El asno y el BUEY conversando en un pesebre, el asno le decía al buey tú no te cansas de arar todos los días. No respondió el BUEY porque es mi trabajo y aunque quisiera evadirme de él, no podría no seas tonto respondió el borrico. Cuando yo quiero descansar, engaño muy bien a mi amo. Así, al ir al pueblo con la carga, me tumbó en el suelo y no me muevo hasta que el amo busca mi reemplazo. Voy a darte un consejo añadió el burro mañana fíngete enfermo y verás cómo no te llevan a trabajar. Al siguiente día vino el amo y encontró al buey tirado en el suelo triste y sin ánimo. Entonces dijo este animal está enfermo. Llevaré al burro en su lugar. En efecto, tomó al asno y lo dispuso todo el día arrastrando el pesado arado por por la tarde apenas podía tenerse en pie. Tal te fue le dijo el buey muy mal amigo, muy mal ne ves haberte aconsejado que no trabajaras pues has sido para mí mal desde entonces. El asno jamás evadió el trabajo, ni menos impartió malos consejos. Cuántas veces resulta de un engaño contra el engañador el mayor daño. Si te gusta este podcast, no olvides dejarnos tu like. Me gusta oh manita arriba y tu comentario ayudará a que llegue a mucha más gente y a nosotros nos hace muy felices. También puedes visitarnos en nuestra casa en Internet audio. Cuentos ne