca claramente que no soy yo ni puedo ser el centro del universo. Hoy celebramos a San Dama, su primero papa de origen hispano, y a Santa Maravillas de Jesús, que fuera reformadora del carmelo en el siglo XX. Evangelio Es de San Lucas, Capítulo cinco, Versículo Xviete. Al veintiséis un día estaba Jesús enseñando y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley venidos de todas las al días de j Galilea y Judía y Jerusalén. El poder del señor estaba con él para realizar curaciones. En esto llegaron unos hombres que atraeron una camilla a un hombre paralítico y trataban de introducirlo a hoy colocarlo delante de él. No encontrando por dónde traducirlo a causa del gentío, subieron a la azotea lo descolgaron con la camilla a través de las tejas y lo pusieron en medio PSP delante de Jesús. Él, viendo la fe de ellos, dijo hombre, tus pecados están perdonados. Entonces se pusieron a pensar los esquivos y los fariseos. Quién es éste que dice blasfemias, quién puede perdonar los pecados y no sólo Dios. Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, respondió les dijo qué estáis pensando en vuestros corazones. Qué es más fácil decir tus pecados te son perdonados, o decir, levántate y echan andar, pues para que veáis que el hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados. Dijo el paralítico A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa y al punto, levantándose a la vista de ellos, tomó la camilla donde habías sido tendido, se marchó a su casa dando gloria a Dios. Eras hombro, se apoderó de todos y daba gloria a Dios y lleno de temor. Decían hemos visto maravillas. Señor qué gran fe tenían estos hombres del Evangelio le supieron encontrar los medios para tener en un encuentro contigo. Dame una fea así de grande ilumina guía mi oración para que sea el medio para querer esperar y crecer en el amor. Jesucristo acrecienta a mi fe en ti para que no haya obstáculo que me impida crecer en el amor. Comentaba el Papa Francisco Jesucristo. Al comienzo le dice ánimo hijo, tus pecados están perdonados. Tal vez esta persona quedó un poco sorprendida porque quería sanarse físicamente luego frente a las críticas de los escribas que entre sí lo acusaban de blasfemia, porque sólo Dios puede perdonar los pecados. Jesús locura también en el cuerpo. De hecho, las curaciones, las enseñanza, la palabra de fuertes contra la hipocresía eran sólo un signo, un signo de algo más que Jesús estaba haciendo, es decir, el perdón de los pecados. Porque ese Jesús en quien el mundo viene reconciliado con Dios. Este es el milagro más profundo. Esta reconciliación es la recreación del mundo. Se trata de la misión más profunda de Jesús, la redención de todos. Somos otros pecadores. Y Jesús hace esto no con palabras, no con gestos, no andando por el camino, no lo hace con su carne. Es él mismo, Jesús, Dios, quien se convierte en uno de nosotros hombre para sanarnos desde el interior a nosotros, los pecadores. Jesús nos libera del pecado, haciéndose él mismo pecado, tomando sobre sí mismo todo el pecado. Y esto es la nueva creación. Jesús desciende de la gloria y se baja hasta la muerte, y una muerte de cruz, desde donde clama padre, por qué me has abandonado. Tal es su gloria y esta es nuestra salvación. El Evangelio de hoy nos invita a adoptar una actitud activa en nuestra vida, ayudar a los demás a que se encuentren con Jesús. Son muchos los que a veces sin saberlo, están buscando la curación. Viven en la ignorancia, en la duda o en la soledad. Gente que tal vez ya no espera nada de esta vida o por qué creen tenerlo todo en sus autosuficiencia o están desengañados. Somos de los que se presentan gustosos a llevar al enfermo en su camilla, ayudarle a dedicarle tiempo es el lenguaje que todos entienden mejor. Si nos vemos dispuestos a ayudar saliendo de nuestro horario y nuestra comodidad, facilitaremos en gra gran manera el encuentro de otros con Cristo. Les ayudaremos a comprender que el al viento no es un aniversario, sino un acontecimiento nuevo. Cada vez no seremos nosotros los que curaremos o les salvaremos. Es pero lo habremos llevado un poco más a la cercanía de Cristo, que es médico. Si también nosotros, como Jesús, que se sintió movido por el poder del señor a curar, ayudamos a los demás y desatendemos, les echamos una mano y, si ese caso les perdonamos, contribuiremos a que este sea para ellos un tiempo de esperanza y un tiempo de fiesta. Señor gracias por mostrarme en esta oración el tipo de fe que puede transformar mi vida. Una fe humilde que reconozca mi fragilidad y te busque, una fe fuerte que me mantenga siempre oido a ti, una feo perante que me lleve a buscar los medios para prosicar mis actitudes como sería una buena confesión. Qué bueno es que llega el día veinticinco y me haya hecho y haya hecho una buena confesión. Te doy la bendición Dios todopoderoso y lleno de misericordia, por la primera venida de su hijo, un higiénito en la que creemos, y por la segunda qué esperamos. Os ilumine con su luz y os colme de su bendición en el camino de esta vida. Os haga costantes en la fe alegres en la esperanza y activos en la caridad para que celebrando la avenida del tiempo de los redentor sea recompensados con el lon de la vida eterna cuando él venga por segunda vez en la gloria y la bendición de Dios todopoderoso padre, hijo y espíritu santo de siendo sobre vosotros y permanezca siempre amén